Iosef y sus hermanos
 

2216 Después de la guerra de los reyes Kenaaneos, Iaakov se quedó a vivir en Jevrón, al lado de su padre Itzjak. Había dejado sus rebaños en Shjem porque allí había buenas tierras de pastoreo. Iaakov pensó en vivir en paz después de haber vivido tantas vicisitudes: en Jaran con Laban, el pacto de paz con su hermano Esav. El problema con sus hijos Shimón, Leví y Dina en Shjem ya era para él parte del pasado; ahora el patriarca pensaba poder vivir en paz en este mundo pero viene Satán y lo molesta diciendo: “¡No basta a los justos la paz y la bonanza que le esperan en el mundo venidero; también en este mundo quiere vivir en paz!”

Sin embargo, también es cierto que el Misericordioso ayuda a los justos en este mundo con el fin de cumplir las Mitzvot. Solo aquel que se fija por meta la felicidad espiritual, que ve todas las cosas mundanas como medio para este fin, quien en verdad y sinceridad no desea más que servir a D-s, ése es el que está satisfecho con la gracia de D-s.

El Todopoderosos salvó a Iaakov de las manos de Laban y de Esav, puesto que si estaba afectado por problemas y preocupaciones no podía cumplir las mitzvot, pero ahora que ya vivía en paz, no tendría qué pedir tranquilidad para sí mismo.

Leemos en la Torá: Esta es la genealogía de Iaakov. Iosef era un joven de diecisiete años que era pastor de ovejas con sus hermanos, los hijos de Bilha y Zilpá, mujeres de su padre. Iosef le contaba a su padre todo lo que se decía sobre la mala conducta de ellos.

Explica Rashi: “Esta es la serie de episodios y cambios que sucederán a la simiente de Yaakov hasta que lleguen a establecerse" (En Eretz Kenaán). "La primera causa: Iosef tenía 17 años, y debido a él se desencadenaron los acontecimientos y descendieron a Egipto”.

Yosef volvió de sus estudios en Yeshiva la el de Shem y Eber y comenzó comportarse como todos los jóvenes, se arreglaba el cabello y los ojos para parecer más bello, compartía la compañía de los hijos de Bilha y Zilpá. Sus otros hermanos, los hijos de Lea, lo despreciaban porque decían eran hijos de las siervas, pero él se acercaba a ellos porque sabía con seguridad que Bilha y Zilpá habían sido liberadas al casarse con Yaakov, pero a pesar de todo, los hijos de Lea lo seguían llamándolas siervas. Iosef trabajaba junto a sus hermanos en el cuidado del ganado y observó que los hijos de Lea, Rehuvén, Shimón. Levy, Yehuda, Isajar y Zebulum hacían cosas que según él no congeniaban con la enseñanzas que había recibido en la Yeshivá.

Le contaba a su padre toda conducta incorrecta que observaba en sus hermanos, los hijos de Lea; por ejemplo, que comían miembros de animales vivos, que despreciaban a los hijos de las siervas y los llamaban esclavos y que también eran sospechosos de conducta sexual licenciosa.

Los hijos de Iaakov eran Tzadikim, justos, y todos sus actos respectaban los preceptos de la Torá. Iosef se equivocó y pensó que cometían pecados.

Cuando veía que sus hermanos comían miembros de animales vivos, en realidad lo hacían después de haberlo faenado según las leyes de la Torá. ¿Por qué lo hacían? Porque comerla cruda, según ellos, refuerza al cuerpo; debemos tener en cuenta que, después de faenada ello ya no representan “comer miembros de animales vivos”.
Iosef contó a su padre que sus hermanos consideraban a los hijos de Bilha y Zilpa como esclavo. Según la Torá no lo eran, puesto que sus madres habían sido liberadas al casarse con Yaakov, pero los hijos de Lea no lo creían así y los trataban con desprecio.

Con respecto a acusación de Iosef de que sus hermanos eran sospechosos de conducta sexual licenciosa, también en esto se equivocó, puesto que las mujeres venían a comprar cordero y cabra y los hijos de Lea comerciaban con ellas. Ese era su trabajo, pero Iosef pensaba que era un pecado. Y por esos tres motivos fue castigado.

Cuando lo vendieron, sacrificaron un animal pero no comieron de él. Por el segundo motivo, él mismo fue vendido como esclavo, y con respecto a la conducta sexual, él mismo debió sufrir en la casa de la mujer de Potifar. Israel amaba a Iosef más que a todos sus otros hijos porque él era hijo de la vejez y, en señal de distinción, le hizo una túnica de rayas.

Iaakov quería especialmente a su hijo por varias razones: primero, porque nació cuando el padre era anciano; segundo, porque era muy inteligente y a él le transmitió todas las enseñanzas que recibió de Shem y Eber. En tercer término, porque su rostro era idéntico al de su padre. Por estos motivos lo quería por sobre todos sus hermanos y le hizo, como regalo especial, una túnica de fina seda rayada.

Sus hermanos veían que su padre lo amaba más que a todos ellos; por eso lo odiaron y no pudieron hablarle en paz.

¿Por qué todos sus hermanos lo odiaban, si los hijos de Bilhá y Zilpá eran sus amigos? Los hijos de Lea lo odiaban porque Yaakov le había regalado a Iosef la túnica de seda.

De este episodio debemos aprender que un padre no puede hacer diferencias entre sus hijos; Iaakov, al hacerlo, hizo que los hermanos lo envidiaran y odiaran, con consecuencias muy graves para toda la familia.