PERASHA VAIELEJ:

"La verdadera renovación"

 

Uno de los secretos que motiva al ser humano en cada momento de su vida es la fuerza de la renovación. Tanto es así que intenta continuamente encontrar por todos los medios nuevas opciones que incentiven y renueven su espíritu para sentirse reconfortado y con ánimo para enfrentar las situaciones que se presenten. En algunos casos opta por conseguir nuevas amistades; por cambiar el lugar de trabajo; frecuentar lugares que hasta ese momento no conocía; cambiar el automóvil, los muebles o la decoración del hogar. Considera que actuar de esa forma lo mantendrá y sostendrá en la vida. Sin embargo, el ser más inteligente que existió en el universo, el rey Shelomo, nos advierte en Kohelet 1: "no hay nada nuevo baja el sol". ¿Cuál es el sentido de esta frase? ¿Acaso no hay nuevos descubrimientos que benefician a la persona y la renuevan en su vida diaria? Una de las respuestas de nuestros Sabios es la siguiente: lo que creemos que es nuevo, está compuesto por una materia prima que existía desde el mismo momento de la creación. Sólo que fue modificada y transformada hasta convertirse en ese descubrimiento. Por otra parte, muy rápidamente nos acostumbramos a los beneficios que nos otorga y pronto perderá todo el incentivo que tuvimos en primera instancia.

 

Nos encontramos en los días previos a Rosh Hashaná. Es común escuchar esa frase: "¡Año nuevo, vida nueva!", simbolizando los conceptos que analizamos y que reflejan que en las cosas mundanas no encontraremos esa renovación que tanto ansiábamos. "No hay nada nuevo bajo el sol", pero sí encontraremos la motivación de la vida "arriba del sol", en los conceptos espirituales, en el estudio profundo de la Torá, en el cumplimiento de los preceptos y en un estilo de vida que no se encuentre dirigido por el instinto material de la persona.

 

La verdadera renovación la encontraremos en el cerebro. Al finalizar la Mishná de Kinim, Ribi Shimhon ben Akashia nos enseña: "los ancianos ignorantes, cuanto más ancianos son, más se les perturba el saber como está escrito en Iob 12: "Retira (Hashem) el habla de los hombres que se confían y el entendimiento de los ancianos". En cambio, a los ancianos Sabios de la Torá, la inteligencia se les agiganta, como está escrito en el mismo capítulo de Iob: "la sabiduría se posa en los ancianos y en la larga vida se encuentra el entendimiento". Todo el cuerpo de la persona se desgasta con el correr de los años; en cambio, el cerebro cuanto más se lo utiliza más se desarrolla. En nuestros días lo comprobamos, cuando observamos que grandes Sabios ancianos llenos de Torá y de temor a Di-s que viven en la tierra de Israel, son consultados desde todas partes del mundo para escuchar el consejo puro y sabio de la Torá. Que Di-s los cuide y los guarde.

 

Muchas personas escuchan noticias en las radios a cada hora para estar informadas continuamente de las "novedades". Los periódicos en algunos casos se editan en tres ediciones diarias, para mantener al público al tanto de todo lo que sucede. Sin embargo, es común escuchar a personas que luego de leer y releer todo lo que sucede, arrojan el diario de su mano diciendo: "¡Siempre lo mismo, cambian los nombres, pero las historias se repiten!". En cambio, quienes se dedican al estudio y profundización de la Torá -con el debido perdón de comparar algo tan sagrado con algo tan mundano- encuentran una renovación en sus vidas, con conceptos e ideas que los motivan y alientan a pesar de estudiar algo que fue entregado hace más de 3.300 años.

Al finalizar la Tefilá de todos los días decimos: "los Talmidé Jajamim aumentan la paz en el mundo como está escrito en Ieshaia 54: "Es mucha la paz de tus hijos". Confirmamos este concepto al aclarar que el término "hijos" (Banaij) se refiere a los Talmidé Jajamim, que son los "Bonaij"(constructores) porque construyen el mundo con sus actitudes y con su renovación constante en el estudio. Los Baté Kenesiot, las Ieshibot y los lugares de estudio son las fuentes que mantienen y construyen al mundo. Para encontrar esa renovación, debemos reforzar la fe retornando a nuestras raíces de las que nunca debimos salir. Cuando le pedimos a Hashem por la reconstrucción del Bet Hamikdash, en una de las tantas oraciones decimos: "Haznos retornar Di-s a Ti y retornaremos, renueva nuestos días como lo eran anteriomente" (Ejá 5). Podríamos preguntar: si se trata de renovar ¿por qué decimos "anteriormente"? ¡Es una contradicción! De ninguna manera, ahí se encuentra la verdadera renovación. Si tomáramos a una persona de cuarenta años y tuviéramos la posibilidad de rejuvenecerla como cuando era de veinte años, ¿qué estaríamos haciendo con ella?, ¿la estaríamos renovando o retrasando? Ambas cosas, ya que la estaríamos rejuveneciendo retrocedíendola como lo era anteriormente. La única renovación consiste en retornar a nuestras raíces puras de la Torá y las Mizvot.

 

¿Cómo hacemos para encontrar esa renovación? En estos días, nuestro corazón se encuentra sensible y es nuestro deseo acercarnos a Di-s retornando en Teshuba. Pero seamos sinceros. Ese mismo sentimiento quizás lo tuvimos en años anteriores y no fue suficiente para corregir el camino. ¿Qué debemos hacer? Intentemos analizar una porción del Talmud en Menajot 29 que nos puede orientar al respecto. Ribi Iehuda bar Elhai comenta en esa sección que Hashem creó este mundo y el venidero con dos letras de Su nombre: con la "He" y con la "Iod"; pero que no sabemos si el Olam Habá fue creado con la "Iod" y el Olam Hazé con la "He" o viceversa. El mismo Rab encuentra la respuesta en un versículo de Bereshit 2: "Éstas son las generaciones de los cielos y de la tierra, cuando fueron creadas". El Talmud explica que el término "Behibaream" (cuando fueron creadas) debe ser interpretado como "Behe Beraam", o sea, que el cielo y la tierra fueron creados con la letra "He". Deducimos por lo tanto que el mundo venidero fue creado con la letra "Iod". Los conceptos son profundos. Las letras del abecedario hebreo no son simples letras como sucede con cualquier otro idioma, sino que con ellas mismas Hashem creó el mundo. De todas formas, el Talmud pregunta: "¿por qué fue creado este mundo con la letra "He"?". La respuesta es que el mundo se compara con un vestíbulo o con un salón que tiene su puerta abierta: quien desee retirarse del mismo podrá hacerlo. En forma similar la letra "He" posee una abertura en su parte inferior, que representa la posibilidad de "salir" del mundo conduciéndose por un camino opuesto al que la Torá indica. El Talmud continúa: "¿por qué la pierna izquierda de la "He" se encuentra colgada?", refiriéndose a una segunda abertura que se encuentra debajo de la parte superior del lado izquierdo. La respuesta del Talmud es que si la persona retorna en Teshuba, podrá introducirse por ella. La pregunta obvia del Talmud es: ¿para qué fue necesario crear una nueva entrada? ¡Podía ingresar por la primera abertura en la parte inferior! La respuesta es contundente: "por la puerta que salió no podrá regresar, es necesario preparar una nueva puerta como explica Resh Lakish: ¿qué significa el versículo de Mishle 3: "De los burladores El se mofa, pero a los humildes les da Su benevolencia"?, se refiere a que quien desee purificarse, será ayudado desde el cielo, pero quien desee impurificarse se le abrirán las puertas para hacerlo".

 

Intentemos analizar en qué consiste la ayuda que el Talmud menciona. La persona debe abrir nuevas puertas. El Meharsha al comentar esta sección recuerda los conceptos del Rambam: "en todas las cualidades (salvo el orgullo), la persona debe conducirse por un camino intermedio. Pero en caso de haber tropezado en un tema determinado, deberá conducirse por el otro extremo para poder llegar finalmente a un punto intermedio". Es lo mismo que sucede con un trozo de hierro doblado. Para poder enderezarlo, se lo deberá inclinar previamente hacia el otro extremo y luego retrocederá por sí solo hasta el punto medio. En forma similar, el pecador no podrá purificar plenamente su alma hasta no alejarse totalmente de la puerta por donde pecó. Por eso, no le será posible ingresar por el mismo lugar. Deberá buscar nuevos rumbos con cercos y prevenciones que le impidan caer nuevamente.

 

La Teshuba no consiste sólo en decidir no ser reincidentes, sino que se debe construir una nueva persona. Se deben variar las conductas que no fueron suficientes para evitar el pecado. El temor a Di-s que existía hasta el momento no alcanzó para superar las pruebas. Tampoco fue suficiente con la voluntad y el deseo puesto de manifiesto, por lo que es imprescindible programar un nuevo rumbo. Ahora podemos comprender por qué muchas personas que desean volver en Teshuba no lo consiguen en la práctica. Quizás se deba a que no realizan el esfuerzo necesario para salir de esa oscuridad y por lo tanto no encuentran los nuevos senderos que los conduzcan hacia la luz. Como la letra "He" nos enseña, debemos buscar nuevas puertas para encontrar el espíritu de pureza que nos haga retornar a nuestras raíces. Quien -por ejemplo- hasta ahora no pudo concretar su deseo de concurrir a Tefilá en el Bet Hakeneset todos los días como realmente corresponde, deberá utilizar un nuevo medio para encontrar su objetivo. Quizás consistirá en que algún compañero lo llame por teléfono para despertarlo o en que algún vecino le golpee la puerta de su casa. Quien conversa con su compañero en el transcurso de la lectura de la Torá o en el momento de la Tefilá y no encuentra la forma de corregirse, deberá idear un nuevo sistema. Quizás consistirá en aplicarse algún tipo de multa que él mismo determine por cada palabra que pronuncie cuando estaba prohibido hacerlo. En caso de tratarse de una persona a la que sus compañeros lo llevan por un mal camino y aún no pudo dejar de imitar esas malas actitudes, deberá optar por separarse completamente de ellos. Todos los medios serán válidos, pero deberán ser nuevos caminos, ya que los anteriores fracasaron totalmente.

 

El Talmud concluye preguntando por qué la letra "He" posee una corona sobre su cabeza, refiriéndose a un rasgo que lleva sobre su extremo superior izquierdo. La respuesta que menciona es que Hashem le hace una corona a quien retorna en Teshuba. ¿Qué es una corona? Es el símbolo del reinado, de quien tiene poder para tomar sus propias decisiones sin estar sujeto a ninguna otra indicación. El verdadero rey es aquél que no está atado a los deseos materiales de su cuerpo, sino que se encuentra libre de ellos. Quienes no cumplen los preceptos son sirvientes de sus propias ambiciones. La Torá es el símbolo de la libertad, pero sólo para quienes tienen el éxito de romper las cadenas que atan sus manos y le impiden unirse al Todopoderoso. El rey verdadero es quien retorna en Teshuba luego de haber tropezado con el pecado. Tendrá la dicha de que Di-s le coloque la corona sobre su cabeza. Reinará sobre sí mismo y será el dueño de la fuerza verdadera, al someter a su instinto del mal. Quiera el Creador del mundo iluminarnos el camino de la Teshuba, para renovar nuestra vida en este próximo año, encontrando la única senda posible que nos revitalizará colmándonos de bendiciones y satisfacciones. Amén.