Reflexiones sobre Parashat Hashavúa

Por Nejama Leibowitz

 

EDICION: RABINO YERAHMIEL BARYLKA

PRODUCCION: AHUVA BAR-LEV

EDICION DE TEXTO: ITZAK REINER

TRADUCCION: ORNA STOLIAR

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The Department of Religious Organizations

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P.O.Box 283 Jerusalem 91002 Israel

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Reflexiones sobre Parashat Hashavúa,

por Nejama Leibowitz

 

Vaetjanán (5729), Deuteronomio, 5:1, 6: 3

  1. Preguntas de estilo y estructura:

Hay quienes afirman que quien dividió la Torá en capítulos cometió un gran error al no comprender que la parashá se extiende desde 5:19 (o, en otros libros, 5:22) “estas palabras”, hasta 6:3 “leche y miel”; y que en realidad de 5:1 a 6:3 constituye una sola unidad (de acuerdo con la división tradicional de las parshiot).

xx1. Explique esta opinión (es decir, que 5:1 – 6:3 es una sola unidad) según el contenido de los versículos y según los signos externos.

  1. En la unidad analizada en las presentes Reflexiones (5:1 – 6:3) hay tres “palabras claves”; dos de ellas se repiten siete veces y la otra, diez veces (ninguna de ellas es mencionada en los Diez Mandamientos). ¿Qué palabras son y por qué constituyen “claves” para todo el párrafo?

 

  1. Deuteronomio 5:3: “No con nuestros padres hizo H’ este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos”.

Rashí, Deuteronomio 5:3: “No con nuestros padres”: solamente.

Rabenu Bajiei, Deuteronomio 5:1: “Llamó Moshé a todo Israel”: En ese momento, Moshé llamó a los hijos para hacerles oír los Diez Mandamientos que sus padres habían recibido y oído de D’s, y les dijo: “No con nuestros padres hizo H’ este pacto”, es decir, no sólo con nuestros padres, que oyeron y recibieron.

Deuteronomio 5:3: “Sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos”: ha concertado este pacto con nosotros, aunque algunos de ellos aún viven, tal como dice en el versículo 4: “Cara a cara habló H’ con vosotros”: hablará con lo que aún quedan vivos de Matán Torá, a quienes había dicho (versículo 5): “Yo estaba entonces entre H’ y vosotros”.

Abarvanel: “No con nuestros padres hizo H’ este pacto”: No toméis la Torá a la ligera para las generaciones venideras, porque D’s no la ha dado sólo a la generación que la recibiera. D’s sabía que ellos no habrían de llegar a la Tierra y que por eso no cumplirían en ella los preceptos; sino que concertó ese pacto para las generaciones venideras, que llegarían a la Tierra y cumplirían los preceptos. Por eso dice “sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos”, es decir: la Torá estaba destinada a todos los que estuviesen vivos en cada generación, y no sólo a quienes la recibieron.

Ya se ha comparado esto a quien construye una rueda de molino sobre una acequia: no cabe duda de que al hacerlo no piensa sólo en el agua que fluye al momento de la construcción, sino en el agua que fluye constantemente. En verdad, cabe decir que su tarea se refiere no sólo al agua que ya ha fluido, sino a la que fluye continuamente. Por eso dice: “No con nuestros padres hizo H’ este pacto”, porque ellos ya han muerto y están exentos del cumplimiento de la Torá y sus preceptos, tal como dice en Salmos 88:6: “relegado entre los muertos”. Jazal dijeron en Nidá 61, 2: “Cuando una persona muere, queda exenta de los preceptos”; “sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos”: y también con quienes vivan después de nosotros hasta el fin de los tiempos. En ese caso, aquella situación divina mantiene su vigencia y poder en todos los tiempos para todos, como en el ejemplo de la piedra de moler sobre la acequia.

Y ése es el sentido de Éxodo 13:8: “Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que H’ hizo conmigo cuando me sacó de Egipto”, y a continuación en Deuteronomio 6:23: “Y nos sacó de allá”, porque todo esto se refiere a todos siempre, y no a las personas que estaban circunstancialmente allí en el momento del hecho.

Como aquella situación se refería a todas las generaciones y a todos los Hijos de Israel, ciertamente se puede decir: “Cara a cara habló H’ con vosotros en el monte, de en medio del fuego”, porque habló con vosotros aunque no hayáis estado allí en persona.

  1. ¿Cuál es la dificultad de los tres comentaristas?

x2. ¿Qué diferencias hay entre las tres respuestas que intentan resolver la dificultad antes mencionada?

x3. Cite versículos (del Deuteronomio o de otros libros de la Torá) en los que aparezca el mismo fenómeno lingüístico que se interprete como lo hace Abarvanel en el presente versículo.

xx4. Compare el presente versículo con los siguientes:

Génesis 45:8: “No me enviasteis acá vosotros, sino D’s”

Éxodo 16:8: “Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra H’”.

I Samuel 8:7: “No te han desechado a ti, sino a Mí me han desechado para que no reine sobre ellos”.

Jeremías 7:22: “Porque no hablé Yo con vuestros padres ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas… mas esto”.

¿Cuál es la dificultad común a todos estos versículos y al de nuestras Reflexiones, y de qué forma se puede resolver la dificulltad?

 

  1. Deuteronomio 5:4: “Cara a cara habló H’ con vosotros en el monte, de en medio del fuego”.

Rashí, Deuteronomio 5:4: “Cara a cara”: Rabí Berajia explicó: Así dijo Moshé: No digáis que os hago errar en vano, tal como hace el mediador entre el vendedor y el comprador, porque el propio comprador habla con vosotros”.

Este comentario de Rashí se basa en Pesikta Rabatí, en donde dice textualmente: “El propio vendedor habla”.

  1. Explique ambas versiones. ¿Cómo es posible llamar “comprador” al “vendedor”?

 

  1. Deuteronomio 5:4: “Cara a cara habló H’ con vosotros en el monte, de en medio del fuego”.

Deuteronomio 5:5: “Yo estaba entonces entre H’ y vosotros para declararos la palabra de H’, porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte, diciendo”.

Rabí Ioná Ibn Djénaj, Séfer Ha-Rikmá, capítulo 34: “Lo que se cita se refiere a algo lejano, y no cercano”. “Diciendo” no se refiere a “y no subisteis al monte”, sino a “cara a cara habló H’ con vosotros en el monte, de en medio del fuego, diciendo: Yo soy H’ tu D’s”. Dijeron: “Yo estaba entonces entre H’ y vosotros para declararos la palabra de H’, porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte”, debe leerse “el devenir de los acontecimientos”, y así habrán de leerse todos los asuntos inconclusos que ingresaron al Deuteronomio, tal como se ve.

  1. ¿Cuál es la dificultad del presente versículo que trata de resolver?
  2. ¿Cómo traduciría en nuestros términos lo que él denomina “el devenir de los acontecimientos”?
  3. El autor de Séfer Ha-Rikmá menciona en este capítulo (“Lo que se cita se refiere a algo lejano, y no cercano”) otro lugar de esta misma parashá (5:1 – 6:3) en la que aparece el fenómeno estilístico denominado “el devenir de los acontecimientos”. ¿Qué versículos son ésos?

 

  1. Deuteronomio 5:5: “Porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte, diciendo”.

1. Ibn Ezrá, Deuetronomio 5:5: La palabra “diciendo” pertenece al versículo 4: “Habló H’ con vosotros en el monte, de en medio del fuego, diciendo”.

“Y no subisteis al monte”: Cuando yo subí, “Y Moshé se acercó a la densa nube” (Éxodo 20:21). No debe prestarse atención al hecho de que la palabra “diciendo” esté alejada, porque así sucede muchas veces y el hablante no hace una pausa entre los versículos ni entre las parshiot. Tampoco preste atención a las palabras, que son como cuerpos, y su sentido, que es como el espír, y quien separa ambas cosas, en realidad se trata de una sola cosa. Por eso es algo vano y falaz, porque son como hermanos y toda falacia es vana. Ya he explicado en otra ocasión que “recordarás” es como “guardarás”. Y aòade “como H’ tu D’s te ha mandado”, y se refiere al acontecimiento en el Monte Sinaí.

 

Rambán, Deuteronomio 5:5: “Diciendo”: se refiere a “habló H’ con vosotros en el monte, de en medio del fuego; diciendo”, como explicara Rashí.

Dijo Rabí Avraham: No debe prestarse atención al hecho de que la palabra “diciendo” esté alejada, porque así sucede muchas veces y el hablante no hace una pausa entre los versículos ni entre las parshiot.

Es más correcto adjuntarla a “para declararos la palabra de H’, diciendo”, como en Éxodo 13:8: “Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo”. En mi opinión no resulta necesario, pero el sentido es: “Porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte, diciendo: No subiremos, porque tememos al fuego”. Para recordar que ellos le dijeron eso explícitamente, y él que no lo dijo por haberlo pensado así.

  1. ¿Cuál es la dificultad del presente versículo y de qué formas la resolvieron los comentaristas?
  2. Explique el comentario de Rabá ”la palabra ‘diciendo’ esté alejada, porque así sucede muchas veces”. ¿Conoce algún ejemplo de “muchas veces”?
  3. ¿Concuerdan estos comentaristas con el autor de Séfer Ha-Rikmá?
  1. Minjá Belulá, “porque tuvisteis miedo”: Tuvisteis miedo a pesar de no haber subido al monte.

xx. ¿Cuál es la difcultad del presente versículo?

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Las preguntas señaladas con x son difíciles, y las señaladas con xx lo son aún más; cada uno responderá de acuerdo con su capacidad.

Se debe enviar las respuestas al Departamento de Actividades con Instituciones Religiosas, KKL, P.O.B. 283, Jerusalén 91002.

 

Reflexiones sobre Parashat Hashavúa, por Nejama Leibowitz

Guía para la enseòanza

 

 

Vaetjanán (5729), Deuteronomio, 5:1, 6:3

Quien desee estudiar las primeras parshiot del Deuteronomio (Devarim-Ekev) debe prestar atención y hacer notar a sus alumnos la particular estructura en que se exponen los temas. En estas parshiot, el relato de los acontecimientos se alterna con prédicas morales, y ambos se entrelazan (el episodio de los espías en Parashat Devarim como introducción a la prédica moral que lo sucede; el relato de la entrega de la Torá del presente capítulo con los relatos de las quejas y el pecado de los espías en Parashat Ekev).

Un gran estudioso no judío* descubrió en varios lugares de estas parshiot una estructura de quiasmo, y notó particularmente los verbos de acción y guarda referidos a los preceptos, que se repiten en forma de cadena de verbos en una oración compuesta o de a pares o por separado.

Los verbos son los siguientes: enseòar, guardar, hacer, apartarse del camino, ir por el camino:

En el último párrafo de la presente unidad (desde “acércate tú” hasta “leche y miel”) descubrió que los verbos se disponen en forma de quiasmo, de la siguiente manera:

 

5:24: “Acércate tú… todo lo que H’ dijere”

5:29-30: “No os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino”.

3:1: “Estos son, pues, los mandamientos y estatutos y decretos que H’ vuestro D’s mandó que os enseòase, para que los hagáis”.

3:2: “Para que temáis a H’ vuestro D’s, guardando”…

3:3: “Oye, pues, Israel, y guarda de hacer”…

 

Y también encontró un quiasmo en lo que los príncipes de las tribus dijeron a Moshé (5:21-23):

a. “Hoy hemos visto que H’ habla al hombre, y éste aún vive”.

b. “Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir?”

b1. “Si oyéremos otra vez la voz de H’ nuestro D’s, moriremos”.

a1. “Porque, ¿qué es el hombre, para que oiga la voz de D’s… en medio del fuego… y aún viva?”

Con esto, el investigador quiso contradecir las posturas que hablaban de “estratos”, de un “núcleo antiguo” y de “agregados posteriores”, de acotaciones introducidas deliberadamente o por error, en el texto antiguo, y que no se fusionan con él, etc.

Para la segunda pregunta en general, y para el comentario de Abarvanel en particular, citaremos en esta ocasión a M. Buber, que si bien no se refiere al presente versículo, analiza un versículo en el que aparece la misma dificultad que hemos visto en éste: Buber se refiere a los Bikurim (Deuteronomio 26:3)**: “Declaro hoy a H’ tu D’s que he entrado en la tierra que juró H’ a nuestros padres que nos daría”. Aun en tiempos posteriores, quien ofrenda los bikurim no debe decir, por ejemplo, “Mis antepasados han entrado en la tierra”, sino que debe decir: “He entrado en la tierra”. Aquí se fusionan los dos destinatarios a quienes se dirigen las Escrituras, el pueblo y el individuo. “He entrado en la tierra” significa: yo, el pueblo de Israel, he entrado en la tierra. El hablante se identifica con el pueblo y habla en nombre de él. También los miembros de generaciones posteriores hablan en nombre de aquella generación que una vez llegara a Canaán, y en nombre del pueblo todo, en todos los tiempos, que encarna en aquella generación.

El investigador japonés Kruze *** ha dado otra solución, que concuerda perfectamente con el estilo bíblico, a la pregunta “porque no hablé Yo con vuestros padres”… y todos los versículos que se le parecen (pregunta b. 4), al referirse en especial al último versículo citado allí (Jeremías 7:22):

Se trata de un giro hebreo peculiar que se puede expresar con la siguiente fórmula algebraica: “no a sino b“, y que en el lenguaje bíblico no significa la negación total, sino tan sólo parcial, de a: en cierto sentido, no a sino b. Como, por ejemplo, en Génesis 45:8: “No me enviasteis acá vosotros, sino D’s”; Éxodo 16:8: “Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra H’”; Deuteronomio 5:3; “No con nuestros padres hizo H’ este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos”; I Samuel 8:7: “No te han desechado a ti, sino a Mí me han desechado para que no reine sobre ellos”; Oseas 6:6: “Porque misericordia quiero, y no sacrificios”; Salmos 44:4: “Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos”.

La lista citada en el artículo es extensa. En opinión del autor, se puede hallar ese giro en determiandos temas: el emisor y el emisario (el primero y el segundo ejemplos de la lista), el esfuerzo del ser humano y la salvación de D’s (Salmos), y en especial los sacrificios y ofrendas por contraposición con los actos piadoosos (el presente versículo y Oseas). Véase también Salmos 40:7-9; 50:9-16; 51:18-19, etc. El autor analiza la conciencia del hebreo al usar ese giro, y seòala: “Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra H’”. No recurre a una expresión concisa para decir “no sólo… sino también…”, sino: es claro y obvio que las murmuraciones son contra Moshé, y Moshé no tiene intención de negar lo evidente, las murmuraciones explícitas contra él. Sus palabras deben interpretarse de la siguiente manera: Estáis murmurando contra mí, pero en realidad, esas murmuraciones se orientan básicamente más en contra de D’s que en contra de nosotros, que sólo somos sus emisarios. Vuestras murmuraciones en contra de nosotros no son tan importantes. Peo no puede tolerarse que se dirijan en contra de D’s.

Por consiguiente: el hablante no niega rotundamente a), pues es algo obvio y no cabe suponer que el oyente suponga que el hablante quiere refutarlo. Al yuxtaponer la partícula negativa a ese a) obvio y conocido, no existe la posibilidad de negar su existencia; es obvio que sólo desea negar a) en cierto sentido, y al contraponerlo con el aspecto positivo de b) resulta que a) se refuta tan sólo parcialmente, mientras que se enfatiza enérgicamente b).

(Aquí termina la explicación de Kruze).

Nejama Leibowitz

 

* Lohfnik, N.: Das Hauptgebot… zu Dtn 5:11, p. 67.

** Buber, M.: Entre el pueblo y su tierra: Bikurim, p. 7-8; reeditado en: Por la senda de la Biblia, Ed. Mosad Bialik 1964, p. 82.

*** Kruse, D.: Dialektische Negation als semitisches idiom, V. I, v. IV (1954) 88, p. 385-400.

 

Reflexiones sobre Parashat Hashavúa, por Nejama Leibowitz

Repreparadas por Itzjak Reiner

 

Vaetjanán (5729), Deuteronomio, 5:1-6, 3

  1. 1.A partir del capítulo 5, D’s accede a los pedidos de Israel y Moshé recibe la orden de enseòarles las leyes. Las palabras de D’s terminan en el versículo 28: “Y tú, quédate aquí… y te diré… que les enseòarás”.

A partir del versículo 29 empieza la introducción de Moshé a las leyes, normas y preceptos que habrá de enseòarles. La introducción, que aún no es el precepto en sí sino una advertencia general para que los cumplan, termina en el capítulo 6:3. Sólo en 6:4 empiezan los preceptos.

Explicación formal: Compare el comienzo del capítulo 5: “Oye, Israel, los estatutos y decretos… y guardadlos”, con 6:2-3: “todos sus estatutos y mandamientos… oye, pues, Israel, y cuida de hacerlos”. El final es una especie de apertura; ése es el signo externo de que se trata de una sola unidad.

Véase la Guía de enseòanza, con respecto a los otros signos que refuerzan la hipótesis de que se trata de una sola unidad.

  1. Voz: siete veces.

Fuego: siete veces (versículos 4, 5, 19, 20, 21, 22, 23).

En el foco de este párrafo se encuentra el acontecimiento del Monte Sinaí. Moshé recalca el hecho de que oyeron la voz que les hablaba, pero no vieron nada, sólo el fuego. Tal como dice en 4:12: “Y habló H’ con vosotros en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis”. Todo esto es dicho en tono de advertencia, para que no se sientan tentados a convertir el acontecimiento del Monte Sinaí en una imagen que los lleve a la idolatría.

b. 1. “¿No con nuestros padres hizo H’ este pacto?” En Éxodo 24:8 dice explícitamente que después del acontecimiento en el Monte Sinaí, Moshé concertó un pacto con aquella generación.

  1. Para Rashí, en esa frase falta “solamente”.
  2. Para Rabenu Bajiei, al igual que Rashí, también se trata de una frase incompleta. En la segunda parte, “sin con nosotros todos”, explica que Moshé se refería también a quienes habían presenciado el acontecimiento del Monte Sinaí y aún quedaban con vida (los que aún no tenían 20 aòos durante la rebelión de los espías).

    Abarvanel modifica el sentido del texto: “No con nuestros padres hizo H’”: el pacto no estaba destinado a nuestros padres, sino a nosotros y a las generaciones venideras.

  3. Véase la segunda parte de la Guía de enseòanza: “para la segunda pregunta”…
  4. La dificultad común es que en todos estos versículos, la negación no condice con los hechos. Se puede resolver la dificulltad tal como lo hizo el estudioso japonés Kruze. Véase la Guía de enseòanza, desde “El investigador japonés Kruze ha dado otra solución”…

 

c. El apelativo “vendedor” se refiere al apólogo, cuyo sentido es:

El vendedor: quien “vende la Torá a Israel.

El mediador: Moshé.

El comprador: el pueblo de Israel.

Se puede invertir el orden en el apólogo, y en ese caso el comprador es D’s, que compra al pueblo de Israel para que sea su pueblo; e Israel se “vende” a D’s.

d. 1. Las palabras “y no subisteis al monte, diciendo”.carecen de sentido, porque la palabra “diciendo” no guarda relación con lo que se dijo antes.

  1. Cláusula aclaratoria.
  2. Deuteronomio 6:3. Las palabras “la tierra que fluye leche y miel” no están relacioandas con el comienzo de ese versículo, sino que pertenecen al versículo 1. Véase Rambán: “La tierra que fluye leche y miel”: se relaciona con “para heredarla”. A pesar de que está lejos: lejos del versículo 1. “A la cual pasáis vosoros para heredarla”: la tierra que fluye leche y miel.

 

e. 1. a. La dificultad es que, tal como se seòala en la respuesta d. 1, la palabra “diciendo” no se relaciona con lo dicho anteriormente en ese versículo.

Rabá la resuelve vinculando la palabra “diciendo” con el final del versículo 4: “Cara a cara habló H’ con vosotros en el monte en el medio del fuego, diciendo: Yo soy H’”.

Rambán sostiene que la relación de la palabra “diciendo” con el versículo 4 sólo es necesaria según el método de Rabá, que no está en su lugar y que basta con relacionarla con la mitad del versículo 5: “Para declararos la palabra de D’s, diciendo”. Otra posibilidad que seòala es que la palabra “diciendo” se encuentra en el lugar apropiado, y que significa “Así habéis dicho”; es decir, que las palabras de Moshé “porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte” se basan en lo que los Hijos de Israel realmente dijeron.

  1. La palabra “diciendo” está alejada del versículo al que pertenece. Otros ejemplos de ello: Deuteronomio 15:17: “así también harás a tu criada” pertenece al final del versículo 14, que habla del abastecimiento al siervo, pues no se horada la oreja de la criada, pero el precepto del abastecimiento rige también para ella.
  2. Rabá y Rambán (en su primera interpretacion) concuerdan.

2. No es posible que no hubieran subido por el temor. Se les había dicho explícitamente que tenían prohibido subir; por eso, el autor de Minjá Belulá explica: “No subisteis al monte”: A pesar de que no subisteis, sentisteis temor de D’s.

 

 

 

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