UN DíA
TAN ESPECIAL
Este artículo lo quiero dedicar al tema de Shabbat.
La omisión,
hasta ahora, al tratamiento de un asunto tan trascendental, se debe a que
pareciera ser tan obvio que a menudo lo más
cotidiano se posterga y se posterga. Pero,
al margen de todo, este Shabbat es especial, pues D"s mediante al concluir
a la noche, será
la presentación
del manual de las leyes de Shabbat que he iniciado a recopilar hace ya muchos años, pero que ahora tendrá la oportunidad
de publicarse y, espero, ser de utilidad para todo el creciente público
que desea observar el Shabbat de acuerdo a la ley.
Volviendo a lo
de "cotidiano", el Shabbat muy posiblemente "sufra" de ese síndrome.
Tristemente, muchos judíos
tenemos la tendencia de "respetar" más los eventos
esporádicos,
como ser las festividades que ocurren una sola vez por año
en el calendario hebreo, que las Mitzvot (preceptos) de todos los días, por ejemplo
el Tefilín.
Aun quienes intentamos cumplir minuciosamente unos y otros, nos cuesta
acompañar
con el mismo entusiasmo y la misma efervescencia que conlleva una Mitzvá
ocasional, otra Mitzvá
que es reiterada o habitual. ¿Por qué?
Porque lo diario peligra en convertirse mecánico
e irreflexivo. Sin embargo, si el Todopoderoso nos instruyó
observar el Shabbat regularmente todas las semanas, cada siete días, sin distinguir si ocurrieran otros eventos festivos o tristes en aquella
semana, y con disposiciones más estrictas que en todos los demás acaecimientos del año, entonces, sin
duda, el Shabbat constituye un elemento imprescindible para que el judío
se mantenga como tal. Pues cuanto más frecuente es
la obligación
de cumplir con cierto mandato, tanto más
demuestra ser indispensable que lo sea en forma continua.
Aparte de esto
analicemos el sentido del porqué el Shabbat
"padece" de la ignorancia del público:
Muchas veces se escucha comentar entre los asistentes a las charlas que
se refieren al tema, que el Shabbat "es un día de descanso" porque "D"s descansó"
en aquel día.
Si bien esta alegación
se basa en una traducción
inexacta de lo que nos dice la Torá
al respecto, obviamente carece de seriedad.
Cualquier persona que sabe
que existe un Creador, Quien creó
absolutamente todo en seis días, no puede
creer que ese D"s se "cansa".
Además
de eso, el axioma de los Aní
Ma'amín
mismo, que nos enseña que D"s "no es un cuerpo ni está
condicionado por las circunstancias que afectan a los cuerpos", claramente
convierte en blasfema cualquier alusión al cansancio
de D"s. D"s no descansó.
D"s cesó
o interrumpió
la tarea de crear. Así
es que el Shabbat no es simplemente un día
"para tirarse a dormir". Es
más, hubo grandes personalidades que no dormían todo el Shabbat desde el comienzo hasta su final.
Este artículo no alcanza para explicar todo el
significado del Shabbat. De
todos modos, intentaré
transmitir algo sobre su importancia, aun para las personas que ya lo
observamos, pero que tenemos aun un largo trecho para recorrer si es que
queremos considerar que nuestro Shabbat es realmente íntegro.
En principio
asumamos que algunos de los objetivos principales del Shabbat son:
reflexionar sobre el Creador, la Creación,
nuestro propósito como seres humanos y nuestras aspiraciones en la actividad que
desarrollamos durante los seis días
restantes de la semana. Tanto las
leyes de abstención,
denominadas "Melajá"
(39 tareas creativas vedadas
en Shabbat), como así también los preceptos
activos del Shabbat, conducen al marco mental y emocional por el cual nos
desconectamos de las preocupaciones y de la ansiedad con las cuales vivimos
durante la semana, para encontrarnos con nosotros mismos y para fortalecer y
consolidar nuestras convicciones espirituales a las cuales aspiramos como judíos.
Las Mitzvot
activas incluyen recibir al Shabbat, encender las velas antes de su comienzo,
dedicarlo mediante el Kidush,
participar de tres banquetes (a la noche, a la mañana y a la tarde) con dos panes que nos recuerdan el Mán (la alimentación
con la que se nutrieron nuestros antepasados en el desierto), despedir el
Shabbat cuando finaliza con la Havdalá,
respetarlo (p.ej. con vestimentas especiales) y, por último y quizás
lo más difícil,
disfrutarlo. ¿Cómo? ¿Realmente es tan difícil disfrutar
del Shabbat? ¿No nos encanta, acaso, el guefilte fisch y el cholend a
unos, y el mejshi y el mahude a otros? ¿Acaso
no escuchamos decir por allí que
"dormir en Shabbat es un goce"?
Sin duda que
estas y otras comidas favoritas y tradicionales judías son deliciosas y que nos merecemos poder dormir tranquilos en Shabbat.
Pero... ¿qué significa
realmente "disfrutar"? Así
como ocurre en tantas Mitzvot, en las cuales ciertas personas son capaces -
tristemente - de limitarse a cumplir los aspectos prácticos de los preceptos que debieran ser los sostenes de una idea que
intentan transmitirnos para formarnos en nuestra manera de pensar y sentir, así
también
es posible que suceda con el Shabbat. Pueden
existir personas que sean meticulosas en abstenerse de profanar las leyes e
incluso cuiden todo lo que deben cumplir en Shabbat.
Esto es excelente. Pero no
es suficiente. Adicionalmente,
deben crear el "clima" de Shabbat.
Este estado se da a través
anticipar durante la semana la llegada del Shabbat proyectando y disponiendo
todo el quehacer en torno a él.
A su vez es indispensable sentir que una vez que a comenzado el Shabbat,
las demás
preocupaciones materiales semanales que son importantes en los demás días, se tornan triviales y accesorias en Shabbat. Esto no es fácil de lograr
pues exige en nosotros un control total sobre nuestros impulsos e instintos.
Si bien la Halajá
claramente lo prohibe, es frecuente escuchar que la gente conversa sobre temas
comerciales en Shabbat. Personas
que son minuciosas en otros aspectos llegan a la sinagoga estando ya "al día" con las últimas
novedades de los periódicos.
Aun cuando los Sabios permitieron leer en ciertas circunstancias las
cartas que llegaron en Shabbat, esto tiene como objetivo disminuir o quitar la
ansiedad de la persona que recibió la misiva.
Sin embargo, la tendencia curiosa humana, es aproximarse a las que cosas
que provocan intriga, suspenso y misterio.
Esto está
muy lejos del espíritu
del día. Si los profetas nos
indicaron que el Shabbat sea Oneg, un día de deleite,
entonces se debe procurar, mediante las comidas, el descanso y compartir la
comida con huéspedes,
alcanzar aquel estado en el cual la gesta por los recursos materiales se vuelve
irrelevante frente al propósito
verdadero del ser humano de servir a D"s con todo su accionar.
Quizás
ese sea el significado de la Tefilá
de Minjá,
en la cual habla de las características
de aquella tranquilidad a la cual aspiramos:
"una serenidad de amor y de brindarse, un reposo de verdad y
confianza, una quietud de paz y sosiego, calma y seguridad, un descanso absoluto
como Tu lo indicas..."
Asimismo, en
Bircat haMazón,
la bendición de agradecimiento para después de comer, pedimos que D"s nos permita pertenecer y participar del
"mundo que es enteramente Shabbat y la Vida Eterna".
Si lo observamos correctamente, el Shabbat es un "me'én
olam habá",
un pequeño
anticipo de lo que nos espera en el Mundo Venidero.
Esa huella del Shabbat debe modificar nuestra vida y permanecer con
nosotros aun cuando ya lo hemos despedido con Havdalá.
Daniel Oppenheimer