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Iaacov y Esav dos concepciones del mundo.
En nuestra Parsha, Toldot, somos testigos del enfrentamiento entre dos pueblos, dos diferentes sistemas, el primero de la primogenitura, no es comparado con la guerra que se desarrolló durante la larga historia de nuestro pueblo, Iaakov y Esav, Roma y Jerusalem. que todavía no ha terminado. Pero hablemos sobre la venta de la primogenitura. Así dicta el texto bíblico: “Guisó Iaakov un guiso y vino Esav cansado del campo, dijo Esav y Iaakov, hazme tragar por favor del rojo (Adom) el rojo ese, puesto estoy cansado. Dijo Iaakov. Véndeme hoy tu primogenitura (25:29-31). Estimado lector, ¿piensa usted que a Esav le bastó pan y guiso, para pagar por la primogenitura? El Midrash nos explica que el “rojo ese”, al cuál se refirió era un puñado de monedas, hechas de metal rojo que pidió Esav como pago por la venta de la primogenitura, ¿por qué... por solo por la comida no lo hubiese vendido, usted preguntará que papel ocupó la comida en la transacción? La respuesta es simple, cerraron la venta, con un almuerzo de negocios, y esa era la costumbre de los comerciantes en aquellos tiempos después de finalizar una transacción comercial se servía comida. ¿pero que pasó antes de la venta de la primogenitura? Cuenta los sabios de la Midrash: ¿Por qué te esfuerzas tanto?, dijo Esav a Iaakov, levanta tus ojos y ve, todos los habitantes del mundo comen lo que viene a mano, pescado, reptiles, carne de cochino, y otros por el estilo, ¡y tu pierdes el tiempo cocinando lentejas! Si hiciese como tu quieres, respondió Iaakov, ¿cómo
respondería en el día del juicio? Dijo Iaakov: Si tu piensas que no hay “Olam haba”, ni
resurrección de los muertos ¿para qué necesitas la primogenitura? |