Tetsave

 

Las vestimentas de Aharón: amor y bondad al prójimo

 

Nuestra perashá y las subsiguientes, nos acercan un pormenorizado detalle

en cuanto al "funcionamiento y ordenamiento" del Santuario Móvil -Mishcán-,

que habría de ocupar el centro neurálgico -geográfico y espiritual- del

pueblo judío en el desierto.

La Luz de la Menorá será el principio de su "puesta en marcha". "Tomarán

para ti, aceite de oliva puro, exprimido y machacado para iluminar, para

elevar una vela constante" (Ner Tamid).

Y progresando en sus versículos, hallaremos un detalle muy particular pero

por sobre todo ilustrativo para todos nosotros, quienes conformamos una

comunidad, una familia, y desarrollamos -en cierto modo- algún liderazgo.

"Y harás ropaje de santidad para Aharón tu hermano, para Honor y para

Gloria..." (Éxodo 28:2). También de estos aspectos se ocupa nuestra Torá:

las ropas de quien sería Sumo Sacerdote, el líder espiritual del pueblo.

Aharón.

Y si bien el detalle puede llamar la atención del lector circunstancial,

mucho más la llamará para el estudioso constante del texto bíblico: ¿cómo

es que las ropas son de santidad por un lado, y cómo es que serán por honor

y gloria?

Explica el Ketab Sofer: ..."las ropas suelen establecer marcadas

diferencias entre un individuo y el resto de sus congéneres, en dos

aspectos esenciales, a saber: 1) frente a sí mismo, y 2) frente a la

comunidad.

"Frente a sí mismo: para que no olvide su rango especial, y no se entrevere

con extraños y no aprenda de sus acciones (negativas), para lo cual al ver

sus ropas, lo tendrá siempre presente. Tal fue la virtud del pueblo hebreo

en Egipto, ya que ellos en ningún momento modificaron sus vestimentas, y

por mérito de ello, preservaron su identidad sin asimilarse.

"Frente a los demás: ya que por medio de sus ropajes especiales, es

reconocida su grandeza por todos, y por tanto lo honrarán de acuerdo a su

prestigio particular..."

 

El versículo citado por nuestra Torá viene a expresar una alabanza para

Aharón, pues nunca necesitó ropas especiales para "recordarse a sí mismo",

cuál era su rango y lugar, y mantenerse siempre en un marco de santidad,

más que todos los demás; pues aun sin esas ropas, fue un hombre humilde y

santo.

Es por ello que al ordenar nuestra Torá la confección de las ropas para

Aharón, menciona que ellas serán hechas exclusivamente "le-jabod

u-le-tifaret"- "para honor y para gloria", sólo para que el Pueblo de

Israel, reconociera en él al Sumo Sacerdote, el más Santo y elevado entre

ellos...

Aharón no las necesita para sí mismo. Él fue un hombre a quien las ropas no

modificaron su esencia, su ser, su simple humildad...

Prestemos atención a esta enseñanza, y sepamos preservar nuestro lugar,

empezando por comprender nuestra "vestimenta especialmente humana".

"El hábito no hace al monje" sostiene el refrán popular.