8-6-2005

Shoá

 

Lloro por los que ya no pueden llorar,

por los que han perdido las lágrimas.

Lloro… porque les han hecho morir sin ellas.

 

Lloro porque estoy viva y respiro.

Lloro por la profundidad del llanto no pronunciado.

Lloro por la vida cuando en ella es muerte todo lo que existe

… del alma… del cuerpo… del hombre.

 

Lloro por el llanto muero muerto de tantos…!

Lloro por la culpabilidad de no vivir aquello.

Lloro por no entender algunos hombres ni a la vida

cuando esto ocurre…

Lloro por tantas lágrimas que han muerto sin poder brotar.

Lloro por las existencias que no han tenido

y por las existencias que se han truncado.

 

Lloro… porque no me queda otro remedio

que llorar… viendo lo visto y leyendo lo leído.

Lloro porque aún me siento persona

-aunque no sé si esto es un privilegio…

o un castigo-

Lloro por ser culpable de hechos que ocurren

en esta vida, que … han ocurrido.

 

Y lloro porque quiero llorar…

sólo por eso.

 

Lloro porque no me queda otro remedio.

Lloro de impotencia y de dolor.

 

Lloro porque os quiero y os respeto

y os admiro… pero no os ayudo.

 

Lloro porque me tiembla cada poro de

mi ser cuando veo películas como

“El Pianista”, “La lista de Shinller”,

“El violinista en el tejado” etc.,

muchos documentales históricos.

    Cuando leo a Primo Leví

y ante sus palabras miles de vidas

destruidas, de almas desasidas se me presentan.

 

Lloro…, porque como dije antes

quiero llorar, porque necesito llorar

por tantos… tantos que no pudieron

ni hacer eso.

 

Lloro por la vida cuando es muerte,

porque mi interior me ruega con ternura

que suelte hacia fuera su dolor… V.A.

                                                               (Virginia Acero Biénzobas)