Shelaj Leja

El temor a perder el Poder...

"Y clamó
toda la congregación y elevaron sus voces y lloró todo el pueblo
en aquella noche".

Así
resume nuestra perashá la reacción "popular" tras el regreso de los
emisarios enviados por Moshé
para recorrer y reconocer la Tierra de
promisión, una vez que estos espías informaron a los dirigentes del pueblo
judío acerca de su periplo e impresiones respecto a las condiciones y
cualidades de aquella Tierra.
El pueblo de Israel, enclavado en pleno desierto, rodeado por la soledad y
aridez, cercado por el silencio agotador del descampado, hace propia -y muy
rápidamente- la malintencionada y premeditada "censura" a la Tierra
,
proferida por diez de los doce enviados tribales ante Moshé y Aharón.
Tierra que, recordemos, más allá de ser una "promesa", había sido declarada
como "que mana leche y miel" ...¿Podrían los "informantes de turno
"
modificar el veredicto en cuanto a ella y su posesión por el pueblo hebreo?
Aparentemente lo intentaron. Pero... ¿por qué razón?
Los meraguelím lograron, con excepción de Ieoshúa y Caleb Ben Iefuné,
infundir temor en el corazón del pueblo. La generación de esclavos, que
salió
de Egipto, fue otra vez presa del pánico... Tal vez estemos en
presencia, en este andar y "desandar" del pueblo liberado del yugo terrenal
del faraón, del momento en el que "la gota rebasa el vaso", y se torna por
tanto, prácticamente imposible de contenerlos. Veamos, a modo de ejemplo
,
el surtido de lamentos y quejas que engrosan una lista abigarrada de
expresiones, que lentamente comienzan a tornarse en duras y graves
amenazas... (¿Amenazas...?):
"...Mejor hubiéramos muerto en la tierra de Egipto, y por qué
nos ha traído
D-s a esta tierra a morir por la espada; nuestras mujeres y nuestros niños
serán en vano
... ¿No es mejor acaso retornar a Egipto?"
Otra vez el fantasma de la muerte, el "maláj ha-mavet" que se cierne sobre
sus quejas.
¡Hasta para morir preferían las tumbas egipcias! ¡Allí, donde
prácticamente eran considerados -como todos los esclavos- muertos en vida
;
allí, donde sus mujeres fueron obligadas a no concebir, so pena de asesinar
a los recién nacidos; allí
, donde "todo hijo varón" -nuestros niños- "al
Nilo arrojaréis" ordenaba el tirano y filicida faraón...! Allí
se pretendía
regresar.
Tal vez nos ayude todo esto -y con gran tristeza- a comprender el tremendo
castigo infligido a esa generación. Pues en ningún episodio anterior de los
que abundaron lamentablemente en el desierto, hubo castigo tan grande. Ni
el mismísimo "becerro de oro" arrastró
en pos de sí tantas muertes. Sin
embargo "...en este desierto caerán vuestros cuerpos sin vida... Hasta que
se acabe toda aquella generación". Hay quienes ya no llegarán a destino. La
tristemente célebre "generación del desierto" ingresaba a la historia, pero
no a la tierra prometida. Algo comenzaba a ser diferente en el pueblo
judío: los destinatarios de la Promesa Divina ya eran otros. Una generación
que, habiendo nacido en libertad, no renunciará
jamás a ese atributo...
Pero no podemos comprender a los padres de ellos. Toda una generación que
vivió
la milagrosa salida de Egipto, el cruce del Mar Rojo, el Santuario,
el Man -alimento celestial- que a diario alimentaba el hambre físico de
todo un conglomerado humano en pleno desierto.
Y por supuesto, "flota" otra pregunta en este ambiente tan conmocionado:
¿no hay lugar para el disenso acaso? Y responderemos que sí
. Podemos
afirmar asimismo, que los emisarios o espías, no mintieron ni engañaron y
ni siquiera inventaron cosas en su imaginación... Sin embargo cometieron un
error gravísimo y de incalculable proyección: permitieron que la
frustración invadiera sus corazones, arrastrando en pos de ellos a todo un
pueblo; amilanándolo, "derritiendo" una a una sus aspiraciones
;
desdibujando paso a paso la geografía de un camino que llevaba "al descanso
y a la herencia", hacia un destino en común, grande, su gran destino como
nación
.
Aunque todo esto que tiene que ver con la debilidad del ser humano, se ve
muy empequeñecido por la dimensión de quienes fueron los que generaron
todas estas sensaciones: los mismísimos dirigentes de diez tribus. Sí
,
aquellos que debían ser ejemplo de decisión y coraje; moralmente indemnes y
espiritualmente íntegros... Algo se "rompió
" en ellos. Algo no funcionó. No
se les puede endilgar aquí
tan sólo Falta de Fe, de Confianza y de
Fidelidad. Todo esto por supuesto debió
existir, aunque la causa original
subyace detrás de todos las "causales
"...
Según nuestros Sabios, los "meraguelím" temieron algo... Temieron perder su
lugar de preeminencia en la sociedad judía. Con el ingreso a la tierra, el
"poder" pasaría a manos nuevas, los "privilegios" serían
de otros, el
"status" ya no sería el mismo
...
¿
Qué se nos insinúa? Cosas simples. Tan simples como dramáticas. Hasta
dónde puede llegar la ambición por el poder, por ejemplo. Llega hasta el
extremo de hacer fracasar entre sus propios hermanos un ideal de vida, de
proyectos, de realizaciones...
Hay dirigentes, nos insinúa la perashá
, que con tal de perpetuarse en el
poder, prefieren trocar el futuro por el pasado. Privilegian el "morir en
la paz de Egipto", antes que vivir en libertad y dignidad aun a riesgo de
la vida misma. "Culám rashé
Bené Israel héma...", todos, sin excepción
gozaban del liderazgo en el pueblo judío del desierto
. ¡Cuán difícil
-cuando no imposible- resulta aceptar la realidad! La realidad que me
invita a ser grande (así
, con todas las letras), no por la función, sino
por el rol que me toca jugar por mi sociedad, por mi comunidad, por mi
pueblo tal vez...
"Perder la cabeza, por querer seguir siendo 'Rosh' ", esa cabeza,
precisamente... Y lo más tristemente doloroso: arrastrar tras de mí
a toda
una generación de seres, que desorientados y trastornados, no pueden más
que... llorar. Llorar amargamente toda una noche. Noche que en la historia
de los días y las noches sellará
con su fecha -el 9 de Ab- el tiempo más
nefasto de Israel: cuando el Templo de Jerusalém fue destruido, en ambas
oportunidades...
Según el comentarista bíblico apodado Kelí
Iakar, hubo sin embargo, un
motivo más que se sumó
al fracaso de la misión. Según el autor, la
distinguida misión de emisarios tan especiales fracasó
por estar compuesta
sólo de hombres. Ni siquiera una sola mujer fue incluida en la misión. Si
se hubieran propuesto cumplir con la Voluntad de D-s -sugiere el autor-,
entonces habrían propuesto entre los enviados por Moshé
, también mujeres...
¿
Por qué? se pregunta "...Pues las mujeres ponderan, aman y valoran a la
tierra de Israel, mucho más que los hombres"... De aquí
en más deduciremos
-y con certeza- que no hubo entre los que elevaron amargas quejas y
amenazas a Moshé
y Aharón, ninguna mujer... Todas ellas sobrevivieron a la
muerte en el desierto e ingresaron -como debían- a la tierra de Israel. Y
todo porque supieron conservar su lugar, "sin perder la cabeza"...