Todos los “Hejsherim” son “Kasher” - Rav Shlomo Aviner

 Pregunta: Ud. publicó en varias ocasiones que todas las autorizaciones de Kashrut (“hejsherim”) son Kasher. Tengo la impresión que Ud. quizás sea ingenuo y no sabe lo que sucede en la realidad. Si supiera cuántos descuidos ocurren en la producción de alimento y cuanto más en restaurantes.

Respuesta: En restaurantes y confiterías hay que verificar cada caso por separado. Me referí a fábricas en las cuales hay un proceso fijo de producción. Evidentemente que conozco la realidad mas si un ‘Talmid Jajam’ tomó la responsabilidad y escribió “Kasher”  lo es; y no vendrá cualquiera que crea ser mejor conocedor y dirá que ellos están alimentando con productos prohibidos a Israel.

Pregunta: ¿Cómo sabrá el consumidor que ve la autorización de Kashrut en el paquete que quien dio la autorización es un rabino y no alguien que se disfrazó?

Respuesta: Si el consumidor no conoce al rabino debe verificar. Si se trata de un rabino que forma parte de una organización de Kashrut conocida, de la Rabanut de una ciudad, o es el rabino de la ciudad, evidentemente se trata de un verdadero ‘Talmid Jajam’.

Pregunta: Encontré varios casos en los cuales estaba anotado sobre el producto: “Kasher” mas resultó que la fábrica  había falsificado la autorización, ¿acaso el producto es Kasher?

Respuesta: Es obvio que si alguien falsificó la autorización de un producto, éste no es “Kasher”. Pero esto no está relacionado con la pregunta si todas las autorizaciones de Kashrut (“hejsherim”) son Kasher. Mismo en el caso en que falsifiquen la autorización del Rabino más estricto del mundo, el producto no será Kasher.

Pregunta: Un Rabino dio la autorización a una fábrica grande y conocida pero resultó que no sabía lo que ellos hacían allí. En cierta fábrica, encontraron bichos en el producto. En otra, no verificaron si el fruto era “orla” (es decir, un fruto procedente de un árbol en sus primeros cuatro años y por lo tanto, prohibido). En otro caso, los empleados no judíos trabajaron en Shabat y el Mashguiaj no podía verificar los ingredientes que llegaban en Shabat. Es sabido que hubo rabinos que dieron autorizaciones que la Rabanut encontró problemáticas, por lo que nombró otros Mashguijim para que los controlen.

Respuesta: No he dicho que no sucedan errores; mas a lo largo de la Torá nos basamos en dos principios: el “rov” (la mayoría) y en la “Jazaká”(la reputación). Todo ‘Talmid Jajam’ (erudito) que es conocido como tal, su autorización es “Bejezkat Kashrut” hasta que se demuestre lo contrario. Si hay rumores de fallas, hay que verificar. Si tuvo lugar una negociación con él y su reputación fue puesta en duda, cambiará la ley. Evidentemente que un Rabino que da su autorización sin verificar lo que acontece  pierde su reputación a menos que se arrepienta como corresponde.

Pregunta: En una fábrica, cuando llega el Rabino le preparan un paquete con productos producidos por la misma y luego todo marcha “sobre ruedas”. Asimismo es sabido de rabinos que nombraron como Mashguijim a sus parientes o conocidos, faltos de la formación apropiada y que trabajan sin control. Hubo mismo un caso en que fue nombrado un señor no religioso.

Respuesta: No comprendo estas preguntas. A veces se descubre que un rabino es un mentiroso y falsificador; pero, ¿acaso eso justifica acusar a todos los rabinos? El concepto de “Bejezkat Kashrut”, de supuesta buena reputación, no significa una seguridad de un cien por ciento como en matemáticas. Por lo tanto, la autorización  de un ‘Talmid Jajam’ que es conocido como tal es “Bejezkat Kashrut” hasta que se demuestre lo contrario. Por supuesto que quien escribe “Kasher” sobre un producto que no lo es, no merece el título de “Rav”, pero hasta que esto no haya sido demostrado el producto es “Bejezkat Kashrut”.

Pregunta: Hay algunos grandes ‘Talmidei Jajamim’ que fueron engañados por los propietarios de las fábricas o fracasaron en sus legislaciones. ¿Acaso en un caso así la autorización de Kashrut es válida?

Respuesta: Un verdadero ‘Talmid Jajam’ también se puede equivocar. ¿Por qué no me preguntó acerca del caso descrito en el comienzo del Tratado de Horiot en el que relata que el Sanhedrin determinó que cierto alimento era “Kasher” y finalmente descubrieron que era un error; por lo tanto trajeron un sacrificio. ¿Por qué no me preguntó si ese alimento era “Kasher”? El Shulján Aruj determina finalmente que se puede comer en lo de todo judío que es considerado “Bejezkat Kashrut”.

Pregunta: ¿Acaso para fortalecer a la Rabanut está permitido comer comida “no tan “Kasher”?

Respuesta: No es así. En realidad, existe un precepto de fortalecer al “juez que esté en esa época” (Dvarim, 17:9). Sin embargo, el versículo nos enseña que todo rabino (y no sólo de la Rabanut) es considerado “Bejezkat Kashrut”.

Pregunta: A veces, el rabino que da la autorización de Kashrut dice él mismo que no está conforme con la situación, pero no puede mejorarla por la falta de personal.

Respuesta: Por el contrario, a pesar de que él reconoce que la situación es problemática, y finalmente dio el sello de “Kasher”, significa entonces que lo es.

Pregunta: Si una persona quiere ser más estricto en la Kashrut, ¿por qué impedírselo?

Respuesta: ¡D’s nos libre! En todo, aquel que es más estricto recibe una bendición. Evidentemente, no sólo en lo relativo a la Kashrut, sino también en el cumplimiento del Shabat, la Tfilá, los Tzitzit, en la honradez comercial, en el amor a los amigos, el respeto a la esposa, la educación de los hijos, etc. Pero existe una condición previa para toda persona que opte por la vía estricta: ¡no debe calumniar a los otros! ¿Acaso existe ofensa más grande que decir de rabinos que alimentan a la congregación con “comida no kasher” (“taref”) ? ¡Esta es una insolencia sin parangón! Evidentemente es importante ser estrictos en la Kashrut. Sin duda, los consumidores deben ejercer presión puesto que la mayoría de fábricas aceptan la autorización de Kashrut por motivos comerciales. Y cuanto mayores sean las exigencias del público, aumentará la Kashrut. Pero todo esto debe ser realizado a partir de un verdadero respeto a los rabinos, quienes serán los primeros en alegrarse ante toda rigurosidad.