Rav
Shlomo Aviner
¿Por
qué ocurrió la Shoá (el Holocausto)?
Pregunta:
¿Dónde estaba D’s en la Shoá?
Respuesta:
D’s estaba
sin duda presente. Aún más, fue Él quien decidió que hubiese una Shoá.
¿Acaso es posible pensar que los alemanes decidieron sin que D’s lo
supiera y Él haya estado impotente frente a la destrucción? El Todopoderoso
fue quien decidió. ¿Por qué motivo? Esto, no lo sabemos. Así como D’s
decidió que Chmelnisky el Malvado asesinara a miles de judíos, o que en
Egipto, los propios padres tirasen a sus niños al Nilo,
hecho que quizás fue hasta peor. Obviamente, esto no libra a los
egipcios de la responsabilidad de los hechos, tal como lo explica Maimónides
(en Hiljot Tshuvá, 6:5).
D’s
decidió que habría un Holocausto, una Shoá, sólo que “todo ocurre como si
las buenas acciones son llevadas por quienes han adquirido el mérito y las
malas tiene lugar por intermedio de los malvados” (Smajot, 8:5). El
Todopoderoso decidió que saliéramos de Egipto, y si su emisario no hubiera
sido Moshé Rabeinu, hubiera sido otro. Hubiera encontrado a otra persona para
traer la Torá, y también a un sustituto para Yehudá Hamacabí. ¿Acaso sin
Yehudá Hanasí toda la Mishná hubiese estado perdida?
¡D’s nos libre! Otro
emisario de D’s la habría preservado.
Cuando
Papos y Lulianus fueron atrapados por Trinianus, éste les dijo: “Si D’s
existe, entonces, ¡que les haga un milagro como hizo para Janania, Mishal y
Azariá en el brasero encendido!” Le respondieron: “No somos justos como
Janania, Mishal y Azariá y tú también eres menos honrado que Nabucodonosor.
Sin embargo, parece ser que D’s nos ha decretado la muerte. Si tu no nos
matas, D’s tiene muchos emisarios, muchos escorpiones y muchas víboras,
muchos leones y muchos tigres, sólo “el bien es llevado por los merecedores y
el mal por los malvados” (Smajot, Ibid). Cuando el Todopoderoso decide
tratarnos con benevolencia, siempre hay voluntarios para hacerlo, y al revés.
Pero
¿por qué motivo decidió D’s que hubiese Shoá?, esto no lo sabemos. Hay
muchas cosas que desconocemos. Rashí suele muchas veces escribir en sus
comentarios a la Torá: “No conozco el significado”.
A
veces, la letra de la historia es tan confusa que no logramos descifrarla. Otras
veces, es clara. Lo que está ocurriendo en nuestra tierra en los últimos cien
años es muy claro: D’s ha decidido traer la salvación a su pueblo en forma
“gradual” (Talmud de Jerusalén, Brajot, 1:1) si bien está teniendo lugar
bastante rápido. Sin embargo, la escritura de la Shoá es confusa.
Sin
duda vemos una conexión entre ambos fenómenos: el modo en que la Shoá llevó
a extraer al pueblo de Israel de la Diáspora y a enraizarlo en la tierra de
Israel. Somos testigos de la realización del versículo de Iejezkel: “¡Vivo
Yo! dice el Señor D’s, que con mano fuerte, y con brazo extendido, y con
indignación derramada, Yo mismo reinaré sobre vosotros. Pues yo os sacaré de
entre los pueblos y os congregaré de entre las tierras, en donde habéis sido
dispersados…” (20:33-34)?”. Pero el balance permanece aún confuso.
No
lo sabemos, al igual que desconocemos el motivo por el cual un niño de tres años
muere de una enfermedad, lo que también es una Shoá. Tampoco sabemos por qué
muere alguien querido en un accidente: su muerte es una Shoá para su esposa, y
quizás más, puesto que la Shoá golpeó a un tercio del pueblo judío, pero
para esa mujer su marido era todo. En el futuro lo sabremos. Pero, por ahora, no
sabemos.
Nuestro
maestro, Rabí Tzvi Yehuda Kook empleó la siguiente parábola: un niño se
encuentra afuera en el bosque. Su madre le ha preparado un hogar cálido,
colmado de todo lo mejor. Lo llama a casa pero él no viene. Entonces, ella sale
a buscarlo y lo trae por la fuerza. En el camino, se tropieza con piedras y
pinchos y llega a su casa en sangre y lleno de heridas. Pero está en su casa,
vivo, “en tu sangre vive” (Yejezkel, 16:6).
Nos
podemos preguntar, ¿acaso D’s no posee otros caminos? Ciertamente, sí. Tiene
infinitos caminos. No sabemos por qué eligió un sendero y no otro. Sólo después
de un acto de D’s, a veces comprendemos retrospectivamente, otras no.
A
pesar de todo, nuestra confianza está en Él.