Rav Shlomo Aviner

La Shmitá - el Año Sabático -

Pregunta: ¿Es posible comprar frutas y verduras de judíos, cultivadas en base a un “heter mejirá” [“autorización de venta” - en la cual la tierra es vendida formalmente a un no judío] o es mejor comprar frutas y verduras de gentiles, sin ningún temor que se esté incumpliendo la shemitá y sin indulgencias?

Respuesta:  En primer lugar, es importante saber que el “heter mejirá” es una halajá, una reglamentación clara y precisa que determinaron nuestros grandes Sabios, y en quienes nos fundamos en muchos aspectos de la vida. Entre los Sabios se encontraban: Rabí Itzak Eljanan, Rabí Yehoshua de Kutna, Rabí Yehoshua Leib Diskin, Rabí Eliahu David Rabinovitz Teomim (el Aderet), Rabí Abraham de Sojatchov, Rabí Samuel Mohliver, Rabí Shaul Elishar, Rabí Yosef Enguel y otros. No se trata de la “autorización del Rav Kook” como algunos la definen. Durante el año Sabático [la ‘Shmitá’] de 1889, 1896 y 1903 ya estaba en práctica y en el año 1910 el Rav Kook reforzó esta determinación y finalmente la aclaró.

Evidentemente, esto no significa que otros sabios no puedan dictaminar en forma diferente. Este es el camino de la Torá que existan diferencias de opiniones, como encontramos en la Mishná, la Guemará, entre los comentarios de los sabios medievales y posteriores. Sin embargo, no es posible decir que el “heter mejirá” sea una solución dudosa. El “heter mejirá” es una autorización bien fundamentada. Quien no se basa en este principio es definido como “majmir” (riguroso, estricto). Está muy bien ser más estricto, esa persona recibirá una bendición. Pero no es posible imponer la rigurosidad al prójimo y definir a quienes no adoptan esa visión como pecadores. Una condición esencial para el atributo de la Jasidut [la benevolencia] es que no debemos denigrar a quienes se comportan de un modo diferente, como está escrito en el Talmud Yerushalmi (Brajot, fin de Cap. 23. Ver también “Lenetivot Israel”, 2, 224).

Alguien podría decir que la venta de las tierras a un gentil no se realiza en la realidad sino que es ficticia. No obstante, quien afirma esto entonces invalida también la venta del Jametz antes de Pesaj. Aún más, el Jametz es una prohibición de la Torá a diferencia de la Shmitá que en nuestros días es una determinación rabínica, una obligación prescrita por los sabios, según la mayoría de las opiniones. El “heter mejirá” es completamente legítimo.

Alguien podría preguntar: obviamente está prohibido vender la tierra de Eretz Israel a un no judío como está escrito: “no les tendrás piedad” [lo tenajem] (Dvarim, 7:2). “No dejes que se asienten en Eretz Israel” (Avodá Zará, 20-21). Nuestros grandes sabios ya dijeron que no se trata de una venta en el sentido legal general, sino en el sentido religioso. De hecho, la tierra permanece en manos de un judío y no se deja el sitio a un gentil en la tierra. Por el contrario, gracias al trabajo de la tierra, conservamos mejor nuestra Eretz Israel. Si los judíos no trabajan en la agricultura en el año de Shmitá y compran de árabes, de ese modo, se les dará asiento en la tierra. Además, se trata de una venta temporaria.

Por lo tanto, el “heter” está bien fundado. Sin embargo, ser más “estricto” es en principio bueno. Nuestros Sabios definieron a quienes cumplen el séptimo año según corresponde: como “poderosos héroes que cumplen la palabra de D’s”. Un agricultor que ve su parcela cubierta de espinos y renuncia a los beneficios - ¡es un verdadero héroe!  Pero es importante aclarar que la expresión “héroe” se utiliza para hablar de un agricultor. El consumidor en cambio no es un héroe, ¿qué le importa a él de quién compra los  productos, si se trata de un árabe o de un judío? Si el consumidor quiere ser un héroe y optar por el enfoque más estricto, tiene una vía: que renuncie a quienes le deben dinero y no se base en el ‘prozbol’ (el certificado de transferencia de deuda) al final del año Sabático.

No obstante, toda “rigurosidad” (jumrá) requiere cierta reflexión. Sobre legislaciones  absolutas no hay qué discutir. Pero en cuanto a la opción de ser estrictos, el libro Mesilat Yesharim dedica un capítulo especial: “Mishkal HaJasidut” [“El peso de la benevolencia”] - a veces la rigurosidad (“jumra”) puede conducir a una ligereza (“kula”).  Si un judío compra las verduras de árabes, perjudica el sustento de los agricultores judíos, ¿acaso se puede denominar a esto ser estricto?

Por el contrario, es una mitzvá comprar de judíos: “Compra de manos de tu prójimo” (Vaikrá, 25:14). ¿acaso cuando se destruye la agricultura judía se puede llamar un acto de “jumra” - rigurosidad? ¡Es más estricto comprar de judíos en base al “heter mejirá”!

El Rav Kook escribió: “Mi bolígrafo tiembla en mis manos ante el agravio que se hace actualmente a nuestros hermanos que viven en las Moshavot (asentamientos agrícolas). Hasta ahora, la práctica era no dar certificados de Kashrut a gentiles, para no afectar a nuestros hermanos empobrecidos, que trabajan duro, cuya subsistencia depende de la venta de sus uvas. Ahora que ha sido resuelta la controversia sobre la Shmitá, de un modo que busca beneficiar a nuestros hermanos en las Moshavot,  se encontraron personas que incumplen dichos acuerdos y que recomendaron en secreto comprar precisamente de los gentiles. …. ¿Cómo podemos nosotros mismos perseguir a nuestros hermanos judíos? .. ¡D’s nos libre! La vergüenza y la profanación del nombre de D’s, la gravedad del mal en esto son inimaginables. Mi sangre hierve, mi dolor llega hasta el cielo. Todo esto es resultado de esta situación terrible, de la caída de la Torá y de la verdadera piedad implicada aquí” (Igrot Hareaiá, Igueret 316). 

Créanme, habiendo sido miembro de un Kibutz durante ocho años, puedo testimoniar que también en nuestros días no es nada fácil vivir de la agricultura. Ocurren desastres naturales, enfermedades, deben hacer frente a un mercado que se balancea, los beneficios que se pierden por los intermediarios. La agricultura es un trabajo agradable y sagrado, pero duro. Aún más, si los agricultores ven su sustento en peligro cada siete años, nadie querrá entonces trabajar en la agricultura. Toda la agricultura de Israel caerá entonces y dejaremos de ser un pueblo agricultor, un pueblo natural, normal y sano. Cuanto más un estado que está amenazado por un sitio en tiempos de guerra. Ningún país del mundo se puede permitir no ser agricultor.

Quien es más estricto será bendecido; mas ¿cuál es la rigurosidad? No debemos comprar de no judíos del exterior del país ni de dentro, sino que hay que comprar de nuestros hermanos judíos. Esto no constituye una “jumra”, sino una obligación absoluta. Es una mitzvá fortalecer a la agricultura israelí y fortalecer a Eretz Israel!