Rav Shlomo Aviner
El
respeto a la esposa
Pregunta: Hay que adherirse a la forma de comportarse de D’s, asemejarse a sus atributos. Al igual que Él castigó a los egipcios con las plagas, debemos adoptar su camino y golpear como Él. Conforme a este argumento, ¿acaso un marido puede justificar su costumbre de golpear a su esposa?
Respuesta: ¡Qué argumento maligno! La Torá prohibe terminantemente golpear. Incluso aquél que levanta su mano a su amigo con un movimiento amenazador es llamado “rashá”, malvado, mismo si no llegó a golpearlo (Rashí, Shemot, 2:13). Y no hay diferencia alguna entre la esposa y cualquier otra persona.
Es cierto que hay que seguir las cualidades de D’s y golpear cuando lo determina el “din”, la justicia: efectivamente, si el tribunal dictamina que el hombre debe golpear a su compañero conforme al marco de la Halajá, la que establece limitaciones precisas, al hacerlo, cumplirá la voluntad divina y seguirá las vías de D’s.
No obstante, hay lamentablemente muchos hombres que sonríen a todo el mundo excepto a sus mujeres, a quienes ofenden y golpean. Aún más, alcanzan el punto máximo de su maldad al hacer referencia a la Torá para justificar su agresividad, argumentando que actúan según el din, el cumplimiento de la ley. Empero, no hay mayor profanación del nombre de D’s que esta conducta, puesto que D’s es bueno con todas sus creaturas y muestra misericordia en todos sus actos. Y los sabios establecieron en particular que el hombre debe cuidarse de no ser agresivo con su esposa, puesto que es sensible y le lleva a las lágrimas” (Baba Metziá, 59a).
Además, desconoce el consejo de nuestro gran maestro Rabí Moshé Iserlis en el Shulján Aruj: “Quien golpea a su esposa, comete una falta como quien golpea a su amigo, y si está acostumbrado a hacerlo, el Beit Din (tribunal) puede castigarlo y excomulgarlo, y apalearlo con sanciones e imposiciones, y hacerlo jurar que no lo hará más. Y si no obedece a las determinaciones del tribunal, hay quienes dicen que se le impone el divorcio, a condición que se le advierta previamente una o dos veces que no es el camino del pueblo de Israel golpear a sus mujeres sino que es un acto de gentiles” (Shulján Aruj, Even Haezer, 154, 3).
Sin embargo, hay quienes discrepan con esta opinión de Rabí Moshé Iserlis que quien golpea a su mujer es como quien golpea a su amigo, sino que creen que es un delito aún más grave. Según Beer Hagolá, en nombre de Rabeinu Yerujam, de nuestros primeros sabios: “Su castigo debe ser más severo que si golpea a su amigo, puesto que no debe respetar el honor de su amigo, y en cambio, debe respetar el honor su mujer más que el de su propio cuerpo, puesto que ella sube con él y no desciende con él. Ella le fue ofrecida para vivir y no para sufrir, y su castigo debe ser más grande que si hubiera golpeado a su amigo, puesto que está protegida bajo su tutela y se llena de lágrimas”.
Rabí Jaim Falagi escribe: “Y más que todo, mi hijo, pon atención a tu compañera y mujer de tu alianza, que no la odies … porque existen personas que se esfuerzan en no hacer mal alguno al prójimo, pero odian a sus compañeras y dicen que no hay en eso mal alguno porque son sus señores y sus mujeres son como su propio cuerpo. En esas personas, no hay inteligencia alguna y su falta los supera, la que es más insoportable que si la hubieran cometido hacia otra persona, porque ¿cómo es posible sustraer a las mujeres del mandamiento genérico: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’? … por este motivo, su castigo debe ser más severo, porque son el hueso de sus huesos y la piel de su piel. Y quien daña su piel es cruel, y está prohibido hacer sufrir a su mujer con reparos y cuanto más amenazarla levantando su mano. El Arí, z”l, escribió: quien levanta su mano sobre su esposa, mismo si merece la aparición del Ruaj Hakodesh (el Santo Espíritu), éste se aparta de él hasta que se arrepienta y haga Tshuvá…Al contrario, el hombre que teme el Señor, deberá aferrar su espíritu al de ella fortaleciendo los lazos de amor.” (Kaf Hajaim, 1:11)
Por lo tanto, está prohibido golpear a su esposa así como está prohibido golpear a un amigo.