Rav Shlomo Aviner

¿Cuándo llegará el momento de nuestra redención?

¿Cuándo llegará el Mashiaj? No lo sabemos. Debemos también preguntar: ¿por qué D’s, en su gran misericordia, no nos lo ha revelado? Nuestro patriarca Yaacov había querido profetizarles esto a sus hijos, pero el final de la revelación le fue ocultado. Ciertas sugerencias al respecto aparecen en el profeta Daniel, las que fueron interpretadas por los primeros grandes sabios y sus sucesores.  Todas las explicaciones son interpretaciones posibles pero no obligatorias. Finalmente, nuestros sabios nos dijeron: “¡que perezcan los calculadores del fin del exilio!” (Sanhedrín, 97b). Quien predice fechas futuras, que sea maldecido. Es algo peligroso: cuando se asegura una fecha precisa y ésta no llega, es motivo de crisis y desilusión. Por lo tanto, conviene abstenerse de hacer cálculos.

Más adelante, nuestros sabios definen el fin del exilio: “No hay signo más claro del fin del exilio que el versículo: ‘mas vosotras, ¡oh serranías de Israel!, daréis vuestro ramaje y llevaréis vuestro fruto para Mi pueblo Israel, porque un poco más y ellos volverán (a su tierra)’” (Yejezkel, 36:8;  Sanhedrin 98a). Rashí comenta: “Esto se refiere a cuando la tierra de Israel de sus frutos con abundancia, es señal del final del exilio”.

La llegada del Mashiaj depende de nuestro propio trabajo que debe comenzar con los esfuerzos de la construcción del estado. La construcción de la patria es la que conducirá a la llegada del Mashiaj: la redención llegará a través de la cosecha de los frutos de la tierra de Israel, la reunión de las diásporas y el establecimiento del estado. No se trata de soluciones repentinas, ‘Deus ex-macchina’, aisladas de la realidad. Sino que surgirá a partir de la realidad. Ese es el secreto del Mashiaj que se encuentra “en el nido de pájaro” del que habla el Libro del Zohar (acerca de Shemot, 7:8). El Rav Kook explica que en el nido hay un huevo, sobre el cual se posa la madre y, aparentemente, no sucede nada. Mas, de repente, ocurre un milagro: ¡se rompe el huevo y sale un pollito!

Pero, en realidad, el nacimiento del pollito no tiene nada de repentino. Nada es en vano, sino que ha tenido lugar una transformación: la madre, al posarse sobre el huevo le brindó el calor y así se desarrolló hasta madurar. Lo mismo ocurre con el Mashiaj: su llegada es el producto de todos nuestros esfuerzos, el trabajo de todos (Orot, Orot Hatjiá, 14).

Evidentemente, no decimos que D’s no pueda “saltar sobre los montes y brincar sobre los collados” (Shir Hashirim, 2:8), pero Su voluntad es que todo ocurra por nuestro medio y a partir de nosotros, siendo partícipes en los grandes actos de D’s.

El Sionismo constituye el comienzo de los tiempos mesiánicos, mismo si no todos sus fundadores llevaban una kipá sobre sus cabezas. Herzl no tenía kipá, sólo barba, pero él fue quien dijo en el Congreso Sionista que el retorno al judaísmo debía preceder al retorno al estado. Asimismo, en su libro “Altneuland”, concluye con el reconocimiento que la mano de D’s se encuentra en todas partes. Efectivamente, el Todopoderoso eligió a sus emisarios sin kipá.

El sabio Rabí Shlomó Isasjar de Teijtel, autor del libro “Em Habanim Smejá”, asesinado en la Shoá, emplea una parábola relacionada con el argumento que el Sionismo no tenía kipá: Un día, el Shamash (bedel) de la sinagoga falleció. Los feligreses tuvieron misericordia de su viuda y le dieron una de sus funciones: despertar a los fieles por la mañana para rezar. Por la mañana temprano, fue a la primera casa en el extremo de la ciudad, golpeó las persianas y dijo: “Shajarit”. Allí vivía un hereje quien al verla a su puerta le dijo: “No es posible que una mujer anciana y frágil haga este duro trabajo; retorna a tu hogar, haré tu trabajo y recibirás la paga”.

Golpeó en la primera casa y dijo: “Shajarit”. El otro le respondió: “¡Sinvergüenza! Hereje e incrédulo, ¿acaso tú me vas a despertar para rezar?” Y siguió durmiendo. Lo mismo ocurrió con el tercero, el cuarto y con todos los fieles. El Rabino se quedó solo. Más tarde, les preguntó: “¿Por qué no vinieron a rezar?” Le respondieron: “¿acaso ese renegado ha de decirnos a nosotros que hay que rezar?” El Rabino les respondió: “Es muy negativo ser herético, ¡pero esta vez tenía razón!”

Asimismo, quienes se alejaron del judaísmo abandonaron lo sagrado de nuestro patrimonio, pero cuando llamaron a los judíos a retornar a nuestra tierra y establecer un estado, ¡tenían razón! Hicieron el trabajo que tendrían que haber hecho quienes llevan kipot: golpear en las puertas del corazón y las persianas del espíritu y exclamar: “¡Levántense!”.

D’s tiene muchos emisarios y el movimiento sionista recibió la aprobación divina. Si los sionistas hubiesen sido profetas que hubiesen llamado al pueblo: ‘¡Sé sionista! ¡Haz aliá! ¡Es el momento de construir la tierra, el estado, el ejército, la agricultura, la industria!’ hubiese sido diferente, pero hoy en día no hay profetas. ¿Cómo podemos saber la voluntad de D’s? D’s nos habla a través de la realidad. Puesto que vemos que el sionismo recibió la aprobación: el estado comenzó a crecer, florecer y ser reconstruido. Las diásporas comenzaron a reunirse. Tenemos un estado y un ejército que nos protege. Sin duda, D’s también nos protege, ‘no descansa ni duerme’ y delega a Tzahal la misión de protegernos. El Todopoderoso es la Causa Primaria. Condiciona y determina todo a través de una cadena de causas intermedias, como dijeron nuestros filósofos. D’s es la Causa de las Causas. La fuente de nuestra seguridad es Tzahal, pero el motivo principal que se esconde detrás es el Todopoderoso.

Tenemos la aprobación divina a través del ejército, el triunfo en las guerras, el aumento del estudio de la Torá y de las Yeshivot. El Sionismo es el que trae al Mashiaj, a partir de nuestro trabajo y no a través de soluciones maravillosas alejadas de la realidad. Evidentemente, si D’s lo desea, puede de repente hacer un milagro y traer al Mashiaj. Sin duda, creemos en los milagros. Pero no podemos basar nuestra confianza y nuestra fe en los milagros: ‘si D’s hace un milagro, creeré. Si no, no creeré’. Por el contrario: dado que tenemos mucha fe, percibimos en todas partes milagros. La realidad misma de nuestra resurrección nacional es un milagro. Todo es milagro y diariamente decimos: “por los milagros que haces diariamente en nuestro favor, por las maravillas y las bondades que nos prodigas a toda hora, en la tarde, en la mañana y al mediodía. D’s de bondad, tu misericordia es infinita: D’s de piedad, tus mercedes no se agotan nunca, por lo que nuestra esperanza estará siempre en Ti” (“Modim” en Shmoná Esré).

Sin duda, D’s puede intervenir en la historia con milagros y maravillas. Sin embargo, en la realidad, percibimos su deseo que la redención llegue gradualmente, con nuestra participación en su proyecto divino. Nos trae al Mashiaj en nosotros y a través nuestro. Una voz resuena en lo alto de las montañas antes de la llegada del Mashiaj y declara: ‘Todo aquel que cooperó con D’s recibirá su recompensa’. D’s trae al Mashiaj a través de nuestras acciones nacionales y sin duda también por intermedio de nuestro trabajo espiritual, la Torá, las Mitzvot y las virtudes.

Así como dijeron que el Sionismo es un estado en camino, digamos que nuestro estado es la era mesiánica en camino. Acerca del Mashiaj rezamos: “Haz florecer pronto el vástago de David, tu siervo; eleva nuevamente su gloria con tu poder”. La planta tiene su ritmo de crecimiento. No hay que violar su naturaleza ni abandonarla, sino brindarle agua, buen aire, sol y crearle las mejores condiciones. Pero nosotros no somos los cultivadores sino D’s y somos sus asociados. Lo mismo ocurre con la visión mesiánica que crece cada vez más.

Este crecimiento no es siempre continuo. Acerca del versículo: “Mi amado es como el ciervo” (Shir Hashirim, 2:9), dicen nuestros sabios: “Así como el ciervo aparece y desaparece, también el redentor aparece y desaparece”. Pero en una perspectiva más amplia, vemos que D’s devuelve su Divina Providencia a Sión. Creemos en milagros, pero vemos que en el curso de los últimos cien años, todo lo que hace el Todopoderoso, lo hace en forma gradual, por nosotros y a partir de nosotros. Quizás en el futuro sea diferente. Pero si comprendemos que ante la ausencia de la profecía, D’s se dirige a nosotros a través de la realidad histórica, entonces Él nos está anunciando que así  traerá la redención a su pueblo.