Rav Shlomo Aviner

Esperamos la redención (2da. Parte) -

Es posible que en el curso de la redención aquello que ha sido logrado se pierda. Maimónides (el Rambam), en su comentario al final del Libro de Shemot, presenta un Midrash acerca del versículo: “Mi amado es como la gacela…” (Shir Hashirim, 2:9): “Al igual que la gacela aparece y desaparece, mas luego reaparece. Asimismo el primer redentor: aparece ante ellos, luego desaparece y entonces vuelve a aparecer” (Rambán, Shemot, 5:22, Shir Hashirim Raba, 2:22). La gacela corre entre las montañas, de repente desaparece y entonces vuelve a aparecer. Luego, parece haber desaparecido pero en realidad sólo ha avanzado y reaparece más lejos en la ruta. Del mismo modo, el redentor aparece trayéndonos una bendición. De repente, es como si hubiese desaparecido, para luego volver a aparecer en un punto más avanzado del trayecto.

Todo esto sucede porque la realidad no es llana, sino que en ella se presentan abundantes colinas y montañas. Si la realidad fuese llana, no presentara problemas, la “gacela” correría sin interrupción y seríamos testigos de un constante progreso. No obstante, el mundo no es llano. Nuestros sabios dicen que para el ebrio el mundo es como una planicie. El ebrio tiene una visión ingenua de la realidad. El mundo no es liso, sino que existen muchas montañas, “las montañas de Beter” mencionadas en Shir Hashirim (2:19). Es decir, montañas repartidas en dos con un angosto pasaje que corre entre ellas. La gacela pasa allí sin que nadie la vea. Este es también “el pacto entre las partes” [Brit Bein Habetarim]” (en Bereshit, 15): incluso cuando la gacela pasa entre las dos partes, seguimos creyendo y esperando a la redención, y ésa es, como hemos señalado, la prueba de “la espera de la redención”. Cuando todo está bien, todo avanza, todo es fantástico, ¿qué grandeza y virtud tiene creer entonces? La verdadera prueba es cuando la situación parece estar estancada. El Señor del Universo decide, de acuerdo a Su sabiduría, cuándo orquestrar los asuntos por una vía indirecta en lugar de hacerlo en forma directa.

¿Qué virtud tiene preguntar con insistencia: “Cuándo llegará finalmente el Mashiaj”? Puesto que, ¿acaso hay alguien que no esté interesado en que llegue? La gran virtud es poder percibir las huellas del Mashiaj hoy. Algunos no pueden percibirlas debido a los problemas y las dificultades que se presentan. Pero, sin embargo, quien logra percibirlas, es señal de la fe, de una buena virtud.

Otros, frente a las dificultades lloran y se quejan. Esto constituye una seria falta de fe y una mala virtud, marcada por la visión exclusiva de los problemas en lugar de lo positivo.Empero, la gran prueba de “la espera de la redención” es precisamente cuando se presentan dificultades.

Existe otro aspecto en “la espera de la redención”, según las palabras del Rav Kook en su libro de plegaria: “Olat Reaiá”: “Podríamos decir: dejemos que D’s dirija el curso de la historia y sentémosnos de brazos cruzados, esperando que D’s complete toda la labor”. No es así. Debemos acudir “en ayuda del Eterno” (Shoftim, 5:23). D’s trae la redención a través de nosotros y de lo profundo de nuestro interior. ‘Las buenas cosas suceden por intermedio de buenas personas’ (Smajot, Cap. 8). Como dijo Mordejai a Esther: “…surgirá alivio y liberación para los judíos de algún otro lugar…”(Esther, 4:14).

D’s tiene muchos emisarios y hace Su trabajo a través de ellos. D’s es la primera causa, la causa primaria, el motivo de todo lo que sucede. Quien se esfuerza y lucha por reconstruir nuestra tierra, es la causa de esa reconstrucción, pero el Señor del Universo es la causa de esa causa. Si se niegan, D’s actuará a través de otros canales. No le faltan motivos. Y, valga la diferencia, cuando D’s desea traer el mal, lo hace. También “las cosas malas suceden por intermedio de malas personas’ (Smajot, Cap. 8).

Cuando Papus y Lulianus iban a ser ejecutados por el malvado Adriano, él les dijo: “Si sois de la nación de Jananiá, Mishal y Azariá, que vuestro D’s haga un milagro como lo hizo para ellos”. Le respondieron: “Ellos eran grandes santos y nosotros somos personas simples, que no merecemos un milagro. Aún más, Nabucodonosor era un rey honrado y merecía estar vinculado a un milagro, pero Ud. es malvado. Debe saber que si no nos mata, D’s tiene muchos emisarios, muchos osos, muchos tigres, muchas serpientes y muchos escorpiones” (Ibid.). Siempre existirán malvados dispuestos a ofrecerse en forma voluntaria a ser los soldados de toda serie de diablos. Asimismo, habrán siempre santos que vendrán a la ayuda de D’s contra los malvados.

Creemos que D’s trae la redención y creemos que una forma de redención podrá surgir a través de nosotros y de nuestro interior. La “espera de la redención” no es algo pasivo.  Es una “espera constructiva”, como dijo el Rav Kook. Quien espera la redención, debe anticipar los acontecimientos y hacer todo lo posible para anticiparla.

En conclusión, la espera de la redención incluye dos partes:

1.   Mismo cuando hay problemas y dificultades, y los asuntos parecen estar estancados, o incluso cuando la situación parece retroceder, debemos seguir creyendo que el Señor del Universo es responsable de la historia, pero esto por motivos que Él, en su sabiduría, ha decretado, ha decidido en Su camino. Esta es una prueba de fe.

2.   Debemos hacer todo lo posible para avanzar, porque en la redención se progresa a través de emisarios. Es similar al hecho que D’s es “quien hace soplar el viento y caer la lluvia”, es la Causa Primera y las nubes son tan sólo intermediarias.

No debemos ignorar el hecho que nuestra situación actual es difícil. Pero no debemos desesperar, no estamos siendo conducidos a la muerte. Por el contrario, el estado de Israel está avanzando hacia la redención. Lo creemos incluso si hay desvíos y la carroza del Mashiaj se estanca muchas veces en el camino. A veces, se sale una rueda; otras, se rompe un eje. A veces, se muere el caballo; otras, el cochero se enferma. En efecto, esta es una antigua carroza que hemos estado utilizando a lo largo de dos mil años. Está raída y hemos olvidado cómo hacer para que funcione. Sin embargo, han transcurrido casi 120 años en los cuales la carroza ha seguido avanzando. A veces, se detiene y se rompe, se estanca y vuelve a avanzar. Todo avanza - la reconstrucción de la tierra, la reunión de los exilios, la consolidación del estado judío y de nuestra capacidad defensiva, la difusión del estudio de la Torá. Gracias a D’s, el carruaje del Mashiaj avanza. Evidentemente, suceden desperfectos. Pero, sin embargo, éste no puede ser el motivo para perder la fe. Eso significaría probablemente que nuestra fe era frágil mucho antes. Después de todo, el momento del desperfecto es la verdadera prueba de fe. Si creemos también en los momentos difíciles, seremos socios de D’s en la gran empresa de redención de la nación.