Rav Shlomo Aviner
Razón
o fe
Pregunta: ¿Existe una respuesta racional para toda pregunta acerca de la relación entre D’s y el judaísmo, o existe cierto punto que se encuentra más allá de la comprensión de nuestro limitado intelecto?
Respuesta: Indudablemente, la inteligencia humana no es todopoderosa, sino que percibe sólo una pequeña parte de la realidad espiritual. Sin embargo, esa parte es muy importante para nosotros y debemos aspirar a desarrollarla al máximo.
Existen dos percepciones opuestas:
(1) que es posible comprender todo por medio de la razón;
(2) que no es posible comprender nada.
Y nosotros, los alumnos de Moshé Rabeinu, tratamos de esforzarnos con nuestra mente hasta el extremo mismo de nuestras posibilidades, para poder entonces abrir una ventana mucho más profunda y elevada - esa es la fe.
El Rambam (Maimónides) escribe al final del Sefer Haavodá: “El individuo debe meditar acerca de las frases de la sagrada Torá y hacer el máximo de sus posibilidades para tratar de comprender los preceptos. Y si hay algún precepto al cual no le puede encontrar una razón o causa, no debe interpretarlo con ligereza ni aventurarse más allá de los límites de la teología permitida”.
Asimismo, el Rambam escribió brevemente acerca de las leyes de los sacrificios (hiljot korvanot): “A pesar de que todas las leyes de la Torá son decretos, corresponde contemplarlas y tratar de dar una explicación a todo lo que sea posible”.
Nuestro sentido de la fe, que se encuentra escondido en lo profundo del alma, trasciende la razón. El espíritu mismo es parte de D’s que se encuentra en las alturas. A través del sentido de la fe, podemos lograr percibir asuntos mucho más profundos y elevados que a través de la razón. Sin embargo, la fe también tiene sus límites. Hay una esfera superior que tampoco ella puede alcanzar.
Por encima de la fe se encuentra el Ruaj Hakodesh, el “espíritu sagrado” literalmente, que se encuentra en las alturas y nos permite llegar cada vez más alto. El Ruaj Hakodesh también tiene muchas escaleras. Pero también él tiene sus limitaciones y existe un punto más allá del cual una persona con Ruaj Hakodesh no puede discernir nada.
Por encima del Ruaj Hakodesh se encuentra la Nevuá, la profecía. También la Nevuá tiene diversos niveles y sus propias limitaciones. Por encima de la profecía, se encuentra la profecía de Moshé Rabeinu, quien podía hablar con D’s cara a cara. A diferencia de los otros profetas, sobre Moshé está escrito: “No es así Mi siervo Moshé, en toda Mi casa es el siervo más fiel” (Bamidbar, 12:7). Pero incluso por encima de Moshé Rabeinu existe otro nivel, el de la profecía de Adam, el primer hombre, antes del primer pecado…
Y por encima de Adam se encuentra la gran luz que será revelada después de la resurrección de los muertos.
Y en las alturas, por encima de todo, D’s vigila.