Rav
Shlomo Aviner
Debemos
preservar la paz
Pregunta: Comprendo bien que conservar el Golán constituye un gran valor moral. En efecto, el Golán es nuestro según la Torá, la ética y la historia. Los romanos nos expulsaron, el Golán nos fue quitado y luego recuperado a través del sacrificio del ejército de Tzahal. Es también ético no expulsar a los pobladores que construyeron sus hogares con honradez, siguiendo una decisión del gobierno. Sin embargo, la paz constituye también una cuestión moral, ideal. D’s también nos ordenó preservarla.
Respuesta: Efectivamente, D’s también nos ordenó preservar la paz. “Y Yo estableceré la paz en el país” (Vaikrá, 26:6) constituye un gran ideal. Además, no necesitamos una orden puesto que somos el pueblo que más ama la paz, al concluir cada plegaria de Shmoná Esré con: “quien bendice a su pueblo de Israel con la paz”.
Efectivamente, la paz es un valor moral supremo. Por lo tanto, hay que tener cuidado de no destruirlo, es decir, preservar la paz que tenemos ahora. No nos referimos al llamado “proceso de paz”, sino a la paz que reina hace veinticinco años con Siria, Egipto y Jordania. Es un hecho que no se puede negar. Debemos admitir que desde la guerra de Yom Kipur, Siria no dirigió una sola bala hacia nosotros, tampoco Egipto ni Jordania. Esto es paz. ¿Acaso existe otro significado de la “paz” que una situación en la cual el enemigo no nos ataca? Gracias a D’s, la paz reina ya hace veinticinco años.
Y, ¿gracias a quién tenemos tranquilidad en esa frontera? ¡Gracias al ejército de Tzahal! Tzahal demostró su fuerza al enemigo en la guerra de Yom Kipur. A pesar de que fuimos sorprendidos, hemos aprendido y prevalecimos, capturando una legión entera de Egipto. Si no hubiésemos detenido el contraataque, en poco tiempo habríamos llegado a Damasco y el Cairo. Nuestros enemigos comprendieron bien que si intentan atacarnos, pagarán muy caro.
Tenemos paz gracias al ejército de Tzahal que luchó en la guerra de Yom Kipur y sigue fortaleciéndose hasta el día de hoy y conserva la frontera cerrada herméticamente.
La paz con Siria no se debe a lo que nos enseñan como el “valor de la paz” sino a la misión divina que cumple Tzahal, porque desde Ramat Hagolán amenaza a Damasco con tanques simples. Es triste pero ya lo ha dicho el filósofo inglés Hobbes: “homo hominis lupus”, el hombre es un lobo para el prójimo. Dentro de los países, la situación ha mejorado: existe policía, tribunales y cárceles. No obstante, entre un pueblo y otro no existe policía, tribunales y cárceles, sino que aún es una jungla. Por lo tanto, existe un solo camino para asegurar la paz: la disuasión. “Y Yo estableceré la paz en el país” (Vaikrá, 26:6). ¿De qué modo? “Y perseguiréis a vuestros enemigos, los cuales caerán a espada delante de vosotros; de tal modo que cinco de vosotros pongan en fuga a ciento, y ciento de vosotros persigan a diez mil…” (Ibid, 7-8). ¿Acaso esto puede ser llamado paz? Sí, porque “la espada no pasará por vuestra tierra” (Ibid, 6). Esta es la paz que se logra a través de la disuasión.
Entonces, ¿a qué se hace referencia cuando se habla de paz? A un papel donde esté escrito: “paz”. Entregamos el Sinaí con pozos petrolíferos no por la paz sino por un papel donde estuviera escrita la palabra “paz”. Existía paz también antes. Lo mismo sucedía con Jordania y Siria. Pero hay alguien que no cree en el valor de ese “papel”, gracias al que la paz existe, es Tzahal que tiene fuerzas enormes que están siempre alerta.
La discusión es acerca de un papel. Pero mientras tanto, también sin papel tenemos paz. Pero si se dice: Siria se encuentra en el Líbano desde donde activa el terrorismo en nuestra contra. Es un grave problema no sólo para nosotros sino en todo el mundo. Cada año mueren muchos judíos debido a estas acciones terroristas. Pero no debemos olvidar las proporciones: cada año mueren unas 600 personas en accidentes y unas 6000 por fumar - 5000 por fumar en forma activa y 1000 pasiva. Pero debemos comprender que el terrorismo no es motivo para declaraciones políticas tan determinantes en ninguna parte del mundo.
¿Quieren saber quién necesita ese papel? ¡Siria! Es un país que se encuentra en una situación catastrófica desde el punto de vista económico: un tercio de la población está desocupada, el resto gana muy poco: el salario mínimo es de 200 shekel (equivale a unos 50 dólares) y el promedio es de 400. La tecnología no está desarrollada, no hay bancos para los ciudadanos ni teléfonos celulares, no hay Internet, hay falta de comida, graves deudas, reducciones en los entrenamientos del anticuado ejército, una minoría dictatorial gobierna sobre la mayoría. Es un país que se encuentra en bancarrota. Existe un sólo rayo de luz: la producción de petróleo le brinda 3 mil millones de dólares anuales, que representa una cifra pequeña para un país tan grande. Pero también en 5-10 años se terminará el petróleo.
Queda una sola esperanza: la ayuda de los Estados Unidos. Pero los estadounidenses tienen un buen principio: no ayudan a países que colaboran con el terrorismo. Cuando los sirios terminen con el terrorismo en el Líbano, les ayudarán. Necesitan el papel donde esté escrito: Paz. Quizás podamos cambiar las reglas del juego. Les daremos muchos papeles escrito “paz” y recibiremos de ellos más territorio.
Apreciamos el “papel” pero no debemos olvidar que la paz no depende de él sino de Tzahal, porque : “¡El Eterno dará fortaleza a Su pueblo! ¡El Eterno bendecirá a Su pueblo con la paz!” (Tehilim, 29:11).
¡Debemos salvaguardar a la paz y a Ramat Hagolán!