Rav Shlomo Aviner

¿Acaso toda plegaria es aceptada?

 

Pregunta: Si deseo que algo en mi vida se cumpla y creo con toda mi fuerza en mi plegaria y espero con paciencia, ¿acaso finalmente se ha de cumplir?

 Respuesta: La plegaria no siempre es aceptada precisamente del modo que desea el suplicante. El Todopoderoso no nos debe nada. Nosotros le debemos todo. El hombre no debe rezar con ansiedad para que su plegaria sea aceptada. Nuestros sabios llaman a esto: “Yiún tfila” - la plegaria intensiva, con una connotación negativa (Brajot, 55a), opuesta a “Yiún tfila” en el sentido positivo, es decir, una plegaria con intención. El “Yiún tfila” negativo es cuando el hombre exige a D’s que su plegaria sea aceptada. Esta es una insolencia, mismo si su plegaria tiene un contenido importante. Ocurre lo contrario, una plegaria así le recuerda a D’s los pecados de quien reza. Un individuo sin duda tiene muchos pecados y todo el bien que D’s le ha brindado no es por mérito sino por misericordia divina.

D’s en su gran merced ignora los pecados, pero cuando el individuo exige, el Todopoderoso dice: “dado que exiges veremos lo que ya has recibido”.

Se puede pedir todo de D’s como un individuo que pide piedad. No se debe calcular si lo merece o no, puesto que sólo suplica. Pero si el individuo exige y está seguro que su pedido será colmado y es justo, sobre él está escrito: “La esperanza diferida enferma el corazón” (Mishle, 13:12)-  quien desea, suplica y no obtiene resultado, podrá finalmente enfermarse del corazón. Hay quienes se quejan amargamente diciendo: “rezamos tanto por un joven soldado que fue capturado por un terrorista - pero ha sido en vano”. Como hemos dicho, D’s no nos debe nada. Otros rezaron para que lleguase el Mashiaj y aún no ha llegado. También en la Shoá, rezamos para que terminara pero no cesó tan pronto.

La Tfilá no es una técnica mágica tal como pensaban los antiguos paganos y como algunos creen hasta el día de hoy. En la India, por ejemplo, algunos idólatras creen que a través de cierto culto, el hombre piensa que podrá dominar a su D’s y obligarlo a que haga su voluntad.

Pero no, la plegaria no es una magia, sino el culto y la súplica ante D’s. Es posible implorar también por pequeñas cosas, aparentemente no importantes, cercanas al corazón del hombre como un niño que se dirige a su padre benévolo.

Pero no olvidemos que lo principal en la plegaria no es alcanzar lo pedido sino el acercamiento a D’s, abrir nuestros corazones ante D’s. Las personas piensan que cuando algo falta, la plegaria sirve para corregirlo.  La verdad es más profunda: por el contrario, para que la persona rece y se acerque a su Creador, D’s crea una falta. Si a una persona no le faltase nada, nunca rezaría de lo profundo de su corazón, y esa sería la mayor desdicha.

Este es el motivo por el cual nuestra sagrada tierra depende de las lluvias. Cuando faltan lluvias, el pueblo reza ante su Creador. La falta de lluvias es una merced porque nos permite acercarnos a D’s.

Evidentemente, cuanto más se adhiere el hombre a su Creador, mayor bendición circula por el mundo y esto conduce a que nuestro pedido se cumpla. Pero, como hemos dicho, el culto a D’s no es una técnica superficial, sino que es profundo y de corazón, un culto elevado que de por sí es una fuente de placer sublime.