Rav
Shlomo Aviner
El
Feminismo - un movimiento para salvaguardar la dignidad de la mujer
¿El
movimiento feminista es bueno o no?
Sin duda, se trata de un tema complejo. Existe una gran variedad de movimientos
feministas. Al igual que todo movimiento, tiene aspectos positivos y negativos.
En estas líneas, no me referiré a lo negativo sino únicamente a los aspectos
positivos.
Un
tema importante y esencial, del cual dependen todos los otros, es nuestra lucha
para que los hombres no se comporten con desprecio hacia sus mujeres. No alcanza
con el hecho que no las golpeen - lo que también, lamentablemente, existe. Los
psicólogos estiman que hay 200 mil mujeres golpeadas en Israel. ¡Es increíble!
Pero la verdad es que mismo si dijesen que se trata de 100 mil - me cuesta
creerlo. Incluso si se tratara de 50 mil o 10 mil, mismo mil - ¡No quisiera
creerlo!
¿Qué
podemos decir? Quisiera decir que una mujer golpeada tome un palo en su mano y
le devuelva a su marido el golpe. Pero, en la mayoría de casos, esto no ayuda.
En reacción, el marido será aún más cruel. Por lo tanto, la única salida
que tiene la mujer es dirigirse a la policía con una prueba clara: las marcas
‘frescas’ de los golpes recibidos. Existen estaciones de policía que toman
con seriedad las quejas, mismo si la mujer no tiene marcas. Existen maridos
sagaces que ‘saben’ golpear a sus mujeres de tal forma que no queden marcas.
¡Qué horror! Sin embargo, no sólo los golpes son terribles, también lo son
las ofensas. A veces, la ofensa es más cruel que el golpe. Un famoso dicho en
Idish versa: “el golpe pasa, pero la palabra queda”. No hablamos de un
marido que golpeó a su mujer por error una vez. Esto nos puede suceder,
lamentablemente, a todos, y debemos por eso pedir perdón. Nos referimos a un
marido que ofende a su mujer permanentemente y cree que hace lo que corresponde:
según su visión, cree que él educa a su mujer y la educa a los insultos. ¡Es
algo terrible!
¿Qué
está escrito en la Torá? ¿Acaso el esposo es el educador o el compañero de
su mujer? La Torá dice que el esposo se compromete a “alimentar, sustentar y
tratar con respeto” a su mujer. Se supone que debe tratarla bien y no
“educarla” a través de insultos y golpes.
Y
parece que hay mujeres que están dispuestas a sufrir. ¿por qué? Debido a la
responsabilidad que sienten por la familia, para no disolverla y perjudicar a
los niños. Por lo tanto, están dispuestas a soportar. Si se tratase de fenómenos
marginales, nos consolaríamos. Mas, lamentablemente, no se trata de casos
excepcionales, sino que ocurre en todos los sectores, sin diferencia alguna
entre religiosos o seculares, jaredim (ultraortodoxos) o sionistas,
intelectuales o delincuentes, etíopes o yemenitas, derechistas o izquierdistas.
Esta es una enfermedad grave que afecta a todos los sectores de la sociedad.
Para
hacerle frente, es necesario establecer un movimiento feminista que luche contra
la humillación de las mujeres, los golpes, las ofensas y el desprecio. Hay que
establecer un gran movimiento y yo me adhiero. Todos los rabinos se afiliarán
al igual que todas las personas grandes de espíritu y corazón.
También
las mujeres deben sumarse al movimiento. Existen mujeres que además de ser
golpeadas y humilladas, creen que sus maridos tienen razón. Ellos les
“lavaron” el cerebro haciéndoles creer que están en lo cierto. Por lo
tanto, esas mujeres deben afiliarse al movimiento y descubrir que sus maridos
están errados. Deben recordar que en las siete bendiciones que se pronuncian
bajo la Jupá no está escrito: “que D’s creó los golpes y las
ofensas….” sino que está escrito: “amor y fraternidad, paz y amistad”.