Rav Shlomo Aviner

Las lluvias

 En los últimos años hemos tenido menos lluvias. ¿Existe alguna idea para resolver el problema?, “Y sucederá que, si oyereis atentamente mis mandamientos que yo os ordeno hoy, amando al Señor, vuestro D’s, sirviéndole con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, Yo os daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo…” (Dvarim 11:13,14) [Vehaiá im shamoa….]. Recitamos estos versículos dos veces por día, y hay quienes los dicen tres. Si cumplimos las mitzvot de D’s, entonces llegará la lluvia. Si en cambio nos dejamos llevar tras dioses extraños, no habrá lluvia. Por lo tanto, además de todos los medios tecnológicos que empleamos, es necesario hacer Tshuvá, arrepentirse.

Pero, ¿en qué esfera debemos arrepentirnos? Al respecto, hay muchas propuestas. Hay quienes dicen que debemos cuidar el Shabat. Quien hace esta propuesta él mismo respeta el Shabat. Otros dicen, cuidar la “Shmitá” (dejar que descanse la tierra en el séptimo año - el año sabático). Quien propone esto es también un judío que cuida el año sabático. No es un agricultor, por lo tanto no es complicado para él hacerlo. Otros dicen: cuidar la “Tzniut”, el recato. Por supuesto, él mismo es un judío recatado.  Hay quien sugiere rezar con concentración y no conversar durante la Tfilá. Obviamente, es un judío apreciado que reza como corresponde.

Cada cual tiene su propia sugerencia acerca de qué modo debemos arrepentirnos: sugerencias para “otros”. Un judío que ya cumple el Shabat propone a los otros cuidarlo. Dado que el pueblo judío comprende a muchos judíos con buenas cualidades, cada cual sugiere al otro adoptar sus propias virtudes.

¿Quién tiene razón? Todos tienen razón. Todos debemos adoptar las virtudes de los demás. Cada cual debe hacer Tshuvá, no sólo proponer al prójimo arrepentirse.

Una vez, se inició una epidemia en Rusia. El pueblo dijo: “la epidemia ocurre debido a nuestros pecados, debemos buscarlos y corregirlos”. El brillante Rabí Mordejai Guimpel Yaffe, dijo: “cada cuál debe buscar sus propios defectos y no los de los demás”.

No debemos expresar una confesión en segunda persona: “eres culpable, has engañado, robado…”; ni en tercera persona: “es culpable, engañó, robó…”. Cada cual debe arrepentirse de sus propias faltas: unos cumpliendo el Shabat, otros diciendo la verdad, otros en la ética laboral, otros dejando de ofender o de golpear a su esposa….

Asimismo, cada partido político debe hacer Tshuvá en lugar de predicar moralidad a los otros partidos instigándolos a arrepentirse. Cada cual tiene sus propias faltas, incluso el partido para el cual yo voto. Esta es la naturaleza del mundo. No existe un justo en la tierra que haga sólo el bien sin pecar. Cada partido debe considerar de qué modo puede mejorarse.

Haré Tshuvá; todos haremos Tshuvá. Entonces, con la ayuda de D’s, lloverá. Mismo si no llueve - habremos ganado muchísimo, mucho más que lluvia.

En la tierra de Egipto no es necesario la lluvia: “la tierra en que entras para tomar posesión de ella, no es como la tierra de Egipto (…) en donde sembrabas tu simiente, y la regabas con tu pie, como una huerta de hortalizas” (Dvarim, 11:10). El Nilo se eleva y baña la tierra. La tierra de Israel, en cambio “….es regada por la lluvia del cielo” (Ibid, 11:11). ¿Acaso debemos por ello decir, D’s nos libre, que Egipto es mejor? No. Ellos no hacen Tshuvá. En cambio, nosotros, cuando no tenemos lluvias, rezamos y nos arrepentimos.