Rav
Shlomo Aviner
El
método de legislación judía según los secretos de la Torá
Pregunta: Hay eruditos de la Torá (Talmidei Jajamim) que determinan la legislación halájica, la ley judía, según lo “nistar” o los elementos ocultos de la Torá. ¿Acaso debemos tomar en cuenta a sus decisiones y no a las de los rabinos que determinan según lo “niglé”, lo “revelado”? Puesto que indudablemente D’s reveló a los primeros sabios todos los secretos de las mitzvot.
Respuesta: Este método no existe. Es una tontería absoluta que sólo puede sugerirla alguien que jamás en su vida estudió Halajá. Quien ha estudiado en el curso de los años el Shulján Aruj (el Código de la Ley Judía), las Halajot de Joshen Mishpat (que tratan de la organización de los tribunales), las Halajot de Nidá (la pureza familiar), de Shabat o de autorizaciones o prohibiciones rabínicas, sabe bien que no se puede determinar según los misterios de la Torá. Además, sabe que nada está escrito acerca de estos temas en el Zohar ni en los textos del Ari.
Cuentan que había un gran rabino que solía dar cursos a Baalei Tshuvá - personas que retornaban al judaísmo - y les decía: “Yo determino según lo oculto”. Un Talmid Jajam vino y le preguntó: “Cuando Ud. anuncia ante todos que determina según lo oculto, ¿acaso de este modo no busca atraer a los principiantes para que planteen preguntas? Después de todo, al escuchar que cierto rabino es un gran experto en la ley judía, capaz de determinar en todos los asuntos tratados en las cuatro secciones del Shulján Aruj, no se impresionan. En cambio, cuando sepan que ese mismo rabino determina según lo oculto, de inmediato correrán hacia él para escucharlo.” El gran rabino le respondió: “¡Por supuesto que así es!”
Los temas en los cuales los rabinos resolvieron según lo oculto, son muy pocos; en todo el Shulján Aruj aparecen quizás unos diez. Tratan asuntos de importancia secundaria. Por ejemplo, incluyen temas como el lavado de manos ritual (Netilat Iadaim) por la mañana, diversas costumbres relacionadas con el rezo, como por ejemplo, si recitar el Salmo de “Hodu” antes o después de “Baruj Sheamar”, si llevar los “Tzitzit” (los flecos rituales) por dentro o por fuera de la camisa, o el tiempo apropiado para rezar la bendición de la nueva luna (Kidush Levaná). El Shulján Aruj contiene millones de leyes (Halajot), que no hacen mención alguna a lo oculto.
La Mishná Brurá (Siman 25) (comentario del Rabino Moshé Iserlis acerca de la parte Oraj Jaim del Shulján Aruj) nos indica qué actitud adoptar cuando aparecen diferencias entre la Halajá y la Kabalá, acerca de esos casos específicos. ¡Incluso el Gaón de Vilna los redujo a un sólo caso, demostrando que no había contradicción! De todos modos, estos casos no están relacionados con las leyes severas sobre las cuales se basa el Hogar de Israel (Beit Israel), tales como si alguien debe recibir un castigo capital o ser excomulgado por la violación del Shabat o por el incumplimiento de las leyes de pureza familiar. Más bien, son casos que tratan de asuntos marginales y de costumbres como el pronunciar “Keter” o “Nakdishá” en la Plegaria de Shmoná Esré en Musaf, lo que se refiere a un piyut, un canto litúrgico, y no a un asunto esencial en el judaísmo. Decir que lo oculto ocupa un lugar en la determinación de las Halajot es un error, es una deformación grave que causa un daño considerable al judaísmo.
No existe “un método sistemático de legislación judía según los secretos de la Torá”, sino que existen algunos casos aislados, la gran minoría, en los cuales se toman en cuenta asuntos místicos para establecer la Halajá. La transformación de lo secundario en esencial y la pérdida de las proporciones, arruina todo el edificio del judaísmo y afecta la concepción de la nación. Cuando el pueblo cree erróneamente que los rabinos determinan según lo “nistar” (oculto) y no según lo “niglé” (revelado), se acerca a la Torá debido a la mística y busca entonces su pan espiritual en los adivinos y los videntes. Debemos determinar en forma clara que se rige según lo “niglé”, que lo “nistar” está dirigido a quienes ahondan en los secretos espirituales y no para guiar al individuo, a la familia o a la sociedad. La Torá nos ha alejado de esto, como dijo el Rav Kook, experto tanto en lo niglé como en lo nistar.
La confusión de los límites y la pérdida de proporciones, se encuentra entre los peligros más severos y perniciosos que enfrentamos. Afecta la dirección que la Torá nos brinda. Existen algunas leyes aisladas que se basan en lo oculto, pero no constituyen lo esencial para el judaísmo. Cuando toda la búsqueda de la Torá se basa en la mística, es señal que se tiene poca Torá y falta de seguridad en la vida. Es señal del temor a lo racional y a lo lógico, y que sólo lo místico, lo raro y lo milagroso puede estructurar su vida.
Es la voluntad divina que estudiemos más Torá y mitzvot, ética y buenas cualidades, el amor al hombre y el temor a D’s.