Rav
Shlomo Aviner
Una
ayuda espiritual verdadera
Muchas veces, las personas se dirigen a sus rabinos para recibir “segulot” (ayuda espiritual) para ayudar a los enfermos. Además de ir al médico, buscan toda serie de tácticas espirituales - la lectura de un versículo en particular, amuletos - están dispuestos a hacer todo para lograr modificar la situación actual. Lamentablemente, buscan en vano algo que no existe.
Alguien podrá decir: “¡Quién sabe! Mi tía no tenía hijos, utilizó una “segulá” y hoy, gracias a D’s, tiene varios niños alrededor de su mesa”. Sin embargo, hay otro que tiene una tía que no tenía hijos y sin utilizar una “segulá” los tuvo igualmente. Es un hecho que el diez por ciento de las parejas que no tienen hijos, se curan en forma espontánea, sin que se conozca el motivo.
¡No es posible construir la vida en base a “segulot”! Si alguien tiene problemas financieros, de salud o de familia, la respuesta es la siguiente: “¡La Tshuvá (arrepentimiento), la Tfilá (plegaria) y la Tzdaká (caridad) libran del mal decreto!”. Hay que rezar a D’s, recitar salmos, pronunciar las plegarias que aparecen en el Sidur con sentimiento, desde el comienzo hasta el fin. Todo esto exige mucha devoción.
Y ¡arrepentirse! Entonces preguntarán: “¿cómo hay que arrepentirse? ¿es necesario rezar en el Kotel? Sin lugar a dudas, el Kotel, el Muro de los Lamentos, es un lugar sagrado. Sin embargo, la persona debe en primer lugar arrepentirse de sus pecados, entre el hombre y D’s y entre el hombre y su prójimo; dar Tzdaká a los pobres, multiplicar actos de generosidad hacia todos, sus amigos y vecinos, las personas cercanas y las lejanas, sus padres, su cónyuge y hacia sus hijos. Debe dar dinero y consejo, tiempo y energía, visitar a los enfermos y otras buenas acciones.
“¡La Tshuvá (arrepentimiento), la Tfilá (plegaria) y la Tzdaká (caridad) libran del mal decreto!” Estas son nuestras “sgulot”, nuestros “tesoros”, y no es necesario buscar toda serie de ‘cosas raras’. ¿Dónde aparecen mencionadas esas cosas raras? ¿en la Torá? ¿en el Tanaj? ¿en la Mishná? ¿acaso está escrito que cuando nuestros grandes sabios tenían problemas utilizaban Sgulot, con Mezuzot y amuletos? ¿Dónde hemos escuchado algo similar? Ni en la Torá ni en la Mishná, tampoco en el Talmud. Más bien rezaban y se arrepentían haciendo buenas acciones. “Y por tanto he jurado acerca de la casa de Elí, que nunca jamás será expiada la iniquidad de la casa de Elí, ni con sacrificios ni con ofrendas vegetales” (Shmuel Alef, 3:14). Los Sabios preguntan por qué Abayé y Raba, quienes eran del linaje de Elí, vivieron tantos años? Responden: Raba se dedicó a la Torá y realizó muchas buenas acciones. La “Torá viva y un amor desinteresado” tienen el poder de revocar un decreto tan duro como el que determina morir a una edad joven. Evidentemente, el estudio de la Torá es una verdadera ayuda espiritual.
Acerca
de la felicidad en el matrimonio y la revisión de la Ketubá
Pregunta:
Estamos casados hace varios años en felicidad. Sin embargo, en los últimos
tiempos han surgido tensiones entre nosotros. Siguiendo el consejo de amigos nos
dirigimos a un “Mekubal” (místico) para que examinara nuestra Ketubá
(documento de matrimonio). De hecho, el “Mekubal” determinó que había
incompatibilidad entre nuestros nombres y que ésta era la causa de nuestras
diferencias. Nos anunció que deberíamos cambiar nuestros nombres y redactar
una nueva Ketubá y entonces todo estaría bien. Sin embargo, tenemos dudas
frente a esta solución propuesta porque realmente nos parece rara.
Respuesta: Efectivamente, todo eso es una aspiración sin sentido alguno, mentira y falsedad. Jamás existió algo similar. Nunca escuchamos acerca de un método como ese de hacer la paz entre un hombre y una mujer y de resolver sus problemas. Busque en la Torá, en los profetas, en la Mishná y el Talmud, el Rambam y el Shuljan Aruj, en los sabios medievales y los más recientes, no encontrará ninguna indicación de hacer algo similar.
Los grandes rabinos contemporáneos, el Rishón Letzión Bakshi Dorón y el Gaón Rabí Shmuel Halevi Wozner entre otros, nos advirtieron que debemos alejarnos de ese camino.
Evidentemente, la Ketubá debe ser “kasher” y por lo tanto, conviene reverla. Es obvio que si es inválida, será necesario redactar una nueva. Mas incluso entonces, no hay que apresurarse a escribir un nuevo nombre. Probablemente existe un problema halájico con este hecho porque en la Ketubá deben aparecer los nombres permanentes de la pareja y no nuevos que acaban de inventar. De todos modos, los nombres de la pareja y la validez de la Ketubá no tiene nada que ver con lo que sucede en la vida.
Lamentablemente, muchos ingenuos se dejan tentar por ese tipo de maquinaciones y se hacen esperanzas en lugar de tratar seriamente los problemas del matrimonio a través de un verdadero diálogo o con la ayuda de un consejero matrimonial.
Pero lo peor son los embusteros que se aprovechan de personas que vienen a ellos para que les “lean la Ketubá” sacándoles grandes sumas de dinero y aprovechando cruelmente su desconsuelo. Algunos dan consejos médicos a personas gravemente enfermas, sin tener formación médica alguna y de este modo empeoran su situación. Otros dicen conocer el pasado, el presente y el futuro, basados en la aparición de las letras en la Ketubá. Existen otros que advierten de terribles tragedias que ocurrirán a la pareja y les ofrecen una solución a cambio de miles o incluso millones de shekalim. En ciertas situaciones, la pareja vivió en paz hasta que se dejaron tentar por un lector de la Mezuzá, quien les informó en un tono determinante que sus nombres eran incompatibles. O les informó en forma categórica que uno de los esposos engañó al otro, a pesar de las negativas del mismo, y terminaron divorciándose.
Debemos comprender de una vez que la
Ketubá es un documento que determina las obligaciones del marido para con su
esposa, especialmente las monetarias. Por lo tanto, es importante pero no tiene
un poder místico para cambiar el futuro. Debe dirigirse a verdaderos eruditos
de la Torá y no a falseadores. Si está enfermo debe ir al médico; si tiene
conflicto con su esposa, vaya a un consejero matrimonial. Si tiende hacia el
camino espiritual, la respuesta es entonces hacer Tshuvá, Tfilá y Tzdaká.