¿Educación
judía y sionista?
Rav
Shlomo Aviner
Pregunta:
Los jaredim (ultraortodoxos) siguen un antiguo camino bien trazado: sólo
santidad, el estudio de Kodesh. Los jilonim (seculares), por su parte, siguen un
nuevo camino: sólo estudios seculares (“Jol”). ¿Cuál es entonces nuestro
ideal? El estudio de Kodesh y Jol como en las Yeshivot Tijoniot es fuente de
orgullo, pero, si somos sinceros, no podemos negar que existen muchas
dificultades, mientras que en las pequeñas Yeshivot, donde se estudia todo
Kodesh, los alumnos tienen más Torá e Irat Shamaim (temor a D’s). Pero si
decimos: únicamente Kodesh, entonces: ¿en qué nos diferenciamos de los
Jaredim? ¿Acaso el ideal es una juventud sin cultura general? ¿Cómo tendrá
nuestro país hombres de trabajo y de ciencia? Reconozco que este tema me
preocupa y confunde.
Respuesta:
Efectivamente, es una pregunta muy difícil,
una pregunta determinante en cuanto a la identidad espiritual ideal de
nuestros alumnos, y en un nivel más alto, de nuestros Talmidei Jajamim. Esta
pregunta determinante tiene muchas repercusiones.
¡Qué
afortunados somos que hemos tenido grandes faros para iluminar el camino en
nuestra nueva y compleja realidad! Me refiero a nuestros maestros: el Rav Kook y
su hijo, el Rav Tzvi Yehuda Kook. En lo que se refiere a una cuestión tan
compleja, no cualquiera puede determinar sino sólo los enormes eruditos de la
Torá. Una cuestión espiritual como ésta no será determinada en el mercado de
la vida. Evidentemente, para estipular es necesario conocer bien la realidad,
pero no será la realidad la que determine lo que se diga en el Beit Midrash,
sino que el Beit Midrash determinará la realidad. A modo de comparación, esto
es similar a un médico que debe conocer bien la situación del enfermo, pero no
es el enfermo quien determinará cuál es la medicación apropiada para él.
Ambos sabios, estos pioneros del proceso del renacimiento de lo sagrado, nos
enseñaron que la principal fuerza para elevar al individuo y la comunidad, la
familia y el estado, la seguridad y la economía, la pureza y la santidad - es
el estudio de la Torá. El pueblo judío no puede volver a su naturaleza fresca
sino a través del estudio de la Torá - un amplio estudio de la Torá que
permita formar a Talmidei Jajamim.
Nuestra
suposición de base es la siguiente: la Torá tiene el poder de curar todas las
crisis y brindar un espíritu elevado en todas las circunstancias y situaciones.
Como dijo Maimónides (el Rambam) en el comienzo de Moré Nebujim (“Guía de
los Descarriados”): la Torá es
la ciencia que permite conjugar los detalles de la vida cotidiana con los
grandes ideales.
Por
tanto, la vida está marcada por tres aspectos: a) el estudio de la Torá; b) el
conocimiento de la realidad; c) la iluminación de la realidad por la Torá.
a)
al hablar de Torá me refiero a la misma Torá que no ha cambiado ni cambiará,
estudiada en las grandes y pequeñas Yeshivot, en Talmudei Torá y Jeiders,
desde la época de Moshé Rabeinu. Es la misma Torá estudiada en todas las
Yeshivot, en profundidad, en pureza, con respeto y amor, con temor y alegría,
con gran voluntad y persistencia - porque es nuestra vida y la extensión de
nuestros días, y debemos disfrutarla día y noche.
b)
La realidad es que el Todopoderoso ha comenzado a redimir a su pueblo. El signo
obvio del fin de los tiempos ha surgido. Las profecías se cumplen ante
nosotros: la construcción del país, el retorno a Sión, el establecimiento del
estado, las victorias del ejército de Israel, el retorno de la Torá a sus
estudiosos aquí en nuestra tierra sagrada. ¡Qué afortunados! No todas las
Yeshivot son conscientes aún de esto.
c)
La Torá ilumina esa realidad, lo que nuestro maestro, el Rav Tzvi Yehuda Kook,
llamó: “la Torá que redime”, es decir, la Torá que brindará espíritu en
todo el proceso de redención. Esta es evidentemente la misma Torá que se
estudia en las otras Yeshivot, pero iluminada por una “nueva luz que brilla en
Sión”.
Esta
Torá incluye, además del estudio de la Guemará y la Halajá, el estudio de la
fe en forma más profunda y seria. ¿Cuál es el contenido de esa fe? Significa
la fe en el pueblo judío, el pueblo de Israel a través de todas las
generaciones y el que se encuentra ahora con nosotros. Significa la fe en
nuestra generación, la gran generación de la redención de Israel; la fe en
que la mano de D’s actúa para liberarnos y hacernos renacer. Significa la fe
en nuestro estado como la realización de la visión de la redención; la fe en
nuestro ejército que protege al pueblo y a Israel santificando el nombre de
D’s.
Este
es nuestro ideal: formar a un alumno, Ben Torá, Talmid Jajam, temeroso de D’s
y poseedor de buenas cualidades como en todas las generaciones; y al mismo
tiempo, conectado de todo corazón y espíritu con los sistemas de su nación.
De este modo, será una bendición para el pueblo que se encuentra en Sión e
iluminará sus caminos.
¿Qué
sucede entonces con la cultura general? Evidentemente, es esencial y necesaria
pero no es lo principal. Lo esencial para un joven es tener buenas cualidades,
el temor a D’s y la Torá. Con el transcurso de los años, es importante añadir
raciones medidas de educación general, para que surja un individuo que sepa cómo
conducirse en la vida con todos sus preciosos tesoros. ¿Qué sucede con los
hombres de trabajo y de ciencia? Esto tampoco urge. La vida es, gracias a D’s,
larga. Si un joven educado en una Yeshivá sionista decide un día dedicarse al
trabajo y la ciencia, tendrá siempre la opción abierta para una formación
profesional exitosa, tal como lo demuestra la experiencia.
En
Bnei Akiva hemos sido educados siempre a la imagen del gran erudito Rabí Akiva.
Es el gran faro que ilumina nuestros senderos. Rabí Akiva estudió Torá
durante 24 años seguidos, con gran sacrificio. No estudió matemáticas ni física,
metafísica ni música, sino precisamente Torá. De este modo, trajo una gran
bendición para la nación. Pero, como afirma el Rav Kook en su epístola: “Iekirei Levavó” (“los queridos de su corazón”, para los
hijos de Akiva el estudio de la Torá significa estudiar todas las secciones de
la Torá. Este es nuestro camino: el estudio de la Torá incluye también el
estudio de la fe, la fe de Israel y además
la participación en el renacimiento nacional, el ejército y la independencia (Mamarei
Hareaiá, 202). Cuanto más próximos estemos del manto de Rabí Akiva,
mayor bendición traeremos para nosotros y para nuestra nación que se levanta
para renacer.