Rav Shlomo Aviner
Determina
tiempos para el estudio de la Torá
“No se aparte de ti este libro de la ley (Torá), antes medita en ella de día y de noche” (Yehoshua, 1:8). Nuestros sabios interpretaron este versículo como la obligación de estudiar la Torá, al menos un poco, de día y de noche: “un capítulo por la mañana y otro por la noche” (Minjot, 99b) - esta es una guía para toda persona. No estamos hablando aquí de Talmidei Jajamim a quienes está dirigido otro versículo: “y les inculcarás a tus hijos” (Dvarim, 6:7). Debes tener suficiente conocimiento para que “si alguien te pregunta, tengas en tu boca palabras de Torá sin tartamudear antes de contestar, y puedas responderle de inmediato” (Kidushin, 30a). Para lograr esto, evidentemente, la determinación de un tiempo de día y otro de noche para el estudio de la Torá no es suficiente, sino que debemos estudiar la Torá con enorme devoción” (Ran Nedarim, 8a).
Nos referimos aquí a hombres de trabajo (no a quienes se dedican exclusivamente a la Torá) que deben también determinar tiempos para el estudio de la Torá. En el símbolo de nuestro movimiento juvenil Bnei Akiva está escrito: “Torá VeAvodá” - el estudio y el trabajo. También cuando la persona está ocupada en un trabajo importante para el estado, la sociedad y la familia, cumpliendo así muchas mitzvot, no puede ser que viva sin la luz de la Torá. La vida, después de todo, es física y material. La persona se ve atraída hacia abajo por sus tendencias animales. ¿Cómo podemos salvarlo? ¿con amenazas? ¿por la fuerza? No: debemos elevarlo hacia las alturas. Permitirle saborear la buena luz de la Torá.
Por este motivo, es necesario establecer tiempos fijos para el estudio de la Torá. Nuestros sabios nos enseñan: “Mismo si alguien estudia un solo capítulo por la mañana y otro capítulo por la noche, cumplió la mitzvá de: “no se alejará el Sefer Torá de tu boca”…. está prohibido decir esto frente al populacho” (Minjot, 94b), para que no aproveche esto para tomar la vía más fácil. No obstante: “Raba dice: es una mitzvá decirlo frente al populacho” (Ibid.). El populacho puede llegar a pensar que el estudio de la Torá es un mar que no tiene fin, que en él no tiene parte ni heredad, que de todos modos lo que estudie será nulo; por lo tanto, puede llegar a decidir que el estudio de la Torá no le concierne para nada. Pero si le anuncian que eso no es cierto, que si estudia un capítulo por la mañana y otro capítulo por la noche tendrá parte y heredad en la Torá, que merecerá esa gran felicidad, puede ser que decida estudiar. Es posible que estudiando de ese modo llegue a amar la Torá y a estudiar más. Pero mismo si no estudia más de lo establecido, es sin duda un gran mérito que se suma a una gran cuenta. Hay quienes incluso menguan la obligación y estudian Torá entre Minjá y Maariv, uniendo de este modo el día y la noche.
La determinación de tiempos para el estudio de la Torá para todo judío significa que mismo cuando está enfermo, cuando es pobre, cuando es rico y está siempre ocupado por teléfonos y secretarios, cuando es soldado en una unidad combatiente - debe dedicar dos minutos, cinco, media hora para el estudio de la Torá.
No es posible que pase un día sin que hayamos escuchado las palabras del Señor del Universo. Esto enaltecerá y purificará el espíritu, y elevará al hombre en las alturas.
¡Ashreinu Ma Tov Jelkeinu! ¡Cuán afortunados somos y qué buena es nuestra parte!