Rav Shlomo Aviner

Sobre la Astrología

 

Pregunta: Muchas personas se dirigen a toda serie de astrólogos para conocer más acerca de sí mismos, para adivinar el futuro y recibir una orientación en la toma de decisiones. También hay personas religiosas que siguen este camino. ¿Cuál es la actitud del judaísmo frente a la astrología?

Respuesta: Al igual que en muchos asuntos, existen diferentes opiniones, pero todos las autoridades rabínicas concuerdan que está prohibido dirigirse a los astrólogos. Está escrito en la Torá: “No observéis agüeros” (Vaikrá, 19:26). Rabí Akiva comenta: “esto se refiere a aquel que calcula tiempos y horas y dice: ‘hoy es un buen día para salir, mañana es un buen día para comprar algo’…” (Sanhedrin, 65b). Maimónides (Rambam) determina que esto se refiere a la astrología, así como lo hace Rama, Samag, Meiri, Ran y otros exégetas.

Según estos rabinos, quien se comporta siguiendo la astrología, viola las leyes de la Torá.

Maimónides determina: “Quien actúa siguiendo la astrología y conduce su trabajo u otros asuntos siguiendo lo determinado por los astrólogos, será azotado, como está escrito: ‘No observéis agüeros’” (Hiljot Avodat Kojavim, 11:9).

Sin embargo, algunos de nuestros sabios sostienen que no se trata aquí de una prohibición de la Torá sino rabínica. Rabí David Bonfil escribe que la astrología “distancia a la persona del servicio de D’s, pues pasa a confiar en ella y no es perfecto en su fe en el Creador y en la creencia que toda Su bondad está determinada por nuestros actos. A este respecto, la Torá advirtió:  “Perfecto serás para con el Señor, tu D’s” (Devarim, 18:13)” (Sanhedrin, 65b). Rabí Bonfil sigue en esta interpretación la visión de su maestro, Najmánides (Ramban), quien agrega que si alguien se entera de algo a través de los astrólogos: “está prohibido ir contra las constelaciones y basarse en milagros”… “porque D’s realiza a veces un milagro para quienes lo temen, anulando, por su parte, el decreto de las estrellas”. Pero está prohibido en un principio ir a buscar el consejo de los astrólogos. “Más bien, es necesario comportarse con total fe en D’s… y si alguien vio una predicción astrológica en forma involuntaria, deberá cumplir mitzvot y aumentar sus plegarias (Responsa atribuida a Rabí David Bonfil, 283).

Sin embargo, Maimónides sostiene que aún si alguien se entera de algo (procedente de una fuente astrológica) la Torá prohibe tomarlo en cuenta. Según Najmánides, en cambio, la astrología constituye una verdadera sabiduría, pero la Torá nos ha prohibido dirigirnos a ella. Contrariamente, Maimónides sostiene que es vana y falsa (Perush Hamishnaiot, Avodá Zará, 54b). Por lo tanto, tenemos dos aspectos en los que Maimónides y Najmánides discrepan : a) si la prohibición está basada en la Torá o en las ordenanzas rabínicas; y b) si la astrología es falsa o verdadera.

Acerca de la segunda cuestión, la opinión de Meiri constituye una visión intermedia, al escribir que los miembros de esa generación creían que la astrología no era necesariamente algo místico sino que también contenía un “elemento natural” (Sanhedrin, Ibid.).Es decir, de acuerdo a sus conocimientos científicos, sostenían que se trataba de conocimientos fundamentados.

El Shuljan Aruj dictamina siguiendo la opinión de Najmánides: “No se consulta a los que observan las estrellas, puesto que está escrito: ‘Perfecto serás para con el Señor, tu D’s’. Cuando alguien sabe que una acción va contra la sabiduría astrológica, no la hará, y no confiará en milagros sino que no deberá ir a buscar el consejo de los astrólogos, puesto que ‘perfecto serás’” (Shulján Aruj, Yoré Deá, 179:1).

Si bien hubo quienes desearon encontrar vías para ser aún más indulgentes que el Shulján Aruj, les faltó el poder para contradecirlo y ninguno de los comentaristas lo hizo - particularmente considerando que de acuerdo a muchos de nuestros sabios, la astrología está prohibida por la Torá.

Por lo tanto, no debemos dirigirnos a la astrología o a toda clase de visiones confusas. Abriremos nuestra propia senda siguiendo la vía de la Torá y del pensamiento claro. Y si nos acosan problemas, debemos seguir la guía de nuestros sabios: “la Tfilá (plegaria), la Tshuvá (arrepentimiento) y la Tzdaká (caridad) anulan el decreto severo”.

 

Y seremos perfectos para con nuestro D’s.