Rav Shlomo Aviner

La autorización de Kashrut  apropiada

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre los diversos certificados de Kashrut que encontramos en los alimentos? Escuché que hay quienes se burlan de las autorizaciones dadas por el Rabinato local con un tono sarcástico. Soy una mujer simple e ingenua y tengo entendido que para ser rabino es necesario estudiar Torá durante muchos años y aprobar exámenes difíciles.  Y si realmente hay diferencia entre las distintas autorizaciones, entonces es injusto respecto a las personas que confían en el Rabinato local. ¿Acaso toda una población que cree en esos rabinos es engañada? ¿Acaso cometo un pecado al comprar un pollo con la Kashrut del Rabinato local?

 

Respuesta: Todas las autorizaciones que fueron dadas por un verdadero rabino son Kasher. El hogar de todo judío devoto es considerado Kasher y está permitido comer allí sin dudar. Cuanto más en lo de un Talmid Jajam, puesto que no hay erudito que haga algo que sea incorrecto. ¡No quiera D’s que alimente al pueblo de Israel con alimentos impuros (trefá)! Este pensamiento es de por sí el colmo de la impureza. No hay insulto más grande que ese para un Talmid Jajam. Aunque hayan rumores acerca de cierta autorización de Kashrut, no hay que creerlos sino rechazarlos, puesto que es una calumnia (lashón hará) del peor tipo. Incluso si ese mismo rabino confiesa que hay problemas en la autorización que él otorga, no importa. Puesto que él mismo ha sellado: “Kasher”, señal que ha determinado que ese problema fue ya resuelto. Incluso si el mismo rabino dice: “No como alimentos de mi propia autorización”, eso no significa nada. Puesto que ésta es la forma de actuar de los eruditos: suelen ser más estrictos con ellos mismos y más indulgentes con los demás.

Este es el principio: todo producto alimenticio que es comercializado con la autorización de un rabino, sea ultra-ortodoxo o sionista, de Eretz Israel o de la diáspora - es Kasher. Por supuesto, como en todo, se puede ser más estricto. Está escrito al respecto: todo aquel que es más estricto (majmir), será bendecido y quien facilita (mekel) tiene en qué confiar. Una persona no debe ser estricta en todos los aspectos de la vida, es una cuestión de su propia voluntad. Cada cual puede ser riguroso de acuerdo a lo que le indique su propio corazón: en el cumplimiento de la Kashrut o del Shabat, en su forma de hablar o de honrar al prójimo, en el servicio en un comando selecto en el ejército de Tzahal, en la colonización de un asentamiento, en misericordias o benevolencias, y así hasta el infinito. Depende de las consideraciones personales de cada uno. De este modo, si resulta que la autorización de cierto alimento es Kasher y la de otro es Lamehadrin, entonces el estricto será bienvenido. ¿Qué significa un producto que es Kasher?: cuando hay controversia entre nuestros sabios, si la mayoría permite y la minoría prohibe, el alimento será considerado Kasher.

¿Qué significa un producto que es Lamehadrin?: cuando todos los sabios están de acuerdo en que el alimento es Kasher.  Por supuesto, es preferible esta situación. De todos modos, ser estricto no significa despreciar a los otros que no se comportan de ese modo. No existe mayor ofensa que quien se burla de la autorización de otro.

Se cuenta de Rabí Tarfón que mientras estaba de camino leyó la plegaria de Kriat Shemá de Arvit acostado y fue estricto como determinó la escuela de Beit Shamai. Unos ladrones que pasaban por el lugar, aprovecharon esta situación y casi lo mataron. Cuando relató lo acontecido a los sabios, le dijeron: “No debías comportarte así, al haber faltado a las enseñanzas de Beit Hillel” (Talmud de Babilonia, Brajot, 10). ¿Por qué faltó a las enseñanzas de Beit Hillel si tan sólo fue más estricto en el cumplimiento del precepto? Rabí Moshé Jaim Lutzato, el Ramja”l, explicó que había habido una gran controversia entre Beit Shamai y Beit Hillel sobre esta cuestión que había llegado casi a dividir al pueblo de Israel. Después de muchos esfuerzos, se determinó como Beit Hillel. Cuando Rabí Tarfón fue más estricto frente a todos, lo que hizo fue debilitar la validez de esta decisión y causó un daño para todo Israel. “En ese caso, convenía sostener como Beit Hillel más que ser estricto como Beit Shamai” (Mesilat Iesharim, Capítulo 20).

Efectivamente, muchos Talmidei Jajamim suelen ser más estrictos en sus hogares en forma exagerada, pero cuando se los invita a lo de otras personas, comen todo lo que tiene autorización sin dudar. De este modo, cumplen una gran mitzvá que es fortalecer el respeto a los sabios, pilar esencial sobre el cual se apoya Israel.

No obstante, si bien a veces, en el arrebato de la discusión, los eruditos suelen utilizar expresiones duras, éste es el camino de la Torá y esto no nos autoriza a nosotros, los “pequeños”, a deshonrarlos. En el libro “Keter Shem Tov” se cuenta que el Baal Shem Tov, el fundador del movimiento jasídico, tenía un mordaz opositor que se llamaba Rabí Najman de Hordenko, quien en toda ocasión solía menospreciarlo. Un día, ese mismo rabino escuchó a sus alumnos que hablaban contra el Baal Shem Tov. Los reprendió y les dijo: “¡Cómo se atreven a hablar contra una persona santa!”. Le respondieron: “Pero Ud. mismo Rabí habla en su contra”. Les dijo con severidad: “¡Ustedes no están autorizados a hablar tal como yo lo hago! A modo de ejemplo, les relató la parábola de los dos artistas que trabajaban juntos hace veinte años para elaborar la corona del rey.  Finalmente, cuando llegó el momento de colocar el diamante, uno dijo así y el otro dijo asá. La discusión se enardeció y uno de los  artistas le gritó al otro: “¡Tonto!”. Un señor que pasaba por allí fue testigo de la discusión y le replicó: “¡Tonto es Ud.!”. El artista que había insultado le dijo: “¿Sabe Ud. que nosotros somos amigos y hemos trabajado durante veinte años para hacer la corona del rey? Este último detalle se encuentra incrustado en nuestro espíritu y por lo tanto nos expresamos agresivamente. Pero, Ud., ¿acaso hizo algo para la corona del rey? ¿acaso vio alguna vez en su vida al rey? ¡ Ud. es el tonto!”.

Por lo tanto, cuando los Talmidei Jajamim se disputan sobre cuestiones de Halajá, nosotros, los pequeños, debemos ser temerosos y devotos, y mostrarles nuestro respeto.