Pirke Avot

Traducción R. Itzjak ben Uzi Sakkal

 

ACLARACIONES 

Lo que está entre [] son agregados del traductor para facilitar el entendimiento de la frase.

Lo que está entre {} son agregados que figuran en otras versiones igualmente.

Cuando figuran puntos suspensivos (...) antes o después de un párrafo, quiere decir que no se ha traducido el comentario en su totalidad y que antecede a ese comentario otra cosa del tema o de otro tema, en caso que los puntos suspensivos (...) estén antes o posterior a ese párrafo en caso que los puntos suspensivos (...) figuren después.

Las notas al pie, son notas aclaratorias del traductor.

Alabanzas y loas al Señor que me ha dado el mérito de estudiar, traducir y terminar este tratado tan básico, como así también,  fundamental

 

Capítulo 1

Perek 1 Mishná 1

Moshé recibió la Torah en Sinai y se la transmitió a Yehoshúa. Yehoshúa se la trasmitió a los ancianos, los ancianos a los profetas y los profetas la transmitieron a los miembros de la Gran Asamblea.

 

Ellos dijeron tres cosas: Sean cautos en el juicio, formen muchos discípulos y hagan un cerco a la Torah.

 

 

Mi intención  [en este comentario] es

1.      Explicar las palabras de los sabios piadosos [que se explayan en este tratado], las enseñanzas éticas,

2.      Estimular la adquisición de ciertas cualidades, aquellas cuya importancia es mayor.

3.      Asimismo me extenderé en aquellos puntos en los cuales sea preciso advertir acerca de las malas cualidades, pues son muy dañinas y 

4.      La explicación literal de ciertos términos y cuestiones, ya que la mayoría de los temas son muy claros salvo pocas excepciones.

 

 

“Hagan un cerco a la Torah”

Se refiere a los dictámenes y disposiciones rabbínicas (Guezerot y Takanot) [que fueron instituidas] para alejar al individuo de la trasgresión, tal como Dios dijo: “Cuidarán Mis estatutos” (Lev. 18:30) cuyo significado es: Haced un cerco[1] a Mis estatutos.

 

 

 


 

Perek 1 Mishná 2

Shimón el justo, era de los últimos [miembros] de la Gran Asamblea.

 

Él solía decir: Sobre tres cosas el mundo se sostiene:

Por la Torah, por el servicio [Divino] y por los actos de benevolencia.

 

“Por la Torah, por el servicio [Divino] y por los actos de benevolencia”

La Torah  es la sabiduría. Los actos de benevolencia, son las cualidades más elevadas y el Servicio Divino, se lleva a cabo por medio de los preceptos.

Con estas tres cosas el mundo se mantendrá y se conservará en su mejor grado de perfección.
 

Perek 1 Mishná 3

Antignos, hombre de [la ciudad de] Sojo, recibió[2] de Shimón el justo. 

 

Él solía decir: No sean como los siervos que sirven a sus amos para recibir un premio, si no, sean siervos que sirven a sus amos con la intención de no recibir un premio[3]; y que el temor celestial [impere] sobre ustedes.

 

“Sin esperar la recompensa…”

Se refiere con esto, que el servicio y la dedicación a Dios debe ser por amor [desinteresadamente], tal como ya lo he explicado en la introducción al Perek Jelek del tratado de Sanedrín.

 

No obstante[4], todavía no se ha eximido del temor a Dios, es por eso que, nuestra Mishná, sostiene que a pesar de servir a Dios por amor, no deben abandonar el temor Divino: “Y prevalezca  el temor celestial sobre ustedes”, pues así está escrito en la Torah: “Al Eterno, Tu Dios, temerás”  (Deut. 6:13) y dijeron los sabios:  “Servid a Dios con amor, servidLo con temor. Amor, para no olvidar nada de lo que te haya encomendado hacer y temor para abstenerte de hacer algo que te haya advertido de no hacer.” Pues el temor Celestial es  una gran ayuda para abstenerse de cometer transgresiones, mucho más, con respecto a aquellos preceptos cuyo sentido lógico no se ve a simple vista, o que parecen, a simple vista, carecer de sentido.

 

Ribbí Antignos, [el que está pregonando la presente enseñanza], tenía dos discípulos que se llamaban: Zadok y Baitós. Cuando ellos escucharon a su maestro decir esta enseñanza, salieron de su presencia y uno le dijo al otro: “He aquí que nuestro maestro dijo explícitamente que no existe recompensa ni castigo, [ni aquí ni en el más allá]” Pero en realidad, no habían entendido [la profundidad de] sus palabras.

 

Así se apoyaron mutuamente [estos dos discípulos] y renegando del judaísmo y la Torah, formaron uno una secta y el otro  otra secta distinta, es lo que los sabios llamaron: “Zadokim y Baitosim” y al ser que [Zadok y Baitos] no pudieron adquirir adeptos [para sus sectas], ni entre los instruidos en el judaísmo como los que no lo eran, no les quedó alternativa que sostener como cierto aquellas creencias que eran muy preciadas y firmes entre el vulgo [es decir el texto  de la Torah], pues si proclamaban abiertamente la negacion de esto, los hubieran lapidado; entonces, proclamaron cada uno, que ellos aceptaban la Torah, mas renegaban de la explicación de la Torah recibida por los sabios, sosteniendo que no era genuina [y que lo habían inventado ellos]  Todo esto para eximirse del cumplimiento de los preceptos tradicionales y de las normas y disposiciones ribbínicas.

 

Al ser que les era imposible negar toda la esencia del judaísmo, [el texto de la Torah], consiguieron de este modo modificar y adaptar los preceptos a su gusto y necesidades, permitiéndose lo que se les antojaba y prohibiendo lo que ellos querían prohibir, y esto les fue posible merced a que ya habían dejado de creer en los principios básicos del judaísmo y buscaron aquello que sea cómodo a las personas.

 

Así fue como estas sectas se distanciaron cada vez más del judaísmo y fueron conocidas en Egipto como: Karaim, mas los sabios del Talmud los llaman: Zadokim y Baitosim.

 

Estas sectas fueron las que comenzaron a poner en duda la veracidad de la tradición oral y explicar los versículos como mejor les satisfacía sin hacer ningún caso de las enseñanzas  de los sabios, justo al revés de lo que Dios encomendara en la Torah: “Conforme a la Torah que te enseñan [los sabios] y las leyes que te dijeran harás, no te apartarás de sus palabras que te encomendaran, ni a derecha ni a  izquierda” (Deut. 17:11)

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 4

Yosé ben Yoezer, hombre [de la ciudad] de Zredá y Yosé ben Yojanán, hombre de Yerushalaim, recibieron de ellos. Yosé ben Yoezer hombre [de la ciudad] de Zredá dice: Que tu casa sea una casa de reunión para los sabios,  apégate al polvo de sus pies y bebe [con sed] sus palabras.

 

 

 

Capítulo 1 Mishná 5

Yosé ben Yojanán, hombre de Yerushalaim dice: Que tu casa esté abierta de par en par y que los pobres sean parte de los de tu casa y no converses demasiado con la mujer.

 

Con respecto a su esposa fue dicho, mucho más [si se trata] de la esposa de su prójimo.

 

Basándose en esto, dijeron los sabios: Todo el que conversa demasiado con la mujer, se hace un daño  a sí mismo, suspende su estudio de la Torah y finalmente se hará merecedor del Gueinóm

 

 

“De par en par”

Para que todo aquel transeúnte que precisa alguna cosa o esté sediento o hambriento, pueda entrar a tu casa.

 

 

“Y los pobres sean parte de los miembros de tu casa”

Es decir, que debes tratar que tus empleados [o asalariados] sean personas que eran pobres, pues esto es más apropiado que adquirir esclavos[5].

 

 

“Con respecto a su esposa fue dicho”

Es sabido que la mayoría de las conversaciones con la mujer, el hombre las dirige directa o indirectamente [conciente o inconscientemente] a temas sexuales[6]; es por eso que la conversación en exceso con la mujer no está recomendada, pues llevan a ocasionarse un daño a sí mismo, me refiero a que [encaminar su mente a abundar en charlas que giren en torno a temas de placer sexual y] hará que adquiera bajas cualidades, es decir el exceso de pasión.

 

 

“Y finalmente se hará merecedor del Gueinóm”   

Por ser que al tener en su mente este tipo de pensamientos [en exceso] terminará pervirtiéndose y entonces se hará merecedor del castigo correspondiente.

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 6

Yehoshúa ben Perajiá y Natai Haarvelí, recibieron de ellos.

 

Yehoshúa ben Perajiá dice: Procúrate un rab, adquiérete un amigo y juzga a toda persona benévolamente.

 

 

“Procúrate un rab”

…Por ser que el aprendizaje y estudio autodidacta no se asemeja a la calidad del estudio de a dos [o más]. Porque el estudio solo, es bueno, pero el estudio de a dos perdurará más en él y le será más claro; apesar que su compañero esté a su mismo nivel o aun por debajo de él. Tal como dicen los sabios [“¿Quién es el sabio? El que aprende de toda persona”]

 

 

“Adquiérete un amigo” 

Dijeron explícitamente “Adquiere” y no dijeron “Hazte un amigo” o “Procúrate un amigo” La intención con este concepto es que la persona debe adquirirse un [buen] amigo [aun si para ello debe perder dinero o posesiones], para que lo [aconseje bien y lo] ayude a componer su camino y todas sus cosas, tal como dijeron: “O Jabruta o mituta” (Tener un compañero o es preferible la muerte)

 

Y  si no encuentra un amigo, debe esforzarse al máximo para conseguirlo.

 

Nunca debe dejar de procurar hacer la voluntad de su amigo [y de esta manera] se fortalecerá mucho los lazos fraternales con él, pues cada uno se esforzará por hacer la voluntad de su prójimo. Tal como dijeron los sabios: “Cuando quieras a alguien, no lo quieras a tu manera, sino que quiérelo a su manera”…Tal como dijera Aristóteles: “El que ama, él y el amado, son uno” (Ética IX Cap.4)

 

Existen tres tipos de amistades:

1.      Amistad de provecho.

2.      Amistad de comodidad. 

3.      Amistad de valor.

 

La amistad de provecho, por ejemplo entre dos socios, o un rey y sus súbditos.

 

La amistad de comodidad se divide en dos categorías:

a.       De placer

b.      De confianza.

 

a.       La de placer por ejemplo las de los hombres con las mujeres

 

b.      La de confianza, se refiere a aquellas personas en las cuales puede confiar, con las que puede ser tal cual es, sin tener que cuidarse en lo que hace o lo que dice, con el que puede confiarle todos sus secretos, tanto los buenos como los más bajos sin temer por ello que su imagen se desprestigie ante su amigo o los demás, y está incluido dentro de la amistad de comodidad, pues cuando la persona alcanza una relación de tanta confianza con alguien, eso le produce gran placer.

 

La  amistad de valor, se refiere a que ambos amigos persiguen el mismo valor, es decir el bien, y cada uno quiere ayudar a su compañero a alcanzar dicho bien juntos.

 

Esta tercera categoría es la que se refiere que hay que adquirir, que es semejante a la relación del Ribbí con su discípulo o el alumno con su maestro.

 

 

“Juzga a toda persona benévolamente”

Se trata del caso de un individuo que no sabemos si es alguien bueno o malvado, hace algo o dice algo, que si es interpretado de cierta manera, es albo bueno, mas [ese mismo acto, también puede] ser interpretado de otra forma, en cuyo caso sería algo malo; en esta situación[7] interprétalo positivamente y no de la forma negativa.

 

Pero si hubiera un hombre justo, renombrado por sus buenas obras, y al realizar [o decir] algo, a todas luces se ve como algo malo, y nadie puede entenderlo de otra manera, salvo una posibilidad muy remota [de interpretarlo para bien, en cuyo caso el accionar de ese hombre justo sería una buena acción], es apropiado que lo juzgues [acorde a esa remota posibilidad] que es buena, pues no te es lícito sospechar de él[8]. Sobre esto se refirieron los sabios: “Todo aquel que desconfía de un justo, [él mismo] padecerá sufrimientos” (Talmud Shabbat 127a)

 

Asimismo, si se tratara de un malvado cuyos actos son reconocidos [por su maldad] y luego observamos que hizo algo que  bajo todo punto de vista se ve como algo bueno, salvo una remota posibilidad, [en cuyo caso ese acto sería interpretado] como algo malo, es apropiado ser cauteloso y no creer que se trata de un acto bondadoso, por ser que existe una probabilidad de que sea algo malo, sobre esto fue dicho: “Aun cuando su voz se torne amable, no le creas…” (Prov. 26:25)

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 7

Nitai Haarvelí dice: Aléjate de un mal vecino, no te ligues con los malvados y no te desesperances del castigo[9].

 

“Aléjate de un mal vecino”

Para que no aprendas de sus malos actos, y como ya hemos mencionado en la introducción al Pirké Avot, que [existe un alto riesgo que] el ser humano aprenda de las malas cualidades de los malvados.

 

 

“No desesperes del castigo”

Cuando tú mismo cometas una trasgresión, o veas a alguien que lo haga, no te confíes y digas que Dios sólo va castigar en el mundo venidero. Y no pierdas la esperanza de que Dios lo castigará pronto, en este mundo, por esa trasgresión.

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 8

Yehudá ben Tabai y Shimón ben Shataj recibieron de ellos.

 

Yehudá ben Tabai dice: No te yergas como abogado, cuando ambas partes[10] [del juicio] estén ante ti, que sean ante tus ojos como culpables[11] y cuando salgan de tu presencia, que sean ante tus ojos como inocentes, pues han acatado tu veredicto.

 

 

 

Capítulo 1 Mishná 9

Shimón ben Shataj dice: Indaga mucho a los testigos, mas ten cuidado con tus palabras, no sea cosa que, por medio de ellas, los incites a mentir.

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 10

Shemayá y Abtalión recibieron de ellos.

 

Shemayá dice: Ama el trabajo, desprecia el rabinato y no te arrimes al gobierno.

 

“Ama el trabajo, desprecia el rabinato y no te arrimes al gobierno”

Estas tres cualidades [dedicación al trabajo, no ambicionar el poder y abstenerse de aproximarse al gobierno] contienen [los elementos básicos] para el perfeccionamiento del la religión y desarrollo del mundo.

 

Pues si carece de trabajo, el apremio será grande y [terminará] robando[12] o estafará [a sus semejantes].

 

Pretender [llegar a ser] rabino, le ocasionará tentaciones, [malasangre] constantemente, pues será envidiado por las demás personas y muchos cuestionarán [todo lo que haga o diga] hasta el punto que perderá sus buenas cualidades[13], tal como fue dicho: “Por cuanto que el individuo fue constituido como líder terrenal, se ha constituido en un malvado para el cielo”

 

Es muy difícil salir en paz [y no corromperse] una vez que se vio involucrado con el gobierno y de esta manera perderá su fe [y buenas cualidades], pues no tendrá reparos en nada para poder complacer al poder; ya conoces la historia de Doeg (Samuel I 22).[14]

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 11

Abtalión dice: ¡Rabinos cuiden sus palabras! pues tal vez recaiga sobre [ustedes] la pena del exilio y sean exiliados a lugares de aguas malas, y beberán vuestros alumnos, los que van en pos de ustedes y morirán, y [de esta manera] será profanado el Nombre de Dios.

 

 

 

“Aguas malas”

Se refiere a hacerse ateo.

 

 

“¡Rabinos cuiden sus palabras!”

Cuiden sus palabras cuando hablen delante del vulgo, de forma tal,  que no haya lugar a malentendidos [o que esas palabras toleren distintas interpretaciones], pues si entre el público se encuentran personas renegadas del judaísmo, interpretarán [esas palabras] acorde a sus creencias [profanas]. Y sucederá que los discípulos pensarán que en realidad esa[15] es vuestra creencia y entonces [desembocará  todo ese suceso] en la profanación del Nombre de Dios, como le sucedió a Antignos con Zadok y Baitós.

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 12

Hilel y Shamai recibieron de ellos.

 

Hilel dice: Se de los discípulos de Aarón, ama la paz y persigue la paz, ama a las criaturas y acércalas a la Torah.

 

Él solía decir:  Aquel que asciende [ para ocupar un] cargo [importante], desciende la estima de su nombre [ante la gente[16]].

 

Quien no aumenta su estudio [y conocimiento de Torah], se pierde y aquel que no estudia [la Torah] del todo, compromete su existencia.

 

Quien se aprovecha de la corona de la Torah, pierde su mundo [venidero]

 

 

“Sé de los discípulos de Aarón…”

Dijeron que Aarón, de bendita memoria, cuando percibía o alguien le contaba que algún individuo era malo, o que era un transgresor, [Aarón, el sacerdote] se adelantaba a saludarlo, y se acercaba a él y conversaba bastante con él.

 

Éste individuo se avergonzaba y decía para sí mismo: “Ay de mí, si Aarón supiera lo que soy y lo  hago, de seguro que ni me prestaría atención, mucho menos, conversaría conmigo, y he aquí, que para él yo soy alguien honorable, debo [mejorar] y acreditar que lo que piensa de mí es verdad”.

 

De esta manera, corregía sus actos y se volvía de los discípulos de Aarón, quienes disfrutaban de los consejos y sus enseñanzas. Y por cuanto que Aarón fue coronado con esta bella cualidad, dijo Dios: “Con paz y armonía anduvo ante Mí, y a muchos hizo retornar de sus pecados” (Mal. 2:6)

 

Es a esta cualidad tan sabida [acerca de Aarón] que se refirió Hilel...

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 13

Él solía decir: Si yo no estoy para mí, ¿quién lo hará?

 

Y si sólo estoy para mí, ¿qué soy?

 

Si no es ahora, ¿cuándo?

 

 

“Si yo no estoy para mí…”

Si no me voy a dedicar yo mismo a elevar mi alma, ¿quién lo hará? Pues no hay [fuerza] exterior [que pueda hacerlo], tal como expliqué en el capítulo octavo de la introducción al Pirke Avot.

 

 

“Y si sólo estoy para mí, ¿qué soy?”

Por ser que de mí depende dirigir mi espíritu hacia la dirección que yo desee ¿Qué hice entre los actos buenos?

 

Como si fuera que, viendo lo pequeño que es, se pregunta a sí mismo: ¿qué soy? Es decir, ¿cuál es mi importancia? Pues no soy perfecto a pesar que sabía esto.

 

 

“Si no es ahora, ¿cuándo?”

Luego entonces cabe preguntarse ¿Si no me dedico ahora, en mi  juventud, a adquirir las buenas cualidades, cuándo las adquiriré?

 

En los días de la madurez no es posible, pues [ya es demasiado tarde y] es difícil cambiar los hábitos, pues el carácter y las cualidades [de la persona]  para ese entonces, ya están afianzadas y firmemente adquiridas, tanto las buenas como las malas cualidades.

 

Dijo el sabio entre los hombres [el rey Salomón]: “Educa al joven en su camino, pues aun en su ancianidad no se  apartará de él” (Prov. 22:6)

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 14

Shamai dice: Haz del [estudio de]  la Torah, algo fijo.

 

Habla poco y haz mucho y recibe con buen rostro a toda persona.

 

 

“Haz del estudio de  la Torah, algo fijo”

Haz que el estudio de la Torah esté arraigado [en ti] y sea lo más importante y el resto de tus ocupaciones irán tras él, si vienen, vendrán y si no se dá, no perderá nada con ello [al dejarlas pasar].

 

 

“Habla poco y haz mucho”

Dijeron los sabios: “Los justos, hablan poco y hacen mucho” tal como Abraham, que sólo les ofreció pan y agua [a los Ángeles que se le aparecieron] y les sirvió, manteca, leche, carne, panes y tortas.

 

En cambio los malvados, hablan mucho y  ni siquiera hacen un poco [de lo que dicen], como el caso de Efrón que verbalmente le obsequió gratuitamente a Abraham la cueva de Majpelá [para enterrar a Sarah] y en los hechos no le perdonó ni un centavo del precio de la cueva [pagando Abraham el valor completo].

 

 

“Con buen rostro”

Con buena voluntad y en forma agradable

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 15

Rabán Gamliel dice: Hazte de un maestro y aléjate de la duda y se meticuloso [y exacto] en el cálculo de tus diezmos.

 

 

“Hazte de un maestro”

No se refiere aquí a alguien para estudiar, si no de un rabino en el que puedas apoyarte y con el que puedas quitarte las dudas acerca de lo que está permitido o prohibido y de esa forma te apartarás de la duda[17]

 

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 16

Shimón su hijo dice: Todos mis días me eduqué entre los sabios y no encontré algo mejor para el cuerpo que el silencio.

 

No es el estudio lo principal, si no la acción[18] y todo el que se excede en palabras, se acarrea una trasgresión.

 

 

“Todo el que se excede en palabras, se acarrea una trasgresión”

Afirmó el sabio [rey Salomón]: “En la multitud  de palabras, no se ausenta la trasgresión”

 

El motivo de esto es debido a que al agregar la persona comentarios, seguramente caerá en trasgresión, pues es imposible que en sus agregados no haya algo que no era apropiado decir [y que estaba de más].

 

La mejor prueba de que alguien es sabio, es porque habla poco, y el mejor indicio de que alguien es insensato, es su hablar en demasía[19], como está dicho: “La voz del insensato [viene acompañada] de la multitud de palabras” y ya dijeron los sabios: “Ser breve, es la característica de los sabios”

 

Fue dicho en el libro Hamidot: Uno de los sabios se mantenía bastante callado, por ser que no hablaba ni una palabra que no fuera digna de ser dicha, por lo tanto hablaba muy poco.

 

Fue cuestionado: ¿Cuál es la causa de tus asiduos silencios?

 

Y respondió: -He analizado todos los diálogos y encontré que se dividen en cuatro categorías:

 

La primera es completamente nociva, sin ningún provecho, tal como las maldiciones de las personas o malas palabras o cosas por el estilo, que el que las dice comente una gran tontería.

 

La segunda Tiene un perjuicio por un lado y un beneficio por el otro, como ser los halagos a las personas. Por un lado el alabado [y los que escuchan] aprenden qué está bien hacer, pero por el otro lado, ese halago es algo que va a encolerizar al enemigo de aquel individuo y buscará perjudicarlo. Por  este motivo, es preferible abstenerse de este tipo de diálogos.

 

La tercera Son aquellas cosas que no tienen ningún provecho ni ningún daño, tal es el caso de la mayoría de los diálogos de las personas comunes, [como por ejemplo] Cómo fue construida tal muralla, o cómo fue construido tal portón, o describir la belleza de la casa de fulano, o la cantidad de torres de tal ciudad, y cosas por el estilo. A pesar que todas estas cosas están dentro de la categoría de las cosas que están permitidas [hablar], eso no quiere decir que tengan algún provecho.

 

La cuarta categoría, contiene aquellos diálogos cuyo contenido son útiles en su totalidad, como aquellas pláticas de temas de sabiduría, de buenas cualidades o de las necesidades básicas del ser humano como tal, aquellas cosas necesarias para mantenerse con vida y preservar [su salud]. Sobre estos temas sí es apropiado hablar.

 

Cada vez que escucho [o participo de una charla] las analizo, si corresponden a la cuarta categoría entonces converso, pero si pertenece a alguna de las otras tres categorías, entonces permanezco callado.

 

Dijeron  los sabios de musar[20], este hombre es digno de imitar.

 

Y yo digo que el habla, de acuerdo a la Torah,  se divide en cinco géneros:

1.      Aquellos que son un precepto

2.      Aquellos que fuimos advertidos [de no hablar]

3.      Despreciables

4.      Deseadas

5.      Permitidos.

 

En la primera categoría, aquellos temas que son un precepto, se incluyen, la lectura de la Torah y su estudio, que es un precepto específico como fue dicho: “Y hablarás de ellas” (Deut. 6:7), hasta el punto que [su importancia] fue equiparada a la de todos los preceptos [en conjunto].

 

La segunda categoría, aquellas cosas que nos están vedadas hablar, como el falso testimonio, la mentira, habladurías, maldiciones, malas palabras y maledicencias, tal como la Torah nos advierte en varios versículos.

 

La tercera categoría, se refiere a los [conversaciones] despreciables, que no tienen ningún provecho para el alma del  hombre, ni bueno, ni malo. Como la mayoría de las cosas que cuenta la gente acerca de lo que ocurrió o cuáles eran las costumbres de tal rey en su palacio, o cuál fue el motivo de la muerte de fulano, o cómo se enriqueció mengano; este tipo de diálogos fueron denominados por los sabios: “Pláticas vanas” y los piadosos se esfuerzan en evitar esta clase de charlas.

 

Se cuenta acerca de Rab, alumno de Ribbí Jiá, que nunca habló platicas vanas en su vida.

 

A esta categoría también pertenecen aquellas conversaciones en las que se desprecian algún valor importante o que se enaltece alguna baja  cualidad, ya sea moral o racional.

 

La cuarta categoría pertenece a aquellos diálogos deseados, es decir cuando se habla acerca de la importancia [y elogio] de alguna buena cualidad, tanto las racionales como las morales o, por el contrario, denigrar las malas cualidades de los dos tipos[21]. Incentivar el espíritu hacia las [cosas] elevadas, ya sea por medio de relatos y cantos, o  igualmente evitar por esos mismos medios las bajezas.

 

Asimismo, alabar a las personas importantes y exaltar sus buenas cualidades, para que sean imitados por las demás personas. Del mismo modo, menospreciar [la actitud de] los malvados, para que sean despreciados su actuar a los  ojos de la gente y se alejen de ellos y no quieran imitarlos.

 

La quinta categoría, las charlas permitidas, se refiere a aquellas cosas que le son lícitas hablar para su comercio y manutención, alimentos y bebidas, vestimentas y demás cosas necesarias para su subsistencia, todo esto le está permitido.

 

No obstante, esta categoría no es ni deseada ni despreciada, si lo desea puede hablar sobre estos asuntos todo lo que quiera, o si así lo prefiere, puede no hablar nada de estos temas.

 

En esta categoría [se enmarcan] las personas que son alabadas por eludir este tipo de conversaciones.

 

Ya han advertido los sabios del Musar20 de no abundar en este tipo de charlas, mas en cuanto a las pláticas que se enmarcan dentro de la categoría de las vedadas (la segunda categoría) o las despreciables (la tercer categoría) no precisan advertencia alguna. En ellas, se impone guardar un absoluto silencio [y no hablar cosas que están prohibidas].

 

En cambio aquellos diálogos, cuyo tema son de preceptos (la primera categoría) o los deseados (la cuarta categoría), si pudiera la persona hablar de ellos durante todo el día, sería lo ideal.

 

No obstante hay que tener cuidado de dos cosas: La primera, que sus actos sean coherentes con sus palabras, tal como dijeron: “Bellas son las palabras que salen de la boca de quien las practica” , a esto se refirieron al decir: “No es la prédica lo esencial, sino la práctica” y los sabios alababan a quien les enseñaba las buenas cualidades diciendo: “Predica, pues tú eres digno de predicar ”, y dijo el rey David: “Regocijaos en el Eterno, oh justos. La alabanza es hermosa para los rectos” (Sal. 23:1)

 

La segunda, es ser breve, es decir, que se esfuerce en poder decir muchas cosas con pocas palabras y no lo contrario, esto es lo que dijeron los sabios: “Constantemente debe el maestro enseñarle a sus alumnos por el camino sintético”

 

Es preciso que sepas, que también las canciones, cualquiera sea el idioma,  deben ser seleccionadas acorde a la clasificación de categorías que mencionamos con respecto a las conversaciones.

 

Aclaro  este punto a pesar que es evidente, pues he visto ancianos y gente piadosa, gente de [mucha] Torah, que en los festejos, como los casamientos o parecidos, cuando se quiere entonar una canción [en honor de los homenajeados], si la canciones son en cualquier idioma [fuera del hebreo], a pesar que el tema de la canción sea la valentía o acerca de la generosidad, y que en ese caso se encuadra dentro de la cuarta categoría (de los deseados), o [si el tema de la canción fuera] acerca de las virtudes del vino, [igualmente] son rechazados tajantemente.

 

Mas si la canción es en hebreo, son aceptados independientemente del contenido de la canción, a pesar de que se trate de las cosas que se encuadran en la segunda categoría de lo que nos está vedado o la tercera categoría, las despreciables. [Indudablemente quien así actúa][22] es un total disparate, porque no es el idioma  [lo que califica o descalifica] sino el contenido, pues si su contenido es bueno, entonces debe decirlo, en cualquier idioma que sea; y si fuera la intención de esa canción algo denigrante, independientemente del idioma que sea, no debe entonarlo.

 

Otra aclaración más tengo para agregar acerca de este punto, y es que, si hubiere dos canciones, cuyo tema en ambas sea acrecentar la pasión y ensalzarla; que se deleitará mucho [a las personas con esa canción], a pesar de que es una bajeza y que se inserta en la categoría de los diálogos despreciables, pues inculca e incentiva una baja cualidad, tal como mencioné en el cuarto capítulo de la introducción al Pirke Avot; si una de esas dos canciones está en cualquier otro idioma y la otra en hebreo, escucharla en hebreo es una afrenta más grave para la Torah, por lo ejemplar del idioma hebreo, el cual no es digno que sea utilizado sino para cosas elevadas. [La cosa] es peor, si agregan versículos de la Torah o  del Cantar de los Cantares, para ese tipo de canciones, en cuyo caso, ya sale del rango de los diálogos despreciables para calificarse dentro de los diálogos vedados. Pues la Torah prohíbe que con las profecías se hagan toda clase de cantos [o eslogan] bajos para cosas despreciables.

 

Como ya mencioné, el tema de las maledicencias [Lashon Hará] entra dentro de la categoría de las pláticas vedadas, vi oportuno esclarecer ese tema, y recordar algunas cosas de las que fueron dichas al respecto. Pues el ser humano ignora que se trata de la trasgresión más grave, entre el hombre y su prójimo, que se comete frecuentemente. Máxime teniendo en cuenta lo que dijeron los sabios, que ninguna persona está limpia del polvillo[23] de la maledicencia (Avak Lashón Hará), y quién me diera que pudiera salvarse de la maledicencia en sí.

 

La maledicencia, [Lashon Hará] es cuando  se relatan los errores o defectos de un individuo, o despreciar a todo judío, mediante cualquier tipo de humillación, a pesar de que efectivamente el humillado posee ese defecto que fue relatado.

 

Pues la maledicencia no se trata de decir cosas de una persona que no sean verdad, pues [cuando no es verdad] esto se denomina calumnia [Mozi shem rah al javeró – sacar un mal nombre a su compañero] Mas la maledicencia, es humillar a un individuo, aun con cosas que son verdad[24].

 

Tanto el que dice [la maledicencia] como el que la escucha, están cometiendo una trasgresión. Dijeron los sabios: “Tres son a los que mata la maledicencia: el que la dice, el que la oye y aquel del que se dice [el defecto] ” más aun han dicho: “El que escucha la maledicencia peca más que el que la dice”

 

El polvillo de la maledicencia23 es [por ejemplo] hablar de los defectos de una persona sin especificarlos. Así dijo el rey Salomón con respecto a este tema: a veces la persona sin darse cuenta transmite a los demás algún defecto de un compañero, siendo otra su intención  “Como un loco que arroja antorchas encendidas, saetas y muerte, así es el hombre que engaña al prójimo y dice: ‘¿Acaso no lo hice en broma?’” (Prov. 26:18-19)[25]

 

[Existe un relato en el cual] uno de los alumnos de Ribbí, ensalzó en público, un libro que el propio autor le mostró. Y amonestó Ribbí la acción de alabar en público al autor de ese libro diciéndole: -Apártate de la maledicencia

 

Lo que le quiso decir [Ribbí a u alumno, fue]: Tu le provocas un daño [al autor] al alabarlo en público, pues dentro de los asistentes, seguramente se encontrarán quienes gustan [de ese autor] y quienes lo detestan, y entonces, aquellos que lo critican, al escuchar tus elogios deberán recalcar también los defectos y errores [de ese autor].

 

Esto es el punto ideal de alejamiento de la maledicencia.

 

Y lo que expresa la Mishná: “No se selló la sentencia sobre nuestros antecesores, sino por [la trasgresión] de la maledicencia”

 

Es decir, en el suceso de los espías que envió Moisés para espiar la Tierra de Israel, sobre los que fue dicho: “Y trajeron las denigraciones de la tierra” (Num. 13:32), dijeron los sabios “Si los que no dijeron calumnias, sino sólo contra los árboles y piedras, fueron sometidos semejante castigo; aquel que habla de los defectos de su prójimo, ¡cuánto más grave será [el castigo]!”

 

Y así se expresó la Toseftá[26]: “Tres cosas se le hacen pagar al hombre en este mundo y no tiene parte en el mudo venidero: Idolatría, relaciones sexuales prohibidas  y asesinato, y la [gravedad de la] maledicencia, [se equipara] como los tres juntos” y dijeron en el Talmud: “Cuando hicieron idolatría [el becerro e oro] fue utilizado el adjetivo: ‘grande’, tal como dice: ‘Ha cometido este pueblo un pecado grande’ (Ex. 32:31) y sobre las relaciones sexuales prohibidas  también fue utilizado el adjetivo: ‘grande’ como dijo [José]: ‘¿Cómo haré un mal tan grande’ (Gen. 39:9) y con respecto al asesinato, también fue utilizado el adjetivo: ‘grande’ como dijo [Caín]: ‘Grande es mi dolor para poder cargarlo’ (Ibíd. 4:13) Mas en cuanto a la maledicencia, se utilizo la palabra ‘grandes’ [en plural] queriendo decir que es equiparable a las tres juntas, es lo que dice: ‘Una lengua que habla cosas grandes’ (Sal. 12:4)

 

Mucho hablaron los sabios acerca del pecado de la maledicencia, y lo más grave que dijeron sobre este tema: “Todo el que relata maledicencias, reniega de los principios básicos del judaísmo, como está escrito: ‘A nuestra lengua la haremos poderosa, nuestros labios son con nosotros, ¿quién es señor sobre nosotros?’(Sal. 12:5)”

 

A  pesar de haberme extendido bastante, te he referido solo una parte de todo lo que han dicho con respecto a este pecado; para que se aleje la persona con todas sus fuerzas, y trate de permanecer en silencio, me refiero a esta tercer categoría de diálogos [los despreciables].

 

 


 

Capítulo 1 Mishná 17

Rabán Shimon ben Gamliel dice: Sobre tres cosas el mundo se sostiene: Sobre la verdad, sobre el juicio y sobre la paz.

 

 

“Sobre la verdad, sobre el juicio y sobre la paz”

El juicio, es la correcta conducción del país.

 

Ya he explicado, en el cuarto capítulo de la introducción al Pirke Avot, que con la “verdad” se refiere a las cualidades racionales y la paz, se refiere a las cualidades morales.

 

Y cuando se encuentren unidas estas tres[27], entonces sin lugar a dudas, la existencia, gozará de la mayor excelencia.

 


 

Capítulo 2

 

 

Capítulo 2 Mishná 1

Ribbí dice: ¿Cuál es el camino correcto por el que debe transitar el ser humano?

 

Aquel que es una corona para el que lo practica y una corona para los hombres.

 

Sé meticuloso en [el cumplimiento] de un precepto leve como si se tratase de un [precepto] grave, pues desconoces la recompensa de cada precepto.

 

Medita acerca de la pérdida [ocasionada por la omisión de] un precepto,  en comparación con su recompensa; y el placer [que le otorga el hacer] una trasgresión, contra la merma [que ésta le ocasionará].

 

Piensa en tres cosas y [eso te cuidará de que] no cometas una trasgresión: Sabé qué hay por sobre ti, un ojo que ve, un oído que oye y todos tus actos son escritos en un libro.

 

 

“¿Cuál es el camino correcto?”

Es claro que el camino correcto son aquellas acciones buenas que ya he comentado en el capítulo cuarto de la introducción al Pirke Avot, y que son aquellas que están equilibradas [el punto medio], pues por medio de ellas, el individuo va formando su carácter [personalidad], que es la que regirá su relación con sus semejantes, es por eso que dice: “Corona para el que lo paractica y corona  para los hombres”

 

 

“Sé meticuloso en [el cumplimiento] de un precepto leve como si se tratase de un [precepto] grave”  

Luego afirma que se debe poner atención tanto en aquellos preceptos que considera leves, como por ejemplo: alegrarse en las festividades o enseñar a su hijo hebreo[28], como si se tratase de preceptos que claramente se ven como importantes, tales como la circuncisión, el Zizit, Pesaj, argumentando [el autor de la mishná] “pues desconoces la recompensa de cada precepto” para entender esto es preciso saber que la Torah, posee precepto activos [Mizvot Asé][29], como así también preceptos pasivos [Mizvot lo taasé][30]. No obstante en los preceptos pasivos, las escrituras nos advierte el castigo para cada uno [en caso de haber sido transgredidos], salvo unas pocas excepciones[31], siendo la pena para algunos [de los preceptos pasivos] la pena capital, para otros Karet -muerte del alma-, muerte en manos del cielo[32] y para otros azotes.

 

Por medio de los castigos de los preceptos pasivos, podemos deducir, acorde a la gravedad de las penas, cuáles de ellos son más graves y cuáles menos. Y estas se dividen en ocho categorías:

 

§        La primera, constituyendo la más grave, son aquellos preceptos cuya pena es la lapidación.

 

§        La segunda,  son aquellos preceptos cuya pena es la muerte en el fuego.

 

§        La tercera, son aquellos preceptos cuya pena es la muerte con la espada.

 

§        La cuarta, son aquellos preceptos cuya pena es la muerte por asfixia

 

§        La quinta, son aquellos preceptos cuya pena es Karet.

 

§        La sexta, son aquellos preceptos cuya pena es la muerte en manos del cielo.

 

§        La séptima, son aquellos preceptos cuya pena es azotes.

 

§        La octava, son aquellos preceptos que el que los transgrede, no reciben azotes.

 

Acorde a estas categorías sabremos, la gravedad o levedad de cada precepto pasivo. Pero los preceptos activos, no fue estipulada cuál será la recompensa de cada uno por parte de Dios. Todo esto con el fin de que no sepamos qué precepto debemos esfozarnos más en su cumplimiento y cuál no tanto, si no que nos encomendó que hagamos tal y cual cosa sin especificar cuál de los dos obtendrá una mayor recompensa por parte de Dios. Por esto debemos cuidar [con igual minuciosidad] todos los preceptos.

 

Es a causa de este principio que los sabios estipularon la regla: “Todo aquel que está dedicado al cumplimento de un precepto, está exento del cumplimiento de [otro] precepto”[33]sin comparar el precepto que está realizando ahora con el que quedará exento.

 

Es por eso que dijeron: “No se desatiende un precepto” es decir, cuando se te presente la posibilidad de realizar un precepto, no lo dejes pasar para poder ocuparte de otro precepto.

 

 

“Y medita acerca de la pérdida [ocasionada por la omisión de] un precepto,  en comparación con su recompensa.”

A pesar que ignoremos la importancia de un precepto con respecto al otro, no obstante, existe una relación [por medio de la cual podemos hacer una estimación]; ésta es, que siempre que encuentres, que aquel que viola un precepto activo se hace pasible de un castigo grande, sabrás también, que con en el cumplimiento de ese precepto, se acredita una recompensa grande, por ejemplo, la circuncisión, pesaj, el cese sabático, la obligación de poner barandas [en los lugares peligrosos], todos estos son preceptos activos, mas la pena para aquel que realiza un tarea [prohibida] en shabbat, es la pena máxima y aquel que no realiza la circuncisión o pesaj, tienen la pena de karet y aquel que no construye una baranda [en los lugares peligrosos de sus propiedades] no tiene pena. En base a esto sabrás que la recompensa por el cumplimiento del shabbat es mayor que la del cumplimiento de la circuncisión y el cumplimiento del precepto de la circuncisión, es más grande, para Dios, que el realizar una baranda [en los lugares peligrosos de sus propiedades]

 

Es por eso que dijeron:  “Y medita acerca de la pérdida [ocasionada por la omisión de] un precepto,  en comparación con su recompensa.”

 

 

“Y el placer [que le otorga el hacer] una trasgresión, contra la merma [que ésta le ocasionará]”

También en este caso, [vale el cotejo], pues la recompensa por abstenerse de realizar una trasgresión, tampoco fue especificada, no obstante puede ser deducida, mediante su castigo. En aquellas transgresiones cuyo castigo para el que las infringe es mayor, mayor será la recompensa para aquel que se abstiene de incurrir en esa falta; tal como fue expuesto en el Talmud, tratado Kidushín: “Todo aquel que permanece pasivo, sin realizar ninguna trasgresión, se le otorgará recompensa como si hubiera cumplido un precepto” como ya los expliqué ahí[34].

 

 


 

Capítulo 2 Mishná 2

Rabán Gamliel,  hijo de Ribbí Yehudá el príncipe, dice: Es bueno [que] el estudio Torah vaya acompañado de un trabajo, pues la ocupación [en ellos] lo alejan de la transgreción.

 

Todo [estudio de la] Torah que no vaya acompañado de un trabajo, finalmente será abandonado[35] y conduce a la trasgresión.

 

Y todo aquel que se ocupa de la comunidad, que se ocupe en forma desinteresada, pues el mérito de sus padres los asiste y su justicia prevalecerá para siempre.

 

Y Yo les consideraré, una gran recompensa, como si lo hubieran realizado.

 

 

“Es bueno [que] el estudio Torah vaya acompañado de un traba