PERASHA NISABIM:

"Juicio: ¿estricto o piadoso?"

 Leemos en esta Perasha cómo Moshe Rabenu en el día de su muerte, reúne al pueblo de Israel para ingresarlo en el pacto con Hashem: "Para que entréis en el Pacto del Eterno tu Di-s y Su juramento, que el Eterno pacta contigo hoy... para constituirle hoy un pueblo para El y El será para ti tu Di-s, como te dijo a ti y como juró a tus padres Abraham, Izjak y Iaakob" (Debarim 29). Ya había desaparecido toda la generación sobre la que se había decretado que falleciera en los cuarenta años de peregrinaje en el desierto y no ingresara a la tierra de Israel. El momento era ideal para alentar y fortalecer al pueblo sobre el que se había afirmado previamente: "Y ustedes, los que se encuentran unidos a Hashem, están vivos todos hoy" (Debarim 4).

 Sin embargo y en forma sorprendente, Moshe Rabenu no encuentra mejor oportunidad para reprochar al pueblo y sospechar de él recriminándolo: "Por si hay entre vosotros varón, mujer, familia o tribu cuyo corazón se aparta hoy de estar con el Eterno, nuestro Di-s, para servir a los dioses de esos pueblos. Quizás haya en vosotros una raíz de la que florece veneno y amargura... No querrá el Eterno perdonarle, entonces caerá sobre esa persona la cólera del Eterno... y borrará su nombre de debajo de los cielos" (Debarim 29). Las advertencias sobre lo que sucedería en el caso de que abandonaran el pacto continúan durante varios versículos y realmente produce un estremecimiento leer esta porción de la Torá. ¿No hubiera sido mejor que Moshe en ese momento los alentara para que fueran por el buen camino? ¿Por qué las amenazas? ¡Los que habían quedado del pueblo eran Sadikim que no habían pecado!

 Cuando analizamos las palabras que utilizó Moshe Rabenu, observamos que el acento lo puso en un punto principal: el corazón de cada uno. "Sucederá quizás que al oír las palabras de esta maldición, se congratule en su corazón diciendo: Yo tendré paz, porque actúo como dice mi corazón...". Moshe Rabenu advirtió al pueblo para que no permaneciera estático en la situación brillante que aparentaba exteriormente. Debían investigarse interiormente para comprobar si no existía una raíz venenosa que pudiera florecer y los llevara al fondo del precipicio de la idolatría. No todo lo que brilla en su exterior es puro interiormente. Cada persona debía buscar e investigar el punto que necesitara arreglar y no podía conformarse con respuestas facilistas que sólo servirían para tranquilizar la conciencia.

 

El Talmud en Babá Kamá 68 comenta que Ribi Amé y Ribi Asé se encontraban delante de Ribi Izjak Nafja. Uno de ellos le solicitó al Rab que le enseñara un tema profundo, de difícil razonamiento y el otro pidió en cambio algún relato más sencillo. Ribi Izjak pensó complacer a ambos y comenzó en principio a tratar el tema profundo. En ese momento, el Rab que había solicitado el relato lo interrumpió. Lo mismo sucedió cuando intentó narrar el suceso, el Rab que había pedido el tema profundo lo detuvo. Ribi Izjak les dijo: "esto se compara a una persona que tenía dos mujeres: una joven y otra mayor. La mujer joven le arrancaba los pelos blancos y la mujer mayor le quitaba los pelos negros. Finalmente, el hombre terminó calvo". El Rab quiso expresarles a sus alumnos que no lo habían dejado pronunciar ninguna palabra de Torá. Pero el mensaje que recibimos es que, si cada uno de nosotros no permanece en guardia y se deja llevar por la corriente del momento que intente arrastrarlo, terminará perdiendo todo su capital espiritual y el objetivo verdadero por el que vino al mundo.

 

Moshe Rabenu intentó despertar al pueblo antes de que ingresaran a la tierra de Israel para que no se apoyaran en la aparente tranquilidad que los gobernaba. Fue el mejor consejo que podía darles por el amor que Moshe les profesaba. Pero también estas mismas palabras son dignas del mejor análisis en nuestra vida diaria y por sobre todo en los momentos previos a Rosh Hashaná. El deseo de mejorar nuestras actitudes es fundamental para alcanzar el éxito en el juicio que se avecina. Para conseguirlo es necesario profundizar en cuáles son las correcciones que debemos realizar. En Vaikrá Rabá 29 está escrito sobre el versículo de Tehilim 89: "Bienaventurado el pueblo que conoce la Teruá" (voz del Shofar). Podríamos preguntar: ¿Acaso las naciones no saben tocar el Shofar? Sino que el versículo se refiere a que el pueblo judío logra por medio del Shofar, que Hashem transforme la cualidad estricta de Su juicio en piadosa.

 

El Rab Jaim Fridlender Z"L formula en su libro Sifte Jaim la siguiente pregunta: es sabido que la persona es juzgada precisamente en el momento en el que se toca el Shofar. ¿Cómo es posible que el juicio se transforme en ese instante de estricto a piadoso? Su respuesta es que todo el objetivo del juicio es la corrección del ser humano para que alcance el objetivo para el que fue creado. Por lo tanto, al escuchar el Shofar la persona demuestra que su intención es arreglarse y así el juicio se transforma en piadoso. No es necesario que desde el cielo lo despierten por medio de problemas y dificultades, ya que él mismo y por sus propios medios busca la reacción. No sucede lo mismo con quien no se autoanaliza y evita el juicio demostrando que no busca componer su alma y que sólo pretende una vida fácil. Por eso, la clave está en reclamar el juicio reflexionando sobre nuestras actitudes del año que concluye, sobre los errores que cometimos y sobre cómo solucionar nuestras faltas. Rosh Hashaná es la época especial para superarse y por medio del Shofar que nos despierta, expresamos ese sentimiento. Todos nuestros pedidos a Di-s: salud, sustento, paz y tranquilidad son para poder vivir de acuerdo con las indicaciones que Hashem nos dio en su Torá, como expresamos en las oraciones de estos días sagrados: "Recuérdanos para la vida, escríbenos en el libro de la vida. Por Ti, Di-s de la vida". Pongamos el acento en este último concepto: "Por Ti, Di-s de la vida"; no pretendemos una vida facilista, sino una vida en la que podamos servir a Di-s corrigiendo nuestros errores.

 

"Para David, Hashem es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré?" (Tehilim 27). Sobre este versículo de los Salmos del rey David, los Jajamim explican que el término "mi luz" se refiere a Rosh Hashaná y la expresión "mi salvación", al Día del Perdón. ¿Acaso un juicio Celestial debe ser considerado como "luz"? ¡Por el contrario, quizás es noche y oscuridad, ya que no sabemos cuál será su resultado! Sólo si entendemos que el juicio es positivo para todo ser humano y lo demostramos cuando analizamos e investigamos nuestro comportamiento, encontraremos con la piedad de Hashem la luz Divina que nos guiará durante todo el año. ¿Por qué fue elegido el día de Rosh Hashaná para juzgar a la persona? La respuesta de nuestros Sabios es porque fue el día de la creación de Adam Harishon. En ese mismo viernes en el que fue creado, Adam pecó, fue juzgado y como el Midrash explica fue absuelto en el juicio. Hashem le dijo: "será una señal para tus hijos. Así como tú has sido favorecido en el juicio, en el futuro tus hijos serán juzgados y absueltos en este día".

 

En realidad podríamos preguntarnos: ¿Adam salió absuelto del juicio? ¡Todo lo contrario! ¡Fue acusado, castigado y expulsado del Gan Eden! "Con el sudor de tu frente comerás tu pan" (Bereshit 3) es uno de los versículos más conocidos de los que reflejan que el juicio no fue todo lo positivo que aparentemente intentamos demostrar. Lo que sucede es que debemos comprender la gran diferencia que existe entre el juicio Celestial y el terrenal. Cuando un juzgado de la tierra debe sancionar a una persona, lo hace como un castigo por algo que el acusado cometió o como una enseñanza para que no sea reincidente en sus actitudes. En cambio, el juicio Celestial de Rosh Hashaná tiene como único objetivo que la persona corrija su situación y es lo que sucedió también con Adam Harishon. Su pecado fue haber comido del "árbol del saber del bien y el mal". La intención que tuvo al comer el fruto prohibido fue entender claramente la existencia del mal, introduciéndolo dentro de sí para luego enfrentarlo y vencerlo, santificando aún más el nombre de Hashem. Adam Harishon no supo lo difícil de la prueba que debería enfrentar luego de haber comido del árbol. Su pecado consistió en desobedecer la orden de Di-s, a pesar de que su intención había sido pura. El rey Shelomo nos advierte sobre el tema: "no hay sabiduría ni inteligencia ni consejo frente a Hashem" (Mishle 21). Su error se originó en no comprender que el trabajo del ser humano es anularse frente a la voluntad de Di-s sin hacer ningún tipo de cuentas: ni siquiera "Leshem Shamaim".

 

Luego del juicio de Hashem, recibió una nueva función con la que debía enmendar su error anterior. El Talmud en Sanhedrin 59 comenta que "Adam Harishon estaba sentado en el Gan Eden y los ángeles le asaban carne y le preparaban vino"; observaba en forma clara cómo todo depende de la mano de Di-s y nada se recibe por mérito propio. Luego de la caída estrepitosa del pecado, escuchó cómo Hashem le decía: "con el sudor de tu frente comerás el pan". El significado de estas palabras era que ya no le entregarían su alimento en forma milagrosa, sino que debería esforzarse para conseguirlo. La nueva prueba consistiría en descubrir dentro de todo lo material y con la confusión propia del mundo terrenal, que Hashem es el que le otorgaba todo lo que poseía. Si lo comprendía, arreglaría su error anterior, porque el objetivo del juicio al que había sido sometido era sólo por su bien: para que así pudiera solucionar su trágica equivocación. La pena que recibió no fue un castigo, sino el medio para que enmendara su error. Adam Harishon fue favorecido en el juicio, porque se le dio una nueva oportunidad de solucionar su error de primera instancia.

 

Con estos conceptos, podemos comprender una base fundamental para Rosh Hashaná: el juicio Divino de este día tan sagrado es en beneficio de cada persona. Hubiésemos pensado que era preferible no afrontar un juicio, pero de esa forma no solucionaríamos nuestros errores. Año tras año, Hashem juzga al ser humano en el día de Rosh Hashaná por los actos que realizó en ese último periódo y determina cuál será su función en el próximo para que así alcance el objetivo de su vida. Todo lo que se dictaminará para cada ser humano en ese momento: trabajo, sustento, salud, vida, etc. le será otorgado en concordancia con su nueva tarea. En algunos casos, se determinará por ejemplo que existan dificultades para encontrar el sustento, pero será necesario para que esa persona encuentre su corrección en esas condiciones. Todo, absolutamente todo lo que se determina en este día tan clave de la vida humana, es sólo para el beneficio de la persona. Incluso lo que aparentemente no tiene nada de bueno y que se decreta en Rosh Hashaná, es para que en el medio de esa dificultad la persona se eleve y se supere encontrando el camino de Di-s. A eso se refiere el concepto de que "Adam Harishon salió favorecido del juicio" y por el que "en el futuro tus hijos saldrán favorecidos del juicio en ese mismo día".

Por lo tanto, el desafío de estos días consiste en adelantarse al juicio, analizando nuestro comportamiento y arreglando nuestros errores para así transformar al juicio Celestial de estricto a piadoso. No debemos caer en el error que Moshe Rabenu advirtió al pueblo. Nadie debe decir "paz habrá para mí, porque actúo como indica mi corazón", lo que significa en otros términos decir que actúo como me plazca sin tener en cuenta cuál es la palabra de Di-s. Sólo escuchando palabras de corrección y elevación encontraremos la posibilidad de la Teshuba, doblegando la obstinación del corazón. Depende de nuestro esfuerzo y dedicación. Cuanto más expresemos nuestro deseo de hacer la voluntad de Di-s, así encontraremos la bendición Divina y tendremos el mérito de ser escritos en los libros de la vida llena de bienestar, dicha y felicidad. Amén.