Ninguna arma forjada contra ti tendrá éxito; y a toda lengua que en juicio se
levantare contra ti, condenarás (de la Haftará, Yshayahu, 54:17).
Durante miles de años, se realizaron grandes esfuerzos desde dentro y fuera para intentar
inculcar al pueblo de Israel culturas extrañas. Cada generación y sus propias
influencias. En nuestra generación, también, estamos expuestos a la influencia de la
cultura occidental cuyos efectos se reconocen en partes importantes del público israelí.
A pesar de todo, las culturas extrañas y los lenguajes que quisieron sustituir a nuestra
sagrada lengua hebrea, no lograron tener éxito por mucho tiempo. Por el contrario, vemos
con nuestros propios de qué modo ha resurgido la lengua hebrea, tras miles de años de
haber sido conocida por unos pocos. Percibimos de qué modo se desarrolla el retorno a la
tradición judía y a nuestra sagrada Torá. Esto representa una expresión tangible de la
visión del profeta Ninguna arma forjada contra ti, es decir, la cultura de
los gentiles - no tendrá éxito.
En la actualidad, nos encontramos en la cumbre de un proceso extraordinario de retorno del
pueblo judío a la tierra de Israel. En una etapa posterior conducirá al cumplimiento de
las palabras del profeta: Luego rociaré sobre vosotros agua pura, y seréis puros
También os daré un nuevo corazón, y pondré un espíritu nuevo en medio de vosotros.
(Yejezkel, 36:25-26).
El movimiento de retorno al judaísmo que crece cada vez más en todas las capas de la
población, constituye tan sólo el comienzo del proceso en el cual habrá hambre
sobre la tierra; no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír las palabras del Señor
(Amos, 8:11).
Sin embargo, el proceso de retorno al judaísmo posee diversos niveles. Por un lado, se
encuentra la Tshuvá personal, el arrepentimiento por temor en el cual el individuo
calcula que el judaísmo es bueno para él, para su familia y para el futuro de sus hijos.
Y efectivamente, es así como lo indica el versículo: Mira que pongo delante de
vosotros hoy la bendición y la maldición: la bendición, si obedeciereis los
mandamientos del Señor, vuestro Ds, que yo os ordeno hoy (Dvarim, 11:26-27).
Los individuos ven en términos prácticos de qué modo la religión y la Torá son
beneficiosos para ellos y sus familias. Pero existe un nivel más alto - el nivel de la
Tshuvá por amor, en el cual el individuo llega al judaísmo no por cálculos sino por el
reconocimiento de la verdad: que hay un Señor de todo y su reino está en todo. Él es el
Ds del mundo, el Ds de Israel y es un precepto rendirle culto, seguir sus
caminos y adherirnos a Él.
A partir de la Tshuvá por amor mereceremos una Tshuvá mayor, que todos esperamos y
creemos en su llegada. Entonces, veremos cómo Ds es bueno para todos y cómo se
extiende su misericordia a todas sus criaturas. De este modo, seremos merecedores de la
visión del profeta: He aquí que llamarás a nación que no conoces y naciones que
no te han conocido correrán (a ti) a causa del Señor, tu Ds, y por el Santo de
Israel; por cuanto Él te ha glorificado (Yshayahu, 55:5).
Esperando la redención.
Rav Dov Bigon
Extraído de la entrega semanal del Majon Meir