Naso

La Paz ante todo

La presente, es la más extensa de todas las perashiot de nuestra Torá
.
Abundan en ella capítulos que tratan la más variada gama de temas y, entre
ellos, una sección muy pequena que contiene seis pequenos versículos, que
revisten una gran importancia. Nos referimos al lugar que guarda nuestra
perashá
semanal para "Bircat Cohanim", es decir, la "Bendición de los
Sacerdotes". Para una mejor comprensión de ella, permítannos acercarles su
texto, que versa:
"...Habla a Aharón y a sus hijos y diles: Así
habréis de bendecir a los
Hijos de Israel; Diles a ellos: 'Que HaShem Te bendiga y Te guarde; que
HaShem haga resplandecer Su Rostro sobre ti y te conceda sabiduría; Que
HaShem se Torne hacia ti, y Te conceda la Paz'. Así
ellos pondrán Mi Nombre
sobre los Hijos de Israel y Yo Los bendeciré
" (Bemidbar 6:22-27).
Aharón el Sacerdote, sus hijos -quienes le habrán de continuar en su noble
tarea- y todo aquel descendiente de él, los "Cohaním" por doquier, tendrán
una tarea más sobre aquellas que se les asigna en esta perashá
y la pasada:
la difícil aunque hermosa misión de ser transmisores, ya no sólo de
ensenanzas, sino y por sobre sobre todo de una bendición... y no es poca
cosa. Es ésta una Bendición calificada como "triple" (Berajá
Meshuleshet),
en donde el objeto de bendición es el Pueblo de Israel en su totalidad; sus
Sacerdotes -como dijimos-, el medio para pronunciarla; y la "Fuente" de la
misma, El Santo Bendito Sea. Digamos también que es
ésta la única berajá en
nuestra Sagrada Torá
concedida a Israel como un Todo... Tan sólo quince
palabras, que crecen a lo largo de tres pequenos aunque grandilocuentes
versículos, ordenadas en forma progresiva y "ascendente", es decir, que
mientras el primer versículo contiene tres palabras, el segundo contendrá

cinco y el tercero, por fin, siete palabras. Ensena el Rab Hirsch (Berlín,
1808-1888.
Neo-Ortodoxia) en su comentario a Bemidbar: "...Ésta es una
obligación moral que recae sobre los hijos de Aharón para bendecir a los
hijos de Israel. El Sacerdote no bendice al pueblo porque él desee su bien
tan sólo, sino que la bendición Sacerdotal era Parte del Ritual del Templo
de Jerusalém. Pues en el libro de Debarím (capítulo 21:5) se les dice
expresamente: '...luego se acercarán los Sacerdotes, los hijos de Leví
,
porque a éstos ha escogido el Senor, Tu D-s, para ministrar delante de Él y
para bendecir en el Nombre del Todopoderoso...' y es por eso que los
Sacerdotes bendicen luego de la 'Avodá
', es decir, el Ritual del Sacrificio
Público (en tiempos del Santuario. N.de.T.) o bien, luego de que es
recitada la Plegaria de 'Retsé
', antepenúltima oración de la Amidá o
Shemoné
Esré (17o Bendición), que hace referencia en nuestros días a los
Sacrificios -Korbanot- elevados en tiempos del Bet HaMikdash. El Cohén
entonces, no es más que un utensilio del Creador para el propósito de la
Bendición; por su intermedio se expresarán los hechos por un lado, y las
palabras por el otro. La Torá
prescribe: 'Así habréis de bendecir a los
hijos de Israel', -'Co tebarejú
...'-. El vocablo 'co' en hebreo viene a
insinuar:
a) 'Como está
escrito y como fue dicho', de lo cual podemos inferir que: la
Bendición debe ser pronunciada en 'el Idioma Sagrado', o sea, el hebreo,
que se denomina 'Lashón ha-Kodesh
';
b) Se la deberá decir 'de pie' (así como lo era durante el Servicio en el
Santuario);
c) 'Con manos extendidas' hacia lo alto, indicando claramente de dónde la
bendición proviene, y no con las manos hacia adelante, como dando a
entender que ella deriva de los Sacerdotes; los Sacerdotes de Israel no dan
ninguna bendición. Ellos son llamados a Bendecir , y pronuncian sólo las
palabras que les fueron leídas, una a una, por medio del Jazán u Oficiante
en nombre de la Congregación...", concluye el Rabino Hirsch
.
Y a propósito de esta "Bendición Triple", citemos finalmente algunos
conceptos que hacen a su vigencia y trascendencia: 1) "Te bendiga y Te
guarde": "...el final del versículo tiene que ver con el comienzo del
mismo, pues la bendición dada se refiere principalmente a aquellos bienes
corporales y materiales que requieren un cuidado especial, aún después de
haber sido obtenidos debemos cuidarlos de tal forma que perduren en
nuestras manos y sean para nosotros una Bendición Verdadera". Así
como lo
afirma Rashí
en nombre del Midrash: "Iebarejejá": "Que el Todopoderoso te
lo mejor y cuanto desees en el mundo material..." "Y te Guarde", es
decir, "que eso no te haga mal", no te torne soberbio, autoritario,
omnipotente... ("Iebarejejá
be-mamón ve-ishmorja min hamazikín" en el texto
midráshico
). !Y cuán cierto es! La dimensión material en la vida no es
"mala", no es "negativa" ni menos importante. Sólo hay que saber cómo
transformarla en una "Bendición" sugieren nuestros maestros. Y por
"Bendición" no entienden la cantidad. No, nada más alejado que eso. Si
sabemos cuál es el lugar de la Primera Parte de la Bendición Sacerdotal y
qué
espacio ocupa en nuestras vidas -"sin que se nos vaya la vida por
ello"-, estaremos en condiciones de seguir escuchando la continuación de
esa Berajá
... "Iaer... ViJunéka": Luz, sabiduría, espiritualidad. Muchísimo
más lugar. Un sinfín de "cosas". Pero viendo todo con claridad. Prestando
inteligencia a nuestros días en la vida. Sin confundir entre aquello que es
importante (la primera parte, lo material) y entre aquello que es
fundamental...
Parece una tarea simple. Tal vez por ello, es que debamos asistir con
respeto, veneración y equilibrio, en medio del silencio de las palabras, a
testimoniar día a día, Shabat tras Shabat, Festividad tras Festividad, al
instante único, bellísimo e intrasmisible, cuando en el Bet HaKneset
nuestros Cohaním se disponen a entonar -con voces jóvenes y viejas- una
Bendición... La Bendición más antigua y hermosa... Una bendición que nos
susurra al oído, a cada judío, padre, hijo, abuelo, que bien vale la pena
decir "amén" tras cada versículo que se pronuncia. Máxime, cuando al
resguardo de todo "aquello que poseo y es mío", le sigue la posibilidad de
"actuar" inteligentemente -con luces y sabiduría- con todo ello
.
Pero por sobre todo, cuando al arribar a su final, se nos obsequia el don
más preciado, que sin
él, nos resultará difícil y hasta imposible la
convivencia: "Veiasém lejá
Shalom..." - "Y Te conceda la Paz". "Shalom" es
la última palabra de las quince. "Ve im
én Shalom, en klum"... Sentenciaron
los Sabios de Israel, que "nada puede existir, si no hay Paz"... La
Paz-Shalom, ante todo. ?No le parece?