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Reflexiones sobre la Parasha
Todos nosotros lo hemos dicho alguna vez, o por lo menos hemos escuchado a alguien decir: “Si sólo D—s se apareciera y me hiciera algún milagro, entonces realmente creería en El y lo serviría como es debido”. Esto es lo que nosotros sinceramente creemos que sería nuestra reacción a una maravilla o señal del cielo.
Pero realmente sería esta nuestra reacción?. La historia, incluyendo el episodio del Becerro de Oro, que está detallado en la parashá de esta semana, nos han probado lo contrario.
Estamos ya familiarizados con la historia del Becerro de Oro. El pueblo Judío escuchó a D—s mismo, sin ningún intermediario, hablarles y darles su Torá. D—s también les informó que Moshe iba a ser su fiel profeta y que cualquier cosa que Moshe dijera en Su Nombre, debería ser aceptado como la palabra de D—s. Justo después, Moshe subió al Monte Sinai para recibir los detalles de la Torá. Moshe les dijo que volvería en 40 días (ver Shemot 24:12-18). Cuando Moshe no apareció al término de los 40 días, de acuerdo con sus cálculos erróneos (ver Rashi 32:1), formaron la imagen de un Becerro de Oro y lo idolatraron.
Cuando leemos la historia del Becerro de Oro, una pregunta muy común es: Cómo puede ser que los Judíos pudieran cometer ese terrible pecado solamente 40 días después de haber recibido la Torá?, Acaso el impacto de haber escuchado a D—s mismo hablándoles, no debería haberles durado un poco más?, Cómo pudo haber pasado una cosa así?.
Para algunas personas, la rebelión de los Judíos después de tan poco tiempo de haber recibido la Torá, sirve como una brecha de duda sobre la veracidad de la Torá. Después de todo, si D—s realmente se les apareció a los Judíos, ellos hubieran podido haber pecado tan rápido?. Será que D—s no se les apareció realmente, como está escrito en la Torá?, Cómo respondemos a esta acusación?.
Pensemos por un minuto. Aunque se sugiera, sólo por intentar buscar otra posibilidad, que D—s no es el autor de la Biblia, sino que fue escrita por algún ser humano, tenemos que aceptar que ese autor debía haber sido una persona muy perceptiva y debía haber tenido un entendimiento muy profundo de la psicología humana. Es verdad, hasta tal punto que en toda la historia de la humanidad, nadie más ha podido escribir un libro que penetre los corazones de todas las personas. En pocas palabras, no ha habido un libro que haya sido traducido a tantos idiomas ni que haya tenido un efecto tan profundo en la humanidad como lo ha tenido la Biblia. Entonces, si nosotros somos tan inteligentes como para darnos cuenta de que hay una discordancia en el hecho de que el pueblo Judío haya pecado sólo 40 días después de haber recibido la Torá, cómo puede ser que el autor de la Biblia no haya sido lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de esa discordancia?.
En vez de eso, tenemos que admitir que ese fenómeno sí puede suceder. La revelación de D—s en Sinai puede ocurrir y las personas la pueden ignorar muy poco tiempo después de haber sucedido.
Cuál es la razón de esto?. Cómo puede ser que nosotros, los seres humanos, podemos no hacer caso de una aparición Divina y clara inspiración de D—s?.
La respuesta es que nosotros somos flexibles, tanto en el sentido positivo como en el sentido negativo. Podemos reponernos relativamente rápido del dolor que sentimos al haber vivido una tragedia muy fuerte. No olvidamos la tragedia ni lo que significó para nosotros, pero con el pasar del tiempo vamos viéndola con más calma y no tan dolorosamente. Si no fuera así, no podríamos continuar viviendo, por ejemplo, después de la pérdida de algún ser cercano muy querido (ni D—s lo quiera). Este es sin duda, un gran regalo Divino. Sólo que también tiene su lado negativo. Las experiencias que me afectaron y tuvieron una gran impresión en mí hoy puede ser que duren algunos días, pero siempre se van a desgastar. Puedo haber escuchado una charla muy buena sobre cómo controlar la rabia y haber decidido que de hoy en adelante voy a controlar mi rabia. Pero todos sabemos que después de una semana, los efectos de esa charla van a estar lejanamente perdidos.
Alguna vez han estado en el funeral de una persona jóven?, acaso no nos vamos a casa jurando que vamos a apreciar muchísimo más la vida y estamos decididos a decirle a nuestros queridos cuánto los amamos y nos proponemos decírselos todos los días por el resto de nuestras vidas?. Bueno, puede ser así, pero generalmente nuestras resoluciones no duran más que uno o dos días. Nuestra elasticidad emocional nos persigue siempre que queremos mantener nuestra inspiración y crecimiento personal. Podemos llamarlo el síndrome de “lo que hemos vivido últimamente”.
Y este síndrome destruye el impacto hasta de los eventos milagrosos. No es verdad que “Si sólo D—s se apareciera y me hiciera algún milagro, entonces realmente creería en El y lo serviría como es debido. Desafortunadamente, el estímulo espiritual generalmente no dura mucho tiempo. Podemos aprender esto de una manera muy clara de el Profeta Eliyahu, Eliyahu HaNaví.
En Melajim I, (La Haftará de Ki Tisá, capítulos 18 y 19) Eliyahu desafió al monarca idólatra, el Rey Ahab, a una “competencia” que tendría lugar en frente de todo el pueblo Judío. Los servidores y sacerdotes del ídolo Baal, le ofrecerían sacrificios y le rezarían al Baal y Eliyahu le ofrecería sacrificios y rezaría a Hashem. Cualquiera de los dioses que respondiera consumiendo los sacrificios con fuego, sería el único reconocido como verdadero D—s.
La proposición fue aceptada y al día siguiente, en medio de la competencia, un fuego bajó del cielo y consumió sólo el sacrificio de Eliyahu y no el de los sacerdotes del Baal. Todo el pueblo vio esto y proclamaron “Hashem, Hu HaElokim! Hashem, Hu HaElokim!”, Hashem, El es el D—s! Hashem, El es el D—s!’ (Melajim I 18:39) [Esta es la frase con la cual culminamos el servicio de Yom Kipur]. Eliyahu después destruye a los profetas falsos del Baal y además, trae una tormenta milagrosa que pone fin a un largo período de sequía.
El Rey Ahab va a contarle a su igualmente malvada esposa, la Reina Izevel, todo lo que había sucedido, en un estado de desesperación. Parecía que Eliyahu los había vencido a ellos y a todas sus prácticas idólatras. El pueblo Judío dejaría el servicio del Baal y sólo serviría a Hashem. Esto ponía en peligro toda la posición de ellos dos dentro del reinado. Entonces ocurre una cosa muy curiosa. Aparentemente sin sentido, Izevel le mandó un mensaje a Eliyahu que decía: “Mañana , yo te voy a matar”. Eliyahu recibió este mensaje y su reacción fue correr al desierto y estar dispuesto a darse por vencido. Le pidió a Hashem que se llevara su alma. Quizo morir.
Qué es lo que está pasando aquí?. Acaso Eliyahu realmente pensó que Izevel se presentaría?. Izevel era el epítome de la maldad. Seguramente, Eliyahu no pensó nunca que iba a poder cambiar las prácticas idólatras de Izevel. Además, Eliyahu había estado huyendo de ella toda su vida, pero nunca se había dado por vencido en sacar las prácticas idólatras del resto del pueblo de Israel. Precisamente ahora está dispuesto a darse por vencido?. Acaso no acabó de hacer un milagro increíble que transformó a toda la nación?
Y cómo explicamos las acciones de Izevel?, acaso ella no se dió cuenta de que todo estaba en contra de ella, ya que Eliyahu había milagrosamente desmentido y derrotado el servicio idólatra del Baal?. Y si realmente a ella no le importaba la opinión pública y simplemente quería matar a Eliyahu por la molestia que le era a ella, por qué entonces no lo mata ese mismo día?, Por qué tiene que esperar y decir que lo va a matar mañana?
Está claro que Isabel no le estaba mandando un mensaje a Eliyahu de que realmente lo quería matar. No fue eso lo que ella quizo decir. Ella en cambio, le estaba diciendo lo siguiente: “Eliyahu, tú crees que me has derrotado?, has hecho un milagro muy grande el cual todos han visto, hoy no te puedo tocar. Pero mañana te mataré y nadie dirá ni una palabra, porque tu milagro sólo durará un día. Eso es lo máximo que tu milagro es efectivo”.
Eliyahu había pensado que la reacción de los Judíos a su monumental milagro sería un grandioso cambio. El valoró el alma judía y sintió que ellos se arrepentirían por medio de su milagro público. Sólo que Eliyahu escuchó después la apreciación de Izevel del alma judía, y se dic cuenta que la conclusión de ella era más exacta que la de él. Ese nuevo milagro no sería visto de manera diferente que los milagros anteriores y el pueblo tendría la misma reacción patrón que tuvo con los otros milagros. El poder y la inspiración de los milagros no había durado hasta ese entonces y tampoco lo haría en esa ocasión. Sí, Izevel estaba en lo correcto. Es bajo esas circunstancias que Eliyahu está dispuesto a darse por vencido, ya que siente que no hay nada más que él pueda hacer para transformar al pueblo Judío.
Pensamos que si el mundo viera milagros, sería un mundo diferente. Pero no es así. No nos engañemos. Sería exactamente el mismo mundo. Los milagros no cambian a las personas. Continuamos con nuestra habilidad de rebelarnos al poco tiempo , cuando el efecto del milagro se ha disipado un poco.
El Judaísmo no está basado en los milagros. Maimonides escribe (Mishná Torá, Yesodei Torá, Capítulo 8) que Moshe no hizo milagros para demostrar la veracidad de su profecía. El (como un mensajero de D—s) saco agua de una piedra porque los Judíos estaban sedientos. Hizo que cayera Maná del cielo, ya que los Judíos estaban hambrientos, y así con cada uno de sus milagros. Nosotros creemos en la veracidad de la torá, sólo porque D—s mismo apareció en el Monte Sinai y nos dijo que era verdad.
Nosotros sabemos muy bien que las inspiraciones se desvanecen. Sabemos muy bien que todas las sensaciones que sentimos el 11 de Septiembre del 2001 se han disipado. Pero de todas maneras, nosotros queremos poder ganar algo permanente de aquellos momentos en los cuales estamos inspirados a cambiar. No queremos perder esa inspiración. Entonces, qué podemos hacer?
Aquí les ofrecemos un importante tip. Cuando estamos motivados a cambiar, tenemos que pensar en una pequeña y sublime área en la que queremos crecer. Si tomamos algo demasiado grande y drástico, entonces lo más probable es que fracasemos. Deberíamos tomar, por ejemplo, en el área del rezo, aceptar sobre nosotros mismos recitar una pequeña parte adicional de la Tefilá que nunca habíamos dicho hasta ahora. O podemos escoger en el campo del estudio de la torá, estudiar unos pocos instantes adicionales por día. Podemos escoger hacer un acto extra de Jesed, bondad, diariamente, o simplemente sonreirle a una persona todos los días. Hay miles de cosas pequeñas que podemos hacer para cambiar sutilmente. Claro, siempre que nuestro objetivo a largo plazo sea ir aumentando los niveles y las cantidades de estos cambios. Pero debemos empezar lentamente si queremos cambiar en lo absoluto.
Entonces, cuando el próximo evento inspirador en nuestras vidas tenga lugar, ahora ya sabemos qué podemos hacer. Nunca esperen que la inspiración dure. Tenemos que sólo hacer un pequeño cambio. En toda una vida, estas decenas y decenas de pequeños cambios producen la transformación que nosotros tanto estamos esperando.
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El pecado del Becerro de Oro es un tema que requiere de muchas páginas de explicaciones y discusiones. Hay varias preguntas obvias que tienen que ser explicadas para que podamos entender lo que ocurrió realmente. Empezaremos resumiendo la historia, de acuerdo con las opiniones tradicionales.
En la tarde del día en que la Torá fue entregada, Moshe subió al Monte Sinai por un período de 40 días. El vivió ese tiempo de una manera totalmente espiritual aprendiendo de D—s. En el día 39, la nación estaba equivocadamente esperando a Moshe al pie de la montaña. Al ver que no venía, llegaron a la conclusión de que había muerto. Se le acercaron a Aharon, que había quedado encargado de ellos, y le pidieron un “D—s que vaya frente a nosotros”. Aharon parece estar de acuerdo, y le dice a la nación que vayan a traer de sus casas los aros de oro de sus esposas e hijos. Después está escrito que ellos sacaron los aros de oro que tenían en “sus” orejas y se los llevaron a Aharon. Este derritió el oro y lo convirtió en un becerro dorado. Entonces, “ellos” (en plural) dijeron: “este es tu D—s, Israel”. Ahí la Torá dice “y Aharon vió y construyó un altar ante el ídolo”. Todo ya estando listo, declaró: “Una celebración para D—s mañana!”. La gente se levantó temprano al día siguiente, trajeron sacrificios y comenzaron a celebrar.
Rab. Eliyahu Ki Tov, en su trabajo “Sefer HaParashiot”, hace varias preguntas y las responde. Aquí les exponemos algunas de sus preguntas y respuestas.
1) Acaso Aharon también se había equivocado acerca de cuándo Moshe tenía que volver?. Si no, no podía simplemente haberles explicado al pueblo que esperaran un día más?
2) Por qué Aharon accedió a participar inmediatamente?
3) Por qué Aharon pidió particularmente los aros de oro de las esposas y los hijos?
4) Cuando los Judíos salieron de Egipto, una multitud mixta (erev rav) que no eran de los hijos de Israel (Judíos) salieron también, bajo el permiso de Moshe. Ellos son culpados algunas veces por incitar un comportamiento que lleva al pecado, como por ejemplo en el caso del Becerro de Oro. Por qué ellos son culpados de ser los que dijeron: “este es tu D—s, Israel”?, No es acaso una manera fácil de quitarle culpa a los Judíos?
Muchas de estas preguntas son respondidas automáticamente al entender lo que los sabios dicen de todo este acontecimiento. Los del erev rav comenzaron todo. Las acciones de Aharon son en respuesta a sus demandas, y eran realmente intencionadas a ganar tiempo y prevenir a los Judíos de caer tan bajo como lo hicieron. Rab. Ki Tov explica la naturaleza de la prueba por la cual los Judíos estaban pasando. La nación había recientemente experimentado profecía en un nivel muy alto en la entrega de la Torá. Posteriormente, fueron traídos de vuelta a su relativamente realidad mundana, y fueron hechos esperar 40 días hasta que Moshe volviera. Uno se puede imaginar que cada momento que esperaban por Moshe, se les hacía una eternidad. Su deseo de acercarse a D—s era extremadamente fuerte y Moshe se había convertido en el mediador de esa conexión. Esto explica por qué Aharon no les podía haber pedido que continuaran esperando. Otro momento ya era demasiado tiempo.
Uno se puede imaginar que el campamento de la nación era un poco grande. Habían por lo menos tres millones de personas. Lo más posible es que hubieran algunas millas de radio en el campamento. De acuerdo con algunos comentaristas básicos, Moshe les dijo que volvería al medio día del 40avo día. Esperaron a Moshe hasta el medio día. Eso sólo les dejó medio día para preparar el ídolo y todo lo que hicieron.
Aharon mandó a todo el mundo a sus casas a buscar los aros de oro de sus esposas e hijos. Aharon sabía que las esposas iban a ser más objetivas y se rehusarían a darles cualquier cosa para un ídolo. Sólo el hecho de que cada persona llegara a su casa, pidiera los aros de oro y volvieran donde Aharon, llevaría un buen tiempo. Aharon tenía razón. Hay que notar que está escrito que las personas se sacaron los aros de oro que tenían en ”sus” orejas. Esto fue porque sus esposas no les quisieron dar los de ellas.
Cuánto tiempo puede haber llevado hacer el ídolo?. Todo pasó en una tarde. Al parecer fue bastante lo que pasó en tan poco tiempo. Después de que el ídolo ya estaba terminado, las personas comenzaron a llamar al ídolo el “D—s de Israel”. En ese punto, un valiente y justo hombre llamado Jur, intentó llamarle la atención a la gente. No tuvo éxito, lo mataron. Aharon “vió” y empezó a construir un altar para el ídolo. Qué fue lo que Aharon vió? El vió que Jur fue asesinado. Acaso esto quiere decir que Aharon hizo el altar por miedo a que le pasara lo mismo?. Los sabios dicen que lo que Aharon vió es que la nación no estaba siendo objetiva, y él era la única fuerza que podía mantener total anarquía y evitar que se desataran. Intentó demorar a la nación de todas las formas posibles.
Esta es la razón por la cual la Torá dice que Aharon construyó el altar él mismo. De esta manera llevaría más tiempo. Al final, cuando el altar estaba terminado, Aharon declaró “Una celebración para D—s mañana!”. Con su comportamiento hizo posible hacer que la nación esperara hasta el día suiguiente antes de comenzar su servicio. Con esto él esperaba que Moshe ya hubiera llegado para ese entonces.
Todo lo que hemos dicho hasta ahora está implicado en los versiculos al ser leídos detenidamente. Esto seguramente nos da una perspectiva totalmente diferente del comportamiento de Aharon. Sus acciones estaban cuidadosamente calculadas y pensadas para disminuir el pecado de los Judíos, lo máximo posible. Puede ser que esta es la razón por la cual Aharon se convierte en el Cohén Gadol (Sumo Sacerdote) posteriormente. Su amor y preocupación por su pueblo es tal, que hizo todo lo que estaba a su alcance para que no se creara una pared entre ellos y Hashem, por causa de la idolatría. El y su descendencia se convirtieron en nuestros representantes ante Hashem para conseguir nuestra expiación, en ese entonces y para siempre.
Por qué son culpados los del Erev rav?. La razón es que ellos, a diferencia de los Judíos, no estaban acostumbrados a las dificultades. Ellos vivían con relativa comodidad en Egipto. Ellos eran realmente personas muy buenas. Sus corazones los hicieron seguir al pueblo Judío al desierto, hacia un destino desconocido. D—s le puso pruebas al pueblo Judío muchas veces en el desierto por medio de hambre, sed y otros problemas, y los Judíos que estaban acostumbrados a las dificultades de Egipto, estaban mejor preparados para lidiar con esas pruebas de lo que lo estaban los del erev rav. Ellos no pasaron por todos los sufrimientos de la esclavitud y los mandatos de Paró, por lo que cuando fueron probados, su compromiso con D—s tembló. Los viejos hábitos comenzaron a volver. Es por esto que este grupo de personas son siempre citados por los sabios como los incitadores. Muchos de los Judíos fueron presos de las provocaciones de los del erev rav en tiempos de presión.
Una de las grandes lecciones aprendidas de todo este episodio, es la habilidad que tenemos de arrepentirnos en masa. Cuando Moshe volvió, destruyó el ídolo y las tablas, juzgó a los idólatras y volvió a la montaña para recibir expiación por la nación. Moshe volvió a bajar en Yom Kipur, el Día de la Expiación, con las segundas tablas. Al pueblo le fue dada la mitzvá de construir el Mishkán, Tabernáculo. Ahí ellos pudieron dar su oro para el servicio de D—s y así demostrar que se habían arrepentido. Todo un pueblo pecó, y todo un pueblo fue perdonado. Así como Moshe escuchó “salajti”, “He perdonado”, que así tengamos el merito de escucharlo, pronto en nuestros días.
SHABAT SHALOM!!!
PD: Sacado de Rab. Yaakov Waimberg y del Rav. Dovid Green
Hecho por: Eli Avram y Dani Avram.