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Parasha Ki
Tetze
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200 mitzvot fueron ordenadas antes de entrar a Eretz Israel. Seguramente estimado lector, usted se preguntará ¿por qué D-s no entregó las 200 mitzvot antes? Ha usted de saber que después del nefasto evento de los exploradores, la generación de veinte a setenta años fue sentenciada a morir. En ese lapso de tiempo, no era relevante enseñar al pueblo los nuevos preceptos. Como señalan nuestros Sabios: “Hasta que murieron los “metey midbar” (muertos del desierto), el Altísimo no habló con Moshé” y así está escrito: “Y fue cuando terminaron de morir todos los varones de la guerra entre el pueblo… que me habló el Eterno diciendo” (2:16-17) Y rashi nos explica: “Te enseña que durante los treinta y ocho años que estuvieron los israelitas amonestados, no se unió a ellos el ‘Lenguaje de D-s en tono cariñoso, cara a cara y con tranquilidad espiritual’” (idem) El lenguaje no era función de mensaje operacional. Leamos la explicación de Rabí Moshé Ben Najman (Ramban) “Los preceptos no fueron escritos en los primeros libros, para ser entregados a los salidos de Egipto, porque no podrían observarlos sino en la tierra de Israel, aunque son pertinentes al cuerpo” (Jobat haguf) (prólogo al libro Devarim) He aquí unos ejemplos: El precepto de los jueces y guardianes “Te darás en
todas tus ciudades que el Eterno tu D-s, te da para las tribus”
(16:18) Te da para tus tribus: (16:18) el versículo se refiere a los portones de las ciudades que darás a tus tribus y no fuera de la tierra de Israel. “Los países fuera de ella, no serán divididos entre las tribus y allá no nombrarán jueces en cada provincia y en cada ciudad” (Seforno). Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos (2:10) Dice Ramban: Esta es una nueva mitzvá (precepto) que les fue ordenado ahora al llegar a Eretz Israel, estando frente a las guerras. Los preceptos del libro Devarim, “guerra borra el recuerdo de Amelek y exterminar su simiente, son Israelíes”.
El precepto de las primicias (Bikurim), el diezmos y otras ofrendas, fueron ordendas antes de entrar a la Tierra prometida en el lugar y el momento adecuado.
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