Parasha Ki Tavo

¿Por qué el precepto de Bikurim (primicias) debe ser cumplido en Eretz Israel?

Al principio de la Parasha leemos la narración de Bikurim (primicias), sobre cuál escribe el autor del Sefer Hajinuj (precepto 72), este precepto pretende que coloquemos a HaShem a la cabeza de nuestras alegrías, que recordemos y que sepamos que todas bendiciones del mundo proviene de El; y es por eso que nos ha ordenado traer lo primero que madura de los frutos del árbol a quienes ha designado para servirle en su Santuario. A través de recordar esto asumimos sobre nosotros Su reinado, y reconocer ante Él que nuestro fruto, y todo el bien que recibimos proviene de Él, y seremos adecuados para la bendición, y se bendecirán nuevos frutos.

Éstas palabras funcionan como proclama y recordatorio de las bonanzas que nos otorga HaShem, explica Rashi "y le dirás" (ver.3) "que no eres desagradecido", pero si es así, nos preguntamos ¿por qué este precepto depende de la tierra de Israel?, ¿por qué, si una persona ha plantado árboles fuera de Israel no separará las primicias, para así demostrar que no es desagradecido? La respuesta la encontraremos, al final de la Parasha, al final del discurso dijo Moshé nuestro maestro: "Pero no os dio el Eterno corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para escuchar, hasta este día" (29:3)

Preguntamos: ¿acaso es verdad? Esta generación, llamada generación del conocimiento, estuvo presente en Sinaí recibió la Torá, escuchó el verbo de HaShem y pudo ser considerada como si "el Eterno, no les dió corazón, para entender, ni ojos para ver, ni oídos para escuchar, hasta este día (ídem)

Nos explica el autor del libro “Sfat Emet” el Rabí de Gur. "Cuando estuvieron presentes en el Monte Sinaí escucharon las palabras de HaShem, pero era como incorpóreos, como cita “Mi alma salió por Su palabra”, eso significa, que eran totalmente espirituales y la corrección del cuerpo (Tikun), se logró solamente cuando entraron a la Tierra Prometida.

Ahora podemos explicar nuevamente el versículo.

No está escrito: “No os dio entendimiento, sino os dio corazón, para entender y ojos y oídos”, y esa es la novedad de la entrada a Eretz Israel, donde reina la espiritualidad, pero es completa, porque no está desconectado de lo físico – material.

En eso se diferencia Eretz Israel, del desierto y de los países fuera de ella; en estos la espiritualidad es abstracta, pero en Israel se corrige al cuerpo, al materialismo, y por eso el precepto de “Bikurim” (primicias), no fue ordenado hasta llegar a Eretz Israel, ese “Tikun” (corrección) les faltaba en el desierto, en el “tikun” que no se puede hacer en los países de la diáspora.

En la diáspora, no hay razón para cumplir con el precepto de “Bikurim”