"El día de hoy el Señor, Tu D-s, te manda que cumplas estos estatutos y
juicios: los guardarás, pues, y cumplirás con todo tu corazón y con toda tu
alma. Hoy has enaltecido al Todopoderoso para que sea D-s tuyo, y para
andar en Sus caminos, y guardar Sus estatutos y Sus mandamientos y Sus
leyes, y para escuchar Su voz. Y el Todopoderoso te ha honrado hoy para que
Le seas Su pueblo de predilección -'am segulá'-, como te lo ha prometido,
para que guardes todos Sus mandamientos"... (Nuestra perashá,
Cap.26:16-18).
El tema que presentamos en nuestra reflexión semanal, no deja de ser sino
uno más de tantos, que han generado una mala interpretación, tanto para
"adentro", como para los de "afuera". Queremos decir, que tanto nosotros
como integrantes del pueblo judío, no alcanzamos a comprender el mensaje
último -y verdadero- que encierra tal "elección" o "predilección", con
mucha más razón (o tal vez menos) lo mismo ocurre con la "mirada desde el
exterior". Hemos citado un par de versículos que llevan a dicho concepto
-"am segulá"-, a no erigirse en un tema en sí mismo, sino por el contrario,
a ser, tal vez, una consecuencia -esperemos lógica- de un mandato, un
destino, un motivo para que ello tenga lugar.
Quiere decir que dichos versículos nos presentan una realidad: existe un
vínculo entre el Creador y el pueblo de Israel. Pero ese vinculo no nace
"de la noche a la mañana". La Biblia refiere cómo D-s establece un pacto
eterno con Abraham, después con Itsjak y después con Iaacob. No los busca a
causa de su piedad individual, sino porque llevan en sí la posibilidad de
convertirse en los fundadores de un pueblo, de Israel, el pueblo de D-s. El
pacto por sí mismo, no agota toda la profundidad de esta relación. De la
misma manera como la ketuba -el contrato matrimonial- no representa el
contenido del matrimonio mismo, el amor, el afecto y la lealtad que reina
entre la pareja, sino que es sólo un documento externo que los formaliza,
así el pacto no traduce toda la gama de la relación entre D-s e Israel,
fundada en amor profundo, lucha compartida, recuerdos en común y
aspiraciones mutuas. La relación D-s-hombre expresada entre D-s e Israel y
registrada en la Biblia, consiste en múltiples expectativas conjuntas.
Presentado así nuestro criterio, demos lugar a grandes pensadores y rabinos
que definieron -cada uno de acuerdo con su mejor intento- este tema
fundamental para el ser judío desde siempre. El Rabino Pinejás HaCohen Peli
-de bendita memoria- escribe al respecto: "...Es así como Israel se
convierte en el 'Pueblo de D-s', un pueblo 'ejemplar' para todas las
naciones. Am segulá, no como se traduce comúnmente 'un tesoro singular',
sino, como lo interpreta Harav Kuk, una suerte de caleidoscopio donde se
reflejan las facciones de todos los pueblos. Ser el testigo de D-s en la
historia otorga significación y responsabilidad especial a la vida del
pueblo y de cada uno de sus individuos: la creencia en la significación de
este mundo creado por D-s; un vínculo incondicional con la idea de la
libertad; un fuerte rechazo a la adoración de ídolos a la par de una
sensibilidad especial para la justicia. Todas esas cualidades se
transforman en segunda naturaleza para el judío, aun cuando se aleje de la
observancia de muchos de los preceptos religiosos del judaísmo.
"Para el judío, testigo de D-s, ser o no ser dejó de ser una cuestión. La
cuestión es cómo ser o no ser. Esta actitud es canalizada y definida por el
doble concepto de jilul HaShem y kidush HaShem, el cual se transformó en la
pauta última de la conducta humana. El judío debe preguntarse siempre: esta
acción que estoy por realizar, ¿contribuirá a la causa del Kidush HaShem,
es decir, realzará el Nombre de D-s, glorificará Su reputación y expanderá
Su Buena Fama en el mundo, o tendrá, D-s guarde, el resultado opuesto, es
decir, Jilul HaShem, la execración de Su Nombre?
" 'Te confirmará El Señor por pueblo santo Suyo, como te lo ha jurado,
cuando guardares los mandamientos del Señor, tu D-s, y anduvieres en sus
caminos. Y verán los pueblos de la tierra que el Nombre del Señor es
invocado por ti' (Nuestra perashá, Cap.28:9-10).
"El judío no puede ya seguir actuando como un individuo anónimo aislado. Lo
que un judío hace o deja de hacer se refleja siempre en todos los judíos,
se refleja sobre el D-s de los judíos. Se nos enseña a orar, y también a
vivir, en primera persona del plural, pues así nos ve el mundo exterior.
'¿Qué dirán los gentiles?' es una consideración seria, desde los días de
Moshé hasta hoy..."
Y agrega más adelante el Rabino Peli, el criterio o los criterios para una
elección, que -bajo ninguna circunstancia- permiten olvidar a la "restante
humanidad", depositaria también de la Palabra Divina y proyecto de D-s en
la creación del mundo. Así lo expresa entonces nuestro autor:
" 'Y estableceré Mi pacto entre Mí y ti y tu descendencia después de ti en
sus generaciones por pacto perpetuo' (Le dijo D-s a Abraham N.del T.). Como
es sabido, los capítulos anteriores del Génesis revelan la existencia de un
pacto que D-s concluye con Adám, es decir, con toda la raza humana, rasgo
característico de la Biblia. No sólo Israel, sino la humanidad como un
todo, fue creada a la imagen de D-s. Y una vez más leemos sobre el pacto
que, después del diluvio, D-s ofrece a Noaj y su progenie, que representan
a la humanidad entera. Todos los hombres fueron entonces intrínsecamente
elevados a concertar una sociedad duradera con lo divino.
"Así y todo, '...Y estableceré Mi pacto entre Mí y ti y tu descendencia
después de ti y en sus generaciones'.
"Si bien toda la humanidad estaba incluida en un pacto Divino, una sola
nación, que estaba especialmente cercana a D-s, fue elegida entre todas las
demás para servirLo: la simiente de Abraham. Y no toda la simiente... Sólo
Itsjak y su descendencia son elegidos para el vínculo exclusivo con D-s. Si
bien Ishmael habría de convertirse en una nación poderosa, el pacto
distintivo con D-s estaba destinado a Itsjak y a sus hijos. En la jerga
tradicional judía, en los libros de oraciones cotidianas y los breviarios
para las festividades, está expresado en la frase 'Atá bejartanu' - 'Tú
nos has elegido'.
"Es importante señalar la naturaleza de la 'elección', que implica la
proximidad a D-s, más que el ascendiente sobre otros pueblos. De todas las
naciones del mundo, Israel es elegida para forjar una relación más íntima
con D-s, basada en un 'Pacto dentro de un Pacto'. Israel es apartada para
andar delante de D-s a través de toda clase de dificultades, tanto en el
brillo del esplendor Celeste, como en el pozo profundo de la aprensión y la
angustia. En las palabras del profeta Amós: ...'A vosotros solamente he
conocido de todas las familias de la tierra; por tanto os castigaré por
todas vuestras maldades' (Cap.3:1)."
Vemos entonces cómo en el pensamiento bíblico el pacto de D-s con Israel no
le da a ellos carta blanca para actuar como ellos crean conveniente: todo
lo contrario, impone sobre Israel tremendas responsabilidades, las cuales
deben cumplir o sufrir alternativamente las severas consecuencias del
castigo. Si hay algo que la historia judía nos enseña, es que Israel no
puede disfrutar inmunidad al sufrimiento como gratitud Divina. La idea de
"nobleza obliga", es por tanto, el mismo corazón de la doctrina de
elección. El privilegio impone responsabilidades...