Peulot y actividades sobre la guerra de la independencia de Israel*

 

Textos y relatos

Presentación y relato personal Antecedentes Monologo de Ben Gurion previo a la declaración

 

Peulot relacionadas una vez que el Madrij leyo el material expuesto en textos y relatos

Manifestación frente a la embajada La guerra de la independencia, guerra scautica Jerusalem Capital Los Dilemas de la independencia Sopa de letras de la independencia de Israel

 

* Material publicado por la División de Capacitación  y Publicaciones Didacticas del Departamento de Noar Vehejalutz. La autoridad conjunta para la Educación Judía-Sionista.

 

PRESENTACION

 Mi nombre es Zvi Lev, aunque todos me conocen  como  Bentzi.  Nací en  una  aldea campestre en los alrededores de Mintz en 1921. Vivo en Israel desde 1929, cuando mis padres, se trasladaron a Palestina, escapando de la guerra y las tormentas que arribarían a Europa.

 Mi profesión y vocación fue la de educar a la joven generación de este país a enfrentar con éxito los desafíos de nuestra conflictiva y maravillosa existencia.

 Mi formación profesional la adquirí en el idioma hebreo y así también mis sueños y mis esperanzas fueron en este idioma. En casa, mis padres preferían el ruso. Y por la fuerza de la Insistencia lograron alimentarme con pollo sin condimentos y con la disposición para poder

Llevar ar una conversación, 45 años mas tarde, vi uno de los 750 mil nuevos olim proveniente la ex Unión Soviética, en su propio idioma natal.

 Prefiero no hablar de mi... Soy lo que se puede llamar un ciudadano israelí de entre  muchos. No mejor ni peor que todos...

 Tambien yo proclamaba cuando en mitad del año escolar tenia que dejar a mis estudiantes en manos de un “suvstituto” para presentarme al servicio militar de reserva por 35 días o cuando el gobierno resolvia subir los impuestos debido la critica situación económica.

 Participe en casi todas las guerras de este país y jamas deje de votar una elección. Leía todos los periódicos en mi escaso tiempo me permitía y aligual que todos emitía mis opiniones con la seguridad propia de quien posee la verdad absoluta. Hoy en día, mi vista, al igual que mi conciencia, esta cansada. Prefiero la televisión.

 Mi propósito, no es escribir sobre mi. Hace dos años que perdí la tranquilidad espiritual y no me atrevo a responder las verdaderas preguntas. Prefiero hablar sobre los otros y enfrentarme con mi conciencia a solas. Tampoco en esto soy diferente de los demás...

 Deben reconocer que mi tarea no es fácil... Observar estas cinco décadas de intensa historia y poner el dedo en lo primordial, en lo particular, en lo importante, no es una tarea fácil... Menos aun si toman en cuenta que no soy un observador neutral.

 Cuando Ben Gurión leyó la declaración de Independencia y todos lloraron de felicidad, también yo me empapé de emoción. Reconozco que por causa de la incertidumbre o tal vez la certidumbre. Sabia que al día siguiente de la Proclamación, todos los países Arabes se lanzarían en un ataque desenfrenado contra el recién nacido Estado. No teníamos muchas opciones...

 También yo, al igual que muchos otros, forme parte de los grupos clandestinos de defensa, antes y durante la Guerra de Independencia.

 Estaba ya acostumbrado a la lucha y a los enfrentamientos, al sacrificio, a las amarguras de la victoria y las penas de las tragedias,

 ANTECEDENTES

 Los años anteriores a la  declaración de la Independencia del Estado de Israel se caracterizaron por el enfrentamiento sangriento entre árabes y judíos. El Gobierno Británico, que no podía o no quería controlar el continuo terrorismo, designó la comisión Peel, compuesta de seis miembros, para examinar el espinoso problema de las relaciones entre los árabes y los judíos. Luego de muchas audiencias, la comisión declaro en su informe del mes de Julio de 1937, que el Mandato era impracticable. En su lugar, recomendó la separación del país entre judíos y árabes:

Los judíos recibinan la llanura costera, el Emek y la Galilea. Todos los lugares santos quedarían bajo control Inglés. Los nacionalistas árabes intensificaron su campaña terrorista contra los judíos, como si hubiesen querido así, subrayar su rechazo al plan de partición.

 En 1938, el Gobiemo del Mandato se vio obligado a poner el país, bajo una administración militar. Finalmente, el Gobierno Británico, colocado en un desesperado aprieto, entre las dos fuerzas en conficto, decidió arriesgarse a una solucuión de transacción, que documentó con su famoso Libro Blanco de 1939.

       Al permitirle ingreso de 15.000 judíos por año durante un periodo de solo cinco años, y al concederle al Alto Comisionado facultades para restringir drásticamenle las compras de tierras por los judíos, solo consiguió que el Gobierno Británico fuese acusado de haber renegado de las solemnes promesas en la Declaración Balfour.

 Las consecuencias del Libro Blanco, resultaron catastróficas para el Yishuv. Los Británicos impidieron el desembarco en Palestina de miles de refugiados que huían de la Europa arrasada de pos guerra buscando un nuevo hogar en Eretz Israel. Muchos de ellos murieron.

 A pesar de los llamados de contención de la Agencia Judía y de sus apelaciones para que se evitase la violencia, el Libro Blanco de 1939 termino por desilusionar a quienes todavía guardában la esperanza de que el Gobierno Británico podía ser convencido por medios legales y pacíficos para que cumpliese con las cláusulas del Mandato.

 Entre mis libros me encontré con esta declaración, publicada por uno de los periódicos de la época que probablemente mi padre recortó:

 Este política traicionera, no será tolerada... ni reconoceremos... ninguna severa restricción a la inmigración judía... Los que carecen de hogar; llegaran hasta aquí, y todos los judíos de esta tierra les darán gustosamente la bienvenida."

 Declaración conjunta del Vaad Leumi (Consejo Nacional) y la Agencia Judía del 18 de mayo de 1939

  Fue en medio de este ambiente de violencia y desorden publico, que se inicio en la primavera de 1939, la Haapalá, la inmigración ilegal de judíos a Palestina. El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 produjo una nerviosa tregua en la lucha por Palestina entre Judíos, árabes e ingleses. 

Me acuerdo de las tensas discusiones en casa, sobre la actitud que debíamos asumir en vísperas de la Guerra Mundial: mi padre era partidario de una política de contención al igual que la postura manifestada por el dr. Chaim Weizmann explicando esa concesión política por parte de los judíos:

 "hay otros intereses mas elevados que están por encima de nuestro dolor y amargura. Lo que las democracias están defendiendo es el mínimo necesario para la vida judía”

 Mi primo, en cambio, consideraba que no debíamos posponer la lucha contra los ingleses y que debíamos aprovechar la situación en favor de la inmigración ilegal y continuar ejerciendo presión militar.

 Sin embargo, en 1944, cuando se aproximaba la culminación del conflicto del conflicto mundial, un nuevo estallido de violencia y Terror árabe, instigado por los nazis asoló al país. Esta nueva ola de terrorismo prosiguió ininterrumpidamente hasta 1946, cuando se convirtió en un verdadero desborde.

 Los grupos paramilitares, el Irgun Tzvai Leumi y el Stern(leji) , contestaron inmediatamente a la violencia árabe con la violencia judía. Se desencadenó una ola de represalias. Sin embargo, los ataques más violentos de las organizaciones terroristas judías, estaban dirigidos contra el Gobierno Británico, contra sus funcinarios civiles, su policía y sus unidades militares. De esta manera, a medida que transcurrían los meses, un acto de violenncia seguía a otro, en una creciente  reacción en cadena de ferocidad de la cual, los terroristas árabes, los partidarios judíos de la  acción directa y las autoridades británicas eran igualmente responsables. Se llego a un punto Critico, cuando miembros del lrgun, hicieron explotar el 22 de Julio de 1946, las oficinas de la administración del Gobierno del Mandato, instaladas en el edificio del Hotel Rey David en Jerusalem.

 A partir de ese momento, la Agencia Judía y la Haganá, la organización de defensa Judía que abogaba por la Hablaga (Autocontención) colaboró con la policía britnica en la búsqueda de los miembros y los armamentos del Irgun y el Stern (leji).

 Muchas veces me he preguntado si acaso fue este el momento histórico que dio origen al actual conflicto político entre el Movimiento Laborista y el  revisionismo. Las mutuas denuncias de los miembros de los grupos clandestinos pusieron en peligro no solo la integridad de la msión que había que cumplir, sino que creó una profunda brecha en el corazón del Yishuv, una cicatriz que no ha cerrado hasta el día de hoy.

 La ley y el orden casi habían desaparecido.

Los ingleses luchaban desesperadamente para desarmar a los combatientes, sin grandes éxitos. El Gobierno de los Estados Unidos presionaba sobre Inglaterra para que encontrase una rápida solución al conflicto.

 Finalmente, el Gobierno Británico anuncio formalmente ante las Naciones Unidas, que el sistema del Mandato era impracticable. La Asamblea General de las Naciones Unidas, acepto entonces un Plan de Partición para crear dos estados separados en Palestina, uno árabe y otro Judío, dejando a Jerusalem como ciudad internacional.

 Nosotros aceptamos el plan de partición, a pesar de todas sus limitaciones territoriales y de sus injusticias, porque aseguraba legalmente la existencia de un Estado Judío en Palestina con el respaldo del mundo.

 Los dirigentes árabes reaccionaron de manera completamente opuesta: rechazaron airadamente el plan de partición de las Naciones Unidas. Y como si esta fuese su respuesta directa, desataron una tormenta de violencia en Palestina.

  Cuanto más se acercaba la votación de la propuesta, mas sé hacia sentir la tensión en Palestina. Las autoridades judías, lideradas por  Ben Gurión, aceptaron no muy animadamente la propuesta mayoritaria de la comisión, que se transformó en la propuesta oficial de las Naciones Unidas, entendiendo que era lo mejor que podían obtener en ese momento. Los árabes, tanto locales, como el liderazgo del mundo

Arabe, rechazaron ambas propuestas y amenazaron con la guerra si la O.N.U. aceptaba cualquiera de ellas.

Finalmente el 29 de noviembre de 1947, la propuesta fue aceptada, con algunas modificaciones. Los judíos en Palestina, como en el mundo festejaron con jubilo. Pero a partir de entonces la violencia fue mayor.

 El país se convirtió en un campo de batalla en el que las fuerzas militares judías por defender los poblados y las ciudace y  obtener el control de las rutas contra fuerzas Arabes compuestas por los arabes de Palestina y unos miles de voluntarios del Ejército Arabe de liberación organizado y financiado por los países árabes.

  Los norteamericanos que habían apoyado el Plan de Partición, presionaban ahora a los judíos. para que postergasen la declaración de lá independencia. Si los judíos traían sobre ellos rnísmos semejante desastre a través de la declaración de independencia, entonces no debian esperar ninguna clase de.ayudá del resto del mundo. Los norteamericanos sugirieron que debía establecerse un fideicomiso internacional hásta.que se llegara a alguna clase de arreglo que evitara la guerra.

  Muchos nos sentimos horrorizados por esta sugerencia y nuevamente, recuerdo las discusiones en el seno de mi familia sobre la actitud que debíamos asumir. Para evitar una violenta contienda, mi primo Sugirió escribir una carta al Pdte. de los Estados Unidos. Luego descubrimos que la Casa blanca ya había sido inundada de cartas de protesta de judíos de todas partes del mundo.

 

¿Declarar la independencia o no?

¿Cómo podía ser declarada la independencia cuando éramos conscientes que con la finalización de la evacuación de los britanicos el 15 de Mayo, el nuevo estado seria invadido por los ejércitos de los países Arabes y cuando también sabiamos de la desventaja en armamentos y hombres?

No niego que por un lado me inundaba el entusiasmo y la felicidad y por otro la incertidumbre y la ansiedad. No era una resolución fácil y si yo, como muchos otros, sentíamos el peso de la decisión, no podíamos sino sentir misericordia por la enorme responsabilidad que recaía sobre los hombros de Dvid Ben Gurión.  Mi primo afirmaba con convicción, que no existía otra alternativa. La postergación de la decisión no evitaría la invasión de los países Arabes. Era preferible aprovechar el momento político internacional y no esperar. El tiempo no actuaba a favor de nosotros.

 Mi tío, en cambio, consciente del equilibrio desproporcionado de fuerzas, entre nosotros y los países Arabes, sostenía que la declaración de la independencia seria el inicio del fin para el Yishuv. Nada lograría frenar el desastre que se produciría y constantemente recordaba las horrendas escenas del reciente holocausto y rezaba con fervorosa devoción.  El liderazgo judío del Yishuv se reunió dos días antes de la fecha establecida para la retirada británica y la declaración de la independencia. Debían decidir si continuar adelante.

 Me puedo imaginar lo que Ben Gurión pensaba en esas críticas 48 horas:

 (*) Tengo 48 horas pera decidir si declarar o no la independencia. El 24 de mayo es el día que establecimos para realizar el anuncio. Sí lo hacemos toda la comunidad judía del país saldrá a las calles para celebrarlo. Si después de dos mil años sin soberanía, los judíos pueden nuevamente erigirse ante la familia de las naciones y declarar "como ustedes, tenemos ahora un lugar propio" es que justo que la genté salga a celebrar.

    También sé  y temo otra cosa. Sé que sólo pocas horas después de la declaración independencia, nuestro nuevo estado será invadido y debo decir, aunque más no para mí mismo, que no puedo estar absolutamente seguro de que logremos afrontar la invasión y vencerla. La gente saca seguridad de los que ellos creen que es mi certeza, siempre fue así. Aprendí a parecer una persona que sabe como tomar las decisiones difíciles, decisiones que otros temen tomar. Ese es el papel que la gente necesita que yo asuma. Estoy preparado para ello. Aparezco ante el mundo como un hombre que no tiene dudas. Cuan lejos está esto de la verdad. ¿ Cómo no tener dudas?

 ¿Cómo puede un hombre cargar con la responsabilidad de todo su pueblo sobre sus espaldas ? Mis hombros son anchos - fui un agriculltor en mis primeros años en el país -hay límites para el peso que una persona puede cargar. Al menos así me siento hoy. Sé que después de todas las consultas con los asesores y los colegas, en la decisión final estaré solo. Ellos saben que  sere yo  quien finalmente tome la decisión, están libres de eso. Se descansan en  mí, ven mi  habilidad de tomar las decisiones adecuadas.  Están convencidos que tomaré la desición adecuada. Espero no defraudados.

 Ayer, recibí otro llamado de Moshé Shertok desde Washington. Viajó hace cuatro días para hablar una vez más con los norteamericanos.

Confió en él para la diplomacia, por eso será nuestro Ministro de Relaciones Exteriores. Se reunió con Marshall, el Secretario de Estado del Presidente Truman.  Marshall es un hombre respetable, no sólo un diplomático y un político sino un general, un combatiente. Fue el Comandante en Jefe durante la guerra. Hombres como él siempre deben ser tomados seriamente.

 Lo previno a Shertok de posponer la declaración de independencia. Dijo que no debemos enceguecernos por nuestras últimas victorias militares. Las victorias pueden causar euforia, pero si se produce una invasión en gran escala, sostuvo, la guerra puede prolongarse por años y eso ya es una asunto completamente diferente.

 Tiene razón. Hasta ahora, desde que la lucha se desató después de la Resolución de Partición de la O.N.U., hemos tenido que enfrentarnos sólo a los árabes locales y a unos miles de voluntarios del exterior y no ha sido fácil.

 Si la invasión se produce, y sé que se producirá en el momento que declaremos la indépendencia, la situación será completamente desfavorable para nosotros. Decenas de miles de tropas organizadas y entrenadas, con equipamiento muy superior al que nosotros podemos movilizar... La verdad es que si luchamos tendremos que tener mucha suerte para triunfar; no quiere decir que no podamos triunfar o que no lo queramos pero esto implicaría miles de pérdidas en vidas humanas que necesitamos para la construcción de nuestro estado. Miles de vidas como precio de una incierta victoria.

 Eso es lo que debo decidir.

 Los británicos abandonarán el país dentro de treinta y seis horas, y se van con el rabo entre las piernas. Qué bajo han caído en los últimos meses. Se han puesto abiertamente del lado de los árabes, en nuestra contra pretendiendo que así manifiestan neutralidad. Han hecho todo lo posible por transferir a los árabes todas las instalaciones importantes que han evacuado durante los últimos meses.

 Cuantas expectativas teníamos de los británicos cuando llegaron aquí después de la guerra. Participé de la Legión Judía que era parte de las fuerzas británicas y recuerdo la excitación que había cuando Herbert Samuel fue electo como primer Alto Comisionado Británico en 1920.

 Ya en la década del veinte comenzaron los problemas y las desilusiones, pero la situación degeneró en los años treinta cuando los británicos decidieron restringir la inmigración judía en nombre de su rectitud. ¿De qué rectitud se trata? Cuándo los los judíos de Europa eran claramente amenazados de exterminio y aún después  cuando ya no se trataba sólo de una menaza sino de una realidad, entonces decidieron los británicos limitar la inmigración ¿Dónde estaban los árabes amenazados de igual manera? lo que respecta a mí, los británicos han perdido toda credibilidad en este área y ninguna de sus acciones podrán ya sorprenderme. De cualquier modo... en menos de dos días ya no estarán aquí.

 No puedo dejar de preocuparme por Jerusalem. La batalla por las rutas de acceso se ha desarrollado durante meses; la ciudad está dividida y los jordanos han movilizados sus tropas alrededor de las colinas de la ciudad. Ni siquiera han esperado a la ación oficial. El Plan de Partición de la O.N.U. propone la internacionalización de la ciudad. Tuvimos que aceptarlo de momento pero si comienza la guerra, será ella quien determine el status de la ciudad y quién la controlará, así como determinará las fronteras del país en general.  Sólo sé que la capital debe quedar en nuestras manos. Sí hay algo que otorga legitimidad a nuestro reclamo es justamente eso nuestro lugar más sagrado.

En momentos como estos cuando me enfrento a mis decisiones más importantes pienso en las piedras de Jerusalén. Miles de años de derramamientos de sangre y conquista han pasado frente a ellas,  y han sobrevivido, estoicas bajo la lluvia y el sol. Ellas son mi inspiración. Y ahora debo decidir.

Extraído de Recorridos Jerosolomitanos' - sueños, Dilemas y Decisiones del liderazgo Judio en Jerusalem. Steve !sraet División de

Capacitación y Publicaciones Didacticas del Depito. De Nohar Vehehalutz. Jerusalem 1995

 

 No era una situación envidiable. El país y el pueblo judío entero esperaban una decisión. Ben Gurión tomó la dirección de la reunión e intentó persuadir a sus colegas que lo mejor era seguir adelante. La decisión de declarar la independencia fue aprobada por seis votos contra cuatro. Habría un Estado Judío.

 A partir de aquel momento, todos los que podíamos cargar con un arma, un saco de arena, o transportar un caj6n de medicinas, nos movilizamos, por que sabíamos lo que nos esperaba. Al igual que todos, yo también me movilice e insté a mis alumnos a abandonar los estudios y hacer frente con las tareas de la defensa.

Algunos reprocharon mi actitud impulsiva. Decían que mi lugar no era las trincheras de la guerra, sino las aulas de clases. Hice caso omiso del reproche de los padres de mis alumnos y me enrole en una unidad de infantería.

 El 14 de Mayo de 1948, después que la mayor parte del ejercito británico hubo salido de palestina, el Alto Comisionado británico, Sir Cunningham, se embarcó en Haifa en una nave británica. Con su partida, el gobierno del mandato llegó a su fin después de 26 años de turbulenta existencia.

 En ese día se reunió en el Museo de Tel-Aviv el consejo Nacional, que representaba a todos los Judíos del Yishuv. Junto con mi primo y otros amigos nos dirigimos a la calle Dizengoff, por que sabíamos que allí la felicidad y la alegría no tendrían limite. Queríamos campartir con otros alegría de ser protagonistas de uno de los episodios más gloriosos de la historia judía contemporánea. ...Tal vez, buscábamos también "curar las heridas del desastre de nuestros hermanos en Europa. Escuchamos cómo  David Ben Gurion leía la Proclamación de la Independencia, estableciendo el Estado Judío que a partir de entonces se llamaría Medinat 1srael. Irrumpimos con bailes y canciones hasta la madrugada. El amanecer nos encontró en camino a nuestras unidades que salian al frente de la batalla.

 La proclamación del Estado Judío el 14 de mayo de 1948 fue el acto que sirvió  de señal a los ejercitos de siete países árabes: Irak, Siria. Líbano, Transjordania (actualmente Jordania), Arabia saudita. Yemen y Egipto. Para cruzar las fronteras de Israel como fuerzas invasoras. A partir de este momento lo que había sido un conflicto local entre dos comunidades se transformo en un conflicto regional. 30 años mas tarde. Con el primer acuerdo de paz entre Israel y un país árabe, Egipto, el conflicto nuevamente volveria a sus proporciones naturales: conflicto local entre nosotros y los Arabes Palestinos.

 200000 miembros del ejercito de Defensa de Israel se enfrentaron contra los ejercitos regulares de 7 países Arabes.

 ¿A que puede atribuirse la victoria del Estado de. Israel,. durante la Guerra de Independencia? ¿Como. se logró la victoria militar, a pesar de la enorme desventaja de condiciones frente a los ejercitos regulares de siete países Arabes?

 Aunque al principio los soldados árabes estaban mejor equipados que nosotros y eran superiores en número, no luchaban con entusiasmo. Palestina no era su país. A nosotros, los defensores, nos ocurría exactamente lo contrario. Luchábamos por nuestros hogares y nuestras tierras, apoyados por una comunidad judía patriótica, fusionada en esta emergencia por un ideal común. Casi todos nosotros, habíamos combatido durante la Guerra Mundial, ya fuera como voluntarios en el ejército inglés o en el de otros países aliados, incluido el de los Estados Unidos. Miles de hombres y mujeres más jóvenes habíamos recibido previamente un excelente entrenamiento militar en el Hagana, en el leji o en el Etze/, y estabamos preparados para esta crisis nacional. Además, el Ejército de defensa israelí gozaba de la ventaja de una excelente coordinación militar y administrativa y poseía conocimientos técnicos necesarios para una guerra moderna.

 Aunque al principio faltaron armas y municiones, después de la partida de los ingleses, el Ejército de Defensa israelí podía importar los pertrechos y las municiones que necesitaba desde el extranjero. La principal ayuda llegó desde Checoslovaquia por vía aérea; cañones de 75 milímetros, tanques pequeños, rifles y ametralladoras. En pocos meses el ejército israelí se convirtió en una fuerza regular y bien equipada, con gran potencia de choque.

En todos los frentes, excepto en la región central, donde se encontraba la Legión árabe de Jordania, entrenada y dirigida por los ingleses, los invasores daban muestras de desorganización y de ineptitud. También demostraron muy poca voluntad para luchar.

 Debo reconocer, sin embargo, que la Legión Arabe hizo grandes esfuerzos por capturar la ciudad de Jerusalem. El 18 de Mayo de 1948, embistió la muralla de la Ciudad Vieja y rodeó la Ciudad Nueva habitada por judíos con el propósito de aislarla. Mientras tanto, un contingente jordano, con la intención de reforzar el aislamiento de Jerusalem, capturo Latrun, un punto estratégico situado en el extremo occidental del desfiladero de Bab-EI-Wad por el que cruzaba la carretera Jerusalem - Tel Aviv. También capturo el aeropuerto de Lod y la ciudad de Ramle.

 Pero el mismo día (11 de junio) en que el ejército israelí rompió el cerco de Nueva Jerusalén, el Consejo Supremo de las Naciones Unidas, por intemedio de su mediador, el Conde Folke Bemadotte, ordenó una tregua de cuatro semanas. La tregua fue aprovechada por cientos de miles de Arabes para escapar de las fronteras de Israel.

 ¿Fue este el inicia del problema palestino? ¿Fueron acaso estos Arabes  refugiados forzados a radicarse en las fronteras del Estado y alimentados por las esperanzas de un pronto retorno, los que contribuiran a la prolongación del conflicto del Medio Oriente. ¿Que hubiese ocurrido, si a semejanza del Programa Marshall en Europa, después de la II guerra Mundial, los países Arabes hubiesen adoptado una política de obsorci6n de los refugiados? ¿Por qué el Gobierno de Israel no acepto el retorno de los refujiados a las fronteras del Estado? Hubiésemos logrado de esta forma, evitar el surgimiento del nacionalismo palestino?

 Al  finalizar la guerra, de los 859.000 árabes que habían vivido en el territorio israelí sólo quedaban 133.000. De los que habían huido se afirmaba que 47.000 estaban en Palestina árabe, 100.000 en Líbano, 75.000 en Jordania y 70.000 en Siria. Esto creó un grave problema económico y social. Para ayudar a estos refugiados, el 16 de noviembre de 1949 fue creada la Agencia de Obras de las Naciones Unidas para Refugiados Palestinos.

 En su mayoría, la población árabe de Palestina no estaba preparada para la lucha ni se sentía inclinada a ella. Su pobreza y su miseria bajo los effendis no la predisponían para batirse "patrióticamente" por sus intereses. Su tragedia no tenía limites, porque estaba atrapada entre las dos fuerzas en conflicto. Si se les hubiese permitido elegir entre combatir contra nosotros o contribuir pacíficamente al desarrollo de Palestina, conviviendo con nosotros, probablemente habría elegido lo segundo. Pero los pobladores árabes, liderados por lideres extremistas, y alimentados con relatos de atrocidades atribuidas a los judíos temieron por sus vidas.

 Las consecuencias fueron inesperadas en lo que concierne a los dirigentes árabes. En lugar de exacerbar a la población árabe para que se lanzase a una guerra de venganza, el efecto fue el contrario. Los árabes empezaron a abandonar las aldeas por decenas de miles, impulsados por el pánico, e invadieron todas las carreteras, formando una muchedumbre de miseria humana aguijoneada por un miedo desorbitado y por la confusión. A partir de entonces la guerra de Palestina ya no fue librada por los árabes de este país sino por los ejércitos invasores de los gobiernos árabes vecinos.

 El 17 de enero de 1949 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dirigió una orden de cese de fuego a Israel y a los estados árabes y la guerra llegó prácticamente a su fin. Mucho antes, durante el verano anterior, el Rey Abdullah de Jordania había considerado la posibilidad de abandonar esa guerra inútil y costosa, pero los otros estados árabes y la Liga Árabe no manifestaron deseos de finalizarla.

 La dura realidad debió ser contemplada, tarde o temprano, y finalmente los estados árabes iniciaron separadamente negociaciones de tregua con Israel. Sea como sea, cuando termino la guerra, nos encontrábamos con un territorio considerablemente mayor que el que nos había destinado el Plan de Partición para Palestina de las Naciones Unidas. El Gobierno de Ben Gurión insistió en conservar las zonas conquistadas, con el argumento de que estos territorios habían sido Ocupados con grandes sacrificios, durante una guerra provocada por naciones agresoras y conforme a las normas del derecho internacional la conquista de estos territorios era una prerrogativa de defensa.