Peulot y actividades sobre la guerra de la independencia de Israel*
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Textos y relatos
Peulot relacionadas una vez que el Madrij leyo el material expuesto en textos y relatos
| Manifestación frente a la embajada | La guerra de la independencia, guerra scautica | Jerusalem
Capital |
Los Dilemas de la independencia | Sopa de letras de la independencia de Israel |
* Material publicado por la División de Capacitación y Publicaciones Didacticas del Departamento de Noar Vehejalutz. La autoridad conjunta para la Educación Judía-Sionista.
Mi nombre es Zvi Lev, aunque todos me conocen como Bentzi.
Nací en una
aldea campestre en los alrededores de Mintz en 1921. Vivo en Israel desde
1929, cuando mis padres, se trasladaron a Palestina, escapando de la guerra y
las tormentas que arribarían a Europa.
Mi profesión
y vocación fue la de educar a la joven
generación de este país a enfrentar con éxito los desafíos de nuestra conflictiva y maravillosa
existencia.
Mi formación
profesional la adquirí en el idioma hebreo y así también mis sueños y mis esperanzas fueron en este
idioma. En casa, mis padres preferían el ruso. Y por la fuerza de la Insistencia lograron alimentarme con
pollo sin condimentos y con la disposición para poder
Llevar ar una conversación, 45 años mas tarde, vi uno de los 750 mil
nuevos olim proveniente la ex Unión Soviética, en su propio idioma
natal.
Prefiero no hablar de mi... Soy lo que se puede llamar un ciudadano
israelí
de entre muchos. No mejor ni peor
que todos...
Tambien yo proclamaba cuando en mitad del año escolar tenia que
dejar a mis estudiantes en manos de un “suvstituto” para presentarme al servicio
militar de reserva por 35 días
o cuando el gobierno resolvia subir los impuestos debido la critica situación
económica.
Participe en casi todas las guerras de
este país y jamas deje de votar una elección.
Leía todos los periódicos en mi
escaso tiempo me permitía
y aligual que todos emitía
mis opiniones con la seguridad propia de quien posee la verdad absoluta. Hoy en
día, mi vista, al igual que mi
conciencia, esta cansada. Prefiero la televisión.
Mi propósito, no es escribir sobre
mi. Hace dos años que perdí la tranquilidad espiritual y no me atrevo a responder las verdaderas
preguntas. Prefiero hablar sobre los otros y enfrentarme con mi conciencia a
solas. Tampoco en esto soy diferente de los demás...
Deben reconocer que mi tarea no es fácil... Observar estas cinco décadas de intensa historia y poner el dedo en lo primordial, en lo
particular, en lo importante, no es una tarea fácil... Menos aun si toman en cuenta que no soy un observador neutral.
Cuando Ben Gurión
leyó
la declaración
de Independencia y todos lloraron de felicidad, también yo me empapé de emoción. Reconozco que por causa de la incertidumbre o tal vez la certidumbre.
Sabia que al día siguiente de la Proclamación, todos los países Arabes se lanzarían
en un ataque desenfrenado contra el recién nacido Estado. No teníamos muchas opciones...
También yo, al igual que muchos
otros, forme parte de los grupos clandestinos de defensa, antes y durante la
Guerra de Independencia.
Estaba ya acostumbrado a la lucha y a los enfrentamientos, al
sacrificio, a las amarguras de la victoria y las penas de las tragedias,
Los años anteriores a la declaración
de la Independencia del Estado de Israel se caracterizaron por el enfrentamiento
sangriento entre árabes
y judíos. El Gobierno Británico, que no podía o no quería
controlar el continuo terrorismo, designó la comisión Peel, compuesta de seis miembros, para
examinar el espinoso problema de las relaciones entre los árabes y los judíos. Luego de muchas audiencias, la comisión declaro en su informe del mes de Julio de 1937, que el Mandato era
impracticable. En su lugar, recomendó la separación del país entre judíos y árabes:
Los judíos recibinan la llanura
costera, el Emek y la Galilea. Todos los lugares santos quedarían bajo control
Inglés. Los nacionalistas árabes intensificaron su campaña terrorista contra los judíos, como si hubiesen querido así, subrayar su rechazo al plan
de partición.
En 1938, el Gobiemo del Mandato se vio obligado a poner el país, bajo una administración militar. Finalmente, el Gobierno Británico, colocado en un
desesperado aprieto, entre las dos fuerzas en conficto, decidió arriesgarse a una
solucuión de transacción, que documentó con su famoso Libro Blanco
de 1939.
Al permitirle ingreso de 15.000 judíos por año durante un periodo de solo cinco años, y al concederle al Alto Comisionado facultades para restringir drásticamenle las compras de tierras por los judíos, solo consiguió que el Gobierno Británico fuese acusado de haber renegado de las
solemnes promesas en la Declaración Balfour.
Las consecuencias del Libro Blanco, resultaron catastróficas para el Yishuv. Los Británicos impidieron el desembarco en Palestina de miles de refugiados que huían de la Europa arrasada de pos guerra buscando un nuevo hogar en Eretz Israel. Muchos de ellos murieron.
A pesar de los llamados de contención de la Agencia Judía
y de sus apelaciones para que se evitase la violencia, el Libro Blanco de 1939
termino por desilusionar a quienes todavía guardában la esperanza de que el
Gobierno Británico podía ser convencido por medios legales y pacíficos para que cumpliese con las cláusulas del Mandato.
Entre mis libros me encontré con esta declaración, publicada por uno de los periódicos de la época que probablemente mi padre
recortó:
Este política traicionera, no será tolerada... ni
reconoceremos... ninguna severa restricción a la inmigración judía... Los que carecen de
hogar; llegaran hasta aquí, y todos los judíos de esta tierra les darán gustosamente la
bienvenida."
Declaración
conjunta del Vaad Leumi (Consejo Nacional) y la Agencia Judía del 18 de mayo de
1939
Fue en medio de este ambiente de violencia y desorden publico, que se
inicio en la primavera de 1939, la Haapalá, la inmigración
ilegal de judíos a Palestina.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial en
1939 produjo una nerviosa tregua en la lucha por Palestina entre Judíos, árabes e ingleses.
Me acuerdo de las tensas discusiones en
casa, sobre la actitud que debíamos asumir en vísperas de la Guerra Mundial:
mi padre era partidario de una política de contención
al igual que la postura manifestada por el dr. Chaim Weizmann explicando esa
concesión política por parte de los judíos:
"hay otros intereses mas
elevados que están
por encima de nuestro dolor y amargura. Lo que las democracias están defendiendo es el mínimo necesario para la vida
judía”
Mi primo, en cambio, consideraba que no debíamos posponer la lucha contra los ingleses y que debíamos aprovechar la situación en favor de la inmigración ilegal y continuar ejerciendo presión militar.
Sin embargo, en 1944, cuando se aproximaba la culminación del conflicto del conflicto mundial, un nuevo
estallido de violencia y Terror árabe,
instigado por los nazis asoló al país. Esta nueva ola de terrorismo prosiguió ininterrumpidamente hasta 1946, cuando se
convirtió en un verdadero desborde.
Los grupos paramilitares, el Irgun
Tzvai Leumi y el Stern(leji) , contestaron
inmediatamente a la violencia árabe con la violencia judía. Se desencadenó una ola de represalias. Sin embargo, los ataques más violentos de las organizaciones terroristas
judías, estaban dirigidos contra el Gobierno Británico, contra sus funcinarios civiles, su policía y sus unidades militares. De esta manera, a medida que transcurrían
los meses, un acto de violenncia seguía a otro, en una creciente reacción
en cadena de ferocidad de la cual, los terroristas árabes, los
partidarios judíos
de la acción directa y las autoridades británicas eran igualmente responsables. Se llego a un punto Critico,
cuando miembros del lrgun, hicieron explotar el 22 de Julio de 1946, las
oficinas de la administración del Gobierno del Mandato, instaladas en el
edificio del Hotel Rey David en Jerusalem.
A partir de ese momento, la Agencia Judía y la Haganá, la organización de defensa Judía
que abogaba por la Hablaga (Autocontención)
colaboró
con la policía
britnica en la búsqueda de los miembros y los armamentos del Irgun y el Stern (leji).
Muchas
veces me he preguntado si acaso fue este el momento histórico
que dio origen al actual conflicto político
entre el Movimiento Laborista y el
revisionismo. Las mutuas denuncias de los miembros de los grupos
clandestinos pusieron en peligro no solo la integridad de la msión que había
que cumplir, sino que creó
una profunda brecha en el corazón
del Yishuv, una cicatriz que no ha cerrado hasta el día
de hoy.
La ley y el orden casi habían desaparecido.
Los ingleses luchaban desesperadamente para desarmar a los combatientes,
sin grandes éxitos. El Gobierno de los
Estados Unidos presionaba sobre Inglaterra para que encontrase una rápida solución al conflicto.
Finalmente, el Gobierno Británico anuncio formalmente ante las Naciones Unidas, que el sistema del
Mandato era impracticable. La Asamblea General de las Naciones Unidas, acepto
entonces un Plan de Partición
para crear dos estados separados en Palestina, uno árabe y otro Judío, dejando a Jerusalem como ciudad internacional.
Nosotros aceptamos el plan de partición, a pesar de todas sus limitaciones territoriales y de sus injusticias,
porque aseguraba legalmente la existencia de un Estado Judío en Palestina con el respaldo del mundo.
Los dirigentes árabes
reaccionaron de manera completamente opuesta: rechazaron airadamente el plan de
partición de las Naciones Unidas. Y
como si esta fuese su respuesta directa, desataron una tormenta de violencia en
Palestina.
Cuanto más se acercaba la votación de la propuesta, mas sé hacia sentir la tensión en Palestina. Las
autoridades judías, lideradas por
Ben Gurión, aceptaron no muy animadamente la propuesta mayoritaria de la comisión, que se transformó en la propuesta oficial de
las Naciones Unidas, entendiendo que era lo mejor que podían obtener en ese momento. Los árabes, tanto locales, como el liderazgo del
mundo
Arabe,
rechazaron ambas propuestas y amenazaron con la guerra si la O.N.U. aceptaba
cualquiera de ellas.
Finalmente el 29 de noviembre de 1947, la
propuesta fue aceptada, con algunas modificaciones. Los judíos en Palestina, como en el mundo festejaron con
jubilo. Pero a partir de entonces la violencia fue mayor.
El país se convirtió en un campo de batalla en el
que las fuerzas militares judías por defender los poblados y las ciudace y
obtener el control de las rutas contra fuerzas Arabes compuestas por los
arabes de Palestina y unos miles de voluntarios del Ejército
Arabe de liberación organizado y financiado por los países árabes.
Los norteamericanos que habían apoyado el Plan de Partición, presionaban ahora a los judíos. para que postergasen la declaración de lá
independencia. Si los judíos traían sobre ellos rnísmos semejante desastre a través de la declaración de independencia, entonces no debian esperar ninguna
clase de.ayudá
del resto del mundo. Los norteamericanos sugirieron que debía establecerse un fideicomiso internacional hásta.que se llegara a alguna clase de arreglo que
evitara la guerra.
Muchos nos sentimos horrorizados por esta sugerencia y nuevamente,
recuerdo las discusiones en el seno de mi familia sobre la actitud que debíamos asumir. Para evitar una violenta contienda,
mi primo Sugirió escribir una carta al Pdte. de los Estados Unidos. Luego
descubrimos que la Casa blanca ya había sido inundada de cartas de protesta de judíos de todas partes del
mundo.
¿Declarar la independencia o no?
¿Cómo podía
ser declarada la independencia cuando éramos
conscientes que con la finalización
de la evacuación
de los britanicos el 15 de Mayo, el nuevo estado seria invadido por los ejércitos
de los países Arabes y cuando también sabiamos de
la desventaja en armamentos y hombres?
No niego que por un lado me inundaba el entusiasmo y la felicidad y por otro
la incertidumbre y la ansiedad. No era una resolución fácil y si yo, como muchos otros, sentíamos el peso de la decisión, no podíamos sino sentir misericordia por la enorme responsabilidad que recaía sobre los hombros de Dvid Ben Gurión. Mi primo afirmaba con convicción, que no existía
otra alternativa. La postergación de la decisión
no evitaría la invasión de los países Arabes. Era preferible
aprovechar el momento político internacional y no esperar. El tiempo no actuaba a favor de nosotros.
Mi tío, en cambio, consciente del
equilibrio desproporcionado de fuerzas, entre nosotros y los países Arabes, sostenía que la declaración de la independencia seria el inicio del fin para el Yishuv.
Nada lograría
frenar el desastre que
se produciría y constantemente recordaba
las horrendas escenas del reciente holocausto y rezaba con fervorosa devoción. El liderazgo judío
del Yishuv se reunió dos días antes de la
fecha establecida para la retirada británica y la declaración de la independencia. Debían decidir si continuar adelante.
Me puedo
imaginar lo que Ben Gurión pensaba en esas críticas
48 horas:
(*) Tengo 48 horas pera decidir
si declarar o no la independencia. El 24 de mayo es el día que establecimos para
realizar el anuncio. Sí lo hacemos toda la comunidad judía del país saldrá a las calles para
celebrarlo. Si después
de dos mil años
sin soberanía,
los judíos pueden nuevamente erigirse
ante la familia de las naciones y declarar "como ustedes, tenemos ahora un
lugar propio" es que justo que la genté salga a celebrar.
También sé y temo otra cosa. Sé que sólo pocas horas después de la declaración independencia, nuestro nuevo estado será invadido y debo decir, aunque más no para mí mismo, que no puedo estar absolutamente seguro de que logremos afrontar la invasión y vencerla. La gente saca seguridad de los que ellos creen que es mi certeza, siempre fue así. Aprendí a parecer una persona que sabe como tomar las decisiones difíciles, decisiones que otros temen tomar. Ese es el papel que la gente necesita que yo asuma. Estoy preparado para ello. Aparezco ante el mundo como un hombre que no tiene dudas. Cuan lejos está esto de la verdad. ¿ Cómo no tener dudas?
¿Cómo puede un hombre cargar con la responsabilidad
de todo su pueblo sobre sus espaldas ? Mis hombros son anchos - fui un
agriculltor en mis primeros años en el país -hay límites para el peso que una
persona puede cargar. Al menos así me siento hoy. Sé que después de todas las consultas con
los asesores y los colegas, en la decisión final estaré
solo. Ellos saben que
sere yo
quien finalmente tome la decisión, están libres de eso. Se descansan
en mí, ven mi
habilidad de tomar las decisiones adecuadas.
Están convencidos que tomaré la desición adecuada.
Espero no defraudados.
Ayer, recibí otro llamado de Moshé Shertok desde Washington. Viajó hace cuatro días para hablar una vez más con los norteamericanos.
Confió en él para la diplomacia, por eso
será
nuestro Ministro de Relaciones Exteriores. Se reunió con Marshall, el Secretario
de Estado del Presidente Truman. Marshall
es un hombre respetable, no sólo un diplomático y un político sino un general, un
combatiente. Fue el Comandante en Jefe durante la guerra. Hombres como él siempre deben ser tomados
seriamente.
Lo previno a Shertok de
posponer la declaración
de independencia. Dijo que no debemos enceguecernos por nuestras últimas victorias militares.
Las victorias pueden causar euforia, pero si se produce una invasión en gran escala, sostuvo, la
guerra puede prolongarse por años
y eso ya es una asunto completamente diferente.
Tiene razón. Hasta ahora, desde que la
lucha se desató después de la Resolución
de Partición de la O.N.U., hemos tenido
que enfrentarnos sólo
a los árabes locales y a unos miles
de voluntarios del exterior y no ha sido fácil.
Si la invasión se produce, y sé que se producirá
en el momento que declaremos la indépendencia, la situación será completamente desfavorable
para nosotros. Decenas de miles de tropas organizadas y entrenadas, con
equipamiento muy superior al que nosotros podemos movilizar... La verdad es que
si luchamos tendremos que tener mucha suerte para triunfar; no quiere decir que
no podamos triunfar o que no lo queramos pero esto implicaría
miles de pérdidas
en vidas humanas que necesitamos para la construcción de nuestro estado. Miles de
vidas como precio de una incierta victoria.
Eso
es lo que debo decidir.
Los británicos abandonarán el país dentro de treinta y seis
horas, y se van con el rabo entre las piernas. Qué bajo han caído en los últimos meses. Se han puesto
abiertamente del lado de los árabes,
en nuestra contra pretendiendo que así manifiestan neutralidad. Han hecho todo lo posible por
transferir a los árabes todas las instalaciones importantes que han evacuado durante los últimos meses.
Cuantas expectativas
teníamos de los británicos cuando llegaron aquí
después de la guerra. Participé de la Legión Judía que era parte de las fuerzas británicas y recuerdo la excitación que había cuando Herbert Samuel fue
electo como primer Alto Comisionado Británico en 1920.
Ya en la década del veinte comenzaron
los problemas y las desilusiones, pero la situación degeneró en los años treinta cuando los británicos decidieron restringir
la inmigración judía en nombre de su rectitud. ¿De qué rectitud se trata? Cuándo los los judíos de Europa eran claramente amenazados de exterminio y
aún
después cuando ya no se trataba sólo de una menaza sino de una realidad, entonces decidieron los británicos limitar la inmigración ¿Dónde estaban los árabes amenazados de igual manera?
lo que respecta a mí, los
británicos han perdido toda
credibilidad en este área
y
ninguna de sus acciones podrán ya sorprenderme. De
cualquier modo... en menos de dos días ya no estarán
aquí.
No puedo dejar de
preocuparme por Jerusalem. La batalla por las rutas de acceso se ha desarrollado
durante meses; la ciudad está dividida y los jordanos han movilizados sus tropas
alrededor de las colinas de la ciudad. Ni
siquiera han esperado a la ación
oficial.
El Plan de Partición de la O.N.U. propone la
internacionalización
de la ciudad. Tuvimos que aceptarlo de momento pero si comienza la guerra, será ella quien determine el
status de la ciudad y quién la controlará, así como determinará las fronteras del país en general.
Sólo sé que la capital debe quedar en nuestras manos. Sí hay algo que otorga
legitimidad a nuestro reclamo es justamente eso nuestro lugar más sagrado.
En momentos como estos cuando
me enfrento a mis decisiones más importantes pienso en las piedras de Jerusalén. Miles de años de derramamientos de
sangre y conquista han pasado frente a ellas,
y han sobrevivido, estoicas bajo la lluvia y el sol. Ellas son mi
inspiración.
Y ahora debo decidir.
Extraído
de Recorridos
Jerosolomitanos' - sueños, Dilemas y
Decisiones del liderazgo
Judio en Jerusalem. Steve !sraet División de
Capacitación y Publicaciones Didacticas
del Depito. De
Nohar
Vehehalutz. Jerusalem 1995
No
era una situación
envidiable. El país
y el pueblo judío entero esperaban una decisión. Ben Gurión tomó
la dirección
de la reunión
e intentó
persuadir a sus colegas que lo mejor era seguir adelante. La decisión de declarar la independencia fue aprobada por seis votos contra cuatro.
Habría
un Estado Judío.
A
partir de aquel
momento, todos los que podíamos
cargar con un arma, un saco de arena, o transportar un caj6n de medicinas, nos
movilizamos, por que sabíamos
lo que nos esperaba. Al igual que
todos, yo también me movilice e insté a mis
alumnos a abandonar los estudios y hacer frente con las tareas de la defensa.
Algunos reprocharon mi actitud impulsiva. Decían que mi lugar no era las trincheras de la
guerra, sino las aulas de clases. Hice caso omiso del reproche de los padres de
mis alumnos y me enrole en una unidad de infantería.
El 14 de Mayo de 1948, después que la mayor parte del ejercito británico hubo salido de palestina, el Alto
Comisionado británico,
Sir Cunningham, se embarcó en Haifa en una nave británica. Con su partida, el gobierno del mandato
llegó
a su fin después de 26 años de turbulenta existencia.
En
ese día se reunió en el Museo de Tel-Aviv el
consejo Nacional, que representaba a todos los Judíos del Yishuv. Junto con mi primo y otros amigos
nos dirigimos a la calle Dizengoff,
por que sabíamos que allí la felicidad y la alegría
no tendrían limite. Queríamos campartir con otros alegría de ser protagonistas de uno de los episodios más gloriosos de la
historia judía contemporánea. ...Tal vez, buscábamos
también "curar las heridas del
desastre de nuestros hermanos en Europa. Escuchamos cómo David
Ben Gurion leía
la Proclamación de la Independencia,
estableciendo el Estado Judío
que a partir de entonces se llamaría Medinat 1srael. Irrumpimos con bailes y canciones hasta la madrugada.
El amanecer nos encontró en camino a nuestras unidades que salian al frente de la batalla.
La proclamación del Estado Judío el 14
de mayo de 1948 fue el acto que sirvió de
señal a los ejercitos de siete países árabes: Irak, Siria. Líbano,
Transjordania (actualmente Jordania), Arabia saudita. Yemen y Egipto. Para
cruzar las fronteras de Israel como fuerzas invasoras. A partir de este momento
lo que había sido un conflicto local entre dos comunidades se transformo en un
conflicto regional. 30 años mas tarde. Con el primer acuerdo de paz entre
Israel y un país árabe, Egipto, el conflicto nuevamente volveria a sus
proporciones naturales: conflicto local entre nosotros y los Arabes Palestinos.
200000 miembros del ejercito
de Defensa de Israel se enfrentaron contra los ejercitos regulares de 7 países Arabes.
¿A que puede atribuirse la victoria del Estado de. Israel,. durante la
Guerra de Independencia? ¿Como. se logró la victoria militar, a pesar de la enorme
desventaja de condiciones frente a los ejercitos regulares de siete países Arabes?
Aunque al principio los soldados árabes estaban mejor equipados que nosotros y eran superiores en número, no luchaban con entusiasmo.
Palestina no era su país.
A nosotros, los defensores,
nos ocurría exactamente lo contrario.
Luchábamos por nuestros hogares y
nuestras tierras, apoyados por una comunidad judía patriótica,
fusionada en esta emergencia por un ideal común.
Casi todos nosotros, habíamos combatido durante la
Guerra Mundial, ya fuera como voluntarios en el ejército inglés
o en el de otros países
aliados, incluido el de los Estados Unidos. Miles de hombres y mujeres más jóvenes habíamos
recibido previamente un excelente entrenamiento militar en el Hagana, en el leji
o en el Etze/, y estabamos preparados para esta crisis nacional. Además, el Ejército de defensa israelí gozaba de la ventaja de una excelente
coordinación
militar y administrativa y poseía conocimientos técnicos
necesarios para una guerra moderna.
Aunque al principio faltaron armas y municiones, después de la
partida de los ingleses, el Ejército de
Defensa israelí
podía
importar los pertrechos y las municiones que necesitaba desde el extranjero. La
principal ayuda llegó
desde Checoslovaquia por vía
aérea; cañones de 75 milímetros,
tanques pequeños,
rifles y ametralladoras. En pocos meses el ejército
israelí
se convirtió
en una fuerza regular y bien equipada, con gran potencia de choque.
En
todos los frentes, excepto en la región
central, donde se encontraba la Legión
árabe de Jordania, entrenada y dirigida por los ingleses, los invasores
daban muestras de desorganización
y de ineptitud. También
demostraron muy poca voluntad para luchar.
Debo
reconocer, sin embargo, que la Legión
Arabe hizo grandes esfuerzos por capturar la ciudad de Jerusalem. El 18 de Mayo
de 1948, embistió
la muralla de la Ciudad Vieja y rodeó la Ciudad Nueva habitada por judíos
con el propósito de aislarla. Mientras tanto, un contingente jordano, con la intención
de reforzar el aislamiento de Jerusalem, capturo Latrun, un punto estratégico
situado en el
extremo occidental del
desfiladero de Bab-EI-Wad por el que cruzaba la carretera Jerusalem - Tel Aviv.
También
capturo el aeropuerto de Lod y la ciudad de Ramle.
Pero
el mismo día
(11 de junio) en que el ejército
israelí
rompió
el cerco de Nueva Jerusalén,
el Consejo Supremo de las Naciones Unidas, por intemedio de su mediador, el
Conde Folke Bemadotte, ordenó
una tregua de cuatro semanas. La tregua fue aprovechada por cientos de miles de
Arabes para escapar de las fronteras de Israel.
¿Fue
este el inicia del problema palestino? ¿Fueron acaso estos Arabes
refugiados forzados a radicarse en las fronteras del Estado y alimentados
por las esperanzas de un pronto retorno, los que contribuiran a la prolongación
del conflicto del Medio Oriente. ¿Que hubiese ocurrido, si a semejanza del
Programa Marshall en Europa, después de la II guerra Mundial, los países Arabes hubiesen adoptado una política de obsorci6n de los refugiados? ¿Por qué el Gobierno de Israel no
acepto el retorno de los refujiados a las fronteras del Estado? Hubiésemos
logrado de esta forma, evitar el surgimiento del nacionalismo palestino?
Al finalizar la guerra, de los 859.000 árabes que habían vivido en el territorio israelí sólo quedaban 133.000. De los que habían huido se afirmaba que 47.000 estaban en Palestina árabe, 100.000 en Líbano, 75.000 en Jordania y 70.000 en Siria. Esto creó un grave problema económico y social. Para ayudar a estos refugiados, el 16 de noviembre de 1949 fue creada la Agencia de Obras de las Naciones Unidas para Refugiados Palestinos.
En
su mayoría,
la población árabe
de Palestina no estaba preparada para la lucha ni se sentía inclinada a ella. Su pobreza y su miseria bajo los effendis no
la predisponían
para batirse "patrióticamente" por sus intereses. Su tragedia no tenía limites,
porque estaba atrapada entre las dos fuerzas en conflicto. Si se les hubiese
permitido elegir entre combatir contra nosotros o contribuir pacíficamente
al desarrollo de Palestina, conviviendo con nosotros, probablemente habría elegido lo segundo. Pero los pobladores árabes, liderados por lideres extremistas, y alimentados con relatos de
atrocidades atribuidas a los judíos temieron
por sus vidas.
Las
consecuencias fueron inesperadas en lo que concierne a los dirigentes árabes. En lugar de exacerbar a la población árabe
para que se lanzase a una guerra de venganza, el efecto fue el contrario. Los árabes empezaron a abandonar las aldeas por decenas de miles, impulsados
por el pánico,
e invadieron todas las carreteras, formando una muchedumbre de miseria humana
aguijoneada por un miedo desorbitado y por la confusión. A partir de entonces
la guerra de Palestina ya no fue librada por los árabes de este
país
sino por los ejércitos
invasores de los gobiernos árabes
vecinos.
El 17 de enero
de 1949 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dirigió
una orden de cese de fuego a Israel y a los estados árabes y la guerra llegó prácticamente a
su fin. Mucho antes, durante el verano anterior, el Rey Abdullah de Jordania había
considerado la posibilidad de abandonar esa guerra inútil
y costosa, pero los otros estados árabes
y la Liga Árabe no manifestaron deseos de finalizarla.
La
dura realidad debió
ser contemplada, tarde o temprano, y finalmente los estados árabes iniciaron
separadamente negociaciones de tregua con Israel. Sea como sea,
cuando termino la guerra, nos encontrábamos con un territorio considerablemente
mayor que el que nos había
destinado el Plan de Partición
para Palestina de las
Naciones Unidas. El Gobierno de Ben Gurión insistió
en conservar las zonas conquistadas, con el argumento de que estos territorios
habían sido Ocupados con grandes sacrificios, durante una
guerra provocada por naciones agresoras y conforme a las normas del derecho
internacional la
conquista de estos territorios era una prerrogativa de defensa.