Peulot y actividades sobre la guerra de la independencia de Israel*
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Textos y relatos
Peulot relacionadas una vez que el Madrij leyo el material expuesto en textos y relatos
| Manifestación frente a la embajada | La guerra de la independencia, guerra scautica | Jerusalem
Capital |
Los Dilemas de la independencia | Sopa de letras de la independencia de Israel |
* Material publicado por la División de Capacitación y Publicaciones Didacticas del Departamento de Noar Vehejalutz. La autoridad conjunta para la Educación Judía-Sionista.
Mi nombre es Zvi Lev, aunque todos me conocen como Bentzi.
Nací en una
aldea campestre en los alrededores de Mintz en 1921. Vivo en Israel desde
1929, cuando mis padres, se trasladaron a Palestina, escapando de la guerra y
las tormentas que arribarían a Europa.
Mi profesión
y vocación fue la de educar a la joven
generación de este país a enfrentar con éxito los desafíos de nuestra conflictiva y maravillosa
existencia.
Mi formación
profesional la adquirí en el idioma hebreo y así también mis sueños y mis esperanzas fueron en este
idioma. En casa, mis padres preferían el ruso. Y por la fuerza de la Insistencia lograron alimentarme con
pollo sin condimentos y con la disposición para poder
Llevar ar una conversación, 45 años mas tarde, vi uno de los 750 mil
nuevos olim proveniente la ex Unión Soviética, en su propio idioma
natal.
Prefiero no hablar de mi... Soy lo que se puede llamar un ciudadano
israelí
de entre muchos. No mejor ni peor
que todos...
Tambien yo proclamaba cuando en mitad del año escolar tenia que
dejar a mis estudiantes en manos de un “suvstituto” para presentarme al servicio
militar de reserva por 35 días
o cuando el gobierno resolvia subir los impuestos debido la critica situación
económica.
Participe en casi todas las guerras de
este país y jamas deje de votar una elección.
Leía todos los periódicos en mi
escaso tiempo me permitía
y aligual que todos emitía
mis opiniones con la seguridad propia de quien posee la verdad absoluta. Hoy en
día, mi vista, al igual que mi
conciencia, esta cansada. Prefiero la televisión.
Mi propósito, no es escribir sobre
mi. Hace dos años que perdí la tranquilidad espiritual y no me atrevo a responder las verdaderas
preguntas. Prefiero hablar sobre los otros y enfrentarme con mi conciencia a
solas. Tampoco en esto soy diferente de los demás...
Deben reconocer que mi tarea no es fácil... Observar estas cinco décadas de intensa historia y poner el dedo en lo primordial, en lo
particular, en lo importante, no es una tarea fácil... Menos aun si toman en cuenta que no soy un observador neutral.
Cuando Ben Gurión
leyó
la declaración
de Independencia y todos lloraron de felicidad, también yo me empapé de emoción. Reconozco que por causa de la incertidumbre o tal vez la certidumbre.
Sabia que al día siguiente de la Proclamación, todos los países Arabes se lanzarían
en un ataque desenfrenado contra el recién nacido Estado. No teníamos muchas opciones...
También yo, al igual que muchos
otros, forme parte de los grupos clandestinos de defensa, antes y durante la
Guerra de Independencia.
Estaba ya acostumbrado a la lucha y a los enfrentamientos, al
sacrificio, a las amarguras de la victoria y las penas de las tragedias,
Los años anteriores a la declaración
de la Independencia del Estado de Israel se caracterizaron por el enfrentamiento
sangriento entre árabes
y judíos. El Gobierno Británico, que no podía o no quería
controlar el continuo terrorismo, designó la comisión Peel, compuesta de seis miembros, para
examinar el espinoso problema de las relaciones entre los árabes y los judíos. Luego de muchas audiencias, la comisión declaro en su informe del mes de Julio de 1937, que el Mandato era
impracticable. En su lugar, recomendó la separación del país entre judíos y árabes:
Los judíos recibinan la llanura
costera, el Emek y la Galilea. Todos los lugares santos quedarían bajo control
Inglés. Los nacionalistas árabes intensificaron su campaña terrorista contra los judíos, como si hubiesen querido así, subrayar su rechazo al plan
de partición.
En 1938, el Gobiemo del Mandato se vio obligado a poner el país, bajo una administración militar. Finalmente, el Gobierno Británico, colocado en un
desesperado aprieto, entre las dos fuerzas en conficto, decidió arriesgarse a una
solucuión de transacción, que documentó con su famoso Libro Blanco
de 1939.
Al permitirle ingreso de 15.000 judíos por año durante un periodo de solo cinco años, y al concederle al Alto Comisionado facultades para restringir drásticamenle las compras de tierras por los judíos, solo consiguió que el Gobierno Británico fuese acusado de haber renegado de las
solemnes promesas en la Declaración Balfour.
Las consecuencias del Libro Blanco, resultaron catastróficas para el Yishuv. Los Británicos impidieron el desembarco en Palestina de miles de refugiados que huían de la Europa arrasada de pos guerra buscando un nuevo hogar en Eretz Israel. Muchos de ellos murieron.
A pesar de los llamados de contención de la Agencia Judía
y de sus apelaciones para que se evitase la violencia, el Libro Blanco de 1939
termino por desilusionar a quienes todavía guardában la esperanza de que el
Gobierno Británico podía ser convencido por medios legales y pacíficos para que cumpliese con las cláusulas del Mandato.
Entre mis libros me encontré con esta declaración, publicada por uno de los periódicos de la época que probablemente mi padre
recortó:
Este política traicionera, no será tolerada... ni
reconoceremos... ninguna severa restricción a la inmigración judía... Los que carecen de
hogar; llegaran hasta aquí, y todos los judíos de esta tierra les darán gustosamente la
bienvenida."
Declaración
conjunta del Vaad Leumi (Consejo Nacional) y la Agencia Judía del 18 de mayo de
1939
Fue en medio de este ambiente de violencia y desorden publico, que se
inicio en la primavera de 1939, la Haapalá, la inmigración
ilegal de judíos a Palestina.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial en
1939 produjo una nerviosa tregua en la lucha por Palestina entre Judíos, árabes e ingleses.
Me acuerdo de las tensas discusiones en
casa, sobre la actitud que debíamos asumir en vísperas de la Guerra Mundial:
mi padre era partidario de una política de contención
al igual que la postura manifestada por el dr. Chaim Weizmann explicando esa
concesión política por parte de los judíos:
"hay otros intereses mas
elevados que están
por encima de nuestro dolor y amargura. Lo que las democracias están defendiendo es el mínimo necesario para la vida
judía”
Mi primo, en cambio, consideraba que no debíamos posponer la lucha contra los ingleses y que debíamos aprovechar la situación en favor de la inmigración ilegal y continuar ejerciendo presión militar.
Sin embargo, en 1944, cuando se aproximaba la culminación del conflicto del conflicto mundial, un nuevo
estallido de violencia y Terror árabe,
instigado por los nazis asoló al país. Esta nueva ola de terrorismo prosiguió ininterrumpidamente hasta 1946, cuando se
convirtió en un verdadero desborde.
Los grupos paramilitares, el Irgun
Tzvai Leumi y el Stern(leji) , contestaron
inmediatamente a la violencia árabe con la violencia judía. Se desencadenó una ola de represalias. Sin embargo, los ataques más violentos de las organizaciones terroristas
judías, estaban dirigidos contra el Gobierno Británico, contra sus funcinarios civiles, su policía y sus unidades militares. De esta manera, a medida que transcurrían
los meses, un acto de violenncia seguía a otro, en una creciente reacción
en cadena de ferocidad de la cual, los terroristas árabes, los
partidarios judíos
de la acción directa y las autoridades británicas eran igualmente responsables. Se llego a un punto Critico,
cuando miembros del lrgun, hicieron explotar el 22 de Julio de 1946, las
oficinas de la administración del Gobierno del Mandato, instaladas en el
edificio del Hotel Rey David en Jerusalem.
A partir de ese momento, la Agencia Judía y la Haganá, la organización de defensa Judía
que abogaba por la Hablaga (Autocontención)
colaboró
con la policía
britnica en la búsqueda de los miembros y los armamentos del Irgun y el Stern (leji).
Muchas
veces me he preguntado si acaso fue este el momento histórico
que dio origen al actual conflicto político
entre el Movimiento Laborista y el
revisionismo. Las mutuas denuncias de los miembros de los grupos
clandestinos pusieron en peligro no solo la integridad de la msión que había
que cumplir, sino que creó
una profunda brecha en el corazón
del Yishuv, una cicatriz que no ha cerrado hasta el día
de hoy.
La ley y el orden casi habían desaparecido.
Los ingleses luchaban desesperadamente para desarmar a los combatientes,
sin grandes éxitos. El Gobierno de los
Estados Unidos presionaba sobre Inglaterra para que encontrase una rápida solución al conflicto.
Finalmente, el Gobierno Británico anuncio formalmente ante las Naciones Unidas, que el sistema del
Mandato era impracticable. La Asamblea General de las Naciones Unidas, acepto
entonces un Plan de Partición
para crear dos estados separados en Palestina, uno árabe y otro Judío, dejando a Jerusalem como ciudad internacional.
Nosotros aceptamos el plan de partición, a pesar de todas sus limitaciones territoriales y de sus injusticias,
porque aseguraba legalmente la existencia de un Estado Judío en Palestina con el respaldo del mundo.
Los dirigentes árabes
reaccionaron de manera completamente opuesta: rechazaron airadamente el plan de
partición de las Naciones Unidas. Y
como si esta fuese su respuesta directa, desataron una tormenta de violencia en
Palestina.
Cuanto más se acercaba la votación de la propuesta, mas sé hacia sentir la tensión en Palestina. Las
autoridades judías, lideradas por
Ben Gurión, aceptaron no muy animadamente la propuesta mayoritaria de la comisión, que se transformó en la propuesta oficial de
las Naciones Unidas, entendiendo que era lo mejor que podían obtener en ese momento. Los árabes, tanto locales, como el liderazgo del
mundo
Arabe,
rechazaron ambas propuestas y amenazaron con la guerra si la O.N.U. aceptaba
cualquiera de ellas.
Finalmente el 29 de noviembre de 1947, la
propuesta fue aceptada, con algunas modificaciones. Los judíos en Palestina, como en el mundo festejaron con
jubilo. Pero a partir de entonces la violencia fue mayor.
El país se convirtió en un campo de batalla en el
que las fuerzas militares judías por defender los poblados y las ciudace y
obtener el control de las rutas contra fuerzas Arabes compuestas por los
arabes de Palestina y unos miles de voluntarios del Ejército
Arabe de liberación organizado y financiado por los países árabes.
Los norteamericanos que habían apoyado el Plan de Partición, presionaban ahora a los judíos. para que postergasen la declaración de lá
independencia. Si los judíos traían sobre ellos rnísmos semejante desastre a través de la declaración de independencia, entonces no debian esperar ninguna
clase de.ayudá
del resto del mundo. Los norteamericanos sugirieron que debía establecerse un fideicomiso internacional hásta.que se llegara a alguna clase de arreglo que
evitara la guerra.
Muchos nos sentimos horrorizados por esta sugerencia y nuevamente,
recuerdo las discusiones en el seno de mi familia sobre la actitud que debíamos asumir. Para evitar una violenta contienda,
mi primo Sugirió escribir una carta al Pdte. de los Estados Unidos. Luego
descubrimos que la Casa blanca ya había sido inundada de cartas de protesta de judíos de todas partes del
mundo.
¿Declarar la independencia o no?
¿Cómo podía
ser declarada la independencia cuando éramos
conscientes que con la finalización
de la evacuación
de los britanicos el 15 de Mayo, el nuevo estado seria invadido por los ejércitos
de los países Arabes y cuando también sabiamos de
la desventaja en armamentos y hombres?
No niego que por un lado me inundaba el entusiasmo y la felicidad y por otro
la incertidumbre y la ansiedad. No era una resolución fácil y si yo, como muchos otros, sentíamos el peso de la decisión, no podíamos sino sentir misericordia por la enorme responsabilidad que recaía sobre los hombros de Dvid Ben Gurión. Mi primo afirmaba con convicción, que no existía
otra alternativa. La postergación de la decisión
no evitaría la invasión de los países Arabes. Era preferible
aprovechar el momento político internacional y no esperar. El tiempo no actuaba a favor de nosotros.
Mi tío, en cambio, consciente del
equilibrio desproporcionado de fuerzas, entre nosotros y los países Arabes, sostenía que la declaración de la independencia seria el inicio del fin para el Yishuv.
Nada lograría
frenar el desastre que
se produciría y constantemente recordaba
las horrendas escenas del reciente holocausto y rezaba con fervorosa devoción. El liderazgo judío
del Yishuv se reunió dos días antes de la
fecha establecida para la retirada británica y la declaración de la independencia. Debían decidir si continuar adelante.
Me puedo
imaginar lo que Ben Gurión pensaba en esas críticas
48 horas:
(*) Tengo 48 horas pera decidir
si declarar o no la independencia. El 24 de mayo es el día que establecimos para
realizar el anuncio. Sí lo hacemos toda la comunidad judía del país saldrá a las calles para
celebrarlo. Si después
de dos mil años
sin soberanía,
los judíos pueden nuevamente erigirse
ante la familia de las naciones y declarar "como ustedes, tenemos ahora un
lugar propio" es que justo que la genté salga a celebrar.
También sé y temo otra cosa. Sé que sólo pocas horas después de la declaración independencia, nuestro nuevo estado será invadido y debo decir, aunque más no para mí mismo, que no puedo estar absolutamente seguro de que logremos afrontar la invasión y vencerla. La gente saca seguridad de los que ellos creen que es mi certeza, siempre fue así. Aprendí a parecer una persona que sabe como tomar las decisiones difíciles, decisiones que otros temen tomar. Ese es el papel que la gente necesita que yo asuma. Estoy preparado para ello. Aparezco ante el mundo como un hombre que no tiene dudas. Cuan lejos está esto de la verdad. ¿ Cómo no tener dudas?
¿Cómo puede un hombre cargar con la responsabilidad
de todo su pueblo sobre sus espaldas ? Mis hombros son anchos - fui un
agriculltor en mis primeros años en el país -hay límites para el peso que una
persona puede cargar. Al menos así me siento hoy. Sé que después de todas las consultas con
los asesores y los colegas, en la decisión final estaré
solo. Ellos saben que
sere yo
quien finalmente tome la decisión, están libres de eso. Se descansan
en mí, ven mi
habilidad de tomar las decisiones adecuadas.
Están convencidos que tomaré la desición adecuada.
Espero no defraudados.
Ayer, recibí otro llamado de Moshé Shertok desde Washington. Viajó hace cuatro días para hablar una vez más con los norteamericanos.
Confió en él para la diplomacia, por eso
será
nuestro Ministro de Relaciones Exteriores. Se reunió con Marshall, el Secretario
de Estado del Presidente Truman. Marshall
es un hombre respetable, no sólo un diplomático y un político sino un general, un
combatiente. Fue el Comandante en Jefe durante la guerra. Hombres como él siempre deben ser tomados
seriamente.
Lo previno a Shertok de
posponer la declaración
de independencia. Dijo que no debemos enceguecernos por nuestras últimas victorias militares.
Las victorias pueden causar euforia, pero si se produce una invasión en gran escala, sostuvo, la
guerra puede prolongarse por años
y eso ya es una asunto completamente diferente.
Tiene razón. Hasta ahora, desde que la
lucha se desató después de la Resolución
de Partición de la O.N.U., hemos tenido
que enfrentarnos sólo
a los árabes locales y a unos miles
de voluntarios del exterior y no ha sido fácil.
Si la invasión se produce, y sé que se producirá
en el momento que declaremos la indépendencia, la situación será completamente desfavorable
para nosotros. Decenas de miles de tropas organizadas y entrenadas, con
equipamiento muy superior al que nosotros podemos movilizar... La verdad es que
si luchamos tendremos que tener mucha suerte para triunfar; no quiere decir que
no podamos triunfar o que no lo queramos pero esto implicaría
miles de pérdidas
en vidas humanas que necesitamos para la construcción de nuestro estado. Miles de
vidas como precio de una incierta victoria.
Eso
es lo que debo decidir.
Los británicos abandonarán el país dentro de treinta y seis
horas, y se van con el rabo entre las piernas. Qué bajo han caído en los últimos meses. Se han puesto
abiertamente del lado de los árabes,
en nuestra contra pretendiendo que así manifiestan neutralidad. Han hecho todo lo posible por
transferir a los árabes todas las instalaciones importantes que han evacuado durante los últimos meses.
Cuantas expectativas
teníamos de los británicos cuando llegaron aquí
después de la guerra. Participé de la Legión Judía que era parte de las fuerzas británicas y recuerdo la excitación que había cuando Herbert Samuel fue
electo como primer Alto Comisionado Británico en 1920.
Ya en la década del veinte comenzaron
los problemas y las desilusiones, pero la situación degeneró en los años treinta cuando los británicos decidieron restringir
la inmigración judía en nombre de su rectitud. ¿De qué rectitud se trata? Cuándo los los judíos de Europa eran claramente amenazados de exterminio y
aún
después cuando ya no se trataba sólo de una menaza sino de una realidad, entonces decidieron los británicos limitar la inmigración ¿Dónde estaban los árabes amenazados de igual manera?
lo que respecta a mí, los
británicos han perdido toda
credibilidad en este área
y
ninguna de sus acciones podrán ya sorprenderme. De
cualquier modo... en menos de dos días ya no estarán
aquí.
No puedo dejar de preocuparme por Jerusalem. La batalla por las rutas de acceso se ha desarrollado durante meses; la ciudad está dividida y los jordanos han movilizados sus tropas alrededor de las colinas de la ciudad. Ni siquiera han esperado a la ación oficial. El Plan de Partición de la O.N.U. propone la internacionalización de la ciudad. Tuvimos que aceptarlo de momento pero si comienza la guerra, será ella quien determine el status de la ciudad y quién la controlará, así como determinará las fronteras del país en general. Sólo sé que la cap