Emor

Para tener en cuenta:
la libertad de ser diferente

El capítulo 23 de nuestra perashá
semanal nos ofrece un pormenorizado
detalle del ciclo anual bíblico, en relación a las celebraciones y
festividades. Iniciando los "Mikraé
Kodesh", es decir, las "Convocatorias
Sagradas" -así
son llamados los tiempos para celebrar en nuestra Torá-, se
encuentra el Shabat, que regresa semana tras semana al seno de la familia
judía, trayendo con su ingreso el regalo de Shalom Bait: nada más y nada
menos que la "armonía y pacificación de nuestros hogares", proponiéndonos
encuentros, diálogos, afectos
...
Los versículos siguientes nos ofrecen una descripción de la "Fiesta de las
Matsot", Pesaj, y también del tiempo que senalaba la "Fiesta de recolección
y ofrenda de los bicurím" (las Primicias o primeros frutos del campo, que
en nuestros días es Jag Ha-Shabuot
).
Desde ellas avanzamos hasta Rosh Hashaná, denominado en nuestra perashá
como "Zijrón Teruá". Lo que continúa, por supuesto, es Iom Hakipurím, con
su característica esencial del ayuno y del perdón. Sucot cierra
la lista,
concluyendo el circuito celebratorio.
Hoy no queremos dedicar nuestro comentario a una fiesta sino más bien a un
puente "imaginario" entre dos de ellas. Es un puente de días y semanas
constituido específicamente por 49 días o 7 semanas, y que recibe el nombre
de Sefirá
.
El precepto de "Sefirát HaOmer" que cumplimos entre Pesaj y Shabuot
constituye un tiempo muy particular que va más allá
del trámite
administrativo de contar los cincuenta días que separan (o mejor dicho, que
unen) la libertad con la Entrega de la Torá
.
?
Qué queremos significar? Nuestra Torá nos ordena: "Y contaréis para
vosotros, al día siguiente de la celebración... hasta el día siguiente de
la séptima semana, contaréis cincuenta días
".
La práctica halájica nos ensena que, a partir de la Segunda Noche de Pesaj
y hasta la Víspera de Shabuot, dirá
cada integrante del pueblo de Israel,
en el transcurso de la oración de Arbit, la bendición sobre la Cuenta
(Sefirá
) del Omer, pronunciando él mismo y en voz alta el número "ordinal"
correspondiente a ese día. Por ejemplo, en el día 23 de la Sefirá, dirá:
"
Hoy es el día 23, que corresponde a 3 semanas y 2 días del Omer".
Así es como se desarrolla en la práctica esta Mitsvá que, como dijimos,
tiene lugar cada día y hoy en día. Pero, ?cuál es el sentido y el mensaje
que se ocultan tras ella? ?Qué
se nos está pidiendo e insinuando desde los
versículos bíblicos para quienes como nosotros vivimos pendientes del
tiempo, aunque a veces "sin tenerlo en cuenta"?
Y siendo que hoy disponemos de múltiples calendarios, agendas manuales y
electrónicas, etcétera
, ?es tan necesaria la reiteración, noche a noche, de
"cada día que pasa"? Preguntas y más preguntas. Lo cierto es que
ésta es
una mitsvá
muy particular no siempre "tenida en cuenta", y que nos costaría
muy poco el poder cumplirla: ante todo, disponer de un ratito, cada noche,
para poder contar.
Escribe el autor de Parashá
u-Pishrá, Moshé Grilak, al respecto:
"
Si revisamos los diferentes comentarios vertidos a lo largo de los siglos,
veremos una definida tendencia a fijar una conceptualización en lo que a
Libertad e Independencia Nacional se refiere, así
como su correcto
posicionamiento en la vida individual y colectiva del pueblo hebreo. Pesaj
significa para los judíos, la salida de Egipto
. Tras cientos de anos de
sufrimientos, discriminación y exilio, el pulmón del cuerpo social judío
respiró
un aire pleno de libertad. E inmediatamente, al día siguiente de la
Redención - "Gueulá
"-, aún embriagados con el aroma de la libertad en flor,
se le informa al pueblo judío esta mitsvá
de la Sefirá, o sea, la "cuenta",
como advirtiéndoles: !despacito, senores, el objetivo aún no fue alcanzado;
aún no habéis llegado al reparo espiritual como tampoco a vuestra herencia
terrenal!
!La libertad alcanzada no es el final del camino sino el
mismísimo comienzo, el primer paso
!
La libertad es el cimiento del edificio, pero no el edificio en sí. Ahora
estamos en camino; en camino al Monte Sinaí
, donde la Ley de D-s,
transmitida por Su Palabra habrá de ser escuchada ("Nishmá" - "Oiremos") y
recibida ("Naasé
" - "Haremos"). Aquí habrán de alcanzar una nueva
dimensión; la más necesaria e imprescindible, tal vez, para el ser; la
madre de todas las libertades, es decir, libertad de espíritu y no tan sólo
del cuerpo.
Debemos comprender entonces que este precepto de llevar "la cuenta"
meticulosa de días y semanas, tiene como meta el instalar a nivel
consciente el fenómeno de la libertad y sus fases. Su acción, lenta aunque
progresiva, deberá
llevar a hacer crecer la aspiración de libertad desde el
mínimo grado de consecución, hasta el máximo punto de su consagración, que
se manifiesta, indudablemente, cuando a ese ser libre se lo alimenta desde
adentro y no tan sólo por "romper cadenas temporales de esclavitud
"
externas.
La "Sefirá", este poder contar nuestro propio tiempo, evoca en cada uno, un
potencial muy singular: estar preparados desde nuestra dimensión interior
,
desde la fuerzas que nacen en el alma (no en los músculos), a permanecer de
pie frente a un imaginario Monte para percibir que la Torá
, que el ser
judío, va mucho más allá
del "sentirse libre" en cualquier circunstancia de
tiempo y espacio. No serán las naciones que nos albergan en nuestras
diásporas, las
únicas que garanticen nuestra condición de seres libres, no.
Nada más alejado de eso.
Se es libre sólo cuando cada uno, contando su propio tiempo, encuentra los
días y las semanas que lo acercan a un lugar, un instante, una eternidad
...
Al recibir la Torá es cuando la libertad ya no se discute. Al aceptar -como
pueblo y como individuos- que la Ley y de Quien ella emana, es la garantía
de mi progresión como ser humano, puedo comenzar a afirmar quien soy y
aquello que soy.
Así
es la Sefirá, la Cuenta de la cual hablamos. No sólo es unir una fecha
con otra, dos momentos en el calendario, dos fiestas de un ciclo
reiterativo. No, nada de eso.
Cada ano, durante cada "Mikrá
Kodesh", se nos regala esta posibilidad:
hablar en forma diferente, sentir en forma diferente, intentar marcar la
diferencia (si es que lo logramos).
Ser "diferente", desgraciadamente para muchos, por fortuna para nosotros,
no significa "ser mejor" sino "ser humano" y luchar por lo distintivo de
cada ser para, más tarde, hallar los "puntos en común". Aunque no lo
parezca.
Sólo sabiendo "quién soy" podré
comprender al otro que es. Aunque no piense
ni sienta igual que yo.
Ése es a mi entender el principio de la libertad.
Porque a la libertad del cuerpo (la Fiesta de Pesaj), debe sucederle,
necesariamente, la libertad del alma: y cuando ambas se dan un abrazo
fuerte, dejan nacer su producto genuino aunque, a veces, incomprendido: la
libertad de ser diferente.
Allí
está la Cuenta del Omer. Se nos pide "contar" cada día porque cada día
trae consigo lo suyo, tanto como cada semana. Porque por más que queramos
hacer de la vida un gráfico lineal y chato, Ud. sabe que ese gráfico así

presentado no habla de vida, precisamente.
Si tomamos en cuenta este precioso tiempo, parece insinuarnos la Torá,
habremos logrado dar un paso importantísimo en nuestras vidas: crecer.
Como la esperanza. Como la moralidad que debe acompanar cada acto. Como la
humanidad que debe quedar expuesta en el Kodesh, es decir, en lo Sagrado.
?Existe algo más sagrado que el tiempo de nuestra vida
?
Por eso la Sefirá nos propone el encuentro. Tomando "distancia", es cierto,
pero sabiendo que el día, ese día cincuenta en la vida, siempre llega. Y no
debe sorprendernos.
Preparémonos para ir a su encuentro. La Sefirá
nos espera...