Reflexiones sobre

Parashat Hashavúa

Por

Nejama Leibowitz

 

EDICION: RABINO YERAHMIEL BARYLKA

PRODUCCION: AHUVA BAR-LEV

EDICION DE TEXTO: ITZAK REINER

TRADUCCION: ORNA STOLIAR

 

 

 

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P.O.Box 283 Jerusalem 91002 Israel

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Reflexiones sobre Parashat Hashavúa,

por Nejama Leibowitz

 

Ekev (5730), Deuteronomio 7:29, 10:1-11

Las presentes Reflexiones son la continuación de las Reflexiones de 5729

 

  1. Pregunta sobre la estructura:

Un estudioso no judío, Lohfink *, que se dedicó a analizar la estructura del Libro del Deuteronomio, seòaló que el fragmento abordado por las presentes Reflexiones se divide en cinco partes básicas:

  1. 9:7-8: Introducción
  2. 9:9-10
  3. 9:11-17
  4. 9:18-21 (22-24)
  5. 9:25, 10:5
  1. ¿Cuál es la lógica de esta división?
  2. ¿Por qué razón consideró dicho estudioso que los versículos 22-24 constituyen una cláusula insertada, que no pertenece a este tema?

xx3. Explique qué relación guardan esos dos versículos con el presente tema, y cómo se puede explicar su ubicación.

 

  1. De los midrashim:

Compare:

Éxodo 32:15: “Y volvió Moshé y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio”.

Deuteronomio 9:15:”Y volví y descendí del monte, el cual ardía en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos”.

Deuteronomio 9:17: “Entonces tomé las dos tablas y las arrojé con mis dos manos”.

Deuteronomio 10:3: “E hice un arca de madera de acacia y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas en mi mano”.

Midrash Tanjumá, Ki Tisá, capítulo 26: “Cuando perpetraron esa acción y Moshé descendió del monte, se acercó al campamente y vio el becerro que habían hecho. En el momento en que D’s le dio las tablas, éstas se sostenían solas. Cuando descendió y se acercó al campamento y vio el becerro, se esfumaron las letras que había en ellas y resultaron pesadas para las manos de Moshé. De inmediato “ardió la ira de Moshé y arrojó las tablas de sus manos” (Éxodo 32:19).

Pirkéi de-Rabí Eliézer, capítulo 44: Moshé tomó las tablas y descendió; las tablas se sostenían solas y a Moshé con ellas. Cuando vio el becerro y las danzas, las letras huyeron de las tablas y éstas resultaron pesadas para Moshé, que no pudo sostenerse a sí mismo ni a las tablas; las arrojó de sus manos y se quebraron a los pies del monte.

Midrash Tanjumá, Ekev, capítulo 11: ¿Por qué las rompió? Porque las letras habían huido de ellas; por eso las rompió. ¿A qué se parece esto? A un cartero que porta un edicto real en la mano, para ingresar al estado. Cuando pasa por el río, las cartas caen al agua y las letras se diluyen. ¿Qué hace el cartero? Rompe las cartas, tal como dice en Deuteronomio 9:16: ”Miré, y habíais pecado contra H’ vuestro D’s”. ¿Qué vio? Vio las letras que habían huido, y rompió las tablas.

Midrash Hagadol, Ki Tisá: Dijo Rabí Meir: Cuando Moshé vio lo que habían hecho los Hijos de Israel, miró de inmediato las tablas y vio que las letras habían huido de ellas, y las arrojó al suelo. ¿A qué se parece esto? A una persona que lleva una vela en la mano, y ésta se apaga. Cuando ve que la vela se ha apagado, dice: “¿Para qué quiero esto en la mano?” De inmediato arroja la vela de su mano. Cuando Moshé vio lo que habían hecho los Hijos de Israel, las letras huyeron de las tablas, y Moshé dijo: “¿Para qué las quiero?” De inmediato “ardió la ira de Moshé y arrojó las tablas de sus manos”.

  1. ¿Cuáles de estos cuatro midrashim resuelven los pasos del singular al plural en los cuatro versículos antes mencionados?

X2. ¿Qué simbolizan la huida de las letras y la pesadez de las manos de Moshé en Midrash Tanjumá, en Ki Tisá y en Pirkéi de-Rabí Eliézer?

3. ¿Qué diferencia hay entre Midrash Tanjumá, Ki Tisá y Pirkéi de-Rabí Eliézer por una parte, y Tanjumá Ekev y Midrash Hagadol por la otra en su interpretación de la ruptura de las tablas?

4. Explique según alguno de los midrashim antes citados la diferencia en los apelativos atribuidos a las tablas en los siguientes versículos:

Deuteronomio 9:11: “Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que H’ me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto”.

Deuteronomio 9:16: “Entonces tomé las dos tablas y las arrojé”.

 

  1. Deuteronomio 9:10: “Y me dio H’ las dos tablas de piedra escritas”

Deuteronomio 9:11: “Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que H’ me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto”.

Abarvanel se pregunta: En el versículo 11 surge una duda, al decir: “Sucedió al fin de los cuarenta días… que H’ me dio las dos tablas de piedra”. Esto está sin duda repetido, porque anteriormente (versículo 10) había dicho: “Y me dio H’ las dos tablas de piedra”. ¿Para qué necesita volver a decir “Sucedió al fin de los cuarenta días… que H’ me dio”?

Para este interrogante se han sugerido diferentes respuestas; una de ellas es la siguiente:

Ha-Ktav ve-Ha-Kabalá: Considero que el significado de estas dos entregas no es el mismo. La segunda es material, algo entregado de mano en mano, “Y sucedió después de cuarenta días, cuando D’s dio las tablas a Moshé”. La primera es espiritual, es el estudio, porque quien transmite a su prójimo algún concepto que no habría podido captar por sí mismo, quien enseòa, entrega e influye; a eso llama la Torá “enseòanza”: Deuteronomio 32:2: “Goteará como la lluvia mi enseòanza”; Proverbios 4:2: “Porque os doy buena enseòanza, no desamparéis mi Torá”. Después de haber dicho “Estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches”, informa ahora cuál era la finalidad programada de su permanencia en el monte: “Y me dio H’ las dos tablas de piedra”. Es decir, que durante ese lapso D’s me enseòó la verdadera intención de lo que se hallaba escrito en las tablas, porque en esos Diez Mandamientos están incluidos los 613 preceptos, y eso fue lo que Moshé aprendió de D’s en aquellos cuarenta días, y eso es lo que dice en Midrash Rabá, Éxodo, parashá 47, 5: “No comió pan”: pero comió el pan de la Torá; “Y no bebió agua”: pero bebió el agua de la Torá.

  1. Rabí David Hofman resuelve esta pregunta de Abravanel de otra manera, de acuerdo con lo que explicara Rabá en Éxodo 12:51: “Y en aquel mismo”…: En mi opinión, este versículo se relaciona con el que lo sigue, en el que D’s habla a Moshé de la consagración de los primogénitos. La plaga de los primogénitos se produjo a medianoche; de día, cuando los Hijos de Israel salieron, D’s ordenó de inmediato que consagraran los primogénitos de Israel y los de sus animales. ¿Cómo es posible?
  2. Explique, según la interpretación de Ha-Ktav ve-Ha-Kabalá, por qué razón en el versículo 11 se habla de “dos tablas de piedra, las tablas del pacto”, y en el versículo 10 se las llama “dos tablas de piedra”.

 

  1. Deuteronomio 9:26: “No destruyas a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa”.

Deuteronomio 9:29: ”Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder”.

Haamek Davar, versículo 29: ”Y ellos son tupueblo y tu heredad”: No es éste el primer argumento, “no destruyas a tu pueblo y a tu heredad” (versículo 26).

  1. Explique en qué se diferencia el argumento del versículo 29 del que aparece en el versículo 26.
  1. Deuteronomio 9:28: “No sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo H’ introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto”.

Explique por qué dice en la primera parte “por cuanto no pudo”, y en la segunda “porque los aborrecía”.

* Lohfink, Norbert: Das Deuteronomium origin, form and message.

 

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Las preguntas señaladas con x son difíciles, y las señaladas con xx lo son aún más; cada uno responderá de acuerdo con su capacidad.

Se debe enviar las respuestas al Departamento de Actividades con Instituciones Religiosas, KKL, P.O.B. 283, Jerusalén 91002.

 

Reflexiones sobre Parashat Hahavúa, por Nejama Leibowitz

Guía para la enseñanza

 

 

Ekev (5730), Deuteronomio 7:29, 10:1-11

La gran dificultad de las parshiot Devarim, Vaetjanán, Ekev, tal como ya hubiéramos visto en las Reflexiones anteriores, consiste en comprender la relación entre los diferentes temas. Los recuerdos del pasado evocados en las palabras admonitorias de Moshé no son citados en orden cronológico sino asociativo, como ejemplificación, acicate o evidencia de su admonición. Se debe prestar atención al hecho de que en sus palabras se reitera el recuerdo del pecado de Moshé y su castigo, y de vez en cuando en otro contexto y con otro objetivo: 1:37; 3:26-27; 4:21-22.

Reproducimos a continuación los comentarios de Rabí David Z. Hofman, que efectúa una reseòa general del capítulo 9:1 - 11:25, en la que explica la relación que existe entre los diversos temas:

 

  1. La primera parte de los preceptos generales: capítulos 6:4 - 7:11. La parashá empieza de menra festiva “Oye, Israel”, y por eso se dirige a todo el pueblo en singular.
  2. La segunda parte de los preceptos generales: capítulos 7:12 - 8:20.
  3. La tercera parte de los preceptos generales: capítulos 9:1 - 11:25. Al igual que la primera, esta parte empieza con “Oye, Israel”, y también incluye cinco partes, cada una de las cuales es abierta o cerrada, a excepción de la primera, escrita en dos parshiot, aparentemente por la extensión del relato histórico. Este discurso histórico empieza en 9:7 y llega hasta 10:11, en donde termina el primer capítulo. También el segundo capítulo se explaya sobre el amor a D’s y el temor de D’s y es sumamente extenso, pero a pesar de eso está escrito en una sola parashá.

Las cinco partes incluidas en esta parashá son las siguientes:

9:1 - 10:11

10:12 - 11:9

11:10 - 11:12

11:13 - 11:21

11:22 - 11:25

Antes de que los alumnos aborden el tema de las presentes Reflexiones, es conveniente reseòar esa parte de la parashá, para entender las relaciones y pasos de una parte a otra (pregunta a). Citaremos a continuación a Alsheikh, que explica las relaciones existentes entre los versículos:

 

Moshé Alsheikh, (1520, Salónica; c.1600, Safed), en su libro ”Torat Moshé”, Deuteronomio 9:7-12

Versículo 7: Habíamos escrito ya que Moshé les dijo que no confiaran en sí mismos para heredar la tierra a perpetuidad, porque eran un pueblo de dura cerviz y por eso no habrían de estar exentos de pecar, de manera tal que la tierra habría de abandonarlos. Si alguien pensara, qué he visto en vosotros para decir que no cabe confiar en vuestra conducta, “Acuérdate, no olvides que has provocado la ira… desde el día en que saliste”. No digáis que eso sucedió en la generación anterior que pereció en el desierto, pero no con vosotros, que eráis pequeòos al momento de salir de Egipto, y ninguno de vosotros había llegado a los veinte aòos en tiempos de los espías. Lo que provocó la ira de D’s desde entonces “hasta que entrasteis en este lugar”, fue que, cuarenta aòos después del episodio de los espías, la mayor parte de vosotros tiene cerca de sesenta aòos. Cuánto tiempo ha pasado desde que teníais veinte aòos, y desde entonces no os han faltado pecados, de manera que no cabe confiar en vuestra conducta.

Versículo 8: Tal vez digas que ellos (los que salieron de Egipto) no habían llegado al nivel de talento que tenemos ahora (la segunda generación del éxodo de Egipto). Pero nosotros, que hemos llegado a este nivel, no temeremos volver al mal camino (volver a ser propensos al pecado); por eso dice: “En Horeb provocasteis”. ¿Pueden el talento y la piedad llegar al nivel que lograsteis en Horeb, cuando hablasteis con D’s cara a cara, y estuvisteis cercanos a Él, y no obstante ello “provocasteis”… hasta el punto de que “se enojó H’ con vosotros para destruiros”. Si es así, qué tenéis aún que decir, porque no cabe duda de que no llegáis ahora a aquel nivel; en ese caso, ¿en qué habréis de confiar para no volver a cometer la misma necedad? El versículo anterior antecede a éste porque incluye también a la generación presente, y a continuación menciona lo que se desprende por analogía, como ya hemos seòalado.

Pero, tal como hemos seòalado en las presentes Reflexiones, el investigador Lohfink * divide el texto de otra manera.

Para la pregunta a. 3 conviene mencionar las dos respuestas de Abarvanel:

Después de esto (versículo 22) dice: “También en Taverá y en Masá”, como si les dijera: Si ponéis esto en duda seòalando que Aharón os hizo cometer ese pecado y que no era de los vuestros, aquí tenéis esto como prueba y testimonio de que habéis pecado como solíais hacerlo en otros lugares. En Taverá os quejasteis, y antes de eso en Masá, donde tentasteis a D’s diciendo “¿Está, pues, H’ entre nosotros, o no?”, y en Kivrot Ha-Taavá; en todos esos lugares provocasteis a D’s. No sólo eso, sino que cuando D’s os envió desde Kadesh Barnea diciendo:”Subid y poseed la tierra que yo os he dado”, fuisteis rebeldes y no le creísteis ni obedecisteis su voz, y fuisteis la causa de una desgracia prolongada. ¿Acaso Aharón fue la causa de todo esto? Por consiguiente, de todo esto se desprende que vosotros mismos, sin nadie que os incitara, os habéis rebelado contra D’s, y sólo cabe atribuir el mal a quien lo ha causado.

También es posible que les haya recordado sus pecados en Masá y Taverá, y en otros lugares, para decirles que después de haber visto todo lo que les hizo después del pecado del becerro no aprendieron la lección y siguieron pecando en todos aquellos lugares que mencionó.

En los midrashim citados en la pregunta b. se debe prestar atención a las dos posturas contrapuestas que aparecen en nuestras fuentes. Un enfoque considera la ruptura de las tablas como un acto no premeditado de Moshé, sino como un accidente ocurrido porque le flaquearon las fuerzas al ver lo que vio y por el peso de las tablas, de las que habían huido las letras. La otra visión considera que la ruptura de las tablas fue deliberada, por alguna de las diversas razones mencionadas en los midrashim y por los comentaristas (véanse las Reflexiones sobre Ki Tisá, 5720).

Con respecto a las letras que huyeron y el peso de las tablas:

 

Rabenu Bajiej, sobre la Torá:

Nuestros sabios explicaron que las tablas cayeron de su mano por el peso. Así es el ser humano: mientras está vivo y el alma habita en él, no pesa tanto como cuando muere y el alma lo abandona.

Quien esté interesado, encontrará mucho material sobre estos midrashim en Torá Shlemá, vol. I, pág. 130, notas.

 

* Lohfink, N.: Das Hauptgebot… zu Dtn. 5-11, pág. 67.

 

Nejama Leibowitz

 

Reflexiones sobre Parashat Hahavúa, por Nejama Leibowitz

Respuestas preparadas por Itzjak Reiner

 

 

Ekev (5730), Deuteronomio 7:29, 10:1-11

a. 1. Deuteronomio 9:7-8: La concepción de Alsheikh sobre el presente capítulo (sugerimos estudiar el fragmento de Alsheikh citado en la Guía de enseòanza) consiste en que el capítulo se relaciona desde el comienzo con los versículos 7-8, que sirven de fundamento para las mercedes de D’s con el pueblo de Israel, a quienes lega estos pueblos no por merecimiento de Israel sino por la maldad de esas naciones; prueba de ello es “Acuérdate, no olvides que has provocado la ira”. A diferencia de ello, Lohfink considera que el fragmenempieza en 9:7, con la admonición al pueblo de Israel por el becerro y la ruptura de las tablas que se produjo a consecuencia de aquél, y a continuación la plegaria de Moshé y el perdón de D’s, que se completa con la entrega de las segundas tablas. No ve relación con el principio del capítulo 9.

A continuación se detalla la división:

  1. 9:7-8: Introducción: “Has provocado la ira… desde el día… hasta este lugar”.
  2. 9:9-10: Las primeras tablas.
  3. 9:11-17: El pecado del becerro y la ruptura de las tablas.
  4. 9:18-21: La plegaria y la expiación.
  5. 9:22-24: La mención de otros pecados.

  6. 9:25 – 10:5: La plegaria y las segundas tablas.
  1. En una visión superficial, no hay relación entre el pecado del becerro y los otros pecados concentrados en los versículos 22-24.
  2. Es decir, no podrán explicar el pecado del becerro por la ausencia de Moshé o la injerencia de Aharón, porque también pecaron aunque no existieran esas excusas, tal como se detalla en los versículos 22-24 (esta explicación se basa en Abarvanel; véase la Guía de enseòanza).

 

b. 1. Tanjumá, Ki Tisá y Pirkéi deRabí Eliézer.

En Éxodo 32:15 dice que las tablas estaban en la mano de Moshé, en una sola mano; es decir, que eran livianas.

En la ruptura dice: las arrojó de sus manos. Después de que pecaran, las tablas eran pesadas y necesitó las dos manos para portarlas.

2. Todas las leyes y normas, la Torá toda, simbolizadas en las tablas, no resultan pesadas para quien vive en ellas, se regocija con ellas, las cumple por identificarse con ellas. Si el espíritu está ausente, todo se torna pesado para quien no vive la vida de la Torá y los preceptos y los ve “desde afuera”. Le parece una carga gravosa que pesa sobre su vida. Eso fue lo que sucedió cuando las letras huyeron y quedaron sólo las piedras: se tornaron pesadas.

  1. Según los dos primeros, las rompió porque no tenía fuerzas para sostenerlas, como si se le hubieran caído de las manos. Para los últimos, las rompió deliberadamente, las arrojó.
  2. Antes del pecado se llamaban “tablas del testimonio”, “tablas del pacto”; después del pecado, cuando las letras huyeron, eran simplemente piedras.

 

c. 1. Según el ejemplo de Rabá, el versículo 11 seòala el momento en el que D’s dijo lo que figura en el versículo 12 en adelante. En palabras de Abarvanel: “Sucedió al fin de los cuarenta días” se relaciona con: “Y me dijo H’: levántate, desciende”. Al cabo de los cuarenta días, cuando los Hijos de Israel ya estaban contaminados por el pecado del becerro, D’s le dio las tablas y le dijo al entregárselas: “Levántate, desciende… porque tu pueblo se ha corrompido”. La entrega y esa frase se produjeron en el mismo momento.

  1. Mientras Moshé estaba ocupado estudiando la Torá y aún no había completado su estudio, las tablas eran de piedra. Cuando terminó de estudiar, las tablas de piedra pasaron a ser las tablas del pacto.

 

  1. En el versículo 26 se trata del argumento “No los destruyas, porque son tu pueblo”. En el versículo 29 forma parte del argumento de la profanación del Nombre de D’s. Los otros pueblos dirán que D’s los ha matado “por cuanto no pudo H’ introducirlos en la tierra”. Pero ellos son Tu pueblo y dirán que los odias, y no es honroso para el Nombre de D’s hacer milagros para vengarse de ellos y odiarlos, pues con eso no se logrará la meta de conocer a D’s y a su fe.

 

e. En el éxodo de Egipto D’s mostró su poder; por eso se podía exclusivamente el argumento del odio. Se puede explicar que no entraran a Canaán también por la falta de capacidad.

 

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