Ekev

 

DE QUE TRATA LA PARASHA

1.    Debemos considerar a las Mitzvot (Preceptos) como si nos fuesen dados hoy mismo.

2.    Moshé advierte a los hebreos contra la embriaguez de la riqueza.

3.    Moshé rompe las Tablas de la Ley y después de cuarenta días subió al Monte Sinaí.

4.    Temer y servir a D-s.

5.    La segunda parte del Shema.

 

 

HAFTARÁ ISHEIAU 49

 

Vatomer Tzión. Y dice Tzión: Me ha abandonado el Eterno y el Eterno se ha olvidado de mí (49:14)

El profeta Isheiau; clama a D-s diciendo que Él se ha olvidado de su pueblo, como podrá hacerlo, ¿Acaso una madre no tendrá compasión del hijo de su vientre?

Así dice el Eterno D-s. He aquí que lanzaré mis manos hacia las naciones y levantaré mi bandera hacia los pueblos y traerán a Tus hijos en gloria y tus hijos serán llevados en hombros (22)

 

 

DE LA PARASHA EKEV- ¿MATERIA O ESPÍRITU?

 

Leemos en nuestra Parasha: “… Pues no solo del pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Eterno, vive el hombre” (Devarim 8:3)

 

Al leer este versículo, entendemos que la Torá nos coloca ante una realidad existencial. La vida cotidiana, con sus vicisitudes, sus momentos felices y adversos, nos lleva a elegir el camino por el que conduciremos el devenir de lo terrenal.

¿Qué camino elegiremos? ¿El material o el espiritual? ¿Caminaremos con pasos agigantados hacia lo material, el dinero y el lujo?

 

¿Acaso toda nuestra labor en este mundo se limitará a adquirir bienes materiales?

 

Podríamos exponer cientos de ejemplos de personas que trabajaron durante años y no obtuvieron una buena posición. Otras que llegaron a convertirse en pudientes, vieron esfumada su riqueza en segundos.

 

¿Elegiremos la senda des espíritu y abandonaremos la vida mundana? Hay quienes opinan que este es un camino para individuos especiales y que sólo estos podrán alcanzar las sublimes metas del espíritu, separándose de lo mundano.

 

El judaísmo nos ofrece una concepción distinta. “… no solo de pan vive el hombre…” (Devarim 8:3)

 

La Torá no está de acuerdo con aquellas concepciones religiosas (no judías cuyo ideal es anular la materia y los instintos.

 

El hombre es el amo del universo. El universo fue creado para él. Tiene ante sí una inmensidad de materia prima para crear un mundo confortable donde reine paz y el bienestar. Pero el hombre no encuentra el camino para armonizar la materia con el espíritu. En su mente se mezclan un sinfín de impulsos primarios, como el odio, el amor, la envidia, el hambre, el sexo, la ambición de poder etc.

 

La Torá indica al hombre que es parte de la naturaleza, del cielo y de la tierra, un ser lleno de contrastes.

 

“No sólo del pan vive el hombre…” (materia) “… sino de todo lo que sale de la boca del Eterno vive el hombre…”

 

La vida material del ser humano será guiada por la escala de valores ordenada por la “boca del Eterno”

 

El nos entregó la clave para poder armonizar la materia con el espíritu. De esa manera sentiremos que nuestra vida será feliz y perfecta.

 

 

 

SERVIR A D-S

 

“D-s se halla cercano a todos los que los llaman, si lo llaman con verdadera sinceridad y acuden a Él. Es hallado por todo el que Lo busca, si siempre se dirige a Él y no se aparta”. (Moré Nevujim 3:54)

 

El “Sefer HaJinunj” (Mitzvá 431) explica, respecto a esta Mitzvá, que D-s, en su infinita bondad, dio a conocer al hombre preceptos preciados a fin de que se haga meritorio de los bienes que recibe. En adición, nos dio a conocer y creó un camino a través del cual el hombre pueda conseguir todo lo que su corazón precisa y nos ordenó pedirle todo lo que nos sea necesario. Además de conseguir lo que nos sea necesario cuando Le pidamos con sinceridad, con este precepto se nos inculca a mantener fijo y presente en nuestro corazón el concepto de que Él es el Amo y Dueño de todo, de Quién toda bondad proviene, que Sus ojos se hallan depositados en nosotros en una Supervisión constante, y que en todo momento ha de oil nuestras súplicas sinceras, además de darnos conciencia fehaciente de que Él es el Rey que domina todo lo existente sin que exista absolutamente nada que Le pueda impedir realizar Su voluntad.