DOS CUENTOS PARA ROSH HA-SHANA

 

Recopiló y reflexionó
ENRIQUE GRINBERG

MOISHELE BUSCANDO A MOISHELE

Cierto día, Moishele llegó tarde a su clase.

El maestro al terminar la clase se le acercó cariñosamente y le preguntó acerca del motivo de su retraso.

Moishele le contó que de noche, antes de acostarse se desvistió, se saca los zapatos, mas al la mañana no los encontró y por eso su retraso.

El maestro muy inteligentemente se dirigiף a Moishele y le dio un consejo. Le dijo: - Escucha Moishele, yo te voy a dar un consejo para que esto no te vuelva a suceder. Cuando te desvistas para acostarte, toma un lבpiz y un papel, anota a medida que te vas desvistiendo donde colocas cada cosa y colócalo al lado de la cama. Mañana al levantarte toma el papel y con su ayuda busca todo los que necesitas para llegar al "Jeder" en hora. -

Moishele "agradece" por su sabio consejo y se va a su casa.

Al día siguiente Moishele nuevamente llega tarde.

El maestro al terminar la clase se dirige a Él y le dice: - ¿Nu Moishele esta vez qué te pasó?. ¿Esta vez por qué te retrasaste?. -

El alumno muy pícaramente lo mira y le contesta: - Todo lo que tenía que buscar lo encontré, mas me costo mucho tiempo poder encontrar a Moishele para poder vestirlo con sus ropas. –

 

Estamos tan acostumbrados a buscar exteriormente aquello que creemos nos harב felices, que nos olvidamos que nuestra verdadera felicidad en la vida, depende ante todo de poder descubrir nuestras verdaderas riquezas interiores, que son las que en ultima instancia tiene el potencial de hacernos felices.

En el judaísmo se halla nuestro verdadero tesoro interior.

Busquemos y encontraremos maravillas!!!.

 

EL HUEVO Y LOS GRANDES IDEALES

Contó el Admor de Zanz que había una vez una mujer muy pobre que lo único que tenía era un huevo. Era su única pertenencia. Y esta mujer dijo: - Ya sé lo que voy a hacer. No me voy a comer el huevo, lo voy a colocar debajo de la gallina de mi vecina y voy a esperar que nazca un pollito y a este pollito tampoco lo voy a comer, voy a esperar a que comience a dar huevos y a estos huevos los voy a poner debajo de la gallina y voy a esperar que nazcan nuevos pollitos y cuando tenga muchos pollos los voy a vender y voy a comprar una vaca y a esta vaca tampoco la voy a comer, voy a dejar que tenga terneritos y a estos terneritos los voy a criar para que tengan otros terneritos y así voy a poder enriquecerme. Estaba tan entusiasmada pensando todo lo que iba a hacer con el huevo, que de tanto entusiasmo se cayó el huevo y se rompió.

 

Hasta aquí el cuento. Muchas veces nos entusiasmamos y comenzamos a imaginar la realización de grandes acciones, olvidándonos de prestar atención a los pequeños detalles de los cuales depende su concretización.

Nos encontramos en los "Aseret Iemei Teshuvב", los diez días de arrepentimiento entre Rosh Hashanב y Yom Kipur. Todos hablamos de grandes ideales de Teshuvב, mas muchas veces de tan entusiasmados que estamos con los grandes ideales nos olvidamos de las cuestiones pequeñas.

En la medida en que nos planteemos cotidianamente pequeños cambios y los concreticemos, poco a poco nos daremos cuenta que radica en ellos el verdadero Éxito de aquello que queremos realizar.

En la medida en que seamos más realistas y nos concentremos en las cosas concretas podremos poco a poco comenzar a mejorar de verdad nuestro mundo y el mundo de aquellas personas cercanas que nos rodean.