Cuentos e historias

Como utilizar estos cuentos

Tisha beav y el escape al Kotel haMaravi

en la epoca que la ciudad de Jerusalem estaba dividida

El pais de los perezosos - popular judio El escudo de la ciudad- Kafka Cuentos de Shabat
La Flauta- jasidico Acogeme debajo de tus alas- Bialik Acerca de la literatura para ninos Dos cuentos para Rosh Ha Shana El elefante encadenado-Bucay
El secreto del cuadro-Yanco La nieve del chelm- Bashevis Singer Un viejo manuscrito- Kafka El sastre-Peretz La alocucion- Hazaz
La Cabra -Agnon La Moneda-Agnon Tomas el ortodoxo- Bortnik El intrepido soldado de plomo-popular El lobo y el perro- Fedro
Instruciones para subir una escalera-Cortazar Israel- Borges El rey de los mendigos- Aides Llueve-Campanille El brillante-Peretz
Max nordau y Rajel Imenu La paciencia de Hilel      

Agradecemos a Meir Aides ex-director de la central pedagogica Maaian por facilitarnos parte del material de cuentos

 

INTRODUCCION

Esta joveret encuentra su fundamento en la importancia que tiene la literatura en sus distintas facetas, ya sea la prosa o el verso, para llegar al educando. La literatura, en este caso el cuento, es un elemento casi fundamental para el trabajo acerca de ciertos valores, pues nos permite utilizar ejemplos de la vida cotidiana y enriquecernos con historias reales y fantasticas.

En la presente edicion recopilamos cuentos de distintos autores, judios y no judios, para el desarrollo en la clase o en la pehula de temas diversos que hacen a la formacion individual y grupal. Acompanamos los siguientes cuentos de una pequena guia de preguntas para cada uno de ellos.

El objetivo principal que nos hemos establecido para la realizacion de la presente publicacion es reflotar el cuento como elemento didactico, ya sea su utilizacion como disparador para generar discusiones sobre distintos temas o como cuerpo de una pehula sobre un valor determinado.

Es nuestro deseo que el presente material sea del agrado y de utilidad para los morim y madrijim en sus labores cotidianas

Meir Aides

IMPLEMENTACION DEL CUENTO EN LA HADRAJA

Existen distintas maneras para abordar pedagogicamente la narracion de un cuento. Antes que nada hay que tener muy en cuenta que la persona encargada de la narracion, debe conocer el cuento en todos sus vericuetos. Para tal motivo es necesaria la lectura del mismo por lo menos una vez antes de su narracion frente a la kita. El narrador debe entender el vocabulario empleado en el cuento y si es necesario, tambien buscar las palabras dificiles en un diccionario y escribirlas al pie de la hoja.

El cuento debe ser leido y a la vez narrado con entonacion, para poder mantener expectante al publico. Cada uno de los oyentes debe recibir una copia del cuento para poder seguir con atencion el relato. De ser posible, es conveniente hacer participar a los oyentes, para transformarlos asi de meros escuchas en protagonistas de la accion.

El relato puede tambien cortarse antes del desenlace para que los janijim/talmidim, utilizen su imaginacion para la elaboracion de distintos finales. Es importante que esta tarea se realize en forma grupal, evitando asi que los janijim/talmidim se dispersen y pierdan la concentracion. Este final puede ser escrito o actuado y para tal ocasion, se pueden llevar disfraces y maquillaje, de acuerdo a la edad y el caracter de los participantes.

Aunque estas cosas pueden resultar logicas, nos parecio importantes citarlas aqui.

 

LA CABRA

Sh. I. Agnon

 

Habia una vez en Polonia un viejo que sufria del corazon. Acudio al medico, que le ordeno beber leche de cabra. Fue y compro una cabra y la introdujo en su corral. No transcurrio mucho tiempo y la cabra desaparecio. Salio a buscarla y no la encontro en el patio y tampoco en el huerto, sobre el techo del templo ni junto a la fuente en la montana y tampoco en el bosque.

La cabra permanecio fuera varios dias y volvio por si misma. Sus ubres estaban llenas de leche de un gusto paradisiaco, y asi sucedio muchas veces. La cabra desaparecia, salian a buscarla pero no la encontraban. Y al volver sus ubres estaban llenas de una leche mas dulce que la miel. Una vez dijo el viejo a su hijo: "Hijo mio, querria saber a donde va la cabra y de donde trae esa leche tan dulce a mi paladar y tan sana para mis huesos".

Dijole su hijo: "Padre, eso tiene solucion". Fue el hijo y trajo una cuerda que ato al rabo de la cabra. Dijole el padre: ¿Que haces hijo mio? "Pues le ato y si siento que desea partir tomo la cuerda y voy tras ella." Movio el viejo su cabeza afirmativamente y dijo: "Tu inteligencia me alegra el corazon". Y sucedio que al percatarse de que la cabra deseaba partir, tomo el muchacho la cuerda entre sus manos y no la solto. Y asi fue tras de la cabra y despues de mucho caminar llego a una cueva.

La cabra penetro en ella y el muchacho con la cuerda en la mano detras. Asi caminaron una hora o dos, o tal vez un dia o dos, ya que debido a la novedad no se sentia el tiempo que transcurria. Agitaba la cabra su rabo y balaba. Finalmente salieron de la cueva. Vio montanas elevadas cubiertas de arboles frutales, y una fuente de agua cristalina aparecio ante el. El viento le traia fragancias y perfumes. La cabra trepo a un algarrobo y comenzo a comer sus dulces frutos llenos de miel.

El muchacho se dirigio a los moradores del lugar diciendoles: "¡Eh amigos! ¿Donde estoy, y cual es el nombre de este lugar?" Dijeronle: "Estas en la Tierra de Israel, cerca de Tzfat". Inmediatamente se lleno su corazon de amor y beso la tierra, luego levanto su rostro al cielo y dijo: "Bendito sea Dios que me trajo a Eretz Israel". Dijose el muchacho: "Hasta que alumbre un nuevo dia y se dispersen las sombras, descansare aqui, bajo este arbol; luego volvere a mi hogar y traere a Eretz Israel a mi padre y a mi madre.

Pero ese dia era erev shabat. Estaba aun descansando cuando escucho: Venid, salgamos a recibir a la reina del sabado.

Vio el muchacho hombres envueltos en blancas tunicas como angeles. Todas las casas estaban alumbradas por multiples velas. Entendio que era sabado y era imposible emprender ahora el regreso. Arranco un tallito, lo mojo en tinta y escribio sobre un pedazo de papel una carta a su padre: He llegado felizmente a Eretz Israel y desde la ciudad santa de Tzfat, que me embriaga con su santidad, te escribo. No preguntes como he llegado aqui. Toma la cuerda atada al rabo de la cabra y ve tras ella. Asi llegaras seguro a Eretz Israel.

Enrollo el muchacho el mensaje y lo coloco en la oreja de la cabra. Dijose a si mismo: cuando ella llegue, mi padre le acariciara la cabeza y ella movera sus orejas; inmediatamente caera el mensaje, padre lo leera, tomara la cuerda e ira con ella a Israel.

Volvio la cabra a casa del viejo, pero no movio sus orejas y el mensaje no cayo. Al ver a la cabra volver sin el hijo, comenzo el viejo a llorar amargamente. Hijo mio, ¿donde estas? Hijo mio, ¡quien daria mi muerte en lugar de la tuya! Y cada vez que veia a la cabra decia: Ay del padre que desterro a su hijo, ay de esta que lo alejo del mundo. Y no se calmo el viejo hasta que llamo al matarife a que sacrifique a la cabra. Vino el matarife y al degollarla cayo el mensaje. Reconocio el viejo la escritura de su hijo, leyo y comenzo a golpearse la cabeza exclamando: --Desgraciado de mi, desgraciado del hombre que perdio su suerte por sus propias manos, desgraciado el hombre que retribuyo el mal por el bien. Apenose mucho tiempo por la cabra y no podia consolarse: -Ay de mi, hubiera podido llegar a Eretz Israel de un solo salto, pero ahora acabare mis dias en este galut.

Desde entonces esta oculta la entrada a la caverna y no existe mas el camino corto a Eretz Israel... ¿Y el muchacho? Si aun vive, seguro florece fresco y tranquilo en el mundo de la vida.

Preguntas

1) ¿Que te sugiere cada uno de los personajes? Segun tu criterio, ¿que personifica cada uno de ellos?

2) ¿Por que crees que la cabra no movio sus orejas al regresar de su viaje?

 

LA MONEDA

 

Sh. I. Agnon

Un hombre muy pobre que volvia de la Sinagoga, donde habia celebrado el advenimiento del Sabado, vio de pronto una moneda en el camino.

El pobre se dijo entonces:

- Buena me la ha jugado el azar, pues que puedo hacer si hoy es Sabado y no debo tomarla? De haberla encontrado antes de oscurecer, habria podido comprar con ella unas cuantas pasas de uva y vino para la Santificacion, o comprar pan de trigo, o cualquier otra cosa para celebrar el Sabado.

Fue a su casa y recibio el Sabado sin vino y sin pan de trigo y sin cosa alguna placentera, y lo santifico con un pedazo de pan negro.

Por la manana, cuando iba a la Sinagoga, se dijo aquel hombre:

- Ire y la contemplare. Si no la vio y no la levanto alguno que no observa el Sabado, la hallare en su sitio.

Al llegar alli vio que no era una moneda de cobre, sino de plata. Se dijo entonces:

- Doble suerte la mia; pensaba encontrar un cobre y encontre una real moneda. El Senor, loado sea, me somete a una gran prueba - y enderezo sus pasos hacia la Sinagoga.

Despues de la oracion, dijose el pobre:

- Ahora, ya no la encontrare. Muchos habran pasado junto a ella, y muchos la habran visto. Acaso es posible que no la advirtiesen y la tomaran? De todos modos, ire hacia alli: si no la recogieron, vere si en verdad es de plata, y si la recogieron, me librare de ideas prohibidas y no pensare mas en ella.

Llego y la vio en el mismo lugar, tal como estaba en la vispera, tal como estaba por la manana. Solo que la moneda de la vispera era de cobre, y la de la manana era de plata; y he aqui que esta era de oro.

- Si no es cosa de magia, es obra del sol, ya que el sol del mediodia se refleja en ella y la hace parecer de oro. Y sin no es de oro, es de plata, con toda seguridad.

Y dijose el pobre para si:

- Cuantas cosas podrian comprarse con esta moneda! No tengo mas que levantarla, y de inmediato estarian en mis manos todos los placeres del mundo: pan blanco, y un poco de vino, y arenque y otras cosas buenas con las que se puede regalar el Sabado y el cuerpo... salvando las distancias.

Lo considero el pobre una vez y otra vez, pero estaba lleno de reverencia sabatica y volvio a su casa con las manos vacias.

A la hora de minja, la segunda oracion, no fue a ver la moneda.

- Quien sabe si podre resistir la tentacion. Pude vencerla el Sabado, cuando todo estaba cerrado, pero en minja, tal vez no; dentro de una hora abriran los negocios, y aromas de comidas y bebidas vendran de ellos a mis narices; temo no poder contenerme.

Pero la tentacion es a veces mas fuerte que el hombre. El intenta vencerla, pero ella lo envuelve, diciendole:

- Acaso digo que la tomes en tus manos? Se la empuja suavemente con el pie, se la aparta hacia un lado, o se le coloca una piedra encima, no sea que venga alguno y la recoja.

Cuando termino la oracion de minja, acudio de nuevo al lugar: mirar no es pecado.

Era aquella la hora del crepusculo. El sol estaba en su ocaso y desprendia chispas de oro. Apenas llego el pobre junto a la moneda, la encontro en su sitio, pero no era una, eran muchas monedas.

Tal vez no fuesen muchas, sino aquella unica que se proyectaba alrededor, como sucede con una moneda que cae entre desperdicios, y estos resplandecen gracias a ella.

Sea como fuere, aquella moneda era de oro. Si se inclinara y la tomase, podria mantenerse con ella, dos, tres semanas. Acaso son tantas las necesidades del pobre? Con una moneda de oro puedes hacerlo subsistir varias semanas.

Dijose el pobre:

- Bueno es que en mi casa no haya con que preparar la tercera comida, y libre de ella, pueda pararme aqui y contemplar la forma de una moneda. Es tonto el que ha dejado aqui su dinero entre los desperdicios. Acaso cree que florecera y dara frutos? Yo en su lugar lo hubiese conservado sobre mi corazon, y cada vez que mi esposa y mis hijos me pidieran algo para comer, les diria: "Glotones que sois, quereis comer? Pues en seguida tomo una moneda de oro, entro en la tienda y se la doy al tendero".

Antes que cediera el pobre al impulso de doblar su cuerpo como lo hacen los humildes cuando ven una moneda de oro, se le ocurrio que tal vez fuese cosa del diablo; que fuera Satan quien dejo las monedas, para ponerlo a prueba. Incorporose de inmediato y dijo:

- Que burlon es; se yergue sobre la basura y se rie de un judio. Esta libre de oraciones y tiene libre su mente, pero yo, yo tengo que rezar el Arvit y mi mente no esta libre para cosas de risa.

En seguida, arrancose de aquel lugar y corrio a la Sinagoga.

Despues de haber rezado el Arvit, no quiso mirar siquiera las monedas, dijo:

- Basta con que se hayan burlado de mi todo el dia.

Pero apenas aparto la vista de ellas, las monedas le hicieron guinos, como las piezas de oro cuando brllan. Al ver esto, se dijo:

- Ahora que el Santo Sabado se ha ido, pasare y vere que es lo que brilla tanto.

Se inclino y vio lo que no ha visto ojo alguno ni hombre alguna vez ha contado. Extendio el brazo y metio monedas en sus bolsillos hasta que se llenaron. Tal vez sus bolsillos eran pequenos? Pues no, eran bien grandes. Tal vez las monedas eran livianas? Ven y veras lo que compro por una de ellas: vino para la havdala y pan de trigo y arenque y otras cosas que hacen bien al cuerpo y no danan el espiritu, y aun quedo vuelto en sus manos.

Volvio contento a su casa. Cuando termino de entonar "Era un hombre justo", su esposa habia preparado una mesa llena. Lavo sus manos y sentaronse a comer, el y toda su familia, dando buena cuenta del festin y despidiendo al Sabado con todos los honores.

Nada le falto desde entonces al Sabado. Ni les falto nada a el ni a sus hijos. Puesto que habia sabido observar el Sabado en la pobreza, se hizo acreedor a la observancia de muchos Sabados en la abundancia.

Preguntas

 

1) ¿Que crees que hubiera sucedido si el hombre hubiera cedido a su tentacion de tomar la moneda en su primer impulso? ¿Como concluiria el relato entonces?

2) ¿Por que te parece que la pequena moneda se transformo en un rico tesoro?

 

LLUEVE

 

Achille Campanille

 

 

Un dia, hace muchos anos, un individuo habia salido de su casa sin paraguas. Se dio cuenta que empezaban a caer algunas gotas.

- Deberia volver a casa a buscar el paraguas -penso.

Pero despues se dijo:

- ¡Bah, no seran mas que cuatro gotas locas!

Y siguio andando porque tenia mucha prisa. La lluvia empezo a caer. Entonces se refugio en un portal.

- Esperare que deje de llover -dijo.

Habia empezado el Diluvio Universal.

 

Preguntas

 

1) ¿Que mensaje contiene este cuento?

2) ¿Que simbolismo le darias al paraguas?

 

 

 

El Secreto del Cuadro

 

Miriam Yanco

 

Habia una vez un cuadro colgado en el living de la casa de la Bobe Delia.

No era precisamente un cuadro grande, mas bien era tamano mediano. El marco era de color marron, parecido a tantos otros marcos. Pero este cuadro en particular, era antiguo y muy llamativo. Claro depende de quien se tomara su tiempo para observarlo. La pintura mostraba a dos hombres corriendo en un campo, o tambien podia ser un bosque, porque arboles se veian. Uno de los hombres era un poquito mas viejo, el otro en cambio era mas joven; o al menos eso parecia. Ambos vestian sobretodos largos. Uno con sombrero, el otro con kipa. Por debajo de sus abrigos, asomaban los tzitzit de cada talit que vestian. Se parecian mucho a los que la mora habia explicado como jasidim.

Pero habia " algo" una " cosa" un objeto, que no se distinguia que era y que sostenian entre sus brazos mientras corrian.

El nieto de la Bobe Delia siempre preguntaba:

- ¿Por que corrian esos hombres? , ¿Que cargaban en sus brazos?, ¿Por que sus rostros eran de preocupacion?.

En realidad nunca recibio ninguna respuesta que lo conformara. Y si alguien inventaba alguna historia, el sabia muy bien que no era cierta.

El nieto de la Bobe Delia penso que tal vez no querian contestar a sus preguntas. Probablemente algun secreto se escondia dentro de aquellasimagenes, pero ¿cual?. O la verdad era tan dificil de explicar, que si alguien la conocia no se animaba a decirsela.

La situacion se repetia una y otra vez. Cada oportunidad en que el se acercaba a algun adulto, con sus inquietos ojos verdes, y comenzaba a preguntar sobre el cuadro, lo miraban casi con miedo. Y cuando sus rosados labios empezaban a pronunciar ¿Por que?, ¿Como?, ¿Cuando?, y... ¿Entonces?, Los adultos se ponian nerviosos y se volvian sordos. Bueno... en realidad... este... claro... ¿hiciste tu tarea?

Siempre la misma vacilacion. ¿Acaso pensaban que el era un tonto?.

¿No sabian que ya habia cumplido diez anos y estaba en quinto? La mora del shule simple respondia a sus preguntas. En cambio en la casa de la Bobe Delia no.

Su curiosidad aumento mucho mas ante el silencio de los otros.

Un dia, el nieto de la Bobe Delia miro, miro, y miro... y de pronto, como sucede en los dibujos animados de la television, los personajes saltaron del cuadro y se sentaron a su lado.

El nieto de la Bobe Delia se puso duro de miedo, no podia hablar, no hizo ningun gesto, y no se animaba ni siquiera a mirarlos.

Ellos le sonrieron y acariciando su cabello rubio le preguntaron:

- ¿Como te llamas?

El nieto de la Bobe Delia penso: ¿Estare sonando? . Pellizco su brazo y ¡vaya que grito dio! .

Definitivamente lo que estaba pasando era absolutamente real.

Un poquito ansioso y tembloroso el contesto:

- En el shule me dicen Gaby.

Los senores lo miraron extranados.

Es el diminutivo de Gabriel - agrego el nieto de la Bobe Delia-, pero se dio cuenta que no lo entendian. Claro ellos pertenecian a otra epoca, -penso- a otros anos de la historia del mundo, cuando el nombre Gabriel aun no se usaba diariamente.

Gaby continuaba rigido, mudo. Entonces los hombres le preguntaron:

- ¿Por que siempre que venis a visitar a la Bobe nos miras? ¿Por que pasas horas y horas frente a nosotros observandonos?

Al escuchar el tono calido de sus voces, Gabriel se aflojo y se sintio mas tranquilo. Entonces en lugar de responder, se animo a preguntar:

- ¿Quienes son ustedes?, ¿Por que tienen esa cara de preocupacion?, Y lo que mas me interesa, ¿Que esconden entre los brazos? .

Sus palabras se apretujaban en la garganta, era tanto lo que queria preguntar, que apenas le alcanzaba el aire de la respiracion. Debia apresurarse, o tal vez ni hiciera a tiempo de saber el secreto del cuadro.

Los senores se miraron sin saber que responder, y lo interrogaron con mucha seriedad:

- ¿Por que tenes tanto interes en saber que tenemos escondido entre los brazos?

Tratando de disimular la creciente ansiedad que sentia, Gabriel afirmo:

- ¡Es simple curiosidad!.

Los protagonistas del cuadro murmuraron algunas palabras, y con voz suave y pausada comenzaron a narrar:

- Mi nombre es Herzque, dijo el mayor de los dos, y mi amigo se llama Yankl. Los dos viviamos con nuestras familias en un pais que se llamaba Polonia, en la ciudad de Lodz. Corria el ano 1939, es decir, hace mucho tiempo. Era una epoca muy dificil para nosotros los judios, porque se habia declarado la segunda guerra mundial.

Gabriel los escuchaba atentamente. Sus oidos, como las antenas de television que se ven en las rutas, no perdian una sola palabra. Los ojos absorbian cada movimiento de aquellos que relataban lo que para el, era uno de sus mayores deseos; conocer el secreto del cuadro.

- Alemania, - continuo Yankl, el de la kipa, - habia invadido Polonia y como odiaban a los judios, los encerraron en ghettos. ¿Sabes lo que es un Ghetto?.

Gabriel asintio con la cabeza, como si supiera de lo que hablaban.

En realidad aunque habia escuchado esa palabra muchas veces, no tenia muy claro lo que queria decir. Sin embargo, no se animo esta vez a interrumpir el relato. En todo caso, le preguntaria a su mora que siempre le explicaba todo.

- Los judios encerrados en ghettos vivian en muy malas condiciones, agrego Hertzque, y cuando eran demasiados, venian los soldados alemanes, los metian de a miles en trenes y los enviaban a campos de trabajos forzados. Alli muchos morian solos o los mataban.

- ¿Escuchaste hablar de Hitler y de sus intenciones para con los judios del mundo? - quiso saber Yankl.

A esta altura de la narracion, Gabriel penso en sus abuelos, y no pudo dejar de sentir una profunda pena. Con tristeza les contesto:

- Mis abuelos tambien nacieron en Polonia, solo que ellos lograron escapar antes de que los encerraran en el Ghetto

- Aja, - replicaron los dos-, entonces sabes perfectamente de lo que hablamos.

- Nosotros igual que tu Zeide y tu Bobe, alcanzamos a escapar, solo que casi no llegamos a tiempo, y por eso, en el cuadro, nos ves preocupados, apurados y corriendo. Fue una de las ultimas oportunidades que hubo para salir de aquel infierno.

De pronto callaron. Sus ojos se entornaron como si retrocedieran en el tiempo y la situacion los atrapara nuevamente. Algunas lagrimas rodaron por sus mejillas, Gabriel casi sintio que el mismo corria con ellos; sin embargo no pudo dejar de insistir:

- ¿Entonces que escondieron entre sus brazos?

La curiosidad enrojecio su rostro. Sentia que estallaba ante la revelacion del secreto.

Hertzque y Yankl mas calmados, confesaron que, luego de haber meditado bastante, decidieron llevar dos libros de la tora del shil de Lodz.

- ¿Como es posible?, -vocifero Gabriel-. En un momento tan dificil, cuando uno pensaria en comida, abrigo, dinero... ; ¿¡Dos libros de la Tora!?

Los judios del cuadro comprendieron que Gabriel debia aprender que en la vida, no solo es importante saber hacia donde nos dirigimos, sino tambien conocer de donde provenimos. Por ello le explicaron:

- Si el egoismo se hubiera aduenado de nosotros, -explico Hertzque- solo hubieramos pensado en nuestras pertenencias. De haber sido asi, ¿Como hubieran podido saber las generaciones siguientes sobre las aventuras y misterios que encierra nuestra Tora?, ¿Quien les habria contado a los ninos, las hermosas historias de vida de nuestra Tora?.

Gabriel se avergonzo y sus mejillas se inflamaron. ¿Acaso podia contestar que muchas veces el no habia prestado atencion a la mora y a sus explicaciones sobre la Tora?.

- ¡Era absolutamente necesario que preservaramos y cuidaramos los rollos de la Tora!!!. Quizas cuando tengas tus propios hijos, comprendas lo que hoy afirmamos - concluyo Yankl, con voz firme y energica.

Gabriel comprendio. Las palabras sobraban. Su corazon latia con fuerza. No solo ahora conocia el secreto del cuadro, sino que habia aprendido el valor del mismo.

De pronto se escucho el ruido de una puerta cerrarse. Hertzque y Yankl se sobresaltaron. Se acercaron a Gabriel, lo besaron dulcemente y le susurraron con un hilo de voz:

- Cada vez que te detengas a observarnos, - se despidio Hertzque-, detene tu vista en mi ojo izquierdo; alli, por encima de mi lagrima pintada, descubriras un parpadeo. Eso significara que estoy acompanandote a ti y a la vida de todos los judios de la Argentina. ¡No te olvides!, insistieron los dos con mucho impetu. Y antes de que alguien mas se enterara de lo ocurrido, como por arte de magia retornaron al cuadro.

Emocionado aun por la experiencia vivida, Gabriel noto que su mama se paraba a su lado. Apenas podia disimular su alteracion.

- ¿Que te pasa hijo?, - lo interrogo su madre; y agrego: - ¿Acaso rompiste algo y no me queres contar?.

- No mama, sonrio Gabriel, solo estaba mirando el cuadro en el que esos dos judios estan huyendo a traves del campo de Polonia, y sostienen dos libros de la Tora.

La mama, boquiabierta de asombro, no supo responder. Su hijo, su pequeno y travieso hijo, acababa de poner en palabras, el significado del celoso secreto del cuadro, tan bien guardado hasta ese ida.

Como lo habia averiguado, no interesaba. Si importaba y mucho, el tremendo orgullo que su corazon de madre palpitaba. Con gran satisfaccion abrazo a Gabriel, y por ese dia se despidieron del cuadro...

 

El cuadro continuo y continua hoy colgado en la casa de la Bobe Delia. Pero ahora son tres los espectadores, a saber: Papa Gabriel y sus dos hijas, Karen y Ariela.

Cada vez que se acomodan para contemplarlo, Gabriel concentra su atencion en el ojo izquierdo de Hertzque. Y alli, por encima de la lagrima pintada, misteriosamente el ojo parpadea. Entonces, una alegria intensa y profunda lo embarga, y lo hace sentir mas seguro.

¿Sabes una cosa?, el otro dia, durante la cena de Rosh Hashana, la hija menor de Gabriel, Ariela, entro corriendo agitada al comedor, donde la familia disfrutaba de la sobremesa. Gritaba, reia, sus palabras se entrecortaban, casi no podia hablar.

Papa Gabriel abrazo a la nina, la calmo, y le pidio que explicara el motivo de semejante escandalo.

Su hija, su pequena y traviesa hija, relato como el ojo izquierdo de uno de los senores del cuadro del living de la Bobe Delia, parpadeaba. ¡O lo que era mejor!, ¡Le habia guinado el ojo a ella!.

Los presentes se rieron, y Gabriel, con el corazon de nino latiendo nuevamente, le susurro al oido tiernamente:

- Creo que ha llegado el momento de que te cuente la historia de Hertzque y Yankl, dos judios de Polonia, de la ciudad de Lodz, de la segunda guerra mundial... pero mira que es un secreto... 

" A la memoria de mi abuelo Enrique y mi padre Daniel " Z"L

Preguntas:

 

¿Con que situacion vivida por los judios podes asociar este cuento?

¿Por que te parece que el ojo de Hertzque parpadeo?

EL INTREPIDO SOLDADO DE PLOMO

popular

Habia una vez, veinticinco soldaditos de plomo, todos hermanos, puesto que habian nacido de una vieja cuchara del mismo metal. Con su arma al hombro, la mirada firme, el uniforme azul y blanco, ¡que aire tan orgulloso tenian todos! Lo primero que oyeron en este mundo cuando levantaron la caja que los contenia, fue la exclamacion:

- ¡Soldaditos de plomo! - que pronuncio palmoteando de alegria un nino. Se los habian regalado por ser el dia de su santo, y se divertia alineandolos sobre la mesa.

Todos los soldados eran exactamente iguales, menos uno, que tenia una sola pierna: era el ultimo que fundieron, y no quedaba plomo suficiente.

Sin embargo, se mantenia tan firme en una pierna como los otros en las dos, y es precisamente a este soldadito a quien nos interesa conocer.

En la mesa en que estaban formados nuestros soldados habian muchos juguetes, pero el mas curioso era un bonito castillo de papel. A traves de las diminutas ventanas se alcanzaba a ver hasta los salones. Afuera, alrededor de un espejito que simulaba un lago, erguianse arbolitos, y algunos cisnes de cera nadaban reflejandose en el cristal. Era todo muy bonito, pero lo mas bonito de todo era una damita de pie en la puerta abierta del castillo. Era tambien de papel, pero llevaba unas faldas de Linon transparentes y ligeras y cruzaba su hombro una estrecha cinta azul a modo de chal, con una lentejuela del tamano de su carita. La minuscula dama tenia ambos brazos extendidos, pues era una bailarina, y levantaba una pierna tan alto, que el soldadito de plomo no pudo descubrirla, y se imagino que la senorita tenia, como el, una sola pierna.

Esta mujer me convendria -pensaba- aunque es demasiado gran dama. Vive en un castillo y yo en una caja junto con veinticuatro camaradas, de modo que ni siquiera podria hacerle lugar en ella. No obstante, debo conocerla.

Y diciendo estas palabras se tendia tras una tabaquera. Desde alli podria mirar a su sabor a la elegante damisela, que seguia manteniendose en una pierna sin perder el equilibrio.

A la noche, los demas soldaditos de plomo fueron puestos de nuevo en la caja a dormir, y la gente de la casa se retiro a lo mismo. Enseguida los juguetes se pusieron a jugar solos, primero a la gallinita ciega, despues guerrearon entre si y por ultimo dieron un baile.

Los soldaditos de plomo se revolvian en su caja, pues hubieran querido participar tambien, pero ¿como levantar la tapa? El cascanueces dio volteretas y la tiza hizo mil locuras en la pizarra. El ruido fue tan fuerte que el canario se desperto y comenzo a cantar. Los unicos que no se movian eran los soldados de plomo y la minuscula bailarina. Manteniase ella siempre en la punta de un pie, los brazos extendidos; el, intrepidamente en una pierna no dejaba de espiarla.

Sono la media noche y ¡Crack!, en ese mismo instante salto la tapa de la tabaquera, porque en vez de tabaco, contenia un pequeno brujo negro. Era un juguete de sorpresa.

- Soldado de plomo -dijo el brujo-, trata de mirar para otro lado.

Pero el soldadito hizo como si no lo oyera.

- ¡Espera a manana y ya veras! -prosiguio el brujo.

Al dia siguiente, cuando levantaron a los ninos, estos pusieron al soldadito de plomo en la ventana; de pronto arrebatado por el viento o por el brujo, volo del tercer piso y cayo de cabeza sobre el pavimento.

¡Que horrible caida! Se encontro con la pierna al aire, todo el peso de su cuerpo sobre su chaco y la bayoneta hundida entre los adoquines.

La criada y el nino bajaron a buscarlo, pero aunque estuvieron a punto de aplastarlo, no lo vieron. Si el soldadito hubiese gritado ¡Atencion! lo habrian hallado facilmente, pero penso que eso seria deshonrar el uniforme.

Comenzo a llover, pronto las gotas cayeron ininterrumpidamente, fue un verdadero diluvio. Despues de la tormenta dos chiquillos acertaron a pasar por alli.

¡Eh! -dijo uno de ellos- Mira ahi. Es un soldado de plomo. Lo haremos navegar.

Con un viejo periodico hicieron un barquito, pusieron dentro al soldadito y lo hicieron bajar por el arroyo. Los dos pilluelos corrian a su lado batiendo las palmas. ¡Que olas, Dios mio! ¡Que fuerte era la corriente del arroyo! ¡Tambien, habia llovido a cantaros! El barquichuelo se balanceaba de lo lindo, pero pese a tanto balanceo, el soldadito seguia impasible, firme la mirada y el arma al brazo.

De repente el barco fue arrastrado a un pequno canal donde estaba tan oscuro como en la caja de los soldaditos.

¿Donde voy ahora? -penso- Si, es el brujo quien me hace tanto dano. Sin embargo, si la pequena senorita estuviese aqui conmigo y aunque estuviera dos veces mas oscuro no me importaria.

Pronto aparecio una rata de agua, una habitante del canal.

- ¡Muestrame tu pasaporte, tu pasaporte!

Pero el soldadito de plomo guardo silencio y apreto el fusil. El barquito siguio viaje y la rata lo persiguio. ¡Uf! rechinaban sus dientes y gritaba a las pajuelas y trocitos de madera:

- ¡Detenedlo! ¡Detenedlo! No ha pagado el peaje, no me mostro el pasaporte.

Pero la corriente era cada vez mas fuerte, ya el soldadito divisaba luz, aunque se oia al mismo tiempo un ruido capaz de atemorisar al mas intrepido. Habia al extremo del canal una caida de agua, muy peligrosa para el. Ya se habia acercado tanto que le era imposible detenerse. El barquito se precipito por la caida. El pobre soldadito se mantuvo lo mas tenso que pudo y nadie habria podido decir que hubiera siquiera parpadeado. El barquito, despues de girar varias veces sobre si mismo, se habia llenado de agua y estaba a punto de zozobrar. El soldadito tenia el agua hasta el cuello; el barco se hundia cada vez mas. Pronto el papel se desplego y el agua cubrio la cabeza de nuestro hombrecito. Este penso en la gentil danzarina a quien ya no volveria a ver, y le parecio oir una voz que cantaba:

Grande es el peligro del soldadito,

Grande es el peligro del soldadito,

La muerte va llegando callandito!

El papel se desgarro y el soldadito paso a traves de el. En ese preciso instante fue devorado por un enorme pez.

¡Entonces si que se puso oscuro para el desdichado!

Era peor que en el canal y ademas, que poco sitio habia. Mas, siempre intrepido, el soldadito se tendio cuan largo era, siempre con el fusil al hombro.

El pez se agitaba en todos los sentidos y hacia terribles cabriolas. Por ultimo se quedo inmovil y un rayo parecio atravesarlo.

Se hizo luz y alguien grito:

- ¡Un soldado de plomo!

El pez habia sido pescado, expuesto en el mercado, vendido, llevado a la cocina, y la cocinera acababa de abrirlo con un gran cuchillo. Asio con dos dedos al soldadito por la cintura y lo llevo a una habitacion, donde todos quisieron contemplar a aquel notable hombrecillo que habia viajado en el vientre de un pez. No obstante el soldado no se sentia orgulloso. Lo pusieron sobre la mesa; ¡que cosas raras suceden en el mundo! Se hallo en la misma habitacion de cuya ventana habia caido. Reconocio a los ninos y a los juguetes que estaban sobre la mesa. El encantador castillo con la bonita y diminuta bailarina, siempre con una pierna al aire; ella tambien era intrepida. El soldado de plomo se conmovio a tal punto que habria querido llorar plomo pero eso no era conveniente. La miro, ella tambien lo miro, pero no se dijeron una palabra.

De pronto un chico lo agarro y sin el menor motivo lo arrojo al fuego, sin duda el culpable era el brujo de la tabaquera.

El soldadito se encontro alli, de pie, vivamente iluminado y con un calor horrible. Todos sus colores habian desaparecido; nadie habria podido decir si era a causa del viaje o de la pena. Siguio mirando siempre a la damisela y ella tambien lo miraba. Se sentia derretir, pero, siempre intrepido, conservaba su fusil al hombro. De pronto se abrio la puerta, el viento arrebato de su lugar a la bailarina y, cual silfide, volo al fuego cerca del soldadito y desaparecio en llamas.

El soldadito de plomo habiase convertido en una minuscula masa.

A la manana siguiente cuando entro la criada para sacar las cenizas, encontro un objeto que tenia la forma de un pequeno corazon de plomo; lo unico que quedaba de la bailarina era una lentejuela que el fuego habia ennegrecido.

Preguntas

1) ¿Por que el soldadito de plomo fue victima de tanto desprecio?

2) ¿Que papel juega la bailarina en la vida del soldadito de plomo?

EL PAIS DE LOS PEREZOSOS

 

popular judםo

En cierta lejana comarca habia un pais de perezosos, cuyos habitantes se pasaban la vida excavando la tierra en busca de tesoros. Era lo unico que querian hacer; pero a pesar que durante muchisimos anos cavaron y cavaron, nunca hallaron nada. Por esa razon todos andaban siempre tristes y el rey se habia vuelto irritable y rezongon.

Cierta vez llego a ese pais un joven alegre y contento, que caminaba a los saltos y silbaba una bella cancion. Los cavadores le aconsejaron que dejara de silbar, porque el rey, que siempre estaba enojado, podia condenarlo a muerte.

El joven rio y pidio que lo llevaran a presencia del rey. Los cavadores interrumpieron su tarea y, asustados y sorprendidos, lo condujeron al palacio real. En el camino le preguntaron:

- ¿Como te llamas?

- Oved -respondio el joven.

- ¿Por que silbas todo el tiempo?

- Porque me siento bien y estoy contento.

- ¿Por que estas tan contento?

- Porque poseo mucho oro.

Al oir esto, sus acompanantes se regocijaron grandemente, y al llegar al palacio refirieron todo al rey. El rey pregunto a Oved:

- ¿Es verdad lo que dicen que posees mucho oro?

- Es verdad. Tengo siete bolsas repletas de oro.

El rey se entusiasmo, llamo a sus servidores y ordeno que le llevaran todo el oro. Pero Oved sonrio y le dijo:

- No se apresure, Su Alteza. Hace falta mucho tiempo para que ese oro llegue hasta aqui. Se halla en una caverna, cuidado por un monstruo de siete cabezas. Solo yo puedo sacarlo de alli. Deme todos sus hombres durante un ano, y con la ayuda de ellos podre liberar el oro de las garras del monstruo.

El rey no tenia alternativa, e hizo lo que Oved le habia pedido: puso a su disposicion a todos sus subditos, a quienes ordeno que cumplieran las indicaciones del joven.

Oved ordeno a la gente que fueran a buscar caballos y bueyes, que tomara azadas y arados y que roturara todas las tierras fertiles del reino. Despues de arar les ordeno que sembraran, y cuando llego el tiempo de la cosecha, llenaron setenta carros con el trigo de la mejor calidad. Durante todo ese tiempo, el rey alertaba a Oved una y otra vez:

- Si al cabo del ano no me traes las siete bolsas repletas de oro, te hare matar...

Oved le explicaba: - Necesito este trigo para tapar las bocas del monstruo- y seguia silbando y cantando alegres canciones.

Durante siete dias anduvo Oved a la cabeza de la caravana de los setenta carros cargados hasta el tope, hasta que llegaron a una gran ciudad ubicada en medio de un paramo. Cuando los mercaderes de la ciudad vieron el trigo, pagaron por el mucho dinero: siete bolsas de oro.

Pasaron otros siete dias y Oved regreso al palacio real. Al verlo, el rey le pregunto:

- ¿Has logrado vencer al monstruo?

Oved rio y le respondio: - Si, Su Alteza, lo he logrado, porque el monstruo no es otro que la pereza de sus subditos.

Cuando el rey oyo el relato de Oved y vio las bolsas repletas de oro, exclamo asombrado:

- En verdad, el que labra su tierra se saciara de pan. Nosotros mismo podemos extraer de anualmente de nuestra tierra siete bolsas de oro , y aun mas que eso. Por favor, Oved, quedate aqui y reina sobre mis subditos. Bajo tu reinado aprenderan a trabajar y amar el esfuerzo.

Oved se nego y agrego:

- En el mundo queda aun mucha gente que no conoce el secreto de la agricultura, y la bendicion que esta puede traerle. Debo ensenarles a rotular, arar y sembrar, debo revelarles el secreto del trigo dorado que se convierte en pan.

Y volvio a andar por los caminos, feliz y contento como siempre.

Preguntas

 

1) ¿Cual era la riqueza de Oved?

2) ¿En que habian fallado los habitantes del reino? ¿Y en que, sus dirigentes?

LA NIEVE DE CHELM

 

I. Bashevis Singer

Chelm era una aldea de tontos: tontos jovenes y tontos viejos. Una noche alguien espio a la Luna, que se reflejaba en un barril de agua. La gente de Chelm imagino que habia caido alli. Sellaron el barril para que la Luna no se escapara. Cuando a la manana se abrio el barril y la Luna no estaba alli, los aldeanos decidieron que habia sido robada. Llamaron a la policia y cuando el ladron no pudo ser hallado, los tontos de Chelm lloraron y gimieron.

De todos los tontos de Chelm, los mas famosos eran los siete ancianos. Como eran los mas viejos y los mas grandes tontos, gobernaban en Chelm. Tenian barbas blancas y frentes muy anchas, por pensar demasiado.

Una vez, durante una noche de Januca, la nieve cayo continuamente. Cubrio todo Chelm como un mantel de plata. La Luna brillo, las estrellas titilaron y la nieve relucio como perlas y diamantes.

Esa noche los siete ancianos estaban sentados y reflexionando, mientras arrugaban sus frentes. La aldea necesitaba dinero, y no sabian donde obtenerlo. Repentinamente, el mas anciano de ellos, Gronam el Gran Tonto, exclamo:

- ¡La nieve es plata!

- ¡Veo perlas en la nieve!- grito otro.

- ¡Y yo veo diamantes!- agrego un tercero.

Para los ancianos de Chelm resultaba claro que habia caido un tesoro del cielo.

Pero pronto comenzaron a preocuparse. A la gente de Chelm le gustaba caminar, y ciertamente terminarian por pisotear el tesoro. ¿Que se podia hacer? El tonto Tudras tuvo una idea.

- Enviemos un mensajero que golpee en todas las ventanas y comunique a todos que deben permanecer en sus casas hasta que se haya recogido la plata, las perlas y los diamantes.

Durante un rato, los ancianos quedaron satisfechos. Se restregaron las manos y aprobaron la astuta idea. Pero entonces Dopey Lekish hizo notar con afliccion:

- El mensajero mismo pisoteara el tesoro.

Los ancianos comprendieron que Lekish tenia razon y otra vez arrugaron las frentes en un esfuerzo para solucionar el problema.

- ¡Ya lo tengo! -exclamo Shmerel el Buey.

- ¡Dinos, dinos! -rogaron los ancianos.

 

- El mensajero no debe ir a pie. Debe ser transportado sobre una mesa, para que sus pies no toquen la preciosa nieve.

Todos quedaron encantados con la solucion de Shmerel el Buey, y los ancianos, batiendo palmas, admiraron su propia sabiduria.

Los ancianos enviaron inmediatamente a alguien a la cocina a buscar a Gimpel, el chico de los recados, y lo pusieron sobre una mesa. ¿Y ahora quien habria de transportar la mesa? Fue una suerte que en la cocina estuvieran Treitle el cocinero, Berl el pelador de patatas, Yukel el mezclador de ensaladas y Yontel que cuidaba a la cabra de la comunidad. Se les ordeno a los cuatro que llevaran la mesa en la que Gimpel estaba de pie. Cada uno sostuvo una pata. Arriba estaba Gimpel con un martillo de madera, para golpear en las ventanas de los aldeanos. Salieron.

En cada ventana Gimpel golpeaba y decia:

- Nadie debe dejar su casa esta noche. Ha caido un tesoro del cielo y esta prohibido pisarlo.

La gente de Chelm obedecio a los ancianos y permanecio en sus casas durante toda la noche. Entretanto los propios ancianos se sentaron, tratando de imaginar como harian mejor uso del tesoro, una vez que lo recogieran.

El tonto Tudras propuso que lo vendieran y compraran una gansa que pusiera huevos de oro. Asi la comunidad tendria un ingreso fijo.

Dopey Lekish tuvo otra idea. ¿Por que no comprar anteojos que hicieran parecer mas grandes todas las cosas a los habitantes de Chelm? Las casas, las calles y las tiendas parecerian mas grandes y desde luego, si Chelm parecia mas grande, pues entonces seria mas grande. Ya no seria una aldea, sino una gran ciudad.

Aparecieron otras ideas igualmente ingeniosas. Pero mientras los ancianos sopesaban sus diversos planes, llego la manana y brillo el Sol. Miraron por la ventana y, caramba, vieron que la nieve habia sido pisoteada. Las pesadas botas de los porteadores de la mesa habian destruido el tesoro.

Los ancianos de Chelm asieron sus blancas barbas y admitieron que habian cometido un error. ¿Quizas, razonaron, otras cuatro personas debian haber llevado a los cuatro hombres que llevaron la mesa en la que estaba Gimpel, el chico de los recados?

Tras largas deliberaciones los ancianos decidieron que, si durante el proximo Januca, llegaba a caer otro tesoro del cielo, eso era exactamente lo que habrian de hacer.

Aunque los aldeanos se quedaron sin tesoro, estaban llenos de esperanzas para el ano siguiente y elogiaron a los ancianos, con quienes sabian que se podia contar para encontrar una solucion, por muy dificil que fuera el problema.

Preguntas

1) ¿Por que todo el pueblo confiaba en que la nieve era un tesoro?

2) ¿En que residia la inteligencia de los dirigentes de Chelm?

TOMAS EL ORTODOXO

Aida Bortnik

 

Tomas era un ninito muy prolijo. Tanto, que casi, casi, no parecia un ninito. Nunca preguntaba demasiado, nunca pedia demasiado, nunca curioseaba demasiado. Estaba siempre limpio y e iba a dormir cuando los ninitos tenian que irse a dormir. Todos sus juguertes estaban enteros, birllantes y en el estante correspondiente. Estaba tan preocupado por conservar todos sus juguetes, que nunca jugaba con ellos. Tomas era un ninito al que no inquietaban el vuelo de los pajaros ni el funcionamiento de su cuerpo.

Tomas era un joven muy disciplinado. Tanto, que casi, casi, no parecia un joven. Nunca preguntaba demasiado, nunca pedia demasiado, nunca curioseaba demasiado, nunca intervenia demasiado. Estaba siempre prolijamente vestido y educado con las chicas y respetuoso con los mayores. Estaba tan preocupado por repetir bien sus lecciones que nunca sabia de que estaba hablando. Tomas era un joven al que no inquietaban el rotar de las estrellas ni el bullir de su sangre.

Tomas era un hombre muy ordenado. Tanto, que casi, casi no parecia un hombre. Nunca preguntaba demasiado, nunca pedia demasiado, nunca curioseaba demasiado, nunca intervenia demasiado, nunca se comprometia demasiado. Estaba siempre del humor justo y trataba cortesmente a las mujeres, a los mayores, a los jefes y a los subordinados. Estaba tan preocupado por cumplir con todos sus deberes que nunca tuvo tiempo para saber que significaban. Tomas era un hombre al que no inquietaban el destino de la humanidad, ni el significado de sus pesadillas.

Tomas era un marido muy metodico. Tanto, que casi, casi, no parecia un marido. Nunca preguntaba demasiado, nunca pedia demasiado, nunca curioseaba demasiado, nunca daba demasiado. Cuando era preciso se disponia a hablar brevemente, escuchar brevemente y proceder brevemente, durante el abrazo. Estaba tan preocupado en observar todas las reglas del matrimonio que nunca se le ocurrio disfrutar. Tomas era un marido al que no inquietaban los fantasmas de la felicidad, ni los demonios de los celos.

Tomas era un padre muy riguroso. Tanto, que casi, casi, no parecia un padre. Nunca preguntaba bastante, nunca pedia bastante, nunca curioseaba bastante, nunca intervenia bastante, nunca se comprometia demasiado, nunca daba demasiado, nunca esperaba demasiado. Estaba siempre dispuesto a juzgar y a ordenar, sin olvidar los buenos modales. Estaba tan preocupado por ejecutar todas las obligaciones de la paternidad que nunca pudo conocer a sus hijos. Tomas era un padre al que no inquietaban las frustraciones de sus suenos, ni las posibilidades de una guerra.

Tomas murio una manana de verano. Lo enterraron por la tarde. Por la noche comenzaron a olvidarlo.

El senor lo observo en silencio, mientras escuchaba el minucioso relato de sus deberes cumplidos. Despues suspiro - el Senor, Tomas jamas suspiraba- y dijo: "Cada siete dias, cuando orabas prolijamente tus oraciones, sin olvidar ninguna palabra, yo esperaba. Como esperaron tus padres y tus hijos, tus maestros y tu mujer, tus companeros y tus angeles. Esperaba que preguntaras algo, que pidieras algo, que exigieras algo, que sintieras algo demasiado poderoso para ser controlado. Esperaba que te encontraras o te perdieras. Esperaba, como todos esperaron, que me necesitaras. Pero me has dado a mi, regularmente, cada septimo dia, lo mismo que le has dado a la vida: una devocion vacia. Tu eres el unico fracaso imperdonable para la Creacion: un hombre que no la cuestiona. Vete, Tomas -concluyo el Señor-, tambien yo quiero olvidarte."

Preguntas

1) ¿Cual fue el error de Tomas? ¿Por que tambien Dios quiso olvidarse de Tomas?

2) Intenta rescatar algo bueno en la vida de Tomas.

 

EL ESCUDO DE LA CIUDAD

Franz Kafka

En un principio no falto la organizacion en las disposiciones para construir la Torre de Babel; una orden excesiva, quiza. Se penso demasiado en guias, interpretes, alojamientos para obreros y vias de comunicacion, como si se dispusiera de siglos. En esos tiempos, la opinion general era que no se podia construir con demasiada lentitud; un poco mas y hubieran abandonado todo, y hasta desistido de echar los cimientos. La gente razonaba de esta manera: lo esencial de la empresa es el pensamiento de construir una torre que llegue al cielo. Lo demas es del todo secundario. Ese pensamiento, una vez comprendida su grandeza, es inolvidable: mientras haya hombres en la tierra, existira tambien el fuerte deseo de terminar la torre. Por consiguiente no debe preocuparnos el futuro. Al contrario: el saber de los hombres adelanta, la arquitectura ha progresado y seguira progresando; de aqui a cien anos el trabajo para el que precisamos un ano se hara tal vez en pocos meses, y mas resistente, mejor. Entonces, ¿a que agotarnos ahora? Eso tendria sentido si cupiera la esperanza de que la torre quedara terminada en el espacio de una generacion. Esa esperanza era imposible. Lo mas creible era que la nueva generacion, con sus conocimientos superiores condenara el trabajo de la generacion anterior y demoliera todo lo adelantado, para recomenzar. Tales pensamientos paralizaron las energias, y se penso menos en construir la torre que en construir una ciudad para los obreros. Cada nacionalidad queria el mejor barrio, y esto dio lugar a disputas que culminaban en peleas sangrientas. Esas peleas no tenian fin; algunos dirigentes opinaban que demoraria muchisimo la construccion de la torre y otros que mas valia aguardar que se reestableciera la paz. Pero no solo en pelear pasaban el tiempo; en las treguas se dedicaban a embellecer la ciudad, lo que provocaba nuevas envidias y nuevas peleas. Asi paso el espacio de la primera generacion, pero ninguna de las siguientes fue distinta; solo aumento la destreza tecnica y con ella el ansia guerrera. Aunque la segunda o tercera generacion reconocio la insensatez de una torre que llegara hasta el cielo, ya estaban demasiado comprometidos para abandonar los trabajos y la ciudad.

En todas las leyendas y cantos de esa ciudad esta presente el vaticinio anunciante que cinco golpes sucesivos de un puno gigantesco aniquilaran la ciudad. Por esa razon esta el puno en el escudo de armas.

Preguntas

1) ¿Por que fracaso la construccion de la Torre de Babel?

2) ¿Cuales fueron los cambios que se produjeron de generacion en generacion?

UN VIEJO MANUSCRITO

 

Franz Kafka

 

Podria decirse que el sistema de defensa de nuestra patria adolece de serios defectos. Hasta el momento no nos hemos ocupado de ellos sino de nuestros deberes cotidianos; pero algunos acontecimientos recientes nos inquietan.

Soy zapatero remendon; mi negocio da a la plaza del palacio imperial. Al amanecer, apenas abro mis ventanas, ya veo soldados armados, apostados en todas las bocacalles que dan a la plaza. Pero no son soldados nuestros; son, evidentemente, nomades del Norte. De algun modo que no llego a comprender, han llegado hasta la capital, que, sin embargo, esta bastante lejos de las fronteras. De todas maneras, alli estan; su numero parece aumentar cada dia.

Como es su costumbre, acampan al aire libre y rechazan las casas. Se entretienen en afilar las espadas, en aguzar las flechas, en realizar ejercicios ecuestres. Han convertido esta plaza tranquila y siempre pulcra en una verdadera pocilga. Muchas veces intentamos salir de nuestros negocios y hacer una recorrida para limpiar por lo menos la basura mas gruesa; pero esas salidas se tornan cada vez mas escasas, porque es un trabajo inutil y corremos, ademas, el riesgo de hacernos aplastar por sus caballos salvajes o de que nos hieran con sus latigos.

Es imposible hablar con los nomades. No conocen nuestro idioma y casi no tienen idioma propio. Entre ellos se entienden como se entienden los grajos. Todo el tiempo se escucha ese graznar de grajos. Nuestras costumbres y nuestras instituciones les resultan tan incomprensibles como carentes de interes. Por lo mismo, ni siquiera intentan comprender nuestro lenguaje de senas. Uno puede dislocarse la mandibula y las munecas de tanto hacer ademanes; no entienden nada y nunca entenderan. Con frecuencia hacen muecas; en esas ocasiones ponen los ojos en blanco y les sale espuma por la boca, pero con eso nada quieren decir ni tampoco causan terror alguno; lo hacen por costumbre. Si necesitan algo, lo roban. No puede afirmarse que utilicen la violencia. Simplemente se apoderan de las cosas; uno se hace a un lado y se las cede.

Tambien de mi tienda se han llevado excelentes mercancias. Pero no puedo quejarme cuando veo, por ejemplo, lo que ocurre con el carnicero. Apenas llega su mercaderia, los nomades se la llevan y la comen de inmediato. Tambien sus caballos devoran carne; a menudo se ve a un jinete junto a su caballo comiendo del mismo trozo de carne, cada cual de una punta. El carnicero es miedoso y no se atreve a suspender los pedidos de carne. Pero nosotros comprendemos su situacion y hacemos colectas para mantenerlo. Si los nomades se encontraran sin carne, nadie sabe lo que se les ocurriria hacer; por otra parte, quien sabe lo que se les ocurriria hacer comiendo carne todos los dias.

Hace poco, el carnicero penso que podria ahorrarse, al menos, el trabajo de descuartizar, y una manana trajo un buey vivo. Pero no se atrevera a hacerlo nuevamente. Yo me pase toda una hora echado en el suelo, en el fondo de mi tienda, tapado con toda mi ropa, mantas y almohadas, para no oir los mugidos de ese buey, mientras los nomades se abalanzaban desde todos lados sobre el y le arrancaban con los dientes trozos de carne viva. No me atrevi a salir hasta mucho despues de que el ruido cesara; como ebrios entorno de un tonel de vino, estaban tendidos por el agotamiento, alrededor de los restos del buey.

Precisamente en esa ocasion me parecio ver al emperador en persona asomado por una de las ventanas del palacio; casi nunca sale a las habitaciones exteriores y vive siempre en el jardin mas interior, pero esa vez lo vi, o por lo menos me parecio verlo, ante una de las ventanas, contemplando cabizbajo lo que ocurria frente a su palacio.

- ¿En que terminara esto? -nos preguntamos todos-. ¿Hasta cuando soportaremos esta carga y este tormento? El palacio imperial ha traido a los nomades, pero no sabe como hacer para repelerlos. El portal permanece cerrado; los guardias, que antes solian entrar y salir marchando festivamente, ahora estan siempre encerrados detras de las rejas de las ventanas. La salvacion de la patria solo depende de nosotros, artesanos y comerciantes; pero no estamos preparados para semejante empresa; tampoco nos hemos jactado nunca de ser capaces de cumplirla. Hay cierta confusion, y esa confusion sera nuestra ruina.

Preguntas

1) ¿Quienes son los nomades?

2) ¿Cual es la confusion a la que se refiere el autor?

EL LOBO Y EL PERRO

 

Fedro

 

 

 

Un lobo flaco y hambriento, encontro por casualidad a un perro bien nutrido. Luego de detenerse para cambiar el saludo, pregunto el lobo:

- De donde vienes que estas tan lucido? Que comes para estar de tan buen ano? Yo, que soy mas fuerte, me muero de hambre.

- Igual fortuna tendrias que yo -respondio el perro simplemente-, si quisieras prestar a mi amo los mismos servicios que yo le presto.

- Que servicios son estos? - pregunto el lobo.

- Guardar su puerta y defender de noche su casa contra los ladrones.

- Bien: estoy dispuesto; ahora sufro las lluvias y las nieves en los bosques arrastrando una vida miserable. Cuanto mas facil me seria vivir bajo techado y saciarme tranquilo con abundante comida!

- Pues bien -dijo el perro-, ven conmigo.

Mientras caminaban, vio el lobo el cuello pelado del perro por causa de la cadena.

- Dime, amigo - le dijo- De donde viene eso?

- No es nada.

- Dimelo, sin embargo, te lo suplico.

- Como les parezco demasiado inquieto -repuso el perro- me atan de dia para que duerma cuando hay luz y vigile cuando llega la noche. Al caer el crepusculo ando errante por donde me parece. Me traen el pan sin que yo lo pida; el amo me da los huesos de su propia mesa; los criados me dan los restos y las salsas que ya nadie quiere.

De modo que, sin trabajo, se llena mi barriga.

- Pero si deseas salir y marcharte donde quieras, te lo permiten?

- No, eso no - dijo el perro.

- Pues entonces - contesto el lobo- goza tu de esos bienes, oh perro; porque yo no quisiera ser rey a condicion de no ser libre.

Preguntas

1) ¿En que reside la astucia del lobo?

2) ¿Que deberia envidiarle el lobo al perro?

 

 

EL BRILLANTE

 

I.L. Peretz

Un jueves por la noche, lo recuerdo como si fuera hoy, hablabamos acerca de la religion y reformas.

Reb Schloime aprovecho esa oportunidad para relatarnos la historia del brillante.

Habia una vez -conto- un agricultor. Era un extranjero y nadie se daba con el. Hablaba otro idioma y nadie le entendia ni queria entenderle.

Una vez encontro un brillante. Mucho no entendia de piedras preciosas, pero tampoco era un gallo para confundirlo con un grano de maiz. "Brilla y resplandece. Es un pequeno sol - penso-. Debe valer fortuna".

Pero con una piedra preciosa entre gente desconocida, la vida corre peligro. Si se enteran del hallazgo, son capaces de asaltarlo esa misma noche, romper las ventanas y llevarse la piedra junto con su vida. Hay que guardar la piedra!

No le dijo siquiera a su mujer lo del brillante. La quiere mucho, pero es una mujer - cabellos largos e ingenio corto-, no sabra guardar el secreto. Volvio a la colonia y enterro el brillante en el jardin, frente a la casa. Para poder encontrarlo luego, puso una piedra encima, pensando que cuando vinieran tiempos mejores, sin odios, iba a saber donde estaba el tesoro, que entonces podria brillar a la luz del dia.

La joven esposa noto una vez la piedra. Era una pena el espacio que ocupaba: en su lugar podia crecer una cebollita o un pepino... una pena! Como no podia sacar sola la piedra, pidio ayuda a su marido. El se asusto:

- Dios libre! -exclamo-. No toques esa piedra!

- Por que?

- Es una piedra milagrosa que nos trae suerte.

- Si es una piedra comun!

- Ya lo ves!

Ella dudaba, sin estar segura de si el marido lo decia en serio o en broma. Lo miro a los ojos y los vio serios, casi duros, sin una chispa de alegria.

Bueno, ella queria al marido, lo consideraba inteligente y honrado, y ademas era una mujer! Una mujer es feliz si puede creer en algo, un milagro, una senal de arriba... Como no podia perder tiempo, puesto que habia que sembrar en la quinta, obedecio y siguio trabajando.

Al dia siguiente noto el hombre dos piedras en lugar de una.

La mujer sonrio. Durante la noche durmio mal... La luna penetraba tan maravillosamente en la habitacion... Y se sintio mal, extrana, tenia miedo... No quiso despertar al marido y entonces bajo de la cama, fue al jardin y agrego otra piedra. Eso la tranquilizo.

Que iba a hacer el marido? Vaya uno a enojarse con una mujer cuando ella sonrie tan dulce e infantilmente y pone su mano blanca y pequena sobre el hombro y acerca a la boca su frente de alabastro...

El beso con gusto la frente, busco en los ojos azules la respuesta a su inquietud de anoche... y callo. La joven mujercita considero el beso como un premio a su bondad y devocion. Y cuando queria un beso en la frente, colocaba otra piedra en el jardin. Cuando el no la besaba, aparecian lagrimas en sus ojos.

El matrimonio tuvo hijos - un varon y una mujer. La nina no se asombro, no pregunto y se limito a imitar a su madre. La madre colocaba piedras grandes, la hija, pequenas; pero las piedritas crecian junto con ella.

El inteligente hijo pregunto:

- Que significa?

- Las piedras - contesto la madre, orgullosa de poder mostrar tantas, dan suerte, fortuna.

- Por que? - pregunto sorprendido el nino- que quiere decir suerte? Acaso puede tenerse mas de lo que se gana trabajando?

La madre ya no comprendio esto.

- Preguntale a tu padre.

- Cuando seas mayor comprenderas tambien esto - le dijo el padre.

Y cuando fue grande le conto el secreto del brillante. Y lo mismo ocurrio con muchas generaciones. Cada una entregaba el secreto a la siguiente.

En cada generacion habia uno que sabia lo del brillante y los demas creian que las piedras traian suerte, que cuanto mas habia, mejor era, y no cesaban de agregar piedras.

Los vecinos miraban admirados. Algunos reian a carcajadas; otros, por el contrario, sentian respeto por viejas costumbres que ellos habian encontrado asi al llegar al mundo.

Mas de uno pensaba que eso provenia de la epoca en que los angeles subian al cielo por escaleras y los hombres lo veian. Otros vecinos querian demostrar carino a la familia y entonces arrojaban al jardin piedras del camino.

En la familia misma, el arrojar piedras se convirtio en un culto, un rito sagrado, algo asi como servir a Dios.

Los jovenes protestaban; los viejos airados, amenazaban con sus punos huesudos. Los jovenes hacian discursos acerca de las piedras y los viejos decian:

- Asi como vivieron nuestros padres, viviremos tambien nosotros. Nuestros abuelos eran mas inteligentes que nosostros y echaban piedras. Entonces tiene que ser asi! El mundo no es nuestro como para que nosotros lo transformemos; un buen caballo camina por la huella y no se rompe las patas.

Y otras sentencias por el estilo, sobre las que descansa el mundo; es decir, nuestro mundo humano.

Y cuando un joven se oponia en algo, los viejos querian "romper los huevos, que quieren ser mas inteligentes que las gallinas".

Y cada ano se despedian los jovenes con los ojos llenos de lagrimas del viejo hogar para buscar trabajo en lugares extranos: a comer pan de hornos extranos y a dormir bajo techos ajenos. Porque en casa ya era imposible seguir viviendo.

La montana de piedras iba creciendo dia a dia. Con el tiempo, las piedras sagradas cubrieron las puertas y ventanas.

- No importa! -decian. Y para entrar a la casa bajaban por la chimenea.

Faltaba aire, no importa! Cuando se come menos y se vive menos se necesita menos aire.

No habia de que vivir. No habia donde arar, donde sembrar: solo piedras y piedras.

- Dejen por lo menos -decian los jovenes- agrupar las piedras; que crezcan hacia el cielo y ocupen menos lugar en la tierra. Que haya donde arar y sembrar!

- Herejes! -gritaban los ancianos-. Llegaran a las piedras por sobre nuestros cadaveres!

Reb Shcloime quedo pensativo y luego saco su tabaquera.

Nosotros, que desde hacia un rato nos habiamos olvidado de todo y casi no respirabamos, respiramos ahora aliviados. Alguien pregunto:

- Y por que calla el que sabe el secreto del brillante y no trata de conciliar a los jovenes con los viejos?

- La desgracia es, precisamente -dijo Reb Schloime- que con el tiempo olvidaron el brillante. Quiza alguien que murio repentinamente y no tuvo tiempo de dejar testamento... Quiza alguno no creyo a su propio padre y no quiso enganar a su hijo...

Basta. Olvidaron el brillante y jovenes y viejos pelean por piedras.

Reb Schloime habia concluido su relato. Pero nosotros continuamos preguntandonos que seria el brillante.

Preguntas

 

1) ¿Cual es la importancia de la tradicion en nuestras vidas? ¿Acaso esa tradicion es cuestionable, o es necesario confiar ciegamente en ella?

2) ¿Cual fue el error de los mas jovenes?

 

EL SASTRE

 

I.L.Peretz

Vispera de Iom kipur en la sinagoga de Berdichev, al anochecer.

Los ancianos concluyeron de enunciar su plegaria y regresaron a sus sitios. El rabino Leivi Itsjoc estaba de pie ante el atril. Tenia que entonar el Kol Nidre.

Todas las miradas estaban fijas en su espalda. Reinaba un silencio profundo en toda la sala; como la calma que precede a la tempestad. El publico estaba pendiente de la voz del rabino. Probablemente comenzaria, como solia hacerlo, con un exordio. Haria una discusion previa con Dios; mano a mano.

El rabino callaba. Envuelto en el camison y el talit, seguia en pie delante del pupitre, y guardaba silencio.

¿Que significaba aquello?

¿Estarian cerrados todavia los portones de entrada de las plegarias? ¿A esa hora? ¿No podia llamar el rabino? Don Leivi Itsjoc permanecia inmovil, con la cabeza inclinada hacia un costado, como si escuchara. ¿Estaria tratando de oir el ruido de los cerrojos?

De pronto se dio vuelta y llamo:

- ¡Shames!

El sacristan de la sinagoga acudio corriendo.

- ¿Llego Berel, el sastre? - le pregunto el rabino.

El publico quedo estupefacto.

- No se... - tartamudeo el Shames.

Comenzo a buscarlo con la mirada entre la concurrencia. El rabino hizo lo mismo.

- ¡No! - dijo finalmente-. Se quedo en su casa. Vete a buscarlo. Dile que lo llamo yo, el rabino.

El sacristan salio. Berel vivia cerca, en la misma callejuela de la sinagoga. Al poco rato llego, sin camison ni talit, vestido con su capote de todos los dias, la cara estirada, los ojos entre enojados y asustados. El sastre se aproximo al rabino.

- Usted me llamo, rabino; vine a verlo a Usted - dijo, subrayando las ultimas palabras.

Don Leivi Itsjoc sonrio.

- Dime, Berele, ¿a que se debe que se hable tanto de ti alla arriba? Por todo el dominio celeste resuena constantemente tu nombre. ¿Que has hecho?

- ¡Aja! - exclamo el sastre con acento triunfal.

- ¿Tienes alguna queja?

- ¡Es claro que si! - repuso Berel.

- ¿Contra quien?

- ¡Contra Dios!

El publico se movio agitado pronto a lanzarse contra el sastre para destrozarlo. Don Leivi Itsjoc dejo ver una sonrisa mas amplia.

- ¿Por que no me cuentas, Berel, lo que sucede?

- ¡Como no, rabino! Se lo voy a contar. Le voy a presentar mi caso. ¿Puedo hablar?

- Habla.

- Me pase todo el verano sin trabajar, sin recibir ni un solo encargo, de nadie, ni de los judios de la ciudad, ni de los campesinos. Era desesperante...

- Bah... - dijo, incredulo, el rabino-. Los hijos de Israel son campesinos. Te hubiera confiado...

- No, eso no, rabino. Yo no pido ni recibo favores de ningun hombre . Tengo tanto derecho al favor de Dios como cualquiera. Lo unico que hice fue enviar a mi hija a otra ciudad, a servir. Yo me quede en casa, esperando la decision de Dios.

"Poco antes de la Fiesta de las Cabanas, se abrio de pronto la puerta. ¡Por fin! Un cliente. En efecto; era un enviado del terrateniente que me mandaba llamar para revestir una pelliza."

"¡Muy bien! Dios provee de alimento a sus criaturas. Me translade al palacio, donde me llevaron a una salita y me dieron el genero y las pieles."

"¡Hubiera visto que pieles, rabino, que pieles, rabino, que zorros! ¡De Zorrolandia!

Era la hora del Kol Nidre, y el rabino lo apremio.

- Bueno, cosiste la pelliza; cumpliste honestamente tu encargo, ¿Luego, que paso?

- Casi nada es lo que paso: sobraron tres pieles.

- ¿Te las llevaste?

- No tan facilmente, rabino. En el porton del palacio hay un guardian receloso que revisa a todos los que salen. Hay que sacarse hasta las botas. Y si a uno le encuentran algo... El terrateniente tiene perros, y tiene latigos...

- Pues bien, ¿que hiciste?

- Yo no soy un cualquiera. ¡Soy Berel, el sastre! Me fui a la cocina, rabino, y pedi que me dieran un pan, para llevarmelo.

- ¿Pan de goi, Berel?

- ¡No era para comerlo, rabino, Dios me libre! Me dieron un pan enorme. Volvi al cuarto de costura, abri el pan, le saque la miga, la amase con las manos, hasta que se empapo de sudor, y tire la masa al perro que estaba en el cuarto. A los perros les gusta el sudor de los hombres. Luego meti las tres pieles dentro del pan ahuecado, y sali.

"Al llegar al porton me detuvo el guardian."

"- ¿Que llevas ahi, judio, bajo el brazo?"

"- Un pan - dije, y se lo mostre.

"Me dejo pasar, y en cuanto me aleje un poco, aprete el paso, tomando, no por el camino, sino a campo traviesa, por los matorrales. Caminaba alegremente, casi bailando. ¡Que pieles! Me alcanzaria para una cidra, una rama de palmera...."

"De pronto senti que me temblaba la tierra bajo los pies. Inmediatamente reconoci el temblor. Detras de mi venia corriendo un caballo. ¡Me perseguian! Se me corto la leche que habia mamado despues de nacer. Habran contado las pieles, pense. Como primera medida, arroje el pan entre las malezas, y deje una senal para reconocer el sitio. Luego me detuve, aguardando a que llegara el jinete. Al rato:

"- ¡Berco! - gritaron-. ¡Eh, Berco!

"Era el cosaco del terrateniente. Le conocia la voz. Por dentro temblaba, rabino, se lo aseguro. El alma se me habia ido a los tobillos. Pero Berel no se acobarda asi nomas. Me di vuelta, poniendo cara de inocente."

"Fue un susto sin motivo. Me habia olvidado de coserle el colgador a la pelliza. El cosaco me hizo subir al caballo y me llevo de vuelta al palacio. Dando gracias a Dios por mi salvacion, cosi el colgador, y parti de nuevo. Llegue al lugar donde habia dejado la senal: ¡Ni huellas del pan!"

"No era epoca de cosecha. Por aquel campo no pasaba nunca un alma. Ningun pajaro del mundo podria levantar ese peso. Comprendi en seguida quien habia sido...

- ¿Quien? - pregunto don Leivi Itsjoc.

- ¡El! - replico el sastre, senalando con el dedo hacia arriba-. ¡Dios! Fue cosa de el, rabino. ¿Y sabe por que? El gran senor no quiere que yo, su siervo, Berel el sastre, hurte los sobrantes...

- Es claro - repuso don Leivi Itsjoc amablemente -, dice la ley...

- ¡La ley, la ley! Bien sabe Dios que la costumbre cambia las leyes. Y yo no invente eso de los sobrantes. ¡Es una costumbre que viene de muy antiguo!

- Ademas - prosiguio argumentando el sastre-, si Dios es un senor tan grande y tan altivo, y no quiere que Berel el sastre, el mas humilde de sus siervos, hurte sobrantes, ¡Que le de trabajo, como hacen todos los senores! ¡Pero el no quiere darme ni una cosa ni la otra! Por lo tanto, no quiero rendirle culto. He hecho un voto: ¡No le sirvo mas!

Los asistentes a la sinagoga dejaron oir un sordo bramido. Varios brazos se alzaron en direccion al sastre. El rabino los detuvo.

- ¡Silencio!

El publico se aquieto.

- ¿Y luego, Berel? - pregunto el rabino suavemente.

- ¡Nada! - replico Berel-. Volvi a casa y no me lave; comi sin lavarme. Mi mujer quiso abrirme la boca, ¡le descargue un sopapo! Me acoste sin pronunciar las oraciones. Los labios quisieron moverse para decirlas, pero los aprete con los dientes. A la manana siguiente no dije las bendiciones, ni rece, ni me puse el taled ni las filacterias. Grite a mi mujer "¡Dame de comer!". Salio corriendo de casa y se fue a la aldea, a la casa de su padre, el arrendatario de la posada. Me quede sin esposa. ¡Mejor! Ella es una mujer debil. Es preferible que no intervenga en esto. Yo segui con lo mio. No instale la cabana. No traje la cidra. Nada de ramas de palmera. Los dias de fiesta no dije la bendicion del vino. En simjas tora hice lo que Mardoqueo despues del decreto, me puse una bolsa en la cabeza.

"En la epoca de las slijes me senti un poco triste, abatido. El shames llamo a la puerta y a mi me llamaba el corazon. Pero yo soy Berel el sastre. Soy un hombre de palabra. Me tape la cabeza. ¡Aguante! ¡No fui! Llego la fiesta de Ano Nuevo, ¡yo no me movi! Cuando soplaron el cuerno, me tape los oidos con algodon. Sufro. Siento repugnancia de mi mismo. Ando sucio. Tengo un espejito en la pared: lo di vuelta. No quiero verme la cara. Todo el mundo fue a la procesion."

El sastre se interrumpio, hizo una pausa y volvio a decir impetuosamente:

- ¡Pero yo tengo razon, rabino! ¡Y no voy a ceder sin alguna compensacion!

Don Leivi Itsjoc quedo un instante pensativo.

- ¿Y que es lo que quieres, Berel? - pregunto luego - ¿Sustento?

Berel se ofendio.

- ¡Sustento de mezquindad! ¡Sustento me hubiera dado antes! Por otra parte, todo el mundo tiene derecho al sustento. El pajaro del aire, el gusano de la tierra... El sustento es lo corriente. ¡Ahora quiero algo mas!

- Di, Berele, ¿Que quieres?

Berel hizo una pausa.

- En Iom Kipur - dijo luego- quedan perdonados los pecados cometidos por el hombre contra Dios, ¿verdad, rabino?

- Verdad.

- ¿Y los pecados cometidos por el hombre contra el hombre?

- No.

Berel se irguio como un poste, y dijo con voz alta y firme:

 

- Pues bien; yo, Berel el sastre, no me rendire, no volvere al servicio del senor hasta que Dios no perdone este ano, por mi, esos pecados tambien. ¿Tengo razon, rabino?

- Tienes razon - respondio don Leivi Itsjoc, y no cedas. Tendran que aceptar tus condiciones.

El rabino se volvio hacia el pupitre, miro hacia arriba, inclino la cabeza un costado, escucho un instante, y luego informo:

- ¡Lo conseguiste, Berel! Vete a buscar el camison y el talit 

Preguntas

 

1) ¿Cual era el reclamo del sastre?

2) ¿Acaso ese reclamo fue concedido?

 

INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA

Julio Cortazar

Nadie habra dejado de observar que con frequencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en angulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en linea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachandose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se esta en posesion momentanea de un peldano o escalon. Cada uno de estos peldanos, formados como se ve por dos elementos, se situa un tanto mas arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinacion producira formas quiza mas bellas o pintorescas, pero incapaces de transladar de una planta baja a un primer piso.

   Las escaleras se suben de frente, pues hacia atras o de costado resultan particularmente incomodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldanos inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalon. Puesta en el primer peldano dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (tambien llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevandola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldano, con lo cual en este descansara el pie, y en el primero descansara el pie. (Los primeros peldanos son siempre los mas dificiles, hasta adquirir la coordinacion necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace dificil la explicacion. Cuidese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

;Llegando en esta forma al segundo peldano, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella facilmente, con un ligero golpe de talon que la fija en su sitio, del que no se movera hasta el momento del descenso.

Pregunta

 

1) ¿Que similitudes hay entre subir una escalera y vivir la vida?

2) ¿Que importancia tiene subir la escalera?

 

 

LA FLAUTA

 

Cuento Jasidico

 

 

Cierto aldeano tenia el habito de viajar para las fiestas solemnes, a la casa de oraciones del Baal Shem Tov. El aldeano tenia un hijo, muchacho simple, que no conocia siquiera la forma de las letras, y mucho menos, el significado de las palabras santas. Su padre no solia llevarlo consigo en sus viajes, porque no sabia nada. Pero cuando el nino llego a la edad de Bar Mitzva, el padre resolvio llevarlo consigo a fin de poder vigilarlo para que en el dia de Iom Kipur no llegara a pecar, por ignorancia.

El nino tenia una flauta en la que tocaba en el campo a las ovejas y alos terneros. Para el viaje se metio la flauta en el bolsillo, sin que el padre reparara en ello. El muchacho se estuvo horas en la casa de oracion, sin pronunciar palabra. Pero al comienzo del Musaf, se volvio a su padre:

- Padre- le dijo- tengo la flauta conmigo y quiero tocar.

El padre lo reprendio alarmado, y el muchacho se abstuvo. Pero cuando llego la oracion vespertina, volvio a decir:

- Padre, dejame tocar la flauta.

- ¿Donde esta la flauta? - pregunto iracundo el padre, y de inmediato coloco la mano sobre el bolsillo para impedir que la extrajera. Pero cuando dio comienzo la oracion de Nehila, que senala el fin del dia de Kipurim, el nino ni pudo contenerse, y empujando la mano de su padre, extrajo la flauta del bolsillo, cuya voz resono en todo el recinto. Quedaronse todos alelados y confusos, pero el Baal Shem Tov siguio rezando, aunque con mayor sosiego. Despues dijo: "Este muchacho me facilito el rezo".

Preguntas

1) ¿Por que el padre se negaba a que su hijo tocase la flauta?

2) ¿Por que crees que el Baal Shem Tov se puso contento al escuchar la flauta?

 

 

LA ALOCUCION

 

Jaim Hazaz

 

 

Iudke era un muchacho de pocas palabras. Jamas habia hablado en publico, nunca habia discutido en reuniones y congresos, ni tampoco habia protestado publicamente ante algo. Por eso la gente se asombro cuando lo vio entrar a hablar ante la comision.

Sus integrantes estaban sentados en una fila detras de la mesa verde, a derecha e izquierda del secretario, imponentes y adustos como si fueran comandantes o heroes de guerra.

Con curiosidad fijaron en el sus ojos, esperaban escuchar algo insolito e inesperado.

- El companero Iudke tiene la palabra.

Iudke permanecio callado mientras gotas de sudor se deslizaban por sus sienes.

- ¿Querias declarar algo? - dijo el secretario, mirandolo oblicuamente. - Dilo, pues, te escuchamos.

Algunos de los companeros de la comision volvieron los rostros hacia los costados, otros fijaron la vista en el vacio y callaron.

Por fin Iudke se paso la mano por la frente y dijo con el sonsonete cortado y blando, caracteristico de los habitantes de Rusia meridional:

- No vine aqui a decir un discurso, solamente a decir algo necesario... en realidad deberia callar... Entienden Uds. acaso lo que es hablar cuando uno justamente tendria que callar?... ¡Pero debo hablar! No entiendo nada, he terminado por no entender. Hace anos que no entiendo...

- ¿Que es lo que no entiendes? - le pregunto el secretario con la tranquilidad de un juez cuyo deber es soportar a los querellantes.

- ¡Todo! - exclamo Iudke exaltado. - ¡Todo! pero esas son tonterias. Dejemoslas a un lado por ahora. Solo quiero saber: ¿Que hacemos nosotros aqui?

- ¿Donde? - no le entendio el secretario.

- ¡Aqui! En esta casa, en Israel, en general...

- ¡No entiendo! - abrio con asombro los brazos el secretario y sus labios se distendieron en una sonrisa burlona. - Tampoco yo entiendo...

- Esto es otra incomprension - le replico Iudke, lo haces seguramente para aturdirme.

Uno de los companeros de la comision esbozo una sonrisa y golpeteo con las yemas de los dedos sobre la mesa. Iudke lo sintio reir, pero simulo no verlo y bajo la mirada.

- ¡Al grano! - determino el secretario. - Haz la declaracion que tienes que hacer y no entres en discusiones.

- Quiero decir - se decidio Iudke y siguio con voz baja y sentida- que me opongo a la historia judia...

- ¿Que? - el secretario miro a uno y otro lado.

Los companeros se miraron asombrados y aquel que al principio habia sonreido, no pudo contenerse y prorrumpio furtivamente en una risa entrecortada.

- ¡No respeto a la historia judia! - repitio Iudke y siguio como empecinado en una misma cosa. - "No respeto" no es la palabra, sino como dije antes: me opongo a ella...

Nuevamente estallo la risa de ese companero - que siempre habia sido jocoso- arrastrando tras si a los demas.

Por un momento reino silencio en la pieza, un silencio especial, embarazoso.

Finalmente el secretario se irguio, levanto los pesados parpados y dijo con premeditada ironia, con algo de enojo:

- Companero Iudke, te llamo al orden! Si tienes algo que decir, con mucho gusto, dilo sin acotaciones fuera del tema. Y si quieres hablar de historia dirigete al Monte Scopus!

- Esto se refiere al tema, esto se refiere al tema... - se apresuro a decir Iudke y agrego con una sonrisa conciliadora - y sin la historia me es imposible. He pensado mucho sobre esto, muchas noches, todas las noches que estoy de guardia...

El secretario encogio los hombros y extendiendo las dos manos en un gesto de incomprension, dijo secamente.

- ¡Habla!

Iudke volvio a sentirse como al principio, confundido, aturdido, como si un mal se hubiera abatido sobre el y estuviera sufriendo.

- Ya saben ustedes - tosio con tono culpable y como sintiendo confusion en el corazon- que me opongo a la historia judia. Quiero explicar por que. Un minuto de paciencia... Ante todo comenzare con que en general carecemos de historia, eso es un hecho. Y en ello reside... no se como se dice en hebreo... en ello, reside el "gato encerrado". No fuimos nosotros quienes hicimos nuestra historia, sino que la hicieron los "goim". Asi como ellos nos apagaban la luz en el sabado y nos ordenaban la vaca en el sabado y prendian el horno, asi tambien ellos nos hicieron la historia a su gusto y manera, y nosotros no hicimos mas que recibirla de sus manos. Pero esa historia no es nuestra. ¡No es nuestra para nada! Porque nosotros no la hicimos, porque la hubieramos hecho diferente. Porque no quisimos que asi fuera y otros fueron los que quisieron y nos obligaron a aceptarla contra nuestra voluntad, lo que ya es otra cosa... Por eso me opongo a ella, no la conozco y no existe para mi. Mas aun: no la respeto, y a pesar de

que "no la respeto" no es la expresion, a pesar de todo, no la respeto... ¡Nada, nada! Y principalmente me opongo a ella. Es decir, no la acepto...

Iudke estaba poseido y convulsionado internamente, se movia hacia todos lados, como una bestia que trata de evadirse del yugo, lanzaba manotadas al aire y seguia hablando sin poder contenerse:

- ¡No la acepto! - repitio tercamente como una persona convencida de su opinion y decidida en sus palabras-. Ni un detalle, ni una linea, ni un punto. Nada, nada... ¡absolutamente! ¿Me creen ustedes, me creen? No pueden ustedes ni siquiera imaginarse como me opongo a ella, como la niego y como... como... no la respeto! ¡Miren! ¡Piensen un momento! ¿Que encuentran en ella? Contestenme: ¿Que hay en ella? Vejaciones, calumnias, persecuciones y sacrificio en aras de la fe - Kidush Hashem- una vez y otra vez, y otra, y otra... Y asi interminablemente... ¡Es eso y nada mas! Despues de todo es... es... aburrida hasta la muerte, terriblemente aburrida. Permitanme un ejemplo: Yo se que en todo el mundo los ninos leen con interes novelas historicas. En ellas, saben, hay grandes hazanas, heroes, luchadores y conquistadores intrepidos y valientes. En una palabra: un mundo lleno de heroismo. Y justo aqui, en Eretz Israel, nuestros ninos no quieren leer nuestra historia. Lo se perfectamente, lo he averiguado. Si, ellos leen, pero novelas historicas de los gentiles, no obras judias. ¿Por que es asi? No es porque si asi no mas. Simplemente la historia judia aburre, no interesa. No se encuentran en ella hazanas, ni heroes ni conquistadores, ni grandes hombres ni proceres; solo desposeidos y dolientes, suspirando, llorando y pidiendo misericordia... Concuerden en que esto no es interesante. Si fuera por mi, habria prohibido del todo ensenar a nuestros ninos la historia judia. ¿A quien se le ocurre ensenarle a los ninos el deshonor de sus antepasados? Yo simplemente les diria: "Companeros! Nosotros no tenemos historia! Estan libres, pueden ir a jugar al futbol"... Pero esto lo digo solo de pasada, por lo tanto prosigo; ustedes, claro esta, no me tomaran de sorpresa. Ya se que existe heroismo en el hecho de que resistimos todos los salvajismos y persecuciones. Ya lo tome en cuenta. ¡Pero ese heroismo no me gusta! No se rian... ¡No me gusta! Yo me hubiera escogido otro heroismo, uno de otra clase. Ante todo, traten de comprenderme, este es un heroismo sin alternativas: cada uno es un heroe, quieralo o no, esta obligado, y eso no es ningun honor. Y en segundo lugar, este heroismo se convierte finalmente en una debilidad, en villania y corrupcion. Asi es! Y un heroe asi llega el momento en que comienza a alabarse por su "heroismo" y a enorgullecerse de el. Aun mas: nosotros amamos los padecimientos, toda clase de padecimientos... Deseamos los sufrimientos, los buscamos, los ansiamos. Los padecimientos nos guardan, nos conservan. Sin ellos no podemos vivir... "¡Un judio sin padecimientos!" Todo se hunde alrededor de los padecimientos... presten atencion:

alrededor y no dentro de ellos. En esto hay una gran diferencia... todo, todo se hunde alrededor de ellos; los acontecimientos historicos, la vida, los hechos, las vivencias, la comunidad, el individuo, la literatura, la cultura, la cancion popular... todo, todo! El mundo deviene angosto, estrecho y revuelto. Un mundo de oscuridad, de negacion y de contradiccion... El pesar se hace un ideal mejor que la creacion, la esclavitud mejor que la redencion, el sueno mejor que la realidad; la esperanza mejor que el futuro proximo, la fe mejor que la razon y asi hasta el colmo de las anomalias... ¡Terrible! Se crea una psicologia diferente, como una especie de psicologia nocturna... La noche tiene una psicologia especial, diferente de la del dia. No me refiero a una psicologia del hombre durante la noche, eso es otra cosa, sino a la psicologia de la misma noche. Ustedes quizas no se dieron cuenta, pero la hay, la hay. Lo se, lo siento cada vez que permanezco de guardia. Todo el mundo se comporta diferente de como lo hace de dia, toda la naturaleza se despierta de otra manera. Cada brizna, cada piedra, cada aroma, lo hacen de otro modo, diferente...

- Iudke - lo interrumpio el secretario y dijo con cierta sorna y ruego-. Tus palabras son muy lindas pero, apiadate, ¿para que se reunio a la comision?

- Espera, espera - se apresuro Iudke-. Aun no dije lo principal. Ustedes todavia no saben... tengo un objetivo, tengo un objetivo... en seguida os dareis cuenta. Un minuto de paciencia...

- Que hable - consintio uno de los companeros-. Dejalo que hable.

- Pero... -dudo el secretario e iba a decir algo. Mas en ese momento y repentinamente, sin previa intencion, le grito Iudke:

- ¡Silencio!

Obedecio el secretario, se encogio y callo.

- No me alejo del tema. Hablo de lo primordial, de la raiz... - la vista de Iudke vago por el espacio. Su faz denotaba preocupacion y su mente, confusa, dividida, pero activa. No pasaron pocos segundos hasta que volvio a hablar.

- Ya les recordare que se crea en nosotros una psicologia especial, anomala, fantastica, si asi se puede decir, "nocturna", diferente de la de todo otro pueblo, de la de todos los seres... Amamos los padecimientos, ellos nos sirven para ser judios. Nos conservamos y nos preservamos con ellos y por ellos nos sentimos heroes y fuertes, mas fuertes que todos los pueblos de todo el mundo. Y reconozco, estoy obligado a reconocer, que esto es en cierto modo heroismo. Los hombres, deben ustedes saber, usan indebidamente muchas palabras bellas y elevadas... Claro, se sabe que el sufrimiento es heroismo. Claro, tambien la degeneracion es heroismo