La Kashrut del Rav. De Berditchev

 

Se cuenta Rabi Levi Yitzjak de Berditchev solía viajar por las aldeas recolectando plata para liberar judíos que habían caido presos y para casar a novias de familias pobres. En uno de esos viajes llegó a una pequeña aldea en el límite con Hungría. El campesino judío que lo hospedó tenía ese día en su casa una fiesta con motivo del compromiso de una de sus hijas.

Este señor se dirigío al Rabi y le dijo:

-          Rabi, seguramente usted conoce las leyes de la shejita.

-          Así es, respondío el Rabi.

Se dirige el campesino al Rav diciendole:

-          Le pido por favor haga la shejita de esa vaca. Yo le pagaré por esto con gran generosidad.

Rabi Levi Yitzjak acepto el pedido y salío con el campesino en dirección a su estancia para ir a matar a la vaca.

En el camino se dirige Rabi Levi Yitzjak al campesino y le dice:

-          Le ruego por favor que me preste cinco monedas de oro y se las devolveré en una semana.

Sorprendido el campesino lo mira y le contesta:

-          Lamentablemente no voy a poder satisfacer su pedido. Yo a usted recien lo conocí en el día de hoy, como he de prestarle una suma tan grande sin tener garantías de gente que le conoce.

Se sonrío Rabi Levi Yitzjak y le dijo:

-          La verdad yo no necesito para nada de su prestamo. Le pedí el dinero solamente para enseñarle acerca del error que usted a cometido.

Sorprendido lo mira el campesino sin entender.

Rabi Levi Yitzjak se acerca a este buen hombre y le dice:

-          Respecto a tu dinero tu eres muy cuidadoso de no prestarlo a extraños si no tienes garantías, mas , en cuanto a las leyes de Kashrut estás dispuesto a que haga la shejita y confiar ciegamente en mi respuesta, aun cuando tan solo recien hoy me has conocido.

 

Que aprendamos de este cuento, muchas veces somos muy cuidadosos en las cosas que tienen que ver con nuestro bienestar material, mas cuando se trata de cosas que tienen que ver con el “Bienestar de nuestra Alma” somos mucho menos estrictos en su cuidado.

No olvidemos que el mundo material es un mundo pasajero y nada nos levamos de este mundo. No asi respecto a nuestro esfuerzo en lo espiritual. El grado de depuración que obtengamos en nuestro trabajo en este mundo es un bien eterno y la parte del alma que  esta depurada, va a estar por la eternidad en el mundo venidero.