LA COPA DE KIDUSH

    Había una vez una familia judía que vivía en un pequeño pueblito en Polonia.
    Al llegar a la edad de Bar Mitzvá de su hijo primogénito, decidieron hacer un "Kidush" en su honor.
    Cuando llegó el momento en que todos levantasen las copas para hacer el tradicional "Lejaim", el padre del niño trajó una copa finamente ornamentada con piedras preciosas, para que el niño dijese la bendición del vino sobre aquella copa.
     Al terminar la fiesta, cuando todos los invitados se retiraron, se dieron cuenta que la fina copa de "kidush" había desaparecido.
     Comenzaron a investigar y unir cabos, llegando a la terrible conclusión que había sido el rabino de la ciudad quien la había tomado.
     Como hubiera sido una afrenta hablar con el rabino acerca de esto o acusarlo, sencillamente nadie le dijo nada.
     Cuando aquel niño creció llegando el momento de casarse, la familia fue a buscar a un rabino de otro pueblo para llevar a cabo la ceremonia de la "jupá".
     Al enterarse el rabino de aquel pueblo que buscaron a un rabino de otro pueblo para llevar a cabo la ceremonia, decidió ir a visitar a la familia para que le explicasen el motivo de aquella elección (pues lo más común era que el rabino del pueblo llevase a cabo todas las ceremonias en dicho pueblo).
     La familia trato de evadir la respuesta diciendo que tenían cierta relación personal con el otro rabino, mas ante el no convencimiento de éste rabino y su insistencia por conocer el motivo verdadero, el jefe de familia le contó que en la Bar Mitzvá de su hijo había desaparecido la fina copa de "kidush", y que la conclusión a la que habían arrivado fue que él la había tomado.
     Entonces el rabino les dijo: ¡ah, la copa de kidush! Como ví que era algo tan preciado, decidí guardarla en la bolsita de los "tefilin" para que no le pase nada. ¿Cómo? ¿El niño no se puso los tefilin desde su Bar Mitzvá hasta ahora ...?

   Queridos chicos:  nuestro judaísmo es algo demasiado importante como para tenerlo guardado "en la cajita". La Torá es para vivirla y disfrutarla, llenando de sentido y trascendencia cada aspecto de nuestra preciada vida.
    ¡Vale la pena brindarnos esta oportunidad ... !

Todo transcurría a pedir de boca, hasta que un día, vío el Viento a una gran Mntaña y junto todas sus fuerzas empecinado en destruirla. Se dirigió  contra la Montaña con todas sus fuerzas y golpeo duramente a la montaña. Al ver que tan solo algunos árboles se partieron y tan solo algunas piedras volaron de su lugar, mas la Montaña seguía siendo Montaña.

Empecinado el Viento ahora junto todas sus fuerzas, como mil kilómetros por hora y decidío abatirse con todas sus fuerzas contra la Montaña. Mas la Montaña  - a pesar de su empecinado intento – continuaba siendo Montaña.

Penso el Viento sin lugar a duda, no hay cosa mas poderosa en este mundo que ser una Montaña y sueña que se convierte en Montaña y se convirtió en Montaña.

Ustedes conocen seguramente esa sensación tan majestuosa que uno siente al estar en una Montaña y observar los hermosos paisajes que hay alrededor.

Varias semanas disfrutó la Montaña sin perturbaciones de aquella increible majestuosidad. Hasta que un buen día, muy  temprano por la mañana descendieron de una carreta decenas de Picapedreros que sin perdida de tiempo s epusieron a cortar grandes piedras de la Montaña. Al ver esto la Montaña se dijo para si: “ Si continúan cortándome de esta forma, en pocas semanas sin lugar a dudas ya no quedará nada de mi. Seguramente que no hay cosa mas grandiosa del mundo que ser Picapedrero y así vuelve nuestro hombre a su antiguo y original oficio.

 

Hasta aquí el cuento. Mensajes? Hay muchos , quizás muchos relacionados directamente con nuestro estudio de hoy.

La felicidad Hashem nos la da al alcance de la mano, somos nosotros los que nos obstinamos en buscarlas en cosas que estan alejadas de nosotros. Las mitzvot de Hashem son el camino a la felicidad completa y su cumplimiento con alegría y vitalidad son la mayor satisfacción que podemos obtener en este mundo. Las mitzvot no estan del otro lado del mar, ni tampoco en el cielo. Las mitzvot en su sentido mas amplio fueron creadas a la medida del hombre. El hombre desde donde esta puede acercarse a ellas. Ellas estan a su total alcance y solo hace falta es comenzar a andar dirección a ellas.

La felicidad verdadera de la vida, Hashem se la regaló al pueblo de Israel al alcance de su mano, el camino de la tora y las mitzvot son en forma natural el hogar espiritual del pueblo de Israel. El que entra en este hogar encontraba que alli esta todo y que no es tan dificil ser feliz en este mundo solamente hace falat aprender a invertir nuestras fuerzas en las cosas que verdaderamente tienen la capacidad de brindarnos la ansiada felicidad que todos los seres humanos aspiran recibir en este mundo y así podrán sentir esta bendición de Hashem que es la mayor bendición de todas las bendiciones.

-          Sucio Judío!!! Tu no tienes derecho a recibir un pasaporte. Si quieres uno tendrá

que pagar mil rublos, sino olvidate de tu pasaporte.

Y este pobre judío no sabía lo que hacer, el ya había vendido todas sus pertenencias. Solo tenía mil rublos, ese era todo su capital. Desconsolado, salío de la estación de policía y se dirigió a la ciudad de Berditchev. En esta ciudad vivía en aquel entonces el gran tzadik Rabi Levi Yitzjak de Berditchev. Golpeó en la puerta de su casa y entró. El Rabi estaba sentado estudiando un libro. Se acercó muy agitado y le contó lo que había pasado. Rabi Levi Yitzjak le dijo que se siente y siga leyendo el libro que en ese momento estaba estudiando. Rabi Levi Yitzjak entró en su cuarto y empezó a llorar. Y desde afuera este hombre escuchaba llantos gemidos y plegarias. Así durante tres o cuatro horas. Mientras este señor leía.

Al salir Rabi Levi Yitzjak de su cuarto se acercó al buen hombre le entregó una servilleta empapada en lágrimas y le dijo:

-          Este será tu pasaporte.

El hombre abrió la servilleta y esta era un simple papel en blanco. Pero si el Rabi le dijo que ese era su pasaporte el sabía lo que decía.

Confiado se dirigío a la estación de tren y logró con su pasaporte cruzar la frontera. Llegó a Viena, se operó volvío de Viena salvando su vida y viviendo por mucho años mas.

Esta servilleta con las lágrimas de Rabi Levi Yitzjak pasó de padre a hijo, hasta que llegó a las manos del padre de esta pequeña niña. Con este pasaporte esta niña logró escaparse de Europa, llegar a Israel y construir allí su hogar.

Esta mujer vive hoy en Jerusalem y ella pidío que cuando muera sea enterrada junto con su pañuelo, pues si este pañuelo logró salvar la vida de su tatarabuelo que logró salir de Rusia para operarse. Si este mismo pañuelo, mas de cien años mas tarde logró salvar su vida posibilitandole salir del infierno de la bestia Nazi. Entonces seguramente este pañuelo al morir también le abrira las puertas del paraiso para encontrarla con el alma pura del gran sabio de Berditchev y agradecerle por salvar su vida.

Rabi Levi Yitzjak de Berditchev, el gran abogado defensor del pueblo de Israel, sea su merito defensor nuestro en el día del juicio y ojalá que nuestros rezos suban alto, alto hasta el trono celestial acercandonos pronto hacia la redención final.

Dice la Guemará, “ Los portones de la tefilá están cerrados, los portones de las lágrimas no están cerrados”. Quien llora y reza con todo su corazón construye con sus lágrimas el milagroso pasaporte que permite pasar por todos los infiernos, atravesar todas las dificultades, hacer teshuva completa y llenar de luz todo el mundo que nos rodea.