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LA
COPA DE KIDUSH Había una vez una familia judía que vivía en
un pequeño pueblito en Polonia. Todo
transcurría a pedir de boca, hasta que un día, vío el Viento a una gran
Mntaña y junto todas sus fuerzas empecinado en destruirla. Se dirigió
contra la Montaña con todas sus fuerzas y golpeo duramente a la
montaña. Al ver que tan solo algunos árboles se partieron y tan solo
algunas piedras volaron de su lugar, mas la Montaña seguía siendo Montaña.
Empecinado
el Viento ahora junto todas sus fuerzas, como mil kilómetros por hora y
decidío abatirse con todas sus fuerzas contra la Montaña. Mas la Montaña
- a pesar de su empecinado intento – continuaba siendo Montaña. Penso
el Viento sin lugar a duda, no hay cosa mas poderosa en este mundo que ser
una Montaña y sueña que se convierte en Montaña y se convirtió en
Montaña. Ustedes
conocen seguramente esa sensación tan majestuosa que uno siente al estar
en una Montaña y observar los hermosos paisajes que hay alrededor. Varias
semanas disfrutó la Montaña sin perturbaciones de aquella increible
majestuosidad. Hasta que un buen día, muy
temprano por la mañana descendieron de una carreta decenas de
Picapedreros que sin perdida de tiempo s epusieron a cortar grandes
piedras de la Montaña. Al ver esto la Montaña se dijo para si: “ Si
continúan cortándome de esta forma, en pocas semanas sin lugar a dudas
ya no quedará nada de mi. Seguramente que no hay cosa mas grandiosa del
mundo que ser Picapedrero y así vuelve nuestro hombre a su antiguo y
original oficio. Hasta
aquí el cuento. Mensajes? Hay muchos , quizás muchos relacionados
directamente con nuestro estudio de hoy. La
felicidad Hashem nos la da al alcance de la mano, somos nosotros los que
nos obstinamos en buscarlas en cosas que estan alejadas de nosotros. Las
mitzvot de Hashem son el camino a la felicidad completa y su cumplimiento
con alegría y vitalidad son la mayor satisfacción que podemos obtener en
este mundo. Las mitzvot no estan del otro lado del mar, ni tampoco en el
cielo. Las mitzvot en su sentido mas amplio fueron creadas a la medida del
hombre. El hombre desde donde esta puede acercarse a ellas. Ellas estan a
su total alcance y solo hace falta es comenzar a andar dirección a ellas. La felicidad verdadera de la vida, Hashem se la regaló al pueblo de
Israel al alcance de su mano, el camino de la tora y las mitzvot son en
forma natural el hogar espiritual del pueblo de Israel. El que entra en
este hogar encontraba que alli esta todo y que no es tan dificil ser
feliz en este mundo solamente hace falat aprender a invertir nuestras
fuerzas en las cosas que verdaderamente tienen la capacidad de
brindarnos la ansiada felicidad que todos los seres humanos aspiran
recibir en este mundo y así podrán sentir esta bendición de Hashem
que es la mayor bendición de todas las bendiciones. -
Sucio Judío!!!
Tu no tienes derecho a recibir un pasaporte. Si quieres uno tendrá que
pagar mil rublos, sino olvidate de tu pasaporte. Y
este pobre judío no sabía lo que hacer, el ya había vendido todas sus
pertenencias. Solo tenía mil rublos, ese era todo su capital.
Desconsolado, salío de la estación de policía y se dirigió a la ciudad
de Berditchev. En esta ciudad vivía en aquel entonces el gran tzadik Rabi
Levi Yitzjak de Berditchev. Golpeó en la puerta de su casa y entró. El
Rabi estaba sentado estudiando un libro. Se acercó muy agitado y le contó
lo que había pasado. Rabi Levi Yitzjak le dijo que se siente y siga
leyendo el libro que en ese momento estaba estudiando. Rabi Levi Yitzjak
entró en su cuarto y empezó a llorar. Y desde afuera este hombre
escuchaba llantos gemidos y plegarias. Así durante tres o cuatro horas.
Mientras este señor leía. Al
salir Rabi Levi Yitzjak de su cuarto se acercó al buen hombre le entregó
una servilleta empapada en lágrimas y le dijo: -
Este será
tu pasaporte. El
hombre abrió la servilleta y esta era un simple papel en blanco. Pero si
el Rabi le dijo que ese era su pasaporte el sabía lo que decía. Confiado
se dirigío a la estación de tren y logró con su pasaporte cruzar la
frontera. Llegó a Viena, se operó volvío de Viena salvando su vida y
viviendo por mucho años mas. Esta
servilleta con las lágrimas de Rabi Levi Yitzjak pasó de padre a hijo,
hasta que llegó a las manos del padre de esta pequeña niña. Con este
pasaporte esta niña logró escaparse de Europa, llegar a Israel y
construir allí su hogar. Esta
mujer vive hoy en Jerusalem y ella pidío que cuando muera sea enterrada
junto con su pañuelo, pues si este pañuelo logró salvar la vida de su
tatarabuelo que logró salir de Rusia para operarse. Si este mismo pañuelo,
mas de cien años mas tarde logró salvar su vida posibilitandole salir
del infierno de la bestia Nazi. Entonces seguramente este pañuelo al
morir también le abrira las puertas del paraiso para encontrarla con el
alma pura del gran sabio de Berditchev y agradecerle por salvar su vida. Rabi
Levi Yitzjak de Berditchev, el gran abogado defensor del pueblo de Israel,
sea su merito defensor nuestro en el día del juicio y ojalá que nuestros
rezos suban alto, alto hasta el trono celestial acercandonos pronto hacia
la redención final. Dice la Guemará, “ Los portones de la tefilá están cerrados, los
portones de las lágrimas no están cerrados”. Quien llora y reza con
todo su corazón construye con sus lágrimas el milagroso pasaporte que
permite pasar por todos los infiernos, atravesar todas las dificultades,
hacer teshuva completa y llenar de luz todo el mundo que nos rodea.
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