CORAZONES CONTENTOS

    Ustedes saben lo que Rav Najman de Breslav decí­a: cada uno quiere que haya paz en el mundo. Sin embargo, no puede haber paz en el mundo si no hay alegría.

Las personas tristes se odian unas a otras, inclusive cuando no les falta nada. La persona que está contenta con su porción, inclusive cuando no tiene nada se encuentra plena de amor. Por eso necesitamos de un lugar donde un judí­o que entra triste pueda salir contento.

Todo el pueblo judío es sagrado. Lo que hace falta es que todo judí­o también se preocupe por su prójimo. Nosotros bendecimos al pueblo de Israel para que éste sea espiritual no solamente en el Beit Hakneset, sino también en la calle.

 Si esperamos a que la juventud se acerque por si sola, vamos a tener que esperar mucho tiempo.
 ¿Ustedes saben donde entregó Moshé la Torá? En el desierto. Nosotros necesitamos de un desierto, de un lugar donde cada judí­o pueda venir con el corazón roto, y salir de allí con el corazón contento.