El catador de vinos
Una vez, se encontró un señor con un catador de vinos y decidió investigar como fue que había adquirido dicha profesión.
El catador de vinos le dijo así: resulta, que cuando era muy pequeño, mis padres se dieron cuenta que tenía un paladar muy sensible. Pensaron entonces, que quizás exista la posibilidad que cuando crezca pueda llegar a adquirir la profesión de catador de vinos, la cual –como es de público conocimiento- es una profesión muy selecta y bien remunerada.
Decidieron mis padres llevarme a la Asociación de Catadores de Vinos, y preguntaron a los catadores de vinos más experientes, si existía la posibilidad que en un futuro pudiese ser catador  de vinos.
 Investigaron acerca del grado de sensibilidad que tenía mi paladar, y la conclusión fue unánime: “efectivamente este niño tiene un paladar exquisito, y son amplias las probabilidades de poder transformarse en un catador de vinos excepcional en el futuro…”.  Sin embargo, continuaron explicándoles a mi padres,  para ello deberán tener sumo cuidado, que el niño no ingiera alimentos demasiado calientes (que eventualmente puedan quemar su paladar) ni alimentos ácidos o picantes, que atenten contra su refinado sentido del gusto.
 Mis padres siguieron estrictamente aquellas indicaciones.  Cuando crecí me enviaron a hacer cursos de catacion de vinos, y así me transforme en lo que hoy soy …
 
 
Mensaje
 Para  llegar a transformarse en catador de vinos, este señor tuvo que limitarse en el tipo de  alimentos que podía ingerir, así como en la  temperatura de los mismos. Sin embargo, todo aquel esfuerzo por mantener la fineza de su paladar, valió sin lugar a dudas la pena, pues gracias a ello logro adquirir dicha renombrada profesión.
 También el judaísmo nos pide eventualmente que nos limitemos en determinados aspectos de nuestra vida: no podemos ingerir cualquier alimento (solamente kasher) … no podemos vestirnos de cualquier manera  (ropa recatada y que no sea mezcla de lana y lino)... Sexualmente no podemos mantener relación con cualquier persona (solamente con nuestras esposas y durante el período en que esta permitido, es decir no durante su ciclo menstrual ni los siete días posteriores a dicho ciclo, y hasta después de haberse sumergido en una mikve ). Podemos trabajar mas no todos los días (en shabat y festividades de la Torah debemos abstenernos de hacerlo), etc. etc.
 Sin embargo, debemos saber que todas las limitaciones que nos pide el judaísmo, tienen espiritualmente el mismo objetivo que las limitaciones del “Catador de vinos”: contribuir a que mantengamos nuestra sensibilidad como seres humanos.
 Puede ser que a veces sea un poco difícil o incomodo limitarse, mas cuando sabemos que la limitación es significativa, pues tiene por objeto lograr un objetivo determinado, entonces, no solo que no sufrimos por dicha limitación, sino que con alegría la tomamos sobre nosotros (como aquel señor que ahorra su dinero mensualmente para a fin de año poder viajar).
 Por ultimo, cuando nos limitamos en la vida, eso nos ayuda a valorar mas aquello que tenemos; y el disfrute en todos los ámbitos de la vida es directamente proporcional al grado de valoración de aquello que disfrutamos...