SOÑANDO CON EL KOTEL HAMARAVI
en la epoca que la ciudad de Jerusalem estaba dividida
Desde que Said ha llegado a Jerusalem, sus padres y sus amigos marroquíes no hacen mas que gemir y
suspirar, como si estuvieran deplorando el haberse dejado seducir para trasladarse de Marruecos a
Ierushalaim.
-Ciertamente Ierushalaim es la ciudad mas hermosa del mundo-dicen todos ellos - pero, como se puede soportar estar en la ciudad sagrada y no ver el Kotel Hamaravi? Estas palabras las oye Said cada Erev Shabat y Erev Iom
Tov. Todos gimen y suspiran cuando tienen que ir al Beit Hakneset.Si el Kotel Hamaaravi no estuviera en la "Ciudad Vieja"
podrían ir a rezar allí como lo hacían los Iehudim todos los anos desde que fue destruido el Beit
Hamikdash. Said suspira igual que los adultos porque el quisiera ir a rezar al muro sagrado o al menos echar una mirada sobre lo unico que ha quedado del Templo.
Pero grande se torna su añoranza al comenzar los nueve días, cuando el more
comenzó a relatar a sus alumnos , los recién llegados marroquíes , acerca del Jurban Habait . Durante esos
días, Said acostumbraba ir a diario , después del colegio , hasta el Har Tzion , desde cuya cima se puede ver la parte
árabe de la ciudad de Ierushalaim .Alla lejos, muy lejos, por entre las construcciones de piedras y las casonas de la Ciudad Vieja se alza el
añorado Kotel hacia el cual solían ir los judíos a elevar plegarias a Hashem, en
todos los tiempos y en especial durante los nueve días y el 9 de Av. Durante esos
días venían a Ierushalaim judíos de todo el mundo, para dirigirse al Kotel, sentarse
allí a recitar Eija y llorar por la destrucción del Templo. Cuando Said piensa en lo que el More le
contó acerca de las Kinot, junto al Kotel esta viéndose a si mismo, a sus compañeritos, a sus padres y a todos sus
coterráneos de Marruecos, sentados, descalzos, recitando las plegarias y llorando. Tiene
muchísimas ganas de ver al Kotel no solo mentalmente sino con sus propios ojos , tocar con sus manos el sagrado
muro, acariciarlo y apretarse contra el mismo, con gran cariño y devoción .
Said había tomado una decisión en su interior : Pasar a la parte árabe y ver de cerca el muro .Desde luego, nadie
debía enterarse , pues sus compañeritos se reirían de él y le dirían que tal cosa es un sueno imposible de
realizar. La vieja ciudad de Ierushalaim esta muy custodiada, además hay alrededor de ella un alambrado de
púas; en cada portón hay un severo guardián árabe, pero el alambrado y los guardias no lo asustan.
Sabe que ellos se van a comer y ese momento seria propicio para hacerse paso por el alambrado y penetrar al interior de la Ciudad
Vieja; y si lo descubrirían tampoco le importaría ya que el sabe hablar árabe
como un nativo y también tiene ropas árabe que conserva de Marruecos; se las pondría
y de esa manera no despertaría ninguna sospecha. Es muy importante caminar tranquilo con una cesta en el
hombro, no correr ni mirar para atrás.
Empezó a trazar planes de manera de llevar a cabo su aventura en la noche del 9 de
Av. En ese momento todos los judíos están en el Beit Hakneset. Tendra que ir allí
con su padre, pero un poquito mas tarde se escaparía, iría a su casa, se cambiaria de
ropa, tomaría el cesto sobre el hombro y se dirigiría hacia el alambrado de puas.
Y así hizo. Al entrar a su casa, encontró allí muchas mujeres, jóvenes y ancianas, sentadas en el
suelo. Todas estaban escuchando las kinot que una de ellas recitaba con vos
llorosa. Cuando se hizo un poco de silencio, fue la señal que las mujeres ya se
habían ido, Said se cambio y salió de su casa descalzo en puntas de pie.
No miraba hacia atrás sino que se dirigió directamente hacia el Kotel,
habiendo partido desde el alambrado de púas que estaba muy agujereado, mucho mas de lo que el
suponía. Felizmente los guardias no estaban. Su corazón comenzó a latir
fuertemente, se le erizo el cabello, temblaba constantemente, pero seguía despacio hacia
adelante. Ahí están ya las angostas callejuelas de la Ciudad Vieja, así como los maestros le
habían contado. Las callejuelas ascienden mas y mas hacia el camino que lleva al
Kotel, el que pronto se hizo ver. Pero es tan alto que llega hasta el cielo! Said tiene que levantar mucho la vista para poder
contemplarlo. Se acerca y comienza a acariciarlo. El muro esta húmedo, seguro esta
llorando, esta triste porque esta abandonado, nadie viene a visitarlo.
-Querido Kotel, balbuceo Said-,no llores, no se te ha olvidado, todos los Iehudim te
extrañan, todos piensan en vos, desean verte, rezar junto a vos, inclusive
besarte. Said se aferrá fuerte contra el muro y percibe su humedad mas aun.
Hay que dejarlo llorar, porque hoy es 9 de Av y los judíos de todo el mundo lloran la
destrucción del Beit Hamikdash! Said siente que alguien tira de el, le arrancan la
garganta. Son los guardianes árabes! ,pasa por su cabeza, me han sorprendido! A donde me llevan ? Que quieren hacer
conmigo? Cual es mi pecado? Acaso no se puede estar junto al Muro de los Lamentos? Pero si es nuestro Muro Sagrado! Nuestro Kotel! Acaso he hecho mal a alguien con estar
aquí junto a nuestro querido y sagrado Kotel?
_Hijo, hijito. Porque lloras? Te duele algo? Ante los ojos abiertos de Said estaba su mama que el tocaba la
frente. Te has quedado dormido sin haberte sacado la ropa, hijito mío....Desvístete y anda a
dormir.Mañana será para ti un día muy difícil ya que es la primera vez que ayunaras.