CUATRO PRACTICAS   
ANCESTRALES

Las Mitzvót y su accionar

El Creador Infinito da vida a los mundos con su Luz Infinita, proyectándola desde Sí mismo.
El envía y emana Su Luz, para revelarla en este mundo material.  Nosotros realizamos mitzvót, a fin de manifestar la Luz en nuestras vidas.
Las mitzvót son los actos concretos, parámetros, que liberan al alma de la dependencia de la materialidad, del deseo egoísta/ratzón lekabel y por lo tanto de los guilgulím/rotaciones inferiores del alma.
En los dominios del mundo material, dichos parámetros nos son imprescindibles ya que nos ayudan a trascender las limitaciones temporales y espaciales impuestas por el ratzón lekabel.
La Kabalá define tales parámetros en forma general y luego nos transmite las particularidades y la forma práctica de su aplicación a través de las mitzvót.
Las mitzvót, en su totalidad, se dividen en 248 de expansión de la voluntad y el deseo y 365 de contención de los mismos.
El conjunto de las mitzvót expansivas y de las mitzvót de contención, 248 + 365 = 613, sintetizan la relación del hombre con todos los grados y aspectos de la manifestación del deseo. De acuerdo al  Talmúd,  la  cifra  248  se  refiere  al  conjunto  de órganos y articulaciones del cuerpo humano (aspecto espacial),
y  365  es  el  número  de  días  del  año  (aspecto  temporal). Las mitzvót le dan forma armónica a nuestros deseos de modo que  se  crea  una  ecología  espiritual  en  todos  los  ámbitos  de  la  vida.  Cada vez que deseamos algo, debemos conocer los parámetros que nos ayuden a evaluar si nuestro deseo afecta positiva o negativamente a nuestro semejante.
Cuando actuamos en equilibrio con las leyes espirituales beneficiamos a todas las creaturas por igual.  En cambio, cuando nuestros deseos obstaculizan los de nuestros semejantes surgen las guerras, la pobreza, el sufrimiento.

La educación judía basada en la aplicación conciente de las  mitzvót modela nuestro deseo, dado que las mitzvót no fueron creadas por el razonamiento y la especulación de los hombres sino que son leyes objetivas que rigen toda la Creación.
Como explicamos en capítulos anteriores a través del ejemplo de la gravedad, dicha ley trasciende nuestra voluntad y estados anímicos  momentáneos..  Asimismo, las leyes que rigen los diversos estratos de la vida son objetivas y no dependen de modas pasajeras.  

Todo lo creado, sea en el terreno espiritual como en el material, se manifiesta a través de tres aspectos generales denominados: Olam, Shaná, Néfesh (Mundo, Año y Alma).
Los diversos aspectos de la realidad se activan a través de tres coordenadas:  Espacio (Olam), Tiempo (Shaná) y Alma (Néfesh); siendo Néfesh* lo que genera la actividad, Olam lo que genera los límites espaciales en donde se produce esta actividad, y Shaná lo que impone el ritmo en el cual se produce dicha actividad.

* Utilizándose el término Néfesh en este caso como acepción a cualquiera de los cinco niveles del alma : Néfesh, Rúaj Neshamá, Jaiá o Iejidá.

El Néfesh:  está conformado por los diversos grados de Or que se manifiestan a través del kav/línea de Luz proveniente de Ein- Sof (ver capítulo "La Articulación de los Estados Espirituales"):   Néfesh,  Rúaj,  Neshamá,  Jaiá  y  Iejidá.   Olam: constituye los diferentes estratos donde el alma se manifiesta:   Adám Kadmón,  Atzilút, Briá, Ietzirá y Asiá.  Shaná: es el proceso de revelación de   los   diferentes   aspectos   de   la   realidad   y   la   vida.  El tiempo espiritual funciona de acuerdo a causas y consecuencias, siendo "después" el efecto resultante de la energía producida por el estado que la precedió.

Estos tres aspectos se manifiestan a través de:

1) el Pueblo de Israel

2) la Tierra de Israel

3) la Torá de Israel

Las mitzvót se ramifican en todas las manifestaciones de estos tres aspectos a través de las diversas festividades de Israel: Pesaj, Shavuót, Sucót, etc.  Esto se desarrolla por intermedio del Pueblo de Israel, fundamentalmente en la Tierra de Israel y de acuerdo al "ritmo" de la Torá de Israel.  

Las mitzvót se dividen en dos grupos generales:

1) Las que relacionan al hombre con su prójimo (ben adam lejaveró).

2) Las que relacionan al hombre con el Lugar - raíz y causa de toda la realidad, el Kadósh Barúj Hú (ben adam laMakóm).

Las primeras refinan el deseo del hombre a través de la relación con su semejante y con la sociedad en general y se encuentran sintetizadas en la mitzvá :
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

Las segundas refinan el deseo del hombre con respecto a la Luz Infinita fusionándolo con los estados superiores del alma. La raíz de las mitzvót del hombre con respecto al Lugar está mencionada  en  el  primer  postulado  del  Decálogo:

                             YO SOY IHVH  -


Esto implica que el hombre debe conocer y unificarse con la Luz Infinita y como el Kadósh Barúj Hú, el hombre debe dar y beneficiar a todas las creaturas.
El trabajo espiritual en la Torá y las  mitzvót  acerca gradualmente al hombre hacia el Lugar y raíz desde el cual toda la realidad es generada:  el Infinito / Ein-Sof.
De ahí los cinco nombres del alma:  Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jaiá y Iejidá, los cuales indican el grado y la distancia espiritual del hombre respecto de la Luz Infinita.

Neshamá
proviene del verbo respirar y designa la generalidad de la Luz que se expande de EL.
La actividad del Rúaj (que también significa viento y aliento) trae la Neshamá de vidas (Nishmát jaím) a través de las fosas nasales del hombre y lo hace poseedor de un Néfesh vivo.
Luego, ese aliento desciende y vitaliza al cuerpo.
A medida que la energía - Luz de vidas - desciende por los mundos adquiere materialidad, es decir ratzón lekabel, hasta concretizarse en la respiración y el ritmo cardíaco.  Luego, la sangre irriga todos los órganos del cuerpo, dándoles vida y transformando dicho ratzón lekabel en actos concretos.  El trabajo espiritual del hombre, a través de la Torá y las mitzvót, transforma dichos actos concretos en ratzón lehashpía.  Debido a ello, el trabajo espiritual de Israel se concentra en la dirección superior del aliento y la respiración, unificando así toda la multiplicidad del mundo material - sensorial con la fuente de la Luz, causa y raíz de todo lo creado.  De lo contrario, disgregaríamos nuestra energía, dado que al concentrarnos tan sólo en los procesos respiratorios y sensoriales limitamos la realidad a nosotros mismos aumentando así el ratzón lekabel, el egoísmo.
Por esta razón, la denominación que la Kabalá emplea para designar a la energía de vidas es Luz - Or.  El vocablo Or indica en sí mismo la dirección y objetivo al cual el hombre debe orientar su voluntad y deseo, la plenitud que abarca todo y a todas las creaturas, la Luz Infinita /Ein-Sof.
Néfesh  Impulso de fuego, la energía que provee de calor y movimiento al cuerpo.
Se expresa en el kidúsh del séptimo día: "Shabat vainafásh" cuyo significado es que cesa el movimiento y el trabajo luego de terminada la Obra (la Creación), y llega el descanso (Shabat).  El Sabio Kabalista el Rabino I.L. Ashlag nos explica que el significado de esta frase es el siguiente: "Luego de finalizada la Creación el Néfesh se pierde, ya que no hay más necesidad de él" (Or haBahír, pag. 226 Néfesh).
Esto sucede porque el Néfesh es el aspecto de la Neshamá relacionado con la vida sensorial y el deseo de recibir inferior.
Luego de la reintegración del deseo a su raíz, del klí al Or, también el Néfesh se integra a la Luz y entonces no se lo percibe como ente separado.

Las mitzvót en relación al prójimo (ben adam lejaveró) son indispensables para acceder a las que relacionan al hombre con el Lugar (ben adam laMakóm), ya que en éstas últimas corremos el riesgo de mecanizarnos y automatizar nuestra vida espiritual.  En cambio, en las primeras, el dinamismo de cada situación nos exige estar plenamente concientes de las necesidades de nuestro semejante.    
Debido a ello debemos trabajar sobre todas ellas en igual medida, pero sin olvidar que las mitzvót con respecto al prójimo anteceden a las mitzvót relacionadas con el Lugar.
La halajá* nos enseña que para salvar una vida podemos pasar por alto las mitzvót relacionadas con el Lugar, como el Shabat, festividades, etc.  
La halajá nos ayuda a no autoengañarnos y pensar que podemos ser "altamente espirituales" y olvidarnos de quienes se encuentran a nuestro lado.

Mediante la CIRCUNCISIÓN y la limitación sobre sus instintos, el hombre da el primer paso hacia la liberación de la dependencia de los deseos inferiores y egoístas.
La energía de la vida manifestada a través de nuestros deseos es poderosísima, como lo es la fuerza del mar.  Sin los límites adecuados, el mar puede destruirnos.  

*Halajá  Vocablo proveniente de la raíz haloj/andar.  Es el código de leyes judías que nos enseña cómo andar y comportarnos de acuerdo a las leyes espirituales codificadas en la Torá.  Los tópicos tratados por la Halajá abarcan todos los detalles y todas las circunstancias de la vida, y nos explican en forma práctica cómo realizar las mitzvót.
Los libros "Taamei Mitzvót" y "Sháar haMitzvót " transmitidos al Rabino y Sabio Kabalista Jaim Vital por su maestro el Rabino y Sabio Kabalista Itzják Luria Ashkenazi, el Ariz´al nos explican el sentido interior de cada mitzvá.

En cambio, si construimos una represa que lo contenga y lo regule, esa misma energía puede dar luz al mundo entero.

El libro "Tikunéi Zóhar" ("Mlejet haSulám" pag. bet) nos transmite que mediante la circuncisión liberamos el Néfesh de la influencia más densa del ratzón lekabel.
Esto sucede ya que al quitar el prepucio mediante la circuncisión/brit milá nos liberamos de tres envolturas, cáscaras negativas /klipót  las cuales impiden a nuestros pensamientos, emociones y actos manifestar ratzón lehashpía.  
El brit milá es una iniciación, pero para que el camino espiritual judío se concretice, debemos sobreponernos a los diferentes aspectos que estas tres envolturas o cáscaras negativas/klipót adoptan a lo largo de nuestra vida.
Las tres tfilót diarias:  shajarít - minjá - arbít, las tres festividades anuales de peregrinación:  Pesaj - Shavuót - Sucót, nos ayudan a vencer la influencia de estas tres klipót que alimentan al deseo de recibir egoísta.
De esta forma se crean las condiciones que nos ayudan, si así lo deseamos, a encauzar nuestra energía hacia niveles superiores de altruismo.        
La energía de los instintos es ese mar, el Néfesh, que si no aprendemos a encauzarlo adecuadamente es insaciable.
En cambio, cuando le damos su justo lugar, nos proporciona la energía para traer Luz y plenitud en todos los ámbitos de la vida.

Mediante los tfilín el hombre puede armonizar el corazón con la mente y así comprender las leyes de la Creación.    La sangre, el corazón y la mente constituyen el medio de manifestación del Néfesh, el Rúaj y la Neshamá respectivamente.

NEFESH

". porque la sangre es el NEFESH . . . "  Deuteronomio 12:23

"  Sin conocimiento el NEFESH no es bueno . . ."   Proverbios 19:2

                                        RUAJ

El corazón del sabio a su derecha y el corazón del necio
a su izquierda
.    Eclesiastés 10:2

" . . . para revivir el RUAJ de los humildes y para vivificar
el corazón de los quebrantados
. . ."   Isaías 57:15
               
                                   NESHAMA

" Pero hay un RUAJ en el hombre y la NESHAMA de SHAKAI* le da comprensión" .    Job 32:8

" Lámpara de IHVH es la NESHAMA del
hombre
" .    Proverbios 20:27

Estos tres estratos del alma deben vibrar en concomitancia con la Voluntad Superior (Jaiá).  De esta forma nuestros actos, sentimientos y pensamientos se armonizan con las Leyes Superiores encontrando así plenitud y armonía.  
Los tfilín se colocan uno en el brazo izquierdo sobre el biceps a la altura del corazón y otro en la cabeza.
La tfilá** que se pone en el brazo izquierdo posee una correa de cuero que debe dar siete vueltas presionándolo.

* El nombre SHAKAI - designa la sefirá Iesód
**Tfilá: singular de tfilín.
 Tfilá es también el trabajo espiritual interior (oración - plegaria) el cual nos ayuda
  a transformar el ratzón lekabel en ratzón lehashpía.

Dicha acción nos enseña que debemos limitar el deseo de recibir instintivo del Néfesh (presión sobre la circulación sanguínea) y sobre nuestras emociones negativas, Rúaj negativo (lado izquierdo).

La tfilá de la cabeza nos indica que debemos unir las emociones positivas, Rúaj positivo (brazo derecho) al pensamiento, para así "despertar" nuestra Neshamá.
Dentro de la tfilá de la cabeza hay 4 compartimentos que contienen los siguientes versículos de la Torá:

1)  " Conságrame todo primogénito . . . " Éxodo 13:2

2)  " Y cuando te haya conducido IHVH  a la Tierra de los cananeos . . . " Éxodo 13:11

3)  " Escucha y Oye Israel IHVH ELOKEINU IHVH es  UNO . . ."Deuteronomio 6:4

4)  " Y si oyeres atentanente Mis mitzvót . . . " Deuteronomio 11:13


Cada compartimento con su respectivo versículo relaciona nuestro trabajo espiritual con los 4 mundos:  Asiá, Ietzirá, Briá, Atzilút.

1) Asiá " Conságrame todo primógenito . . .. "

El primogénito es el deseo de recibir, ya que es el primero en manifestarse.     Cuando   logramos   consagrarlo al trabajo espiritual iluminamos el mundo de la Acción / olam Asiá.  Dicha Luz/Or es el primer grado del alma /Néfesh.

2) Ietzirá         
" Y cuando te haya conducido IHVH a la Tierra de los cananeos  . . . "   

La Tierra de Cnáan es la futura Tierra de Israel /Eretz Israel. El vocablo Cnáan- proviene de la raíz cuyo significado es doblegar, derrotar, vencer.
El término tierra nos indica la voluntad y el deseo (trabajamos la tierra para que nos dé su fruto).  
En la Tierra de Cnáan vivían 7 naciones (Deuteronomio 7:1)  que el pueblo de Israel tuvo que doblegar para transformarla
en la Tierra de Israel.
Las 7 naciones representan 7 medidas de ratzón lekabel, las cuales impiden que nuestro altruismo - atributo de Israel - se manifieste.  
Las 7 influencias astrales (Sol, Mercurio, Venus, Luna, Marte, Saturno y Júpiter), los 7 días semanales, los 7 orificios de la cabeza (2 ojos, 2 oídos, 2 fosas nasales y boca), conforman el espacio a través del cual estas 7 naciones pueden manifestarse anulando así nuestra recepción y transmisión del Or Ein-Sof/plenitud de  la  Luz  Infinita,  deseo  de  dar / ratzón lehashpía.

En cada día de nuestra vida estamos expuestos a diferentes impresiones mentales, emocionales, visuales, auditivas, etc. que inciden poderosamente sobre nuestro ratzón lekabel/ deseo de recibir.  Nos alimentamos, casi permanentemente, de todo tipo de información que trasciende nuestro discernimiento.  La mitzvá de tfilín, al igual que todas las mitzvót realizadas con intención y conciencia y no en forma mecánica, nos ayudan a discernir entre los diferentes aspectos que se nos presentan en la vida.
A partir de allí podremos comenzar el trabajo de doblegar a estos 7 pueblos del ratzón  lekabel que habitan en nuestro interior.  Cuando trabajamos con entrega y verdadera emuná (ver capítulo "El arte de Israel") doblegando a "nuestros pueblos interiores", tendencias egoístas, llegamos a la trascendencia de las influencias temporales, emocionalidad fluctuante y astral venciendo así nuestra percepción egoísta de la realidad y la vida.

Abraham Avinu
representa dicha fuerza de entrega, la voluntad constante (ver capítulo "Los 32 senderos de la Sabiduría") que a través de su vida nos muestra cómo trascender las influencias pasajeras, las emociones negativas y astrales para así acercarnos a nuestro semejante y al Kadósh Barúj Hú.
Abraham Avinu era un gran astrólogo quien creía que toda la realidad está regida por influencias astrales.  Como consecuencia de su búsqueda de lo completo, logró sobreponerse a dicho ámbito y percibir una Realidad Superior constante, entendiendo así que hay una armonía que está por encima de la aparente multiplicidad de la Creación: el Kadósh Barúj Hú.

Lo que alcanzó Abraham Avinu como individuo, Moshé Rabeinu comenzó a ponerlo en práctica con todo un pueblo, siendo hoy en día nosotros los continuadores de este gran legado de la Torá y las Mitzvót, a través del cual podemos transformar nuestras vidas y ayudar a quienes nos rodean.
El estudio de la Torá en todos sus estratos (ver capítulo "El lenguaje de la Sabiduría") y la aplicación de las mitzvót, nos proporcionan las herramientas que ayudan a fortalecer nuestra emuná (ver capítulo "El arte de Israel"), trascendiendo así la dependencia con respecto a los estados perecederos.  

De este modo arribamos al nivel en donde el tiempo no es  más que una coordenada (ver capítulo "La voluntad, el tiempo y el espacio"), a través de la cual nuestra voluntad se expande para poder concretizar la mitzvá fundamental de la Torá:  "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

El verdadero amor no depende de estados de ánimo ni de sentimientos pasajeros, sino que es constante y está basado en objetivos altruistas.

3) Briá        
SHEMA
ISRAEL IHVH ELOKEINU IHVH EJAD     
Escucha y Oye Israel IHVH   ELOKEINU   IHVH es UNO.

SHEMA - Oye, el oído no cesa de oír, es decir que la audición se encuentra más allá de nuestra voluntad. El acto de oír se halla fuera de mi control.  
El libre albedrío reside en qué es lo que oigo.
El sentido del oído se relaciona con la sefirá Biná, que representa al mundo de la Creación/ Briá y al tercer nivel del alma denominado Neshamá. El acto de oír dirige nuestra conciencia hacia nuestro interior, es decir que el hombre debe encontrar en lo más profundo de sí mismo la verdadera naturaleza del deseo de su alma.

ISRAEL
:  es la voluntad del alma de retornar a su fuente, el Infinito/ Ein-Sof.

IHVH
:  es la Realidad y Voluntad Superior que está en equilibrio con las leyes de la Creación.

YO SOY IHVH ... Deuteronomio 5:6 Primer postulado del Decálogo.

ELOKEINU:  
es la Voluntad Superior (IHVH) manifestándose
en los planos inferiores.
YO SOY IHVH TU ELOKIM ...Deuteronomio 5:6
Los diferentes nombres (ELOKIM, IHVH, etc.) que se mencionan en la Torá nos revelan los diversos aspectos de la voluntad y leyes que rigen la vida.
El nombre ELOKIM designa la forma en que la Luz Superior se reviste en las leyes de la naturaleza*.  
Cuando la Torá nos relata acerca de la Creación del hombre (libro Bereshit) utiliza el nombre IHVH sólo cuando el hombre  recibe su Neshamá de vidas Génesis 2 :7..  Hasta ese momento (en el comienzo del relato) se hace mención de la Voluntad Superior  bajo el nombre de ELOKIM.
El nombre IHVH le da al hombre conciencia de sí mismo, de su verdadera naturaleza espiritual y altruista y del libre albedrío para elegir entre el bien y el mal, entre ratzón lehashpía y ratzón lekabel (ver cap. "Las rotaciones del Alma").  

EJAD
:
 Uno, nos indica que lo Superior y Su manifestación son Uno.

El SHEMA ISRAEL es parte del entrenamiento judío, nuestra emuná (ver capítulo "El arte y la música de Israel").  
El objetivo del SHEMA como todas las mitzvót, consiste en llevar nuestra voluntad, deseo y conciencia a la unidad primigenia, al estado de Infinito/ Ein-Sof.  Es así que tenemos la posibilidad de unificar nuestra realidad limitada y trascender el mundo sensorial tanto en nuestra mente como también en nuestro corazón y en nuestra vida.  La puesta en práctica de esta mitzvá, como el resto de la tefilá, debe envolver todo nuestro ser y activar  lo más profundo de nosotros al unificarnos con la Luz Infinita.

*El nombre ELOKIM posee el  mismo valor numérico que la naturaleza,

La tfilá es el momento en el cual trascendemos el tiempo y el espacio y debe ser lo suficientemente intensa para que logremos trascender la realidad sensorial y fusionarnos con el corazón, la mente y todo nuestro ser en la LUZ.

4) ATZILUT          
³Y si oyeres escuchando atentamente        
Mis mitzvót
. . . ³   

El conocimiento interior de la Torá, la Kabalá, y la aplicación intencional de las mitzvót nos orientan hacia la percepción conciente de nuestros actos.  Cuando logramos trascender las barreras mentales y emocionales actuando en pos del bien colectivo, accedemos a un nuevo plano de la realidad, olám Aztilút (ver capítulo "Conceptos básicos").  Dicho plano es el reino de la voluntad altruista donde todo es deseo de bien, deseamos recibir pero para compartir.
El nivel del alma denominado Jaiá es el Or/Luz del olám Atzilút.
Cuando el hombre logra el nivel del olám Atzilút, su deseo y voluntad consiguen unificarse con la plenitud de la Luz.    El vocablo Jaiá proviene del verbo revivir, vivificar, ya que quien trasciende el ámbito egoísta del deseo de recibir - ratzón lekabel transformándolo en deseo de dar - ratzón lehashpía "revive" y puede "vivificar" a sus semejantes.  

Los 4 versículos que en la tefilá de la cabeza están divididos en 4 compartimentos se encuentran todos juntos en la tefilá del brazo a la altura del corazón.  Esto nos señala que no es suficiente con entender la realidad y la vida en el plano mental, sino que debemos incluir en nuestro corazón estos cuatro planos.  Tal como fue explicado en el capítulo"Atzmút, Ein- Sof, Neshamá", la merkabá / carroza, que dirige nuestra voluntad y deseos a su origen,  el Infinito / Ein-Sof,  se encuentra  en nuestro corazón y es en última instancia en el corazón donde se definen nuestros objetivos.

" Y les daré corazón para que Me conozcan . . . "  Jeremías 24:7

Mediante el shabat el hombre se libera del espacio, el materialismo y la periodicidad mecanicista del tiempo.
La dependencia hacia el mundo material limita la manifestación de las cualidades espirituales del hombre.
El hombre no debe anular el aspecto material sino orientarlo hacia el bien colectivo, y de esa forma lo espiritualiza devolviéndolo a su fuente, el Infinito.
Shabat  es  el   cese  de  la  actividad  creadora,  la  finalidad de todo movimiento y actividad.  Solamente es posible crear a través de la autolimitación.  El arquitecto que desea construir limita el terreno en el cual va a realizar su edificación.  El escritor se limita a determinado tema para desarrollar su libro.  El estudiante se limita a su estudio, sus libros, para graduarse. La meta del Creador es beneficiar a las creaturas.  Para poder dar, se autolimita (tzimtzúm) con el propósito de que las creaturas reciban gradualmente SU plenitud.  
El hombre no puede relacionarse con lo Infinito sino que, a través de los límites que se autoimpone, logra aprehender en forma gradual la realidad.
Una mujer o un hombre no puede "poseer" a todos los hombres o a "todas" las mujeres.  El hombre que "tiene" a todas las mujeres en realidad no "tiene" ninguna.  En cambio quien encuentra completitud junto a su mujer, su familia, logra todo, tiene lo Infinito.

El Shabat es el objetivo de todo el movimiento, cambios y deseos.  Cada acto del hombre debe estar dirigido al Shabat, es decir a la finalidad de plenitud en todos los aspectos.
El Shabat es un micro-ciclo dentro del gran ciclo que es la Creación.  El Shabat nos da la posibilidad de liberarnos de la dependencia del mundo material, semana tras semana (ver "Shulján Aruj", Shabat).  El Shabat es la "puerta" que nos conduce al Infinito, a la trascendencia del tiempo y el espacio, es el centro en torno al cual gira toda la realidad.

Mediante el estudio de la Torá
, que son las leyes que rigen los diferentes planos de la Creación, el hombre libera su mente de la especulación en el vacío.
En el judaísmo, el estudio no es un fin en sí mismo sino un medio para llegar a la Voluntad Superior, el deseo de dar y beneficiar al prójimo.

La Torá le da al pensamiento el espacio donde expandirse y la medida de la realidad.
El judaísmo busca a través del estudio, "elevar" al hombre a la Luz Infinita.  La Luz es la realidad en sí misma, en tanto que la obscuridad, ausencia de la Luz, es un espejismo, una ilusión.  La realidad, la plenitud de la Luz, no depende de la especulación mental, por lo tanto no debemos luchar contra la obscuridad,  alcanza con encender la Luz en nuestros actos mediante las    mitzvót.
La Sabiduría de Israel, a través del estudio de la Torá y la aplicación de las mitzvót, nos enseña a adaptar los estratos inferiores del deseo a la realidad objetiva superior codificada en la Torá.  Así obtenemos la fuerza y energía para trascender los instintos y deseos temporales limitados a la realidad material.

Moshé Rabeinu "asciende" a través del Monte Sinaí para fusionarse con su Creador siendo Uno con la Luz Infinita y luego "desciende" a la realidad cotidiana para hacer partícipe al pueblo de la realidad Infinita.

Moshé Rabeinu
es el modelo que pretende desarrollar el judaísmo, el Tzadík*, el hombre cuyos deseos, voluntad y objetivos se concentran en lograr el bien infinito en todos los ámbitos de la vida y la realidad.  

Como nos lo transmitió el Rab Ashlag:

El saber nos es el objetivo del estudio, sino un medio para
llegar a la Voluntad Superior, a la voluntad y deseo de dar y beneficiar - ratzón lehashpía en el corazón del hombre.
Eso es lo que mide el nivel espiritual del hombre.
Eso es todo el hombre.

*Tzadík - Justo.  De acuerdo al Judaísmo, tzadík es el hombre para quien el deseo de su prójimo es como el suyo propio, de esa forma se transforma en "socio activo del programa de la Creación"  el cual consiste en beneficiar a todas las creaturas en forma infinita.   Tzadík es quien hace la acción justa en el momento justo.