1a.Dijeron nuestros sabios z'l:
No existe hierba alguna en este mundo que no esté regida por un ángel que le ordena crecer.

¿Cómo se genera nuestra realidad?

Todo lo que sucede en nuestra realidad es el resultado de una serie de encadenamientos de causas y consecuencias espirituales generadas desde la causa primera: la voluntad del Kadósh Barúj Hú de dar plenitud y completitud a todo lo creado denominado en el lenguaje de la Kabalá: Infinito en hebreo Ein - Sof.

Cuando decimos espiritual nos referimos al ámbito de la vida que nos posibilita el acceso a las causas, en tanto que material son las consecuencias generadas por dichas causas.
Cuando observamos un objeto, un libro por ejemplo, tenemos ante nosotros el resultado de la elaboración intencionada de alguien que sintió deseo de expresar ciertas ideas; por lo tanto pensó, escribió y finalmente publicó el libro.

Lo mismo sucede con todos los procesos, desde el detalle más pequeño hasta la Creación en su totalidad. Todo obedece a causas interiores-espirituales que posteriormente se manifiestan en la realidad material.
Pregunta y responde el rey Shlomó en el libro de Proverbios (Mishlei):
¿Quién es sabio? Quien prevee lo que va a nacer, o sea, quien conoce las causas, lo espiritual, y por lo tanto puede prever la concretización de las consecuencias, lo material, que cada pensamiento, sentimiento y acto van a generar.
La comprensión de estos conceptos en su profundidad exige una amplia y exahaustiva explicación ya que los sabios siempre revelaron la sabiduría poniendo cuidado en no exponerla a aquel que no esté apto para recibirla.
Como ya hemos explicado en varios de nuestros escritos el trabajo espiritual del pueblo de Israel consiste en transformar el egoísmo en altruismo para lograr así la fusión con el Uno sin segundo el Kadósh Barúj Hú y, por ende cuando el hombre no está preparado aún para emprender dicha labor corre el riesgo de distorsionar la sabiduría de la Kabalá.  Esto sucedió muchas veces a lo largo de la historia lo cual generó muchos malentendidos sobre el propósito de esta sabiduría y el trabajo espiritual de Israel.

Nuestros sabios nos enseñan que los aspectos más profundos de la sabiduría siempre fueron expresados en un lenguaje alegórico por lo cual es imprescindible haber sido iniciado en dichos códigos para comprender su real significado y objetivo. Por dicha razón nos indicaron que no se traen relatos alegóricos, agadót y midrashím, como fuente halájico-jurídicas ya que éstas son herméticas para el no iniciado.

En la redacción del libro del Zóhar, Rabí Shimón encomendó a Rabí Aba que él sea quien escriba las explicaciones más profundas de la sabiduría dado que sabía como exponerlas en forma alegórica.
Nos relata nuestra tradición en cada detalle de sabiduría kabalística que revelaba, Rabi Shimón expresaba: Ay de mi si revelo y ay de mi si no revelo! Si no revelo se ha de perder la sabiduría ya que ésta no llegara a mis alumnos, y si revelo, sabrán como utilizarla?

El dilema no era simple ya que de no revelarla, la sabiduría tampoco llegaría a los alumnos verdaderos, y revelándola, fracasarían en su aplicación aquellos que no estuviesen espiritualmente preparados. Es así que Rabí Shimón eligió emplear una forma particular de transmisión a través de Rabi Aba, quien era experto en la escritura alegórica de modo tal que la sabiduría esté suficientemente revelada para los capaces de acceder a ella y oculta para los que aún no están preparados. Sin embargo, en el Zóhar se nos asegura que en un futuro la sabiduría se ha de revelar generación tras generación en su totalidad, y al hacerlo el pueblo de Israel pondrá fin a su exilio que es primordialmente de carácter espiritual.


2a. Las sefirót

La Kabalá nos «describe», a través de las sefirót, los estados que atraviesa la conciencia en su aprehensión de la realidad. Este proceso es el resultado de un orden preciso de causas y consecuencias espirituales generadoras de los diferentes ámbitos de la existencia. Dicho estudio des-cubre ante nosotros el objetivo de la Creación y la forma de alcanzarlo armonizando así el ser con el saber, el hombre con su semejante y con su origen infinito y máxima identidad: el Kadósh Barúj Hú.

Las sefirót se denominan: Kéter, Jojmá, Biná, Jésed, Gvurá, Tiféret, Nétzaj, Hod, Iesód y Maljút  y se
presentan en varias categorías y configuraciones indicándonos así las diferentes formas de recepción y transmisión de la realidad: la Luz Infinita, en hebreo Or Ein - Sof.

A pesar de que en muchas situaciones las sefirót son denominadas en los textos kabalísticos con los mismos nombres, debemos saber que de acuerdo al lugar que ocupan en el encadenamiento de los mundos, estás ponen de manifiesto diferentes aspectos de la Luz Infinita. Por dicha razón cuando profundizamos en el estudio de la sabiduría de la Kabalá es imprescindible poseer un entendimiento previo que nos de la experiencia y la imagen interior de las mismas, para así poder entender la diferencia entre cada una de las categorías y configuraciones de sefirót.
A lo largo de nuestro texto expondremos y explicaremos en forma general y a veces particular algunas de estas categorías y configuraciones.

3a. Diez nombres

Los diez nombres que la Torá utiliza al referirse a la Energía Creadora representan diez formas generales en que la Esencia del Creador se manifiesta ante nuestra percepción. Dichas formas en que recibimos la realidad espiritual son expresadas y articuladas mediante las diez sefirót. Las sefirót son las envolturas que cubren la plenitud de la Luz que se expande desde la Esencia del Creador, en hebreo Atzmút, con el objeto de que recibamos la plenitud de Su Luz. Cada sefirá manifiesta un grado general, un atributo de la Luz Infinita.

Esto es similar a la luz del sol que es imposible mirar sin los lentes apropiados.  Ante el esplendor del sol la luz de una vela se hace imperceptible, pero cuando el sol se oculta y anochece, la luz de la vela se hace visible.  De la misma forma cada sefirá nos revela diferentes grados de la Luz Infinita y, grado a grado, sefirá tras sefirá, el hombre se acerca a la plenitud de la Luz.

Sin las sefirót nos sería imposible recibir la plenitud de la Luz que se expande desde el Kadósh Barúj Hú, ya que no tendríamos existencia ni conciencia sino que sería todo Infinito, sin posibilidad de discernimiento conciente por parte del deseo de la Neshamá.

4a. Conductos espirituales

Las sefirót, de acuerdo al lenguaje de la Kabalá, son los conductos y recipientes espirituales que transmiten y revelan la Luz del Infinito, energía de vida que llena todos los mundos y seres.
Todo ser, fenómeno, grado y manifestación de la realidad, está conformado por esta escala y gradación de «recipientes» de la Luz.  Este sistema de transmisión-recepción de la Luz Infinita, que también se manifiesta en el mundo físico y el cuerpo, tiene su origen en los mundos espirituales. Allí las sefirót no están revestidas por materia física o corporal alguna, sino que manifiestan tendencias sutiles de la voluntad, es decir, direcciones del fluido de la Luz.  Estas características de los movimientos de la voluntad se revelan tanto al emitirse la Luz desde el Infinito hacia los mundos, como en la labor espiritual del hombre al elevar su voluntad y proyectar esa misma Luz en su dirección original, o sea tomando conciencia y fusionándose a la plenitud de la Luz Infinita emitida desde la raíz y origen de la Creación, el Kadósh Barúj Hú.  

El libro del Zóhar define estos movimientos con los términos «de arriba hacia abajo» para la proyección de la Luz superior, es decir la manifestación del proceso creativo desde la unidad primigenia a la multiplicidad del mundo material. En este caso los textos lo denominan diez sefirót de or iashar. En cambio cuando el Zóhar expresa «de abajo hacia arriba» se refiere a nuestro trabajo espiritual, a la transformación de nuestro deseo de recibir en actos altruistas a través de la toma de conciencia de nuestra función en el «Programa de la Creación». En esta otra situación son denominadas diez sefirót de or jozer.

Los mismos «conductos» son los que transmiten la Luz en ambas direcciones, siendo la voluntad la que rige este pasaje. Esto es lo que va a definir, como ya fue explicado, las diferentes categorías, configuraciones y nombres que las sefirót adquieren en los textos kabalísticos.  La Luz, en su índole de or iashar, siempre está presente, mas para nosotros sólo se revela al revestirse en nuestros actos concretos or jozer - mitzvót. Ello sucede, como constantemente recalcamos, cuando comenzamos nuestra labor espiritual concientemente al ir transformando nuestro deseo de recibir egoísta en altruismo ya que de esa forma nos acercamos paulatinamente a nuestra voluntad superior, al Kadósh Barúj Hú, que es la fuente infinita del altrusimo.

5a. Categorías y configuraciones de sefirót

En la Creación todo obedece a las relaciones entre la Luz y sus recipientes (or y klí), es decir en la forma en que recibimos la vida: altruismo o egoísmo, siendo la vida el or y nuestro cuerpo, el deseo de recibir, el kli.

Dichas relaciones generan variadas influencias y configuraciones de las diez sefirót generando así los distintos grados de revelación del or dentro del kli. A partir de la codificación de las mencionadas relaciones, influencias y configuraciones surje el lenguaje de la Kabalá a través del cual los sabios logran articular y transmitir la sabidurá.

El Ari z'l nos dice en su escrito ³Drush haDáat² que, en realidad las diez sefirót se pueden clasificar en cinco categorías denominadas: Kéter, Jojmá, Biná, Zair Anpín1 y Maljút, siendo que Zair Anpín incluye en si las seis sefirót Jésed, Gvurá, Tiféret, Nétzaj, Hod, Iesód.                
Estos principios son explicados extensamente en el libro Etz Jaim, Árbol de las Vidas, el cual muchas veces es malentendido por el lector no iniciado al interpretar textual y materialmente los conceptos espirituales expuestos allí alegóricamente. A medida que avancemos en nuestro estudio iremos aclarando estos conceptos, con mayor profundidad. Otro de los inconvenientes que se le plantean al no iniciado en el estudio del libro Etz Jaim es el hecho de que el Ari z¹l no expuso el texto en un orden de dificultad progresiva, de modo tal que se hace imposible su comprensión para principiantes. Esto se debe a que el Ari z¹l disertaba unicamente ante sus alumnos quienes eran todos sabios iniciados y experimentados en la sabiduría de la Kabalá.

Es asi que no encontramos texto alguno en esta disciplina que no requiera importantes conocimien
tos previos para tener una cabal comprensión de la misma, razón por la cual muchos son los que desistieron en el intento.