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Parsha Ki Tisa |
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Están equivocados dice el Ibn – Ezra, se equivocaron en grande, porque la Torá no es solamente un libro de preceptos. La raíz de toda las Mitzvot (preceptos) es el amor de HaShem, con todas las fuerzas – y esto no podrá realizarlo hasta que sepa toda Su Sabiduría que ha de saberla y conocer la sabiduría que se reveló en el pasado, y la que ha de revelarse en el futuro. Ha de conocer a la perfección los caminos de HaShem y sus actos y ha de entender y comprender el secreto de los preceptos. Aquellas personas que formularon la pregunta citada tendrían que saber, que aunque hubiese estado en las alturas del Monte de HaShem, cuarenta años o más ni hubiese podido aprender uno de los miles de esos secretos. Todo estudió Moshé durante cuarenta días y cuarenta noches, pero más de lo que estudió, lo recibió como regalo. ¡Pero parece que no fue suficiente! Después de los cuarenta días que Moshé rezó por Israel, subió nuevamente otros cuarenta días para traer la Segunda Tabla. ¿Para qué tuvo que estar otros cuarenta días? Moshé estudió nuevamente los mismos temas,
pero de otro ángulo. Moshé aprendió los temas como fueron dados por el Creador. Esta vez aprendió el efecto que hacen sobre el pueblo de Israel. Esta vez las “Tablas” contienen Mishná,
Guemará, Halaja (ley) y todo lo que los alumnos pueden realizar en las
generaciones futuras. Esta vez Moshé estudia toda la Creación, el mundo superior, y el mundo terrenal, de todos los ángulos y tomando en cuenta, la realidad del pueblo de Israel que puede llegar a pecar. Pero eso no es todo. Hay que poner en practica lo estudiado. ¡Recién comencé a aprender!
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