Beahalotejá
Todos los matices
Todos los fuegos...
"Ésta es la obra de la
Menorá (Candelabro): de oro
labrado (a martillo)
desde su base hasta su flor estaba labrada; como la imagen que
mostró el
Eterno a Moshé, así hizo la Menorá"
En Perashat "Nasó" asistíamos a un momento de gloria para el pueblo que
transitaba el camino hacia su tierra, cuando leímos acerca de la
inauguración del "Mishcán", el Tabernáculo, una suerte de "Santuario
Móvil"
a través del cual la Providencia Divina "Shejiná" (¡=raíz de Mishcán!)
habría de guiar a los Hijos de Israel en su trayecto físico y
espiritual
por el desierto.
Y es entonces que, al finalizar los doce días consecutivos de ofrendas a
cargo de los príncipes de las Tribus de Israel, es puesto en funciones el
principal responsable del Mishcán: el Sumo Sacerdote, encargado de llevar a
cabo todo ritual inherente al Santuario.
Precisamente, de la primera tarea a ejecutar por el Cohen Gadol, se ocupa
nuestra perashá en su comienzo:
"Habla a Aharón y dile: Cuando enciendas
('Behaalotejá...') las velas,
frente a la faz del Candelabro alumbrarán las
siete candelas".
Una idea original en cuanto al aspecto cultual se refiere. La tarea inicial
tiene que ver con "encender las luces", el fuego de la Menorá que ardía
desde cada atardecer y que era misión de Aharón el preservarlo, el elevarlo
-"Behaalotejá"-, haciendo
que su fulgor perdurase sin dar lugar a que la
"oscuridad - joshej" forme parte del Kodesh, de lo Sagrado; de aquel
espacio que había consagrado y "encedido" el hombre en su incesante
búsqueda de la Luz de D-s.
El término "Behaalotejá", más que con el sentido superficial de encender
las velas, tiene que ver con un significado mucho más profundo, ya que el
verbo hebreo "Lehaalot", tiene una connotación con el "Hacer Subir",
"Elevar". Así lo entiende Rashí, el
comentarista bíblico por excelencia
quien insinúa: "...de momento que la llama tiende a subir, es por ello que
está dicho en el momento de
encenderlas el término 'aliá' = Elevación, pues
Aharón debía encender la llama, hasta que ella se elevase por sí misma".
Cabe entonces una reflexión: siendo el Sacerdote Aharón la imagen
de
liderazgo espiritual de toda una nación, encargado de "intermediar" entre
el hombre de Israel y Su Creador... ¿por qué recaería en él,
precisamente,
esta tarea tan especial de "elevar el fuego de la Menorá", que en
apariencia resulta de las más "simples" y fáciles de ejecutar por otro de
menor rango?
Y ya que estamos con las preguntas, permítannos agregar un interrogante
más, formulado por nuestros Rabinos -de bendita memoria- a lo largo de las
páginas del Midrash: El 2do pasúk (versículo) de nuestra perashá dice:
"Como la imagen que mostró
el Eterno a Moshé, así hizo la Menorá". El hecho
de que nuestro texto diga "Mostró", es motivo de interpretación de nuestros
Sabios, para enseñarnos que "...El Todopoderoso le mostró a Moshé 'con Su
dedo' (la imagen de una Menorá Celestial)
y Le dijo: 'Como ésta habrás
de
hacer' ".
Por tanto cabe la pregunta: ¿qué le resultó tan
difícil de captar a Moshé
Rabenu respecto de la Menorá, en apariencia tan fácil y simple de
construir?
Vayamos al encuentro de nuestras respuestas, compartiendo el vuelo
imaginativo y didáctico de nuestros Sabios, quienes vieron en la Menorá no
sólo un objeto, sino más bien, un objetivo. Y eso ocurre cuando el "adorno"
deja su lugar a un sentido vital, imperecedero y altamente
significativo...
A nuestra primera pregunta, referida al encendido de la misma
"hasta que la
llama se elevase por sí misma"
responde el Rabino Mordejai HaCohen Z"L:
"...Cada ser humano debe optimizar y pulir, adaptar y ejercitar
sus
potencialidades físicas y espirituales, para que ellas y por su propia
naturaleza estén predispuestas y orientadas al Servicio de D-s, de tal
forma que la 'Llama de D-s' ascienda por sus propios medios". ("Ner HaShem
nishmat haAdám", nos dice el versículo que "La Llama, el fuego de D-s es la
Neshamá -Alma- del ser humano". Cada uno de nosotros contiene esa
llama que
renueva la existencia cada día.)
Quiere decir que cada uno de nosotros ha sido depositario de un
"fuego" muy
especial, que debemos preservar, regular, cuidar que ascienda para
elevarnos y realizarnos en el campo de lo humano, a la Imagen de lo
Divino... Así como lo hacía y
nos lo insinuaba el Cohen Gadol cada
"comienzo de jornada" en el Santuario.
Nuestra Torá nos propone
prioridades que debemos emprender a diario.
Considerarnos como si fuéramos "sacerdotes" actuando en
nuestro propio
recinto sagrado: la Vida, el hogar, la familia, la amistad, la Fe, las
convicciones... Se nos pide que cuidemos el "fuego", para que una vez
"encendido", pueda elevarse, ascender, "cobrar vida"...que no se
apague...
nunca.
En cuanto al segundo interrogante, citaremos al autor del libro Tseror
haMor, Rabi Abraham Sabá Z"L
(sabio judeo-español) quien enseña: "...El
texto de la Torá, menciona en
lo referido a la construcción de la Menorá,
que la misma debería ser de Oro Puro, aunque reitera -y más de una
vez- el
término 'Mikshá Zaab', que
significa 'Labrado en oro', y el vocablo
'Mikshá' insinúa además que
la Menorá debería ser hecha de
un solo bloque,
es decir, sin cortar ninguna de sus partes".
Y agrega el autor: "...Pues no resultará posible elevar el fuego e irradiar
luz a los Hijos de Israel, si éstos no se constituyen en una sólida e
íntegra unión: desde la 'base de la Menorá' -los integrantes del pueblo
simples, pobres e ignorantes-, 'hasta su Flor', o sea aquellos quienes son
sus sabios y hombres prominentes; Todos, como Uno, serán de Oro Labrado
(Mikshá Zahab), unidos de un
solo bloque, y no piezas sueltas de un
rompecabezas social difícil de armar: 'Iajad shibté Israel'..."
Y finaliza Rabi Abraham Sabá con una gran máxima: "...Y es por ello que la
Torá repite la palabra 'Mikshá' (labrado en un solo bloque), porque
'Mikshá' proviene de la raíz
hebrea 'Kashé', que significa:
difícil,
duro... porque unir es realmente difícil..."
El Talmud ya lo afirmaba, cuando sostenía que (Berajot 58):
"Así como sus
rostros son distintos, sus ideas y pensamientos son diferentes".
Luz, Fe, Unión, por un lado; Vida, Pasión, Esencia, por el otro... Seis
términos para aplicar a cada uno de los Seis Brazos de nuestra Menorá, que
una vez encendida, los "fuegos todos" deben mirar al brazo central, hacia
el centro. Confluir en un objetivo. No se "ilumina" en general. Debe haber
una dirección cierta. Los seis brazos laterales miraban a la Vela Central
-Séptima y en medio- del Bloque único
de la Menorá. Debe haber un
propósito, una meta, una "unión"...
Entonces pensemos: ¿es acaso la Menorá un
adorno más? ¿O será tal vez el
símbolo que nos debe agrupar humana y judaicamente y llevarnos a la
alternativa diaria de "ser un poco más claros, apasionados, ardientes y
cuidadosos" en nuestros pensamientos y accionar?
¿O tal vez represente el desafío de saber unir a nuestras propias "Bases y
Flores", -extremos sociales-intelectuales-afectivos aparentemente
irreconciliables-, a aquellos quienes no piensan y hacen como nosotros al
Bloque de la Menorá, esta
suerte de "Cuerpo Comunitario" sólido, "siempre
encendido y elevado" y no permitir que nunca, nunca se extinga?
Sepamos aprovechar el fuego de nuestra intimidad. Dejemos de encender
"fuegos artificiales", porque son efímeros y se apagan rápido. Cuidemos sí,
la Menorá, símbolo de pasión, del cuidado, de una sincera y positiva Unión
Verdadera. Las Tablas de la Ley -Lujot haEben- fueron escritas -dice
nuestra tradición- con "Fuego negro sobre Fuego blanco": Todos los matices,
todos los fuegos...