PONER LAS BARBAS EN REMOJO 

 

"Sobre gustos no hay nada escrito".  Así dice la gente.  Los gustos de la

gente van modificándose de acuerdo a la moda.  Por ejemplo:  los cortes de

cabello.  Muchos debemos estar agradecidos que el cabello crezca nuevamente

después que se lo ha cortado.  Tantos cortes de cabello que elegimos en el

pasado, nos parecen ridículos frente a nuevos estilos que se proponen.  En

alguna época se solía poner cantidades de gomina sobre el cabello para que

esté muy duro y brilloso.  Más tarde hubo tiempos cuando se dejaba crecer el

flequillo, las patillas o las melenas como los cantantes en boga.  Existen

otros, a quienes les gusta raparse toda o parte de la cabeza.  Otros estilos

hacen de su cabellera una semejanza al arco-iris, algunos con un toque

especial fosforescente para que llame más la atención.  Creo que no agoté la

variedad de cortes masculinos, ni que hablar de las múltiples costumbres de

la mujeres...

 

Existe una industria enorme que ofrece una variada gama de productos dada la

exigencia social de lucir más interesante el cabello en los hombres, y más

aun, en las mujeres.

 

Todos aprendimos a ir a la peluquería desde niños.  Algunos fuimos perdiendo

parte de nuestro pelo con el tiempo, a pesar de insistentes intentos por

conservarlo.  Otros no pudieron evitar que se vaya tornando cada vez más

gris poniendo en evidencia los años que trataron de ocultar.  Sin embargo,

no se puede negar que para la mayoría de las personas, especialmente las que

dedican mucho tiempo frente al espejo, su cabello es objeto de suma, quizás

desproporcionada, preocupación.

 

¿Qué hay detrás de todo esto?  ¿Existe algún significado especial en la

manera de cómo se corta  y se peina el cabello? ¿es una simple carta de

presentación ante la sociedad para tener una presencia agradable, expresar

ideas políticas y sociales o es un elemento de seducción?

 

 En la Torá encontramos repetidas menciones acerca del uso del cabello.  A

continuación intentaremos analizarlas una por una para poder aprender en

conclusión, las enseñanzas halájicas y morales que se deducen de ellas.

 

Una mención relevante está en Bamidbar 19   ó y habla del Nazir, la persona

que hizo un voto sagrado por cierto período de tiempo.  Una de las leyes que

debe observar el Nazir, es la de no cortarse el pelo durante el plazo en que

su promesa está vigente. Una vez que transcurrió el lapso consagrado, deberá

rasurar todo el pelo de su cuerpo y llevar a cabo la ceremonia que acaba con

este régimen auto-impuesto.  ¿Qué objetivo tiene esta abstención y por qué

al final se rapa todo el pelo?

 

R.Sh.R. Hirsch sz"l considera que dado que el pelo sirve de protección al

cuerpo, recluyendo sectores de la piel para ampararla de elementos extraños,

podemos ver en el pelo en general un factor aislante.  En nuestro caso, al

permitir que el cabello crezca de modo ilimitado, el Nazir manifiesta su

deseo de aislarse de la sociedad temporariamente para encontrarse con el

Creador y con si mismo.  Una vez que culminó con su promesa, se afeita y

nuevamente está abierto hacia la interacción con la comunidad.  Del mismo

modo, el Metzorá (leproso "ritual" castigado a manos Di-vinas por su

conducta anti-social) debe vivir retraído fuera de la ciudad y dejarse

crecer el cabello abandonado y apartándose hasta que concluya su cuarentena.

 

 

En cambio, los Leviim (levitas) debieron rasurarse todo el cabello en el día

de su consagración a su nueva función (Parshat Baha'alotjá), cuando entraron

a su servicio ritual "al servicio de la comunidad" para ejercer en el Bet

HaMikdash, y, en un sentido más amplio, al convertirse en la tribu cuyos

integrantes serían los maestros de la nación (razón por la cual no habrían

de  recibir parcelas en la tierra de Israel).

 

 El dejarse crecer el pelo y la barba, expresa también un duelo, tal como

aprendemos por deducción tras la muerte de los hijos de Aharón (aunque ellos

mismos estaban exceptuados en aquel momento de esta ley) tal como reza el

versículo:  "Rosheijem al tifra'u" (vosotros no dejaréis crecer vuestro pelo

- Parshat Shminí).  De este episodio se desprenden ciertas leyes de duelo

que se deben observar cuando una persona, D"s libre, pierde un pariente de

sangre.

 

 Posiblemente, todo lo que acabamos de afirmar, tenga un cariz remoto para

la vida que llevamos, pues hoy los Leviim no actúan en la envergadura que lo

hacían en el Bet HaMikdash, ni tenemos alguien que sea Nazir o Metzorá.  No

obstante, las citas que siguen, sí tienen relevancia mayor en nuestro

proceder cotidiano.

 

 En Parshat Nasó leemos, asimismo, sobre la Sotá, una mujer sospechada de

adulterio.  En el curso de la ceremonia de esclarecimiento, la Torá indica

que el Cohen actuante debe descubrir el cabello de la mujer en cuestión, de

lo cual se  desprende la advertencia a las "mujeres judías (casadas) que

deben cubrir su cabello" (Talmud Ketuvot 72.) al estar en público en señal

de recato, pues "el  cabello de la mujer es Ervá", o sea atracción seductora

hacia los hombres.  La trascendencia que se le da hoy en día al aspecto del

cabello, bien demuestra lo cierto de las palabras de los Sabios.

 

 Sin entrar en el detalle de las implicancias de esta ley, sepamos que es

parte íntegra de la Torá, y el hecho que sea tratada con indiferencia por

mujeres que son estrictamente observantes en otros órdenes del cumplimiento

de la Torá, en absoluto resta al valor y a la  significación de este

precepto en el cual nuestras abuelas se destacaron por su escrupulosidad y

acatamiento.

 

Existen distintas opiniones respecto a si se debe vestir un gorro o pañuelo,

o si está permitido el uso de peluca.  Aun entre aquellas autoridades que

permiten el uso de la peluca, no todas aprueban la utilización de pelo

natural y, si bien gran parte de los Rabanim dan su anuencia al uso de estas

últimas, esto no significa que el objetivo sea "que no se note" ni imitar

cuanto más las prácticas atractivas o sugerentes de la sociedad.  Esto

despojaría a la ley del espíritu que la motiva.  A su vez, si bien las

mujeres solteras no tienen obligación de cubrirse el cabello, el corte de

pelo debe cumplir también con las leyes de tzniut (recato), que abarcan el

resto del aspecto y de las actitudes de los humanos.

 

 Otra de las leyes lamentablemente poco conocidas de la Torá, esta vez más

relacionada con los hombres, es la que  ordena a los varones respecto a "lo

takifu", es decir, no "redondear", o sea, desbarbar las patillas delante de

la oreja, ni "lo tashjit", o sea eliminar o rapar la barba (Va'ikrá 19:27).

De allí proviene la costumbre en ciertos círculos, de dejar crecer largas

las "Peiot", si bien la obligación es dejar "en pie" el pelo por arriba y al

frente de las orejas hasta una medida mínima que se pueda sujetar con los

dedos.

 

En el caso de la barba, la prohibición consiste en afeitarla al ras.  En

este punto, la inhibición se reduce a eliminar la barba con "ta'ar" (navaja

o cuchillo).  Sin embargo, está autorizado el uso de polvos depilantes

aunque no dejen vestigios de la barba.  (Las leyes del corte de cabello para

hombres están en Shulján Aruj, Ioré Deá, 181).  Si bien hay opiniones que

requieren el uso de barba y otras que prohiben el uso de máquinas de

afeitar, existen muchas otras de autoridades renombradas como la de R. Moshé

Feinstein sz"l, que permiten el uso de afeitadoras eléctricas.  Aun así, es

importante saber que no todas las marcas ni todos los modelos están

autorizados.  El R. Avraham Blumenkrantz shlit"a, alumno de R. Moshé

Feinstein, indica (en su manual anual de Pesaj 5760-2000) que ciertas marcas

están permitidas (Windmere, Panasonic Rotary Triple Head, Norelco Double

Head Rotary, Conair). 

 

Uno de los modelos que está prohibido es aquel que usa la modalidad de "lift

and cut", o sea que la propia máquina levanta cada pelo para cortarlo de

raíz.

 

(Se debe tomar precaución dado que esta información puede modificarse con la

innovación de nuevos modelos).

 

 El R.Sh.R. Hirsch sz"l nos da una explicación simbólica que nos ayudará a

comprender estas prohibiciones.  El cabello de la patilla, oculta en cierta

manera la parte trasera de la cabeza, en la cual se encuentra el cerebelo y

el bulbo raquídeo.  Esta parte del cerebro maneja la coordinación corporal,

que tenemos de modo análogo y sin distinción con los animales, mientras que

la parte frontal del cerebro es la sede del pensamiento conciente, la

audición y en particular, el habla.

 

"Redondear" o emparejar el cabello de la cabeza quitando las patillas, es

equiparar el frente de la cabeza con su parte trasera.  La Torá quiere que

al verse el rostro de la persona, quede clara la diferencia entre el

funcionamiento que los seres humanos compartimos con el mundo animal

representado por la segmento posterior de la cabeza - por un lado -

priorizando a la vista aquello que es singular y exclusivo en el ser humano,

por el otro.  El objetivo, entonces, es no "animalizarse", sino que el ser

humano sea, precisamente, humano.  A su vez, el pelo de la barba cubre la

mandíbula inferior que es la que está activa en la acción de comer, como así

también los miembros que permiten paladear y relamerse de la comida, a

diferencia del resto de la cabeza frontal superior, que queda pasiva en la

actividad física de masticar.  Nuevamente, la Torá prioriza darnos a conocer

por lo humano que nos caracteriza, para someter nuestra traza animal.

Evidentemente, esta ley se refiere al cabello de los varones únicamente,

pues las mujeres no tienen barba.  El R.Sh.R. Hirsch sz"l agrega que esta

diferencia entre hombres y mujeres respecto a esta ley (la de la barba y la

de las patillas), se debe a que la inclinación del hombre es más propensa a

caer en manos de sus instintos que la mujer, que es más espiritual por

naturaleza.

 

 Iyov (o Job, un personaje del Tana"j) había perdido toda su fortuna y pasó

a ser un hombre sumamente enfermo y sufrido.  Iyov no podía atribuir sus

padecimientos a actos malvados, pues siempre había sido una persona justa.

Por lo tanto se quejó a D"s:  ¿Sería posible que  hubo un error y que

destino era el de "Oiyev" (enemigo) en lugar de "Iyov" (un pequeño trueque

de letras en hebreo)?  D"s le respondió:  "Muchos pelos le coloqué a cada

persona y a cada pelo le hice su propio folículo con adecuada irrigación y

alimentación... ¿¡Yo le proporcioné nutrición a  cada pelo, y voy a

confundir entre "Oiyev" e "Iyov"?!

 

La próxima vez que nos miramos en el espejo para presentarnos de modo

agradable ante la sociedad, ¡pensemos cuánto más tenemos para aprender de

nuestro cabello!

   

Daniel Oppenheimer