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El
drama de la Intifada de Al-Aqsa, como de cualquier conflicto armado,
es la utilización
cínica
de los niños
y su colocación en la línea
de fuego, en clara violación de la Convención
de Ginebra. Las muertes de niños en el presente conflicto son de lamentar y
condenar, sin atenuantes. También
su sufrimiento en general, socio-económico
como psicológico. Lo que no es unívoco
es la responsabilidad por tal sufrimiento y por tales muertes. |
Publicado por
Hagshama
"Muchos
niños
palestinos padecen trastornos psicosomáticos
como consecuencia de la presión
y la violencia en la que viven inmersos. Los síntomas
son claros y van desde dolores de cabeza a náuseas,
pesadillas, pasando por enuresis, dolores de estomago, tartamudeos o
miedos ingobernables". Estas son las palabras del Dr. Elia Awwad, responsable
del departamento de salud mental de la Media Luna Roja en los territorios
palestinos. El artículo escrito por Fernan Sales " en el
diario español El País (29-10-2000) no dejaba dudas del objetivo que
perseguía: explicar como la guerra afecta a los niños,
pero no los niños
en general, sólo...
los palestinos.
Intentando
justificar su parcialidad, Sales explicaba que el Dr. Awwades un "cristianoy
que cuenta "con un equipo de sólo
11 psiquiatras y psicólogos para todos los territorios, un programa de ayuda en favor de la
población traumatizada por la Intifada."
Los
editores del diario Jerusalem Post evaluaron oportuno (4-12-2000) comentar
también
cómo
la guerra-palestino israelí
afecta a los chicos israelíes en Jerusalem ."La información
estaba suministrada por el Dr. Brandon Stewart y se refería
específicamente
a los padecimientos de la población juvenil de Guiló,
el barrio de Jerusalem que recibe diariamente ráfagas
de disparos desde la aldea palestina de Beit-Djala.
Todas
las frases de los periodistas parecen insuficientes cuando la agenda de
los medios marca continuamente la hora de culpar a Israel por toda la
violencia del Medio Oriente.
Esa
es la razón
por la cual sólo
el Dr. Awwady no el Dr. Stewart figura en El País."Para ellos, participar en la Intifada
lanzando piedras contra los soldados israelíes
es una manera de evadirse y olvidar su propio trauma, que rebrota
irresistible cuando vuelven a casa. Se sienten desprotegidos, han perdido
la confianza en sí mismos, pero también
en sus familiares y en el mundo que los rodea". Inmediatamente,
luego de las palabras del "experto" sobrevienen las del
periodista, que descubre sus intenciones dándole la razón
a quien se supone debería
escuchar. "A los traumatizados de la primera Intifada se les suman
ahora sus propios hijos, víctimas también del mismo síndrome,
perfilándose
así un panorama desolador".
Una vez más
esto sólo
se logra haciendo oídos sordos a lo que sucede al otro lado de la barricada.
Como
dijimos, la agenda del entrevistador y el entrevistado son la misma. Tanto
es así que luego de hablar acerca de lo que su profesión
lo autoriza inmediatamente el experto en psicología
se convierte en vocero político.
"El doctor Awwad opina que los destrozos psicológicos
de esta nueva Intifada son mayores que la anterior como consecuencia de un
doble factor. En primer lugar, por la respuesta extremadamente violenta
del ejército
israelí, que utiliza sobre todo armas de fuego, y en segundo lugar, por el
bombardeo mediático
que está sufriendo la población
gracias a las televisiones y las radios locales, que informan minuto a
minuto y en directo de las batallas, lo que no sucedió
en la primera Intifada, en la que sólo
existía
la televisión
israelí y la jordana."
Así, no sólo
tienen la culpa de la violencia el gobierno de Israel, los pobladores
civiles de los "asentamientos" que "están
armados hasta los dientes", la derecha que "que no quiere la paz", Barak que "no
ofreció una paz verdadera",
Tzahal que "usa sobre todo armas de fuego", el tratado de
Oslo que no le dio de inmediato un estado a los palestinos, Ariel Sharon
por atreverse a visitar una mezquita con la excusa de que es el lugar más
sagrado para los judíos...
sino también
los medios de comunicación de Israel. Luego de dos meses de información
unidireccional es natural que los lectores entiendan luego que la culpa la
tienen sólo
los judíos
de Israel.
Si
los editores quisieran hacer una investigación en serio, sabrían
donde buscar información.
No es ningún
secreto que no son los independientes medios israelíes,
sino los dependientes medios de la Autonomía Palestina durante los últimos
7 años
quienes han incitado al extermino de los judíos y desparramaron el odio antijudío
a un extremo nunca antes visto desde la Alemania nazi.
Itamar
Marcus, responsable de la organización Palestinian Media Watch informó que la violencia no fue una sorpresa. "Nosotros vimos cómo los medios cambiaron meses antes que los
disturbios comenzaran. Era claro para nosotros que algo iba a suceder...
la televisación de la violencia y el odio llegó a medidas sin precedentes en la televisión
del verano pasado a un punto en que la atmósfera
era digna de la previa al estallido de una guerra".
El informe incluye estadísticas
que muestran que la transmisión de choques entre palestinos y las Fuerzas de Defensa
de Israel aumentaron de 15 minutos a 30, luego aumentaron a 35 minutos
para finalmente llegar a una hora.
Marcus
también
aclaró cómo esto modificó
la rutina diaria de los niños. Cuando los disturbios comenzaron "la
televisión palestina cambió toda su programación...
no hay más
programas para niños, no hay dibujos animados. Todo el día
son sólo
imágenes
de las confrontaciones intercaladas con mensajes de Fatah llamando a la
escalada de violencia".
En
las programaciones se los llama a los más pequeños para que demuestren cuán
integrados están
a la sociedad palestina "...ellos deben darnos armas, nosotros
mismos, los chicos, los jóvenes y las jóvenes
lucharemos, sólo
dennos armas... no dejaremos a un solo judío,
no dejaremos aquí a un solo judío".
Incluso
Fuentes palestinas confirman este proceso resaltando la importancia del
uso de los medios durante la guerra. En palabras de funcionarios del
servicio de salud: "el rol de la información es un factor adicional detrás
del deseo de los niños
de morir y convertirse en santos, para ver a sus familiares en televisión
y oír
los llamados en plegarias que reciben en su favor".
La
elección
unidireccional de los expertos pronto transforma a este experto en medios
de comunicación,
psicólogo
y político,
en un claro vocero de la posición palestina. Según
el Dr. Elia Awwad, de todos modos las consecuencias en los niños
palestinos no le preocupa ya que "es el precio de nuestra
independencia". Se anima a vaticinar, no en base a su profesión
sino a su posición,
"
A
pesar de la ignorancia deliberada de los medios, el sufrimiento no es
patrimonio de los palestinos. Tirsa Petrover, israelí
que vive en el poblado de Psagot, comentaba su experiencia con sus hijos
mellizos de 3 años, quienes "estuvieron realmente asustados cuando los
disparos comenzaron, les dimos soldados de juguetes para que los pusieran
en lo más alto de las bolsas de arena que nos protegen de los disparos. Les
dijimos que eran soldados israelíes,
para que así se sintieran a salvo... Cuando los árabes
nos comenzaron a disparar les dijimos a nuestros niños
que no se acercaran a las ventanas. En general, nosotros estábamos
acostumbrados a esto. Ellos nos disparan todas las noches. Cada noche
esperamos que esto se detenga pero esto nunca sucede."
Esta
visión
que humaniza a los ciudadanos judíos de Judea, Samaria y Gaza no se ve bien en los
medios. Tampoco se describe el hecho de que las casas que miran hacia
poblados árabes
están
construidos a pruebas de balas. Psagot tiene un gran número
de habitantes menores de edad, por lo que cuenta con su propio colegio,
desde el jardín
de infantes hasta el 6° grado, su seguro médico, tres sinagogas -una sefaradí, una aschkenazí
y una yemenita- y un centro de médico
para chicos con dificultades de aprendizaje.
Para
entender por qué los niños
palestinos arrojan piedras no basta con afirmar que los medios de
comunicación
regidos por la AP incitan a la violencia. Otras organizaciones palestinas
también
presionan a los pequeños para que se arriesguen. El ejemplo más
claro son los campamentos de verano del año pasado en que participaron 25.000 niños
que fueron entrenados en secuestro de soldados israelíes,
en el uso y armado de rifles de asalto Kalachnikov yen la lucha cuerpo a
cuerpo. Todo a cargo de la AP. Incluso hoy las incitaciones resultan
diarias cuando su vice ministro de Educación, Naim Abu Jumus, instó
a que la primera hora de clases de los colegios sea dedicada a una
plegaria por los muertos en la intifada de Al-Aqsa, diciendo "este
día
nosotros glorificamos a Al-Aqsa y Palestina, y recordamos a los mártires
palestinos"A ello hay que sumar cómo
esto es vivido dentro de las familias por los más pequeños. Por más
que se les diga que no salgan a las calles a provocar a Tzahal, ellos ya
han escuchado de boca de sus padres cómo ellos, cuando tenían su edad, arrojaban piedras en la primera
Intifada.
Frente
a esta situación
Iehuda Lancry, embajador israelí
ante la ONU, llamó a la UNICEF a que presione a los palestinos para que
cumplan con la Convención
por los Derechos del Niño
cuyo incumplimiento es una "violación
de la ley internacional".
A
pesar de todas las pruebas... algunas voces se levantaron para decir que
los dirigentes palestinos tanto como sus padres no pueden impedir que los
menores salgan a las calles y arrojen piedras. Es interesante que este
argumento proveniente precisamente de quienes dicen estar maduros para
tener su propio estado.
Si
sólo
se tratase de un complot de los niños en contra de los deseos de sus padres y no un
aprendizaje que maman desde sus casas deberíamos
entender que las 400 bombas Molotov arrojadas hasta el mes de octubre, los
2.186 incidentes contra civiles, las 86 bombas colocadas en los caminos (8
de ellas neutralizadas) y los 21 ataques con granadas han sido sólo
hechos espontáneos
de niños
menores de 12 años.
Una
vez más,
¿qué sucede del otro lado de la Línea
Verde? Entre los chicos israelíes, por ejemplo, el Dr. Danny Bron, psicólogo
clínico
y director del Centro para el Tratamiento Psicotraumas de Israel ha
observado numerosos casos de acting
out. El acting out es la
tendencia a repetir por medio de la actuación aquello que no puede ponerse en palabras y que ha
resultado movilizador para el sujeto. Los niños
son especialmente sensibles a esto ya que aún no han completado su maduración.
Los acting out han resultado en
varias oportunidades en chicos del colegio que golpean a sus compañeros
sin razón
alguna. Cuestionados por el hecho respondieron "lo estamos
linchando".
El
hecho de repetir el comportamiento que por televisión vieron se les dio a los soldados israelíes
en Ramallah, promovió la realización
de un programa para ayudar a los niños a afrontar emocionalmente el presente de guerra.
La
violencia está ejerciendo una influencia perniciosa también
en los árabes,
aunque en este caso resulta sugestivamente diferente, pues más
que acting out se trata del aprendizaje de un comportamiento promovido
no preocupante para sus mayores sino promovido por ellos.
El
primer ejemplo es el de jóvenes
entre 8 y 14 años de las chacras de Shaba, quienes afirmaron haber secuestrado una vaca
israelí. La prensa libanesa por su parte informó que la vaca caminaba a través
del borde donde todavía no hay vallas de seguridad cuando "fue tomada en custodia"
por quienes se hacen llamar a si mimos "La Joven
Resistencia". Más allá
de la obvia referencia a los grupos terroristas como Hamás
y Hizbollah, que declaran la resistencia contra el ocupador, se ha
observado a padres que en vez de detenerlos, les han "pedido"
que la liberen para evitar represalias israelíes.
A
la famosa frase de las abuelas "¿Qué
quieres ser cuando seas grande?" los niños
occidentales responden con las profesiones de sus padres o las que
idealizan a través
de los medios de comunicación. Para el mundo árabe no es muy diferente. Aunque en este caso ellos ven cómo Hizbollah secuestra soldados israelíes
por lo cual en este caso los niños piden la "liberación" de 100 chivos que afirman se han
perdido en Israel y no han sido devueltos a su origen.
El
siguiente ejemplo nos muestra con mayor perfección que los jóvenes
no sólo
aprenden por observación sino que son incitados a hacerlo. Niños
del movimiento escáutico
conducidos por sus dirigentes realizaron una demostración
en Kafr Shuba, Líbano,
contra la "infiltración"
de
vacas en su territorio y más tarde presentaron un pedido a la FINUL (las tropas de
la ONU que verifican la frontera entre Israel y el Líbano).
El objetivo de la manifestación era detener el paso de "ganado sionista"
que "cruza a territorio libanés,
toma el agua libanesa y retorna a Israel".
Incluso
el Ministro de Agricultura del Líbano, Kassem Jashem, denunció que existe el peligro de que las vacas estén
contaminadas con el mal de la vaca loca y que así
puedan contagiar a las "sanas" vacas libanesas.
Complicando
la escena, el batallón de la ONU estacionado en la zona está
compuesto por hindúes, para quienes las vacas son animales sagrados.
Todo
lo que para los niños
árabes
representa un juego, puede resultar sumamente peligroso, incluso para
ellos mismos, como advirtió Justus Reid Weiner, del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalem, refiriéndose
a que las tácticas
enseñadas
a los niños
palestinos para arrojar piedras son sumamente parecidas a uno de sus
juegos más famosos. "
A
pesar de la marcada diferencia entre los comportamientos en ambos pueblos,
algunos periodistas y personalidades de izquierda dentro de Israel han
usado a los niños
para llevar agua a su molino. Desde que existen ataques contra los micros
de niños
que viven en Gaza la solución sería para algunos eliminar los asentamientos, ya
que son los propios padres israelíes que "ponen" en peligro a sus hijos
criándolos en esas zonas. David Newman, director del departamento de Política y Gobierno en la Universidad Ben Gurión
del Neguev, opinó que "después
de todo, no es tan descabellado comparar su comportamiento (de las mujeres
palestinas que mandan a su hijos a tirar piedras y cócteles Molotov a las tropas israelíes)
con las mujeres de derecha que irresponsablemente sitúan
a sus propios hijos en la línea
de fuego, en los asentamientos y en los micros donde las chances de un
atentado terrorista son tan altas. Un patriotismo excesivo no puede
permitirse a expensas del bienestar de los niños."
Cuando
las ideas políticas
son usadas para difamar a quienes piensan distinto, se llega a situaciones
paradójicas
como la coincidencia entre estas palabras y las del Sheij Ajmed Iasín,
creador de Hamás,
que intentó justificar el ataque terrorista en Kfar Darom. "Aquellos que
mandan a sus chicos a vivir a lugares de confrontaciones son los
responsables de las consecuencias".
Esther
Wacsmann, madre del famoso soldado asesinado por Hamás, Najshón
Wacsmann, ridiculizaba esta lógica de pensamiento "¿Por qué
ustedes compran productos en Majané
Iehuda? ¿Por qué
compran en los shoppings? ¿Por qué
permiten a los chicos subirse a los autobuses? ¿Por qué se siguen encontrando en los cafés
con amigos? Todos los arriba mencionados han sido víctimas
de bombas de terroristas suicidas..."
¿Quién
pone en peligro a los niños? ¿Israel o la OLP, que tiene una historia de atentados terroristas
como el de 1974 contra un micro escolar de Maalot, donde 24 escolares y un
soldado fueron asesinados por los secuestradores del ómnibus?
¿Quién
usa a los niños?
¿Israel, que apoya al programa de Jabad Lubavich, quién
en 55 vuelos trajo a Israel a 2.000 niños víctimas de la explosión
nuclear de Chernobyl desde 1990?
Israel
aceptó la incorporación
de 6.000 refugiados compuestos por miembros del Ejército del Sur del Líbano
y sus familias que huían del de su país
por miedo a las represalias de Hizbollah. Israel se ocupó
de proveerles, entre el gobierno y el apoyo desinteresado de su población,
desde las necesidades básicas hasta juguetes para sus hijos. ¿Quién
ayuda a los niños?
¿Acaso los árabes,
que impidieron la entrada en la red escolar árabe
a 1.200 niños
entre 5 y 18 años?
Israel, por su parte, se ocupó
de ellos contribuyendo con U$S 3.500.000 para proveerles educación.
Por ejemplo, durante septiembre se abrieron 6 escuelas con un curriculum
especial para los recién llegados. El objetivo final es la integración
completa a la red escolar israelí
el año
entrante.
¿Qué hicieron los palestinos durante los últimos
3 meses? Pidieron la condena internacional contra Israel. ¿Cómo
respondió la ONU? Lo condenó
por crímenes de guerra. Sólo una vez que se dio a conocer la condena envió a la zona a Mary Robinson para averiguar de cerca qué es lo que sucede y creó otra comisión
para que investigue.
Pero
lo más
triste de todo es que ni siquiera los palestinos estuvieron a la altura de
la circunstancias para respetar el artículo 36 de la Cuarta Convención
de Ginebra, que prohíbe la explotación de niños ni a la ley islámica
que prohíbe
a los menores de 15 años la participación en una Jihad.
Primero
los mayores dan el ejemplo


Luego
los niños
son entrenados por ellos.